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Categories:
Fandom:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-03-06
Completed:
2025-03-08
Words:
99,714
Chapters:
11/11
Hits:
26

El rey en sombras

Summary:

Annabella Rogers una joven universitaria se ha mudado a la ciudad de Oet junto con su padre. Una ciudad conocida por todo el mundo moderno como la central de milagro y antiguos secretos ya que la ciudad existe sobre un inifity abismo. El explorar esa oscuridad es el proposito de mucho exploradores y archeologos y tal como su madre Annabella quiere ir a sus profundidades. Pero su vida cotidiana se vera cambiada cuando las antiguas fuerzas que goviernan la ciudad comienzan una conspiracion.

En las noches una bestia dada forma en esa oscuridad tratara de alacanzarla y Annabella tendra que sobrevivir ese infinito abismo.

Chapter Text

Mis piernas lastiman, pero debía correr.

Estos callejones, el laberinto que creamos, continuaban y continuaba.

El pavimento de rocas solo se extendía más y más en la noche.

Era cada vez más difícil el poder ver. Más y más difícil el poder correr.

Mis piernas lastimaban, pero debía seguir. No me congelaría de nuevo, nunca más.

Debo correr, porque vi sangre.

Sangre, tanta sangre. Por eso debo correr y hallar el rastro de sangre. Rojo, entre el piso de roca, roja y fresca sangre.

No deseo verlo, me pone al borde del vómito.

"¡No!"

No pienses o no podrás correr, no pienses o de nuevo te congelaras.

¡Sigue la sangre, sigue los gritos!

Mis piernas no pararon, podía correr tanto ahora, tan rápido. ¿Porque estaba aterrado entonces? Por qué no podía aguantarlo? No, no es eso. Podía correr tan rápido porque estaba furioso. Sí, cómo los detesto.

¡Por ello corro!

Por la oscuridad, buscando la sangre.

Y el grito. Podía escuchar sus gritos.

Los gritos de un hombre cuyo terror supera el mío. Por ello corrí hacia su llamado.

Corrí hacia aquello que temía. Aquello me helaba hasta el alma.

Por qué nadie más estaba aquí. Por qué nadie más escucharía su llamada.

Ni un alma escuchara sus gritos. Serán silenciados. Eternamente en silencio

¡Por ello corro!

Y así entre los oscuros caminos, las sombras de nuestra ciudad se apartan a mi marcha. Guiándome a otro callejón y veo en él una sombra, más profunda que la noche en sí.

Y un joven teñido en sangre. Yaciendo bajo la sombra.

Nos vimos el uno al otro. Su vida esfumándose de sus ojos. Debía moverme, rápido, rápido!

Un grito vacío, eso fue su última acción. Pero el grito del joven fue cortado. Sus ojos perdieron su luz; no; no! Esa sombra demasiado grande para ser humana, lo atravesó, con un brazo grotesco como una pinza que abrió al hombre en dos y acabó con su último grito.

No pude moverme. Me congele inútilizada. La sombra rugió y se retorció. Torno su cabeza y pude ver luz. Una blanca luz como un ojo. No podía ver ese ojo más.

Tic Toc Tic Toc

Y ese sonido, un sonido que emergía de su pecho, un sonido que solo se burlaba de mi.

"¡Callate!"

Grite, si era ahora yo quien gritaba. Mis piernas se movieron, corría de nuevo hacia tal horror.

¡Si, si! lo podía sentir de nuevo. El miedo volviéndose en furia.

La sombra se separó de la noche y pude ver de nuevo que carecía de un rostro, solo oscuridad y aquella luz que abrumaba mi vista. Chocó su brazo contra el mío. no. "Aquello" que reemplaza mi brazo lo impactó y detuvo la abominación.

Un rugido inhumano cubrió la noche de nuevo.

Lo atravesé. Pero su ojo, su luz, no tembló.

No importa. Debe gritar ahora, lo que no es humano no debe existir. "Aquello" me consumió aún más.

Sí, mi cuerpo cambiaba, tomando una forma primitiva, una forma sin miedo.

¡Si, bestia!

¡Teme la sombras que visto!

Jajajajaja

ja ja aj aj aj

jajaja

jajajajajajajj

ajaajjaajajaajajajajajjajajajaja

Una mujer se reía en un lugar más oscuro y profundo, incapaz de poder contenerse.

"¿Qué harás ahora? ¿Qué harás ahora?

Se reía y se reía. Ella que nunca podrá parar de reír.

"Hay un príncipe vestido de sombras... aja jajjajaja"

Ella se reía solo para sí misma.

"¿Será consumido o consumirá?"

“Ja ja ja ja”

"¿Que más devorará? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?"

La mujer habló con gran burla en su voz.

"¿Tal vez esta ciudad de Oet, tal vez tu luz de esperanza? ¿Qué harás? ¿Qué harás? que...ja..jajajaja"

Sus palabras le fallaban de nuevo.

ja ja..ajajajajajjajajajajaja

La mujer reía.

"Lo que vayas a hacer, asegurate de hacer me reír, haz me reír, reír y reír. Oh como los amo!

jajajaja

"Todo ustedes humanos que siempre nos hacen reír, todos ustedes que son merecedores de esta bella risa."

jajajajajajajajaj

"Háganos reír."

Y así la "mujer" se rió como si fuera a romperse.

***

Capítulo 1: La ciudad que atravesara los cielos.

"Otra víctima y de nuevo fue un estudiante de la universidad."

Mi padre dejo el periódico a un lado y trajo a la mesa nuestro desayuno de hoy.

"¿No podrían terminar cerrando el campus?" Le pregunté.

Qué suerte la mía, con lo que ha costo la beca, sólo para que todo enloquezca de la nada a mi llegada.

"Esto no es muy reconfortante, pero esta ciudad tiene su historia, casos como estos son como las temporadas cambiando, o al menos así era Oet en mi juventud. " Papá fumó de su fina pipa. Nio me agradaba mucho ese hábito, pero ciertamente le iba. Su voz sonaba despreocupada con el lúgubre tema.

Mi padre era un hombre delgado, de corto cabello negro reluciente, esbelta figura y una constante y gentil sonrisa y con un par de gafas para acompañarla. Le encantaba vestir finos trajes en tono marrón, y siempre parecía un hombre de los que se veían en las revistas de moda. Su nombre era John Rogers.

"Pues eso sí que me preocupa, papá; no tengo ganas de ser asesinada. Ni un poquito"

"Cariño, solo te puedo decir que seas rápida en la noche y te mantengas por las calles nuevas. La noche en Oet es muy profunda, siempre lo ha sido." Dijo mi padre y yo aún no se que sentir de su ridículo optimismo. Es como si para él, fuera imposible que algo malo me pudiera ocurrir.

"Eso no me conforta para nada....Mmm... Estos panqueques te salieron muy bien, papá." Papá sonrió en silencio, mientras tomaba su café y leía el nuevo periódico. "Pues los verás muy a menudo, necesitaremos ahorrar por un rato."

