Chapter Text
Buck llegó a su casa luego de un turno de 12 horas en la estación, aunque en realidad ya llevaba más de 32 horas despierto ya que antes venía de un turno de noche en el bar, donde está su nuevo trabajo. Estaba tan agotado que nada más llegar se dejó caer en el sillón sin tener energía suficiente para subir a su cuarto y utilizar la cama. El cansancio era tanto que no quería pararse ni siquiera para ir a buscar algo de comida. No era solo cansancio físico, claro que no, era sobre todo agotamiento mental, se sentía tan triste que todo lo que quería hacer era quedarse allí y llorar hasta lograr dormirse.
Su vida iba cuesta abajo hacía más de un mes, y para estas alturas Buck sintió que ya había tocado fondo, que ya no era posible caer aún más en aquel pozo oscuro y profundo en el que se sentía atrapado. Lo peor era que no podía dejar de pensar que después de todo, su situación era culpa suya. Porque si todos estaban enojados y casi no le dirigieron la palabra era porque él había tomado la impulsiva decisión de presentar una demanda contra la estación, y en consecuencia contra ellos.
El sentimiento de culpabilidad por hacer enojar al equipo era demasiado, nunca debía seguir el camino de la demanda, debía pensar mejor las cosas, buscar otra forma de solucionar el problema. Después de todo, lo único que Buck quería con la demanda era volver a trabajar y estar nuevamente con las personas más importantes en su vida, su equipo, sus amigos, su familia. La familia que él había elegido y la que lo hacía seguir levantándose cada día, los que lo hacen felices...
Buck está deprimido, no puede evitarlo, desde el accidente cada cosa que le sucede o decide hacer parece empeorar su vida un poco más a cada momento.
Primero surgió aquella maldita enfermedad, esos malditos coágulos, que según los estudios se deben a la gran cantidad de tiempo que pasó atrapado bajo el camión de bomberos. Se estremece de solo pensar en el momento en que despertó y se dio cuenta que su pierna estaba atrapada bajo todo el peso del camión, y que nadie podía acercarse a ayudar, aquel día pensó que iba a morir.
Todos le dicen que tuvo mucha suerte, que el accidente pudo haber sido mucho más serio y terminado con lesiones más importantes o incluso con su vida, también le dicen que aquellos coágulos pudieron haber ido a su cerebro y haberlo matado al instante, pero odia que se lo dicen. Para él nada de aquello puede ser un hecho de suerte.
Después de todo, aquellos malditos coágulos fueron el comienzo de sus desgracias, haciendo ir al médico una vez por semana a controlar su salud y llevar un tratamiento médico. Porque a pesar de que haya tenido “suerte”, ha estado sometiéndose a un riguroso tratamiento desde aquel día, para que esos coágulos no vuelvan a formarse y lo maten. Los odias, son los coágulos los que hacen que este constantemente medicado, convirtiéndolo en un riesgo, para él mismo y para el resto del equipo en su trabajo diario.
Llevándolo a sus segundas desgracias, lo han suspendido indeterminadamente de su amado trabajo, cosa que lo ha hecho sintiéndose tan desplazado y solo, que en su desesperación no fue consciente de que estaba tomando una de las peores decisiones de su vida.
Ahora sabe que nunca debió siquiera pensar en intentar llevar una demanda contra la estación, jamás debió involucrar a sus seres queridos en aquel proceso legal, para poder volver a trabajar, se arrepentirá de esa decisión por el resto de su vida. Porque después de todo fue aquella estúpida e impulsiva decisión la que lo llevó a su situación actual. Está perdido y no tiene a nadie a quien recurrir.
-¡Porque como siempre ha arruinado a todo Evan! - Se recrimina a sí mismo, y su voz le suena ajena, similar a la de sus padres cuando era pequeño -Ellos tenían razón… nunca puedo hacer nada bien, siempre será un estorbo en la vida de todos… ¿Por qué no puedo dejar de ser así?- Su voz se quiebra- ¡Eres agotador Evan!, ¡un estorbo!, que no deja de molestar a las personas…. alguien muy dificil de amar….
Esto último resuena en su cabeza con las voces de sus padres, es un sentimiento que lleva marcado a fuego en su alma y decirlo en voz alta le resulta esclarecedor, el problema es simplemente el mismo. Ahora entiende porque todos parecen siempre estar exasperados a su alrededor, es demasiado molesto e inutil, y no importa el motivo por el que haga las cosas, siempre termina causando problemas y arruinando todo.
