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Su primera carta fue dedicada para la persona que considero su verdadero amor, su mejor amigo, Philip; cabellos castaños, mirada color avellano, siempre con esa gorrita de kirby y su sudadera naranja, para el Missa del pasado fue su gran amor...
Aun lo recuerda, una carta simple donde le dictaba sus sentimientos escritos con su mismo puño, cada palabra la escribió desde su corazón, agrego algunos pequeños dibujos de corazón y sus iniciales "P+M" pero no dio nombre.
"¿Sabes? Es curiosa la vida, un día estas tranquilo realizando la tarea de matemáticas y al otro escribiendo una carta de amor...
No soy un artista o un gran poeta...
Pero desde que nuestros caminos se cruzaron supe que no quería ser solo un amigo o conocido, quería ser algo más, tu compañero de aventuras, tu aliado; en las buenas o las malas, ser tu confidente, pero, sobre todo, ser tu refugio, que puedas sentir que estoy ahí para ti, que puedes confiar en mi sin la necesidad de explicaciones.
Cada día que puedo apreciar tu belleza, aunque sea un segundo es la gloria, puedo ver aquella mirada tan viva, aquella sonrisa tan hermosa, que hace que mi respiración se detenga, eres tan especial, tan maravilloso.
Y aunque las palabras puedan parecer pequeñas para describir lo que siento, sé que cada latido de mi corazón, cada mirada que te dedica mi alma, es un susurro de amor que no puedo callar. Cuando el sol se oculta y la luna se alza, es en esos momentos cuando más te pienso, cuando mi mente no puede dejar de buscarte en mis sueños y mi corazón late con la esperanza de que tú también pienses en mí.
A veces, al mirarte, siento que el mundo a nuestro alrededor se detiene. Como si el tiempo decidiera hacernos un regalo, dejándonos disfrutar de un instante en el que solo existimos tú y yo, rodeados de una conexión que ni el viento ni el mar pueden separar.
Sé que hay algo único entre nosotros, algo más allá de la amistad, y no quiero dejarlo ir. Porque al estar a tu lado, siento que el universo tiene sentido y que cada paso que doy me acerca más a ser parte de tu vida, no solo en los momentos de calma, sino también en los desafíos que vendrán.
Por eso, en esta carta te diré, estoy profundamente enamorado de ti, quiero que podamos ser algo más que amigos...
Un fantasma enamorado..."
Cada palabra la había escrito con una gran sonrisa, había preparado todo, se la entregaría en persona y después huiría, como el cobarde que era... Nada podía salir mal...
Pero, salió mal...
La oportunidad de entregar la carta se esfumo a la hora que el profesor Pol castigo a Philip el resto de la tarde por hacer un gran escándalo en clase, pero eso no detuvo a Missa, fue directo a su casillero, sino mal recordaba era el "6" de la planta alta, busco por toda la planta alta hasta que por fin lo encontró. Con emoción deslizo con cuidado la carta por la abertura pequeña que había entre la puerta y dio media vuelta listo para irse cuando escucho algunos pasos y salió corriendo entrando a un salón desocupado. Se encerró y miro por la pequeña ventana quien se acercaba...
Y ahí, supo que había hecho un error...
No era el "6" sino el "9"
Porque...
Philip no tenía cabello rubio...
Su cabello no era tan largo...
No tenía ojos azules...
No usaba un sombrero estilo pescador con rallas verdes y blancas...
No usaba sudadera verde sino naranja...
Y sobre todo porque la persona que abrió el casillero y tomo la carta era Philza... No Philip...
Era Philza, una de las personas más temidas de la escuela, no porque fuera un matón que se metía con todo el mundo, sino porque siempre ha sido reservado, callado... Y, sobre todo porque era el presidente escolar.
Y ahí estaba Philza, leyendo la carta con detenimiento, Missa puede sentir como su alma abandona su cuerpo con cada letra que lee Philza, necesita interrumpirlo y quitarle la carta. Con aquel pensamiento toma el pomo de la puerta listo para abrir cuando escucha a los amigos de Philza acercarse y con eso su valor se evapora.