" Ehh.. Lo siento... si la escuela no fuera tan costosa. Bueno, yo elegí venir a estudiar aquí, no es como si no me lo hubieras advertido." Tenemos aún mucho dinero debido a los descubrimientos de mi madre, cielos, hasta la beca se la debo a ella. Pero no ha sido fácil, y fue un golpe duro a nuestras finanzas y me siento un poco culpable al respecto.

"Doce veces; eso me lo has dicho doce veces; las voy contando Anna....pero al final tal vez era inevitable, este fue el lugar donde tu madre y yo nos conocimos, el solo pensar que estoy viviendo en esta casa de nuevo. Vaya giro el que dio esta vida." Así es, soy una chica de la gran ciudad de Oet ahora. La ciudad por la que mi madre nos dejó atrás, la ciudad en donde nació y donde falleció estando tan lejos de nosotros. Ahora hemos vuelto a esta casa, a esta ciudad que serán mi hogar incluso si ambas me parecen demasiado grandes y fría, solo estando nosotros dos.

"Pues pienso ir de paseo. No necesito que me lleves en mi primer día papa."

"Annabella...Anna. No olvides llevas tus mapas y brújula." dijo papa.

"Gracias por la comida.".

"No subestimes a esta ciudad. No solo parece ser un laberinto, es demasiado fácil perderse verdaderamente en ella, solo es un consejo de alguien que ya anduvo por estas calles."

"Cuéntalo por hecho. Como futura exploradora sería muy a vergonzador perderme por allí. Cualquier cosa te llamo en mi comunicador papa"

"Felíz exploración Anna,si tu padre explorara también... los certificados de trabajos... oh cielos." Susurro con amargura.

"¡Ánimo, ánimo familia Rogers! Dije con entusiasmo antes de salir, tratando de cambiar su tono.

"Si..... Annabella y Smith Rogers Animo!!!" El me siguio la corriente, ambos tenemos mucho hacer para lograr transformar a la ciudad de Oet en nuestro hogar.

Al salir justo afuera de mi puerta había una baranda de acero y más allá un enorme barranco, nadie jamás pensaría que hay una casa en este lugar. Solo se vería una puerta en una antigua pared ya llena de enredaderas. Esta residencia era herencia de mi madre y se ha quedado ya en una parte olvidada de Oet. Papá dice que esta ciudad olvida rápido, por ello todo envejece a increíble velocidad.

Nosotros teníamos nuestro nido mucho más abajo de los distritos seguros, en un sitio donde podíamos ver por debajo de los grandes puentes que atraviesan la gran caída. Aun no me acostumbraba a la profunda oscuridad bajo mis pies, la tierra abierta a nuestra alrededor. Un inmenso cañón sin fondo, aterrador y a la vez emocionante, cuyos secretos allá abajo nunca dejan de atraer a los humanos. Al verlo desde aquí siempre me olvido de que esto era una ciudad en todo sentido.

Me recosté en la baranda y vi hacia abajo. A veces se podían verlas incontables luces en su fondo. Aun habían muchos que vivían en sitios todavia más olvidados que mi nuevo hogar. Las ruinas de Oet, o mejor dicho los viejos barrios. Oet, la más antigua ciudad del mundo, así se le ha conocido y es en ese abismo que yace el camino hacia su pasado y nadie nunca ha llegado a su fondo. Tan misterioso e inexplorado como el espacio infinito .

Alcanzar el fondo es la máxima proeza de cualquier explorador , mi madre nunca lo logro, ella jamás alcanzó el fondo. Hmm... A ver cómo me ira a mí, ni me he graduado aun.

Me deslicé contra la pared hasta llegar a un terreno más amplio por donde estaban unas escaleras, justo al lado del vacío.

"Muy bien, mi mochila con mis libros, tengo el mapa, brújula, agua y mi teléfono."

Hagámoslo entonces, encontremos la universidad. Piso 430, calle 46... Arriba del muro comunal?"

Corrí escaleras arriba, escalando por el lado este de esa pendiente. Podía ver arriba de mí a uno de los colosales puentes que cruzan sobre el gran abismo conectando a Oet con el resto del mundo afuera del cañón ya que toda la ciudad se había construido de forma muy peculiar.

Una torre, así se ve Oet como una torre que no ha dejado de crecer por más de mil años y yo estoy en el punto medio de esta torre cuyos cimientos yacen ahora en lo desconocido y esos puentes sobre mi son la única salida de ella, el abismo es un cañón inmenso y hermoso y esta torre se levanta en su centro.

Desde aquí no se puede ver la majestuosidad de los pisos superiores, el lugar donde las más grandes mentes del mundo superan las barreras de esta nueva era de entendimiento. Ellos eran los únicos que podrían darle forma a semejante ciudad.

Los inventos que revolucionaron todo el mundo, nacieron todos aquí. Oet la ciudad de lo antiguo y del futuro. Oet la torre que desafía al mismo cielo.y al mismo tiempo, Oet el más profundo de los abismos.

Oet es la más antigua ciudad y el corazón del nuevo siglo o al menos eso clama ser. Y la verdad siento que yo realmente no tengo nada que ver con ello.

Vine a esta ciudad simplemente, para poder entender a ella mejor.

¿Por qué mi madre buscaba esta ciudad? Ese es el único misterio en este mundo que deseo develar.

De acuerdo, el mapa dice... al menos veinte pisos más arriba y luego tomare una barca y estaré en la parte norte del barrio bajo. Ese era el camino a aprender en este laberinto de ciudad.

"Apréndelo una vez y siempre será tuyo" Eso es lo que dijo mi papa. ¿El en verdad hallaba su camino aquí? ¿Con lo torpe que es? Tal vez subestime la atención de mi padre.

Las escaleras me llevaron a varias filas de casas ya abandonadas. Era de esperarse que la gente se mudara hacia un lugar más alto, el gobierno de la reina siempre ayudaba en ello... al menos a los afortunados. Hmm... Es difícil saber por cuánto tiempo más serán seguros estos piso. Desde ese punto de vista mi papá y yo somos locos al quedarnos. Se tiene lo que se tiene.

Solo ciertos privilegiados pueden subir a los nuevos niveles y yo no soy de ellos. ¿Quién sabe siquiera por cual piso vamos? ¿Qué tan alto quieren llegar? No me importa mucho, me importan sus raíces, aquello que han dejado atrás, por eso seré una exploradora.

Con cuidado seguí corriendo por múltiples escaleras de piedras hasta llegar a un callejón, una larga y estrecha calle conectándose con incontables otras calles ,en muchas formas un laberinto. La niebla que jamás se aligeraba tampoco me ayudaba reconocer mi camino. Esa niebla era el resultado de las máquinas de construcción en los más altos de los niveles mas altos o al menos eso dicen los rumores.

Saqué mi mapa para re confirmar.

"Bueno,bueno, tres a la derecha, dos a la izquierda y estamos."

Era verdad, Oet es la ciudad para aquellos perdidamente curioso .