Como con la demanda, ya no importa cuál era su objetivo con aquel proceso, a fin de cuentas no importa cuanto quisiera el volver con el equipo, lo único que ha logrado es molestarlos y alejarlos de él más que nunca en su vida.
-Ya lo arruinaste Evan, a nadie le importa lo arrepentido que estés- Sigue recriminando en voz alta con tono molesto- El daño ya está hecho, a nadie le importan tus estúpidas disculpas, son tan molestas como tu y siguen empeorando todo…
Con estos pensamientos Buck se queda en la misma posición tirado en el sillo, se le escapan un par de lágrimas, pero ni siquiera hace el intento de quitarlas, él simplemente deja que caigan al igual que sus párpados. A pesar de que sabe que tendría que estar aprovechando el tiempo para comer algo y bañarse para volver a salir en un par de horas a su siguiente turno en el bar, donde ahora trabaja, no puede evitar dejarse arrastrar por el sueño. Está agotado y después de todo lo que más quiere es descansar, al menos por un rato y desconectarse del mundo, dejar de pensar como todo a su alrededor parece caerse a pedazos.
Si aquellas personas a las que Buck lastimó con sus, pudieron acceder tan solo a un pequeño espacio de su mente y supieran que el principal motivo de seguir tan fervientemente la idea de la demanda fue simplemente la necesidad de no sentirse solo, quizás lo comprendieran un poco más. Probablemente podrían dejar un poco de lado su enojo y frustración ante la situación, y se tomarían el tiempo de analizar y perdonar aquella estúpida decisión, tomada por una persona desesperada que no deja de ser parte de la familia de todos.
Después de todo Buck nunca ha dejado de ser simplemente un chico que quiere ser parte de una familia, que quiere amar y ser amado, ser parte de un grupo de personas a las que quiere con su vida y ayudar a los ciudadanos, así ello ponga en riesgo su vida.
Ojala fuera tan simple como decir lo que realmente le pasó, pero Buck no se atreve a revelar sus más profundos sentimientos. Su vida entera se ha pasado escondiendo lo que le pasa, para seguir adelante y demostrar que puede ser mejor de lo que creen. Los sucesos a lo largo de su vida lo han convencido de que sería demasiado patético permitir que todos se enteraran de aquella parte de él, que sepan lo necesitado de amor que puede llegar a ser, lo dependiente que es de cualquier mínima muestra de afecto que alguno de los miembros del quimpo decida darle. Porque a pesar de que sean un grupo de trabajo, para Buck ellos son lo más cercano a una familiar que ha tenido en su vida y no puede ni siquiera pensar en perder a ninguno de ellos, ya que lo son todo para él.
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La alarma suena por tercera vez, logrando al fin despertarlo, Buck está sorprendido, no puede creer que las pesadillas no lo despertaron esta vez. Desde el accidente con el camión y el tsunami las pesadillas lo despiertan una y otra vez, en un estado de nervios y ansiedad que no le permite volver a dormir con facilidad. Sus pesadillas suelen ser sobre despertar en una camilla sin sus extremidades, o la sensación de encontrarse nuevamente atrapado bajo el camión sin que nadie vaya a ayudarlo nunca esta vez, mezclados con el atrapado en los ríos que corren por las calles de la ciudad luego del tsunami mientras busca desesperado a Chris sin éxitos, y lo asaltan ni quiere bien volver a cerrar los ojos. Se sienten tan reales que su cuerpo se estremece de solo volver a pensar en ellas, porque cada una es pero que la anterior, sobretodo cuando ve a todos dar la vuelta y huir de la escena sin ayudarle o peor aún cuando es incapaz de llegar a Christopher y al llegar siempre es demasiado tarde. Despeja su mente rápidamente de esos pensamientos que saben que no lo llevarán a un buen lugar, no importa que apenas haya logrado dormir dos horas, al menos esta vez no lo despertó el terror sino la alarma.
El incesante ruido que sale de su celular le indica que ya son las 9 pm, y debe levantarse para lograr llegar a las 10 al bar para su segundo trabajo. No importa lo cansado que esté, no puede permitirse perder ese trabajo, lo necesita para poder mantener una economía medianamente estable. Aún tiene que seguir pagando sus gastos básicos, las deudas con el hospital y el maldito abogado.
Los tratamientos y estudios que deben hacerse semanalmente no son nada baratos, pero los necesitan para seguir viviendo y para que le permitan seguir trabajando en la estación, apenas va en la primera semana que lo reintegraron y tiene que demostrar que puede ser responsable con su condición.