Lentamente termina arrodillado dejando que su cabeza descanse sobre la pared fría, esto no puede estar pasándole, no, ¿Por qué a él?
¿A caso Dios piensa que Missa es su mejor guerrero?
Entre su lamento escucha las voces de los amigos de Philza, algunos son altos, otros agudos, pero entre ellos uno destaca.
—¡Ey, Phil! ¿A caso alguien ya se te declaro?
Missa palidece, escuchando más burlas entre los amigos antes de que Philza hablar.
—Supongo... Es demasiado cursi
Oh, eso dolió... Piensa Missa mientras aguanta las ganas de llorar. El ruido de algo moviéndose le llama un poco la atención.
—"Y aunque las palabras puedan parecer pequeñas para describir lo que siento, sé que cada latido de mi corazón, cada mirada que te dedica mi alma, es un susurro de amor que no puedo callar."—escucha que alguien lee aquello con un tono burlón mientras hace ruidos de asco. —esto es tan empalagoso que voy a terminar con diabetes, esas chicas hormonales...
Ouh, un golpe dolía menos... Missa lleva su mano hecha puño para morderla con fuerza mientras su cara se tiñe de rojo de la rabia y vergüenza, absolutamente esto, no estaba planeado... Le dijeron hormonal.
Missa quiere salir de ahí y golpearlos, pero sabe que solo ganara una expulsión, así que solo espera hasta que se vayan.
Lo que parece una eternidad, pero por fin escucha los pasos alejarse, sonríe de alivio y cuando no escucha más los pasos sale y se va corriendo hacia otra dirección.
Sin percatarse que había sido visto...
(.. .. ..)
Missa está tirado en su cama con los brazos extendidos mientras comenzó con su pequeño berrinche, no tenía que ser así, la carta tenía que ser para su mejor amigo... No para Philza, pero al menos nadie va a saber que él había escrito aquella carta...
¿Verdad?
Se quedará como un mal trago amargo... ¿No?
Al final Philza no le tomara importancia, debe de ser una carta de otras ciento de las mismas, con eso en mente el corazón de Missa deja de latir como si fuera un caballo corriendo un maratón.
—¡Missaaaa! —Y como siempre, su paz es interrumpida, esta vez por Roier que entraba con un par de refrescos —¿Y ahora que te pasa, pendejo? Parece que hubieras matado a alguien...
—La carta... Roier... La carta... —Murmuro mientras enterraba su cabeza en las almohadas deseando ser absorbido por ellas.
Roier por unos minutos quedo callado para luego sentarse a su lado y darle palmaditas en la espalda... —Ay pendejo, te dije que mejor no le dieras nada, ahora te rechazo...
—No Roier... La carta nunca llego a él...
—¿Cómo qué no? —Pregunto curioso mientras lo veía y destapaba su refresco.
—Nunca llego a su destino... —Murmuro Missa antes de levantar la cabeza y ver a Roier con ganas de llorar. —Pasaron cosas, y no pude dársela, así que la metí en su casillero, pero lo metí en el "6" y no en el "9" y ahora el que la leyó fue Philza...
Y Roier comenzó a reír como loco, dejo los refrescos en la mesita de noche y llevo sus manos a su estómago para reír más fuerte.
—Oh pobre tonto gato... —Respondió Roier después de calmar su risa, miro a Missa con algo de lastima mientras le daba palmadas de consuelo. —¿Y ahora?
—Olvidarlo... —Dijo de mal humor Missa mientras se levantaba y quitaba la mano de Roier para sentarse y tomar uno refresco. —Philza no sabrá que fui yo... Así que estoy a salvo...
—No lo creo compadre... Philza no es alguien que deje las cosas asi...
— Pero no tiene remitente, así que nunca sabrá que fui yo... —el tono de Missa era casi de súplica para que no pasará algo más. Dentro de él, deseaba que solo fuera un mal sueño.