Corrí hasta llegar al lado de una cascada los canales de Oet que llevan agua limpia desde la cima hasta lo desconocido más abajo de nosotros, ríos, lagos y cascada artificiales recorría cada parte de la ciudad . Frente de mi pasa un canal de agua que baja unos cuantos pisos, y conecta con el centro de la torre, espere pacientemente hasta ver una solitaria barca aproximarse. Era cuadrada y amplia y con un pilar de metal en su centro.

Un hombre remaba en ella , un hombre cuya bata negra no dejaba ni una señal de su rostro. Un devoto de las sombras. Una orden religiosa local, hombres y mujeres que hicieron un voto eterno de silencio desde la misma fundación de Oet. Mi padre dice que son a su parecer la gente menos peligrosa en todo este mundo. La gente de Oet les llama a menudo las Nobles sombras.

"Son hombres que no hacen bien, son hombres que no hacen mal, son hombres que desean ser sombras." Tales fueron las palabras de mi padre.

"¿No te molestaría llevarme?.....Por favor?"

La figura oscura sacó una esquelética y blanca mano y dio una gentil reverencia de invitacion. Sin esperar más corrí hacia el borde saltando para caer en la lancha que se movía lentamente. Trate de no pensar en la profunda caída oscura por la que salte.

¿En serio esta es la mejor ruta a la universidad?...... al parecer ir a cualquier lugar será una aventura para mi ahora. ¿En verdad mi papá estará bien aquí? ¿No se tropezará o le pasara algo peor? Lo amo y todo, pero le sobra torpeza.

El hombre encapuchado levantó su mano de nuevo y en respuesta le deje cinco monedas de Izir.

¿Es muy poco o demasiado?

Ellos nunca detienen sus viajes por los canales, no es necesario darles más de una moneda, pero esto se considera rudo, ellos simplemente aceptan lo que se les ofrezca. Me sentiría muy mal dándole menos de esto y aun peor si les tuviera que dar más de esto a diario.

Cinco monedas serán.

El hombre retrajo su mano y ya no me prestó atención alguna. Yo me deje caer en la barca de madera, se le podían ver bordes metálicos por dentro, un acero reluciente que le daba cierta elegancia. La única otra cosa en la canoa que llamaba la atención, era un poste en el centro, un pedestal con un lámpara en el tope. Llamo mi atención por el diseño de la lámpara de metal que estaba en su centro y yo había confundido a primera vista con un pilar.

Era una corona y una cara de un rey cuya barba daba la impresión de incontables serpientes, un rey que no tenía ojos y cuya piel era gris como formada por la misma oscuridad, El Rey en sombras.

"El rey en sombras,Izit la estrella ,Coartia gran dragón... los doce señores, recuerda el número doce Anna, es el número más importante en toda esta ciudad." Como mi padre mencionó, esos nombres no dejan de aparecer en Oet y ese barbado solo podía ser el rey en sombras.

La lancha aceleró en cuanto el canal dio una vuelta y empezó a bajar en picada. Lo que vi entonces fue maravillosamente aterrador, la vista de la gran torre desde el frente mientras surcaba el canal de agua que estaba suspendido como un puente sobre el vació mientras íbamos por el borde de la construcción más abrumadora que se ha hecho jamás. Desde tan cerca solo se podía ver una pared expandiéndose hasta más allá de los cielos, parecía casi una montaña de acero, formada por incontables hogares, edificios y una eternidad de personas andando en toda su circunferencia.

Mire hacia arriba probando mi suerte, pero no pude ver su cima, solo desaparecía en la niebla gris. Incontables nubes, ni blancas ni negras, pero siempre presentes cruzaban el cielo y se extienden rodeando la torre, como una permanente marca en el cielo, separando la alta torre y a su gente de nosotros los pobladores de abajo. Este es el resultado de la maquinaria que se usa en Odet para continuar la inmensa construcción hasta el cielo .

"Le llamamos el aliento de Dragón, en honor del acero que el gran Dragón Coartia nos concedió." Eso dijo mi padre cuando señalé ese cielo por primera vez....suena más lindo así, pero estoy segura que no es más que contaminación ordinaria.

Mientras lo contemplaba, algo se levantó al lado de nosotros, un dirigible, blanco y plateado, ese vehículo gigantesco se vio elevándose más y más con docenas de personas en ella, se alzó por abajo del camino de agua que seguíamos. Lo primero que pensé es que parecía un barco alado ya que en su proa de acero la forma del esqueleto de las alas de un ave y al frente llevaba la forma de un lagarto con un único cuerno largo. Si era un Dragón, la criatura mitológica de los rumores, ha de tener escamas más fuertes que el mismo acero. El dirigible ascendió hasta desaparecer en la gris neblina sobre nosotros, era fácil de entender, esas eran las carrozas de aquellos que vivían en la cima.

Finalmente, el canal en el que viajaba desembarcó en una pequeña presa. Una pared se cerró detrás de nosotros y de varios orificios fuertes chorros de agua empezaron elevar el nivel para igualar al del siguiente canal; habían presas así en cada piso de la torre, por ello el agua podía fluir hasta su cima y bajar de nuevo. La presa enfrente de nosotros se abrió y nos impulsó con la corriente a una calle llena de bullicio.

A los lados del canal de agua cientos de personas caminaba por las estrechas calles, dentro de las ventanas en las paredes se veía gente acarrear sus vidas y varios elevadores llenos más no poder subían y bajaban a gran velocidad, muchas otras personas escalaban escaleras de acero que estaba prendidas a las pared, eran bastante altas, se me cansaban los brazos de tan solo verlas. La gente también subía a este piso usando esas escaleras, sólo los veías aparecer de abajo con el cielo azul a sus espaldas. Nuestra barca pasaba por debajo de varios altos puentes, pude ver a un hombre fumando en uno, y sin siquiera mirar soltó su cigarrillo en el canal en que íbamos.

Así que esto es lo que significa vivir en una ciudad; ruido, suciedad, pero más que nada movimiento perpetuo.

Pasábamos lentamente, esta parte del canal no tenía una corriente fuerte, probablemente porque había una estación para bajarse pronto en un pequeño mirador con una señal ilustrando una barca. Al pasarla vi en ella a una mujer corriendo por las escaleras tan rápido como podía. El hombre encapuchado no parecía haberla visto porque, solo continuó.

"¡Espérenme, espérenme!"La mujer llegó al borde de la estación y realizo un desesperado salto para alcanzar nuestra barca. Yo de inmediato me puse de pie y extendí la mano para ayudarla ; aterrizó, y casi pierde el equilibrio , no fue fácil por su peso pero logre evitar su caída al rió.

"Disparates; muchas gracias, niña, muchas gracias." La mujer hablo; tratando de recuperar su aliento.

"No es nada, señora." Ella me alejo con su brazo y se sentó en el piso de la barca, aún jadeando.

"Esto está más y más difícil cada año." gimió.

La mujer, probablemente cuarentona , con algo de sobrepeso, de cabello rojo y ya con varias canas blancas; su rostro redondo adornado con gafas gruesas igual de redondas, no era la clase de persona que debía saltar a una barca en movimiento, pero lo logró de todas formas.

