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Archive Warning:
Fandom:
Characters:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-04-06
Words:
367
Chapters:
1/1
Kudos:
58
Bookmarks:
8
Hits:
397

Incluso los héroes necesitan dormir

Summary:

Después de un día ajetreado un pajarito necesita dormir

Work Text:

La noche había sido larga. Una redada en los muelles, una persecución por los tejados del Distrito del Diamante, y finalmente, una reunión con la policía de Gotham que parecía no tener fin.

Batman hablaba con el comisionado Gordon, como de costumbre, con voz grave y mirada atenta. A su lado, Robin permanecía de pie en silencio. Pero esta vez, algo era diferente.

Damian Wayne apenas podía mantener los ojos abiertos.

Había peleado duro, como siempre, con la fiereza que lo caracterizaba. Pero incluso los guerreros más implacables tienen límites, y el suyo se había alcanzado horas atrás. Sus párpados pesaban como plomo, y su cuerpo, aún erguido por puro orgullo, comenzaba a tambalearse.

No pidió ayuda. Damian no hacía esas cosas.

En lugar de eso, se acercó en silencio a su padre. Se recargó contra su costado, aferrándose a la capa negra con manos pequeñas pero firmes, buscando apoyo sin tener que pronunciar palabra. Solo quería mantenerse de pie… solo un poco más.

Bruce bajó la mirada al sentir el tirón en su traje. Lo vio, el esfuerzo en su rostro, la lucha contra el sueño. No dijo nada. Simplemente deslizó un brazo bajo sus piernas y otro por su espalda, levantado lo del suelo con la naturalidad de quien ha hecho eso desde que su hijo era un niño más pequeño… más inocente.

Damian no protestó. Solo se acurrucó contra el pecho de su padre, dejando escapar un suspiro casi inaudible.

Batman continuó la conversación con Gordon mientras mecía suavemente al niño en sus brazos. Sus movimientos eran lentos, protectores. Nadie lo mencionó, pero todos lo vieron incluso la sombra de Gotham tenía un corazón cuando se trataba de su hijo.

Ya en la Batcueva, Bruce cambió con cuidado el traje de Robin por un pijama oscuro con murciélagos bordados en la tela. Damian no se despertó.

Lo llevó a su habitación, lo acomodó en la cama y lo arropó con ternura. Se inclinó, besó su frente con un cariño reservado solo para él, y murmuró:

—Buenas noches, Robin.

Apagó la luz. Cerró la puerta.

Y por una noche más, el caballero oscuro veló en silencio, sabiendo que su pequeño guerrero dormía seguro en casa.