Roier iba a comentar algo más pero si teléfono sonó, lo tomo y levanto una ceja.
—Vaya... Es Cellbit, ¿Se abra enojado porque lo deje con las ganas? —Se dijo a si mismo mientras veía el nombre de su novio en el móvil.
—¿Cómo que "con las ganas" —pregunto Missa, pero solo fue callado por Roier con un dedo y contestó la llamada.
"¿Si guapito? ¿A caso quieres más besotes?"
Roier, como siempre, cuando se trataba de su novio hablaba con tanta picardía, Missa miró atentamente todo mientras se sentaba en la cama y tomaba el refresco para después destaparlo y beber.
No pasaron más de dos minutos antes de que el rostro de Roier se volviera pálido y mirada a Missa y con señas decía "esto es malo" siguió conversando unos minutos más y antes de colgar para mirar a su amigo.
—Tienes un gran problema, wey...— Roier tomo aire antes de acomodarse y sentarse al lado de Missa. —Escúchame bien pendejo, vas a tomar tus cosas y te irás a Brasil.
—¿Por qué iría a Brasil en pleno curso? —Pregunto curioso y con algo de miedo al ver cómo Roier sonríe con algo de nervios.
—Pues... Al parecer, Philza sabe quién es el dueño de la carta...
Y la habitación quedó en un silencio un incómodo, Missa con los ojos los más abiertos posible miraba a Roier esperando que sea una broma, Roier negó lentamente soltando un leve "lo siento"
Y ahí, todo estalló, Missa soltó un chillido tan agudo que parecía ser un gato, le aventó la almohada a Roier y salió disparado de la cama para comenzar a correr en círculos.
—¡No! ¡No! ¡No! ¡Esto debe ser una broma! ¿Cómo que sabe quién es el dueño de la carta? — Gritó totalmente alterado Missa mientras se llevaba sus manos a su cabello y comenzaba a jalarlo con desesperación —¡Me voy ahora mismo a Japón!
—¿Eeeh? ¿Japón? Claro, vete a Japón y no a Brasil... Puto... —Dijo con sarcasmo Roier mientras veía como su amigo giraba en círculos. —El Brasil al menos ya tendrías casa, pero nooo... Pendejo.
—Deja de meter a tu novio en esto, esta situación es seria, Philza no puede saber... ¡No debe! —Se tiro a la cama y grito ahogando su grito con una almohada. —¿Cómo lo supo? ¡No tenía remitente!
—No lo sé pendejo, Philza es alguien astuto... —Comento Roier dándole palmaditas en la espalda de Missa — Pero bueno, Cellbit me dijo que Philza quería verte en una hora en el parque que esta frente a la prepa.
Missa soltó un gemido de frustración al escucharlo, no podía aceptar que su fin se acercaba. ¿Fue por qué de chiquito le mostro el dedo de en medio a su primo? Vaya Karma. Sabe que necesita huir del país y cambiarse de nombre a "Carlos" mientras más se sumía en su desgracia no escuchaba a Roier hasta que sintió como fue empujado.
—¿¡Qué mierda Roier?! —Grito desde el suelo Missa mirando a su compañero que le veía divertido. —¡Déjame ahogarme en mi desgracia!
—Oh, vamos pendejo, no es el fin del mundo, yo te acompaño, estaré en una banca cercana mientras tu aclaras todo con Philza...
Missa sabía que se iba a arrepentir.
(.. .. ..)
Podía sentir su corazón golpear sus costillas como si estuviera a punto de salir disparado, miro hacia atrás, cuatro bancas de distancia atrás y cerca de un arbusto estaba Roier que levanto su pulgar mostrando su apoyo moral, Missa trago saliva y se acomodó mejor su sudadera de tonos moradas esperando a Philza, ya era la hora acordara y no veía señal alguna de Philza.