Llevaba una colorida blusa rosa y unos pantalones azules, en su cabeza un sombrero de verano redondo, blanco y con una rosa, calzaba botas cafés no muy elegantes, pero al menos la ayudaron en ese salto tan arriesgado.

"jej...jeje. Que buen día para que al fin alguien más se suba a esta barca." La mujer se recostó en el borde riéndose levemente, el encapuchado levantó su mano hacia ella.

"Allí tienes y gracias por haberte parado, muchas gracias, enserio gracias." El encapuchado recogió siete monedas de Izit ignorando por completo el sarcasmo de la mujer.

"Me salvaste niña, me salvaste. Señorita..."

"Annabela Rogers y fue placer, bueno noes que casi se cayera y...."

"...Pues si"

"Como decía fue un placer." Muy bien, Anna, trata de no avergonzarte más.

"Fue una grandiosa ayuda, tienes buenos reflejos, como sea los modales mandan, yo soy la mismísima Clara Relox."

"¿Encantada?"

"Oh, no sabes quién soy... es mejor así la verdad." Ella me indicó que me alejara con su mano, pero podía ver por su expresión.

¿Que era un chiste?

"Pues señora ya me entró la curiosidad, acaso es usted una celebridad? Me encantaría conocer a una celebridad."

"Soy famosa... aunque no necesariamente en buena forma, niña; estás ante la comentarista del más controvertido programa de radio. "La llamada de Oet.""

"A ya veo." Hmm, me pregunto si podemos dejar la conversacion allí.

"Muy increíble, no. niña?"

"¿Así que es un noticiero?"

"jaja aún recuerdo cuando aún nos llamaban así, pero nosotros conversamos más que nada de los viejos secretos de Oet; no estamos para dar noticias, sino para cuestionar a esta ciudad en sí." La mujer sonrió mostrando sus dientes torcidos.

"ah." Suena como una especie de diario amarillista, nada más que chismes.

"Ah que estás pensando en que no somos más que un diario amarillista, llenos de chismes.

"No, para nada."

"No contengas tus puños niña, puedo aguantar algo de crítica, recibo literalmente pilas de ellas todas las mañanas. No fingiré que decimos sólo la verdad; nosotros sólo hablamos con aquellos que preguntan y aquellos con supuestas respuestas y contemplamos. Las verdades y las ilusiones. Se mezclan mucho en Oet, así que haces bien en cuestionarnos. "

"Pues como no he oído su programa, no puedo decir nada aun."

"No, te equivocas en eso, olvidémonos de mí y mis excentricidades. ¿Qué hay de ti mi amable salvadora. ¿Qué brinda a Anna Rogers a Oet?"

"Huh"

¿Ya se dio cuenta que soy forastera, que hice para ser tan obvia? Después de haberla escuchando tanto, no puedo solo quedarme callada.

"Pues yo acabo de registrarme en la Universidad de Osynglin para el curso de arqueología, de hecho hoy es mi primer día de clases."

"Oh, eso sí es curioso, una joven como tu apuntando a la arqueología en Oet, ¿quieres buscar secretos en la mugre? ¿Quieres perderte en ese infinito negro bajo nosotros? Esa sí es una sorpresa viniendo de un linda chica como tú. Creo que nos llevaremos bien, yo soy también muy curiosa, jeje."

Eso no me hace feliz para nada. ¿Una chica linda como yo? hmm, no, no me hace feliz.

¿Que será? ¿Qué te inspiro a recorrer tal camino, joven? “Ella habló con su enorme sonrisa como una víbora al acecho y con gran anticipación en sus ojos. Vaya que es curiosa!!

¿Qué me inspiró a tal camino?

Pues mi madre y mi padre que vivieron aquí. Esta ciudad que sonaba como algo salido de un cuento de hadas. Una ciudad que se ha mantenido en pie por milenios bajo el cuidado de incontables reinas. Una ciudad donde se vio el fallecimiento de un dragón, un ser que no era más que fantasía antes, una ciudad de héroes como la valiente guerrera Aurora que expulso a las bestias del abismo; el simple hecho de que hubieron bestia del abismo, la ciudad en la que doncellas sagradas revolucionan el mundo entero con sus inventos y maquinarias.

Es una ciudad en que la fantasía y la realidad son muy parecidas. Pero más que nada, era la ciudad que mi madre deseo explorar a toda costa, la ciudad que mi padre llamó su verdadera y única madre. Es la ciudad que aún conserva sus secretos, de padre y madre y no puedo dejar de pensar que si aprendo de ella, podre al fin aprender de mis padres también.

"Honestamente aún no estoy segura y bueno siempre puedo cambiar mi carrera después." Después de un avasallador silencio... esto fue todo lo que pude responder no pude decir nada delo que tenia en el corazón , ella ya debe estar pensando que soy extraña. No necesito empeorar las cosas.

"Parece que eres algo callada, eso está bien, habla si desea y no lo hagas si no lo deseas, sólo asegúrate de que sea lo que en verdad quieres." Clara se cubrió los ojos con su sombrero ante el ardiente sol.

¿Acaso pudo ver que mentía?

"Joven, si eres universitaria ya estamos llegando a tu parada. Que no se te vaya a pasar, jaja."

Me había distraído tanto en la conversación que no note que el canal había llegado a un amplio lago artificial, un área circular con lanchas tanto de madera, como barcos de acero, todos entrando por diferentes túneles a esta misma plaza marina, sobre nosotros había un techo sostenido arriba por cuatro puentes enormes conectándolo a las paredes, ahora en definitiva, estaba adentro de la mismísima torre de Oet.

Inmenso, todo aquí se siente inmenso, me hace sentir hasta vértigo y a la vez....

"El verdadero milagro de Oet es que se logra mantener en pie." Dijo Clara, sorprendiéndome tanto que retorne mi vista a ella.

"Si,.. me hace sentir como si todo esto pudiera desaparecer como en un sueño."- Sin pensarlo le respondí a Clara.

"Podría pasar señorita, esta ciudad se fundó en sueños después de todo."

La barca llega a su destino, un pequeño muelle siguiendo la pared hasta debajo de uno de los puentes, salte rápidamente de la barca y me di la vuelta para despedirme de Clara que aún estaba sentada y el hombre oculto en su manto no me prestó atención alguna.

 

"Que tengas un buen día. Probablemente nos estaremos viendo más si siempre tomas esta misma barca." Clara se despidió con su mano, mientras se alejaban navegando.

"¿En serio? Entonces nos vemos mañana." Más vale que piense en cómo hacer una mejor conversación entonces, hablar con extraños siempre me cuesta.

Pero no es la actitud de una chica de ciudad. Cielos, esa mujer parece muy perspicaz acaso todas las mujeres de esta ciudad lo son?...Tal vez los hombres también... no.... no he hecho nada todavía, además si papa pudo manejar el vivir aquí no hay forma de que yo no pueda manejarlo también.

Corrí por unas escaleras de metal que iban para arriba siguiendo el contorno de la pared y al subir miré que toda era lienzo un enorme mosaico de personas, cientos de personas, todas observando en la parte mas alta una estrella, había un gran detalle en cada una, este debía ser el mural comunal.