Reviso el reloj de su celular, ya habían pasado diez minutos de retazo, tal vez Philza se le olvido, ¿Una posible broma? ¡Ojalá! Así ya no tendrá que lidiar con una incómoda conversación, sonrió en sus adentros mientras se limpiaba el sudor y preparaba para ir con Roier e irse ambos por una Dr. Pepper.
—Missa...
Oh, es voz, no puede ser, Missa puede sentir su presión bajar, estaba ahí, lo escucho, detrás de él ¿Por qué? Algún Dios allá arriba no lo quiere. Con los nervios a flor de piel da media vuelta lentamente, esperando ver a Philza con esa sonrisa burlona, pero lo que ve es a un Philza con un ramo de flores. Azaleas, que en el lenguaje de las flores significa "Mi amor por ti es tan intenso como los colores de estas flores". La respiración de Missa se acelera un poco y puede sentir sus mejillas calentarse. ¿Cómo es posible eso?
—Missa... No esperaba ese mensaje, pero, al leer la carta... Yo... —el tono que usaba Philza era tan suave y nervioso como si se estuviera enfrentando a alguna clase de desafío. Levanto el ramo y se lo pego en el pecho de Missa. —Se que tal vez la carta no era para mi... Pero si me dejas demostrarte que puedo valer la pena... Yo...
Missa ya no escucha, toma el ramo con ambas manos y las aprecia, no sabe que decir ¿Acaso es una especie de señal divina? Levanta un poco el rostro y mira detrás de Philza a Roier que levanta los pulgares y asiente rápidamente como si dijera "Di que sí idiota, no te vas a arrepentir" Missa ríe levemente, acerca el ramo a su rostro y aprecia el olor de aquellas flores, mira a Philza que lo veía con las mejillas rojas.
—Phil...—comenzó Missa, con ese tono tan suave que lo caracterizaba —Hace menos de una hora estaba planeando irme a Japón, no esperaba este giro de 180 grados...
La risa suave de Philza hace que las mejillas de Missa tomen un tono más rojo, por los nervios que le provoca la situación, le regresa una leve sonrisa y continua. —Seré honesto. La carta era para alguien más, pero... En estos momentos no se si era a esa persona la verdadera destinaria para la carta...
—Eso significa... Que... —Trato de hablar Philza pero ver el suave rostro de Missa lo hizo callar.
—Una oportunidad... Solo una, pero si no funciona no quiero que haya malentendidos entre ambos...
Philza asintió rápidamente feliz de la respuesta, se acercó a Missa y lo abrazo, no besos, no gestos coquetos, solo un abrazo que es la puerta a una posible nueva historia.
—Gracias, veras que no te arrepentirás...—Dijo bajo Philza, Missa aun en estado de shock, se acomodó mejor y logro corresponder el abrazo, Philza continuo —Y perdón por decir que tu carta era cursi...
—Pero yo no....
—Te vi, vi cuando disté la vuelta cuando me iba con los chicos.
Y el rostro de Missa estaba más rojo que un tomate...
Fin...
(.. .. ..)
—¿Entonces la carta no era para Dad? —Pregunto un pequeño niño rubio mientras era arropado por un adulto de cabellos oscuros ondulados, le dejo un suave beso en la frente y negó lentamente.
—No exactamente, pero llego a él por casualidad... —Comento mientras se sentaba en una silla cercana.
—¿Entonces Apa estaba enamorado de su mejor amigo? —La pregunta de una pequeña niña se escuchó en la habitación, la niña de cabello oscuro era cargada por un adulto de cabello rubio y una sonrisa ancha mientras negaba.
—En ese tiempo su Apa Missa no sabía si estaba enamorado o si le gustaba porque parecía un algodón de azúcar gigante.
—Phiiiil... ¡No me avergüences frente a los niños!
Y las risas de la familia no se hicieron esperar.
Si, después de un par de meses, Missa termino enamorado de Philza y tiempo después se casaron y terminaron adoptando a dos pequeños...
Fin.