Las escaleras terminaban en un amplio puente, una carretera de cuatro carriles, con aceras para peatones a cada lado. El transito estaba en su apogeo. Nunca había visto tal cosa. Automóviles, maquinas de cuatro ruedas que superan la velocidad de hasta el mejor carruaje, una invención de las doncellas del dragón que apenas se está empezando a expandir por el mundo. Habían cientos de ellos, en mi vida había visto tan solo dos de esas máquinas. Nunca imagine que podría haber tantos que hasta terminaban en fila sin poder moverse. Como son una invención tan nueva, la ciudad aún está empezando a ver cómo integrarlos, pero por el momento estaba segura de que caminar y escalar era aún la forma más eficaz para moverse por Oet.

Me adelanté a todo los vehículos corriendo por la acera entre los muchos peatones, El puente terminaba en un redondel donde los autos de los varios puentes se mezclaban formando una constante corriente y atrás de ella estaba el edificio que buscaba. Por suerte la corriente se atoró rápido y aproveché a correr. Yo jamás había cruzado algo así antes, por ello había una duda en mi mente. ¿La gente podía morir en estos cruces?

Por supuesto que puede uno ser atropellados, aun así hay que cruzar. y al fin estaba allí en la puerta de la Universidad. Esa puertas de acero estaban abiertas llevando a muchos jóvenes a un elegante jardín, no había visto tanto verde desde que me mudé a esta ciudad, tan placentero y tan nostálgico. El resto era un alto muro que se expandía a ambos lados.

El campus universitario era un gigantesco edificio redondo. Al verlo lo primero que te llamaba a la mente sería un coliseo, las incontables banderas por su contorno daba a un más tal impresión, una bandera para cada nación que enviaron un estudiante aquí. Nuestra bandera, la estrella de Izit estaba puesta arriba de la entrada principal, un pentagrama de cinco colores en un fondo blanco, el símbolo de la monarquía y la reina de Oet. El resto del edificio estaba rodeado por prados verdes y hermosos arbustos siguiendo varios caminos que llevaban a un jardín enorme que continuaba a los profundo.

Me dirigí a la entrada principal cruzando las cuatro puertas abiertas por donde docenas de estudiantes entraban, escuché el sonido de una campana, sonando una y otra vez, mientras recorría el salón principal. En él una alfombra roja mostraba el camino y doce estatuas veían a todos los que caminaron por ella, una en la forma de un dragón, otra en la forma de un barbudo rey, una en la forma de una estrella de hielo. Las doce deidades de Oet, seis en la derecha y cinco a la izquierda.

La décimo segunda estatua estaba al final del pasillo, no era dorada sino de un mucho más modesto bronce.

En un podio destacaba una persona envuelta en una larga bata adornada con varios mantos en sus hombros con una bufanda que alcanzaba su cintura, con guantes. Sostenía un enorme libro frente a él, o al menos muchos asumían que era un "el". Después de todo la estatua no tenía rostro, solo era un sombrero tricornio con listones en sus bordes que fue esculpido sobre un cilindro negro con la intención de dar a parecer que esta persona no tenía cabeza. El tradicional sombrero de los educadores de Osynglin daba la ilusión de solo estar allí flotando. La estatua en sí solo mostraba el atuendo.

"Su carne abandonada, su nombre por siempre olvidado, pero su conocimiento será eterno." Dictaba la placa debajo de la estatua.

"Osiglyn, rey sabio olvidado, les ofrece la llave de su legado."

Y así al leer esas palabras, supe que de verdad era ahora parte de esta universidad, no de todo Oet.

***

"Osiglyn, entonces."

El profesor escribió ese nombre con tiza en la pizarra de forma agresiva y extravagante.

"Ya que veremos de historia, la de nuestra propia universidad sería la mejor de las introducciones."

Aun me costaba creerlo. Era en verdad él, El tan famoso explorador Enrique Méndez.

El profesor se recostó contra la pared al lado de la pizarra. Enrique era un hombre en buena forma; esbelto, pero con una musculatura que ni siquiera su camisa formal podía ocultar del todo, en especial con sus mangas recogidas mostrando sus bíceps, su rostro guapo y fresco, con ojos verdes y una satisfecha sonrisa. De piel morena y cabello negro que caía algo desordenado en su frente. Uno notaba que le ponía esmero a su apariencia, pero aun así daba la impresión de que este hombre no nació para estar tras un escritorio en una clase. Un explorador de leyenda eso era él y al verlo si era fácil creerlo.

¿Pero en verdad este hombre está cerca de cumplir sus 40? Ciertamente Oet estaba lleno de cosas increíbles. Yo por mi parte tenía mis propias preguntas que hacerle, después de todo el conoció a mi mama. Aún recuerdo lo que ella siempre decía.

"Ese señor Méndez es ridículo. Pareciera qué si pudiera llegar al más imposible de los hallazgo sin cansarse ni un poco; si hubiera alguien después de mí que pueda llegar al fondo del abismo será el."

Más que un amigo, el probablemente era su rival. Debe saber al menos un poco de mi madre en esos tiempos, pero no es el momento aún de preguntar, solo es un profesor cuyo único deber es enseñarnos y eso no es parte de la lección...pero me está entrando la curiosidad.

"¿Pueden decirme quien es Osiglyn?"

"Nadie, profe. Nunca hubo alguien con tal nombre, no es más que un título. No se puede dejar a uno de los doce señores sin una forma de identificación, por ello se le popularizó con el titulo único del sabio de Oet." Un joven alto le contestó, un muchacho en buena forma de piel negra, cabello muy corto, camisa blanca y overoles de trabajo.

"Correcto señor Oliver... Frank, Frank, ese es un buen nombre. Buen nombre señor."

"¿No es esa la verdad?" El joven Oliver sonrió satisfecho.

"¿Ahora por qué será entonces que el fundador de esta escuela carece de algo como un nombre? ¿No son los nombres la marca de nuestros logros? ¿No es dejar nuestro nombre en la historia lo que inspiró incontable actos en la humanidad? ¿Por eso les pregunto por qué el fundador de la academia rechazó su mismísimo nombre?" Enrique nos apuntaba mientras preguntaba, como si nos retara a contestarle.

Creo recordar haber leído al respecto; es bastante debatido ya que de los doce señores, Osiglyn es el más desconocido, pero...

"Arrogancia, Osyglin no deseaba ser atado por ningún lazo a su antigua existencia, por ello abandonó su carne y todo trazo de su existencia para volverse uno con el conocimiento del mundo o eso dice la religión de los doce." Una joven le contestó esta vez, una mujer caucásica de pelo rubio liso y largo. Vistiendo un vestido con una chaqueta formal con corbata y todo de un color verde oscuro. Sus ojos verdes detrás de sus anteojos daban la impresión de que estaba enfadada.

Yo estaba a punto de decir eso....más o menos...¿Pero cómo que arrogancia?

"Es correcto señorita Carina, pero también es completamente erróneo dependiendo de la fuente; mucho creyentes de los doce señores dicen que fue el precio que tuvo que pagar para ascender; después de todo la versión más aceptada de Osyglin como humano, representa siempre que su deseo de aprender todo sobre Oet sin importarle tales cosas como el tiempo lo obligaron a hacerlo. Aún había mucho que deseaba aprender, mucho que deseaba enseñar y esta universidad fue fundada con tal propósito hasta se le podría llamar un templo religioso..."

"Yo no me uní a esta universidad para ningún balbuceo religioso."- La mujer llamada Carina le respondió.

"Pues sí y no, pero no se preocupe a menos que estén en el curso para volverse un decano de Osyglin, la religión es opcional, lo cual es bueno para mi también, por eso no visto sus ropas ni sus tradicionales máscaras. Ahora señorita, es un error asumir, que podemos ignorar la religión en historia de Oet, después de todo, hasta donde sabemos la fe de los doce nació en esta ciudad y por lo tanto la afecto r toda su historia, de su inicio a nuestros días...."

Esos son más mitos que historia, pero en cuanto a la fundación de esta ciudad, solo eso se tiene. Hay evidencia de que los doce fundadores sí existieron, pero las historias que los rodean solo son cuestión de fe. Ni mi madre ni padre eran religiosos, algo bastante inusual en Oet, de hecho mi padre lo único que dijo del asunto fue "Solo vive la vida como mejor se pueda, los doce no son necesarios."

Eso planeaba hacer de todas maneras. Los doce tienen poder en esta ciudad, pero son una religión que nunca se expandió por el mundo, le pertenece a esta ciudad y yo tendre, tendré que aprender de ellos también, es simple cortesía.

"Eso resume las cosas, pero lo repito no estoy aquí para hablar de mis exploraciones. Es mejor que se enfoquen en los primeros pasos para su futuro de exploración, todo comienza aquí en este aburrido salón." Enrique mencionó esto para matar cualquier desviacion del tema y continuamos hablando sobre la universidad y sus lazos con los doce.

La clase había terminado y la mayoría de los alumnos se juntaron alrededor del profesor, mientras este reclinaba su silla con ambos pies arriba de su escritorio, cualquier otro hombre se vería ridículo así, pero el aún se veía elegante haciéndolo.

"Ahh, no nos va a decir nada sobre el Vacío?

¿Es verdad que su forma siempre cambia?

¿Es verdad que está a reventar de trampas?

¿Qué hay con esas bestias oscuras?" El joven Oliver hablaba con un tono burlón. Cierto hay toda clase de rumores sobre los barrios olvidados de Oet, no me sorprendería que eso atrajera a la gente a esta carrera.

"Simples exageraciones." Contestó Carina que no parecía tan emocionada de hablar con el profesor como todo los demás alumnos. Ahora que yo miraba al profesor de nuevo no se le veía cómodo con la atención tampoco.

"Pues solo les diré que este abismo es difícil de describir, cuando lleguen allí abajo lo entenderán. Además esta es la clase de historia no exploración, guárdense esas preguntas para esa clase, es lo apropiado."

Yo me había quedado en mi escritorio aun guardando todas mis notas. Había considerado preguntarle una cosa o dos al profesor, pero no me agradan mucho las multitudes, esperare a que esté un poco más solo. Además lo que quiero preguntar, es más personal. ¿Este hombre sabrá queéestaba haciendo mi madre cuando volvió a esta ciudad? Una pregunta así no es apropiada para ninguna clase.

"No los entiendo."

Yo no era la única que se quedó en su asiento sin correr a conocer a nuestro famoso profesor, también guardaba su distancia un chico pelirrojo, flacucho y desmañado que murmuraba para si mismo, mientras guardaba sus libros descuidadamente. Vestía una chaqueta azul formal y a mi parecer de muy buena costura.

"Ese lugar los podría matar, idiotas."

Trató de murmurar tan quedo como podía, pero lo escuché. Tenía un tono muy descortés, pero no podía decir que se equivocaba. Una de las razones por las que mi madre y el señor Méndez son tan famosos es que pocos regresan de una expedición, menos aún de tantas.

¿Pero si él piensa así por qué está en esta clase?

El chico se apresuró a irse y yo decidí que haría lo mismo. Hoy no tendríamos clases de exploración, así que me podría dar el lujo de ver un poco el campus antes de irme. Ya habrá momento para hablar con el señor Méndez en cuanto la clase se acostumbre a él. Aunque debo admitir que se siente bizarro verlo en carne y huesos, pero su actitud es tal y como dijo mi madre. Ella lo encontraba molesto, pero yo no.

"Bastante infantil a ese hombre jamás se le pasó lo de actuar como payaso, pero es mucho más capaz de lo que aparenta." Mi madre nunca lo hizo sonar tan heroico como la gente siempre decía, tal vez por eso yo no puedo verlo como una celebridad. Ella sí lo mencionaba a menudo, esto casi se siente como ver a un familiar distante. Por ello temía que se me trabaría la lengua si le hablara tan repentinamente. Pensando eso, decidí irme.

Los jardines de Osiglyn... Qué sorpresa! No pensé que vería tanto verde al mudarme aquí. Si este es el único lugar relajante que he visto hasta ahora y a pesar de eso el aire no está tan ligero todo se siente se siente extraño en Oet. ¿El aliento de dragón? ¿Me pregunto si esa niebla también se propagará afuera de esta ciudad cuando los automóviles y otras invenciones se hagan más populares? Me pregunto, también si algún día podre conducir un automóvil.

Hmmm, qué jardín más lindo. ¿Qué será eso de allí?

En los verdes campos había una formación de rocas, pilares de piedra apilados con un círculo de piedras lisas ubicadas en un patrón justo en su centro. Cada formación de piedras era totalmente diferente . Me acerque aún más al círculo de piedras para tratar de ver en qué idioma estaban escritas sus runas.

"¿Te llamaron la atención, eh?" Por reflejo alejé mi mano de la piedra. ¿Quién?

Bajo la sombra de dos pilares recostados uno contra el otro,estaba un muchacho con una gran pila de libros. Era un joven bastante alto , muy flacucho, su pelo largo de color miel y bien arreglado en una cola de caballo. Llevaba un traje elegante café con un chaleco negro, pero lo vestía bastante mal, con el cuello y mangas desiguales. El joven sonrió y me sentí un poco incómoda al ver su expresión. Su rostro juvenil parecía estarme midiéndome de pies a cabeza, pero de repente cerró sus ojos y mostró una mucha más cálida sonrisa.

"Si... es que solo me pareció curioso ya que está un poco fuera de lugar en este jardín."- Solo es un estudiante más. No tengo porque estar nerviosa.

"¿En serio? yo los veo muy hermosos aquí, estos campos son un poco como mi patria." El chico se levantó, desempolvándose. Tengo que admitir que se ve bastante fresco estudiar en la sombra de esas rocas, probablemente siempre descansa acá. Hmm ¿Su país?

"¿Serian por casualidad, runas Scandinavicas?"

"Bingo, del viejo germánico; yo mismo soy Irlandés y me gusta considerar esto mi pequeño palacio de la nostalgia."

"Lamento haber interrumpido. ¿Dime, acaso trajeron estas runas por alguna razón?." ¿Por qué me disculpo?, este lugar es propiedad privada, pero no es la suya... bueno tampoco gano nada con no hacerlo. "

"Para nada, un palacio no vale nada si no se le presume de vez en cuando y sobre tu pregunta, más bien las escavaron, estas runas vinieron del vació de Oet. Después de todo, mi gente tambien llegó a este lugar hace ya mucho tiempo."

"Es verdad hubo peregrinos de todas partes viniendo hacia aquí..." El muchacho cerró su libro y se levantó.

"Disculpe mis modales, soy Finnian Bell y estoy encantado de conocerte." Dijo con una reverencia, mientras se ponía a ajustar su manga, se rió un poco por la vergüenza.

"Yo soy Annabella Rogers " Ambos nos estrechamos las manos, la suyas eran pálidas, pero bastante suaves. En cuanto terminó ambos pusimos nuestras manos a nuestras espaldas a la vez por coincidencia, creía que solo yo tenía ese hábito.

"Rogers, ese nombre me suena un poquito. Rogers, Rogers." Él dijo medio tarareando una tonada.

¡No, será que sabe de mi madre? Que digo si ella era famosa...rayos prefiero que él no sepa...

"Oh y yo pensé que te parecías a alguien. ¿Eloisa Rogers no seria tu madre por casualidad?" Dijo con una sonrisa en su rostro. Podía notar que no era una pregunta en lo absoluto. Lo último que quería es que sepan que soy familiar de alguien famosa, es mucha más atención de la que necesito, pero me siento arrinconada.

"Así es, pero por favor no le digas a nadie... se haría mucho escándalo."

"Tienes mi palabra de caballero, si así lo desea la dama, así será. Será nuestro secreto."

No me gusta la idea de compartir un secreto con un extraño. ¿Caballero?

"Pero qué suerte la mía, conocer a alguien que la conoce a ella, tal vez mi suerte al fin está cambiando. Tu madre fue una mujer excelente, admirable, básicamente abrió el camino hacia las profundidades." El aplaudió ligeramente, hablando con gozo en su voz, de seguro era uno de sus admiradores... no sé qué pensar de eso. Si, ella lo fue, admirable. Eso es lo que me han dicho, pero nunca lo escuché de ella, de su trabajo no decía mucho.

"Perdón por mis modales, me perdí por un momento. ¿Entonces asumo que eres de la clase de arqueología?" Casi no quería decir que sí.

"Así es, historia y arqueología."

"Sigues sus pasos, vaya suerte la mía; podría haberme encontrado con una futura legenda. La hija de la gran exploradora, un hombre como yo ya hubiera sido aplastado por tales expectativas. Debes ser genuinamente excelente. ¡Maravilloso, el conocer gente excelente es maravilloso!!"

No tengo idea de que decir a eso.

"¿Pues gracias? y tú...."

"Oh yo, la verdad pensé en arqueología también, pero al final decidí ser astrólogo; me esforcé, e incluso con mis pobres notas pude ingresar a esta universidad, en serio que tengo la suerte del irlandés." Él hablaba gentilmente poniendo su mano derecha en su corazón.

¿Astrónomo? ¿Es un noble o alguien rico? Es imposible ver las estrellas a menos que vivas arriba del aliento del dragón, aquí ni el cielo se llega a ver... ¿o tal vez solo se ira de la ciudad? Si eso debe ser...

"Por esa razón también me gustan estas "runas". Verás, esta construcción es un reloj de sol." Habló con orgullo de nuevo, mientras se dirigía a tocar uno de esos pilares. Esperen, ¿habla en serio?

"¿Pero por qué estaría en el abismo, el sol nunca llega allí abajo?"

"Pues la respuesta obvia seria que hubo sol en tiempos antaño allí abajo, pero yo que sé, no soy historiador." El siguió acariciando la roca sin voltear a verme, la verdad prefiero que no se me quede viendo. Sus ojos son demasiado hermosos y yo no estoy muy acostumbrada a eso....¿esperen que me acaba de decir?

"¿Piensas que tal vez la tierra se hundió?"

"¿Es eso es posible? Yo no tengo idea, pero no hablaban de ello los viejos textos, ya sabes, del rey en sombras y su maldición?" Él dijo, despreocupado, aun acariciando la roca...Por alguna razón.

El rey en sombras. Aquel que traicionó a los doce señores para hacer su propio reino en las profundidades, yo no puedo decir que creo en eso. ¿Un reloj de sol en lo profundo? No puedo decir que no me interesa. Es curioso.

"¿Oh bueno, yo que sé, no soy teólogo? Solo las estrellas me interesan." El dejo la piedra atrás y camino de nuevo hacia mí con su usual sonrisa, pero se detuvo súbitamente y su expresión se amargó.

"Señorita Rogers, la están buscando." Dijo mirando a alguien detrás de mí.

Una mujer se acercó a nosotros y cuando la vi no pude evitar retroceder un poco por el susto, su aspecto daba una muy fuerte impresión. Esa persona vestía una máscara plateada que cubría la parte superior de su rostro y solo mostraba sus ojos, una túnica negra y roja que le caía hasta los pies y un sombrero de graduación cuyo tope era plano y cuadrado, sus guantes blancos se aseguraban de no mostrar nada de su piel. Era la mismísima imagen de la estatua de Osiglyn, ella era otra profesora, una de los altos decanos de la universidad.

Una profesora sin nombre, rostro o identidad. ¿Cómo se supone que me acostumbre a ello?

"El director quisiera darle la bienvenida personalmente, por su consideración a nuestro campus." A pesar de su apariencia su voz era muy gentil. De repente sentí unas palmadas en mi espalda y brinque ligeramente del susto.

"Jaja, mírate el mismísimo director te quiere dar la bienvenida, sabía que eras alguien especial." El muchacho puso su mano sobre mi hombro por un segundo para darme ánimo.

"El tiempo es esencial, señorita Rogers."

"Por supuesto, discúlpeme pero tengo que irme." No tengo idea de que está pasando, pero no desperdiciaría tan buena oportunidad para escabullirme.

"Claro la gente importante tiene lugares importantes a los cuales ir, nos veremos luego amiga."

"..."

Solo me despedí con la mano sin saber qué más decir. El joven auto proclamado caballero permaneció allí entre esos pilares de piedra, despidiéndome con una sonrisa en su rostro. Se veía y actuaba amablemente, pero me incomodaba mucho esa tan súbita atención. Además si es un extraño fanático de mi madre, preferiría no tener que lidiar con eso.

"¿Profesora, quien era ese chico?" La mujer de la máscara plateada no paraba su marcha.

"Un estudiante que fue invitado aquí por recomendación y un candidato a caballero."

"¿Un caballero de qué?"

"Un verdadero caballero de Oet, pero por ahora no es más que un crió."

¿Cómo un guardia de la reina? ¿Alguien tan joven?

"No divaguemos más, ya que el director desea hablarte."

Claro el director, el tan famoso director que trasladó la universidad del tope a los pisos medios, el hombre que me invitó aquí con una muy generosa beca.

Un hombre que abandonó su nombre y su rostro.

Pues vamos a conocerlo, la otra persona en esta universidad que conoció a mi madre.

***

"Bienvenida." Una voz anciana y gentil hablo desde adentro de un salón refinado y a la vez antiguo.

Era una habitación vieja, era lo primero que me vino a la cabeza al verla, con un piso de madera negra y gruesa y un fresco aroma de limón. Decenas de estantes amontonados libros en todos ya arreglados en perfecto orden nos rodeaban, olía a papel, madera y limón, un aroma fresco como la misma habitación en la que pasaba un placentero viento.

"Es un placer el poder verla al fin en persona, por favor tome asiento."

Me senté en un enorme sillón rojo, el único en la habitación. Frente a mi había una pequeña mesa con una taza de té y las candelas con ese agradable y refrescante olor. Arriba de mi el ventilador giraba haciendo a las cortinas blancas danzar en las lejanas ventana, era un lugar pacífico.

"Muchas gracias, señor director."

"Oh tu cabello rojo, ella era la única otra estudiante con ese color, qué nostálgico. Ya de seguro te has cansado de escuchar de ella, al menos un poquito. Tú eres tú misma, después de todo." Su voz era calmada y tan fresca como la misma habitación, muy callado, pero cada palabra era firme y resonante.

"Un poco, pero la verdad.... sí me gusta escuchar de mi madre. Solo quisiera que no me compararan con ella."

"Por supuesto, a mi parecer las nuevas generaciones deberían ser libres de nuestras cargas, de otras forma ¿Cómo encaran los retos que sólo ellos conocerán? Eso que sientes es normal, es solo una muestra de un espíritu que desea su propio lugar."

"No estoy segura de eso, si fuera así tal vez no hubiera tomado esta carrera."

"Hmm, ya veo. Pero bueno, esas contradicciones son comunes, solo son la prueba de que aun tratas de alcanzar una verdad en ti misma."

Lo hace sonar mucho mejor de lo que es. La fama de mi madre no significaba mucho para mí, pero por la forma en que ocultaba todo sobre esta ciudad, pues no pude evitar volverme curiosa y bueno ya que me ofrecieron una beca, sería un desperdicio no tomarla. Trate de acomodarme en el sillón, era bastantes grande y bastante caliente, sentía que me podía quedar dormida por lo cómodo que estaba.

"Ya veo, pues no deberías sentirte obligada a seguir sus pasos, pero yo si siento que tienes la actitud para ello... Esa curiosidad es lo que nos mantiene andando en los profundo de Oet, el simple deseo de querer saber más es aquello que casi todos compartimos en nuestra ciudad. Es aquello que siempre nos atrae a ella."Dijo el director sin necesidad de que preguntara.

"¿Acaso había algo que mi madre quería saber?"

"Eloisa era curiosa de muchas cosas, pero si algo la obsesionaba, era una anécdota, una que me compartió en ese mismo sillón donde estas ahora. Siento que la gran exploradora inició su viaje cuando vio aquella luz."

"¿Aquella luz? Nunca escuché de tal cosa; la juventud de mi madre es otro misterio que me heredo.

"Ahh...cuando aún estaba estudiando, ella se perdió en la ciudad. Nunca es recomendado perderse, la estructura de Oet tiende a cambiar mucho entre más alta se vuelve, aquéllos que se pierden no siempre puede regresar."

"Eso solo me hace pensar que la ciudad está muy mal diseñada." Hablé antes de pensar en lo que decia, pero sentía que eso era la realidad, esta ciudad se siente irreal, pero admito que ese es su encanto.

"Hmm, pues eres nueva aquí, no es solo el diseño de la ciudad. La ambigüedad es parte de estas calles, uno debe acostumbrarse a las constantes incógnitas. Nosotros, humanos, por tanto que queremos saber más, siempre nos atormentaran más preguntas, tan ignorantes que somos. Pero solo los ignorantes pueden volverse sabios."

"¿Qué fue lo que mi madre vio?." Solo eso quería saber. ¿Porque ella fue lo que era? ¿Por qué ella regreso aquí?

"¿Que fue? Ciertamente esa es la cuestión. Ella acabó observando una luz en lo profundo de Oet, ella dijo que vio a un hombre moribundo ser curado, un milagro y una luz que no pudo explicar."

"¿Un milagro?" Eso me sonaba tan extraño hasta donde sé, mi madre no era religiosa.

"Una palabra curiosa. Hay muchas cosas inexplicables en esta ciudad, pero pocos las describirían como un "milagro" En especial algo que se vio en lo profundo y oscuro. Así es, ella deseaba saber si lo que vio fue un milagro o un simple espejismo, por esta verdad ella se adentró a lo profundo una y otra vez." Me recosté aún más en el sillón viendo el ventilador girar y girar sobre mí.

¿Un milagro? Ni puedo empezar a preguntarme qué significan esas palabras, solo es otra cosa más de la que ella nunca hablo.

"hmm, me sentí triste y a la vez contento de escuchar de su retiro, perder una exploradora tan intrépida era un golpe duro para todos nosotros. Pero no pude evitar pensar que ella probablemente encontró aquello que buscaba, me gustar creer que se fue satisfecha."- su voz se suavizó, envuelta en un sentimiento de nostalgia.

"Pero ella regresó. ¿Por qué regresó a esta ciudad?"

"Ciertamente eso fue lo que hizo, es difícil dejar las cosas sin concluir, pero es inevitable, a veces solo hay que vivir con la ambigüedad de la vida, el precio por no aceptarlo puede ser inmenso. Sea cual sea la razón de su regreso, ella no me visitó de nuevo, por ello solo es una cosa más de la que seré ignorante."

Entonces él tampoco sabe el por qué, ¿Madre, será que no estabas satisfecha, volviste acaso a buscar ese milagro de nuevo? ¿Importaba más que nosotros? No me molestaría si esa fuera la razón, solo quiero saber. ¿Por qué?

"Siempre hay algo que nos atrae a esta torre. ¿Dime, es saber de ella lo que te trajo aquí?"

"Si, más que nada quiero saber que tiene esta ciudad." Y qué significaba para ella.

"¿Podrías ir hasta las profundidades para saberlo?"

"Si ella pudo, por supuesto que yo también. De alguna manera."

"Oh bueno, me alegra ver tal determinación, no te preocupes, ya sea que esta verdad que buscas sea una bendición o una maldición. Nuestra ciudad te mostrará el camino....pero cuando lo veas no pares de correr."

"¿huh?" ¿Que estaba diciendo ahora? me siento tan cansada que apenas puedo escucharlo.

"Aférrate a tus sueños y no los dejes ir." Su voz resonaba.

"Entonces la ciudad proveerá."

Y eso fue todo lo que él me dijo, es gracioso se sintió como si hubiéramos hablado por horas y me sentía más segura que nunca de por qué estaba aquí. Pero todo se hará un paso a la vez por ahora solo me siento algo adormilada. Un paso a la vez, un paso a la vez.