Aunque no han resultado como esperaba ya que a pesar de que siga cada indicación de sus médicos al pie de la letra, le han recortado su horario de trabajo en la estación, dejándolo realizando un máximo de 12 horas y negándole asistir a las tareas de campo en la mayoría de las emergencias.
Otros dirían que está de suerte, que ahora con dos trabajos y tan pocas horas de sueño, es bueno que lo deriva a tareas ligeras como las nombro Bobby. Pero el ama salir a la acción, es lo que lo mantiene vivo todos los días, sin mencionar que este recorte de horario y tareas ha repercutido directamente en su economía. La ciudad le estaba pagando una indemnización antes de que lo dejaran reintegrarse, algo así como un seguro de daños luego de lastimarse en el desempeño de las tareas laborales, pero no era suficiente para subsistir, pensó que si lo reincorporaban esto iba a aumentar sus ingresos y ayudar a su economía.
Pero ahora con menos horas asignadas, su sueldo es menor, y sus gastos mayores, es por ello que tuvo que recurrir nuevamente a sus viejos conocidos, para conseguir un trabajo en las noches, que es cuando no tiene turno en la estación. Hace años se prometió a sí mismo no volver a estar en ese ambiente de adicciones y descontrol, pero le tuvo que dar la espalda a esa promesa. Se encuentra desesperado, no tiene a quien recurrir y por el momento es su mejor opción para ganar dinero de la forma más honesta que puede.
Al fin apaga la alarma y se levanta de forma perezosa, tiene la garganta seca, se dirige a la heladera para buscar algo para beber y alimentarse. Tiene hambre, lo último medianamente decente que comió, fueron las sobras que fue a buscar cuando todos terminaron de comer, de la lasaña que preparó Bobby en la estación para la hora del almuerzo. No fue demasiado, ya que les dijo que no tenía hambre, la verdad es que si tenía, pero no quería molestarlos, por lo que simplemente espero a que todos terminaran de comer y cruzó los dedos para que sobrará algo para él.
De esto ya hace más de 7 horas y su cuerpo le estaba pidiendo comida, pero cuando abrió la heladera se tuvo que hacer a la idea de que no tenía hambre. Ya que se encuentra casi vacío, los ingredientes que pensaba utilizar para hacerse un sándwich llevaban demasiado tiempo allí, y ya no estaban en buen estado. Recordó que aún no ha recibido el pago en el bar como para poder llenar su despensa adecuadamente, y lo de la estación se le ha ido en sus deudas y el alquiler, pensar en eso le hizo recordar que aún tenía algunas facturas por pagar. A pesar de haber presidido muchas cosas, el agua y la electricidad no están dentro del grupo de las cosas de las que pudiera prescindir.
Frente a la heladera analizo sus únicas opciones que eran el estante de abajo lleno de latas de energizante y el cajón de las frutas donde esperaba encontrar alguna en buen estado. Se tuvo que conformar con una manzana y un plátano que aún seguían bien.
Luego de unos minutos se dirigió al baño con su segunda lata de energizante casi terminada en una mano y lo que quedaba de la banana en la otra. Miro la hora para comprobar que ya eran las 9:15, se terminó rápido su “cena” para poder darse una ducha antes de salir.
Se preparó en tiempo récord, no podía permitirse llegar tarde, si lo hacía su jefe le recortará el salario. Tomó su chaqueta, las llaves y su celular, en el que comprobó la hora mientras cerraba la puerta, al instante de mirar la pantalla su ánimo decayó, su fondo de pantalla aleatoriamente decidió mostraré en ese preciso momento una foto que les había tomado Bobby en la estación a Chris, Eddie y él, llevándolo directamente a los recuerdos de aquel feliz día.
Los extrañaba a todos demasiado, pero sobre todo a ese par, le hacían demasiada falta, y ver la foto le hizo darse cuenta de cuánto había perdido. No existía nada que quisiera más en ese momento que poder pasar una noche de películas y videojuegos con ellos dos.
Viendo la foto no pudo evitar pensar que estaría haciendo esa noche, si no hubiera sido tan impulsivo con respeto a la demanda, seguramente estaría en casa de los Díaz, y le gusta imaginar que construyendo una relación con Eddie, relación que él se había encargado de destruir antes de que empezara a formarse.
-Eddie....Si tan solo hubiera recurrido a ti...- Hablo para si mismo caminando por el pasillo sin dejar de ver la foto- Seguro estaría bien ahora... - Se dijo melancólicamente, pero sus pensamientos dieron un giro- O quizás se hubiera dado cuenta de lo dañado que estoy y se hubiera alejado de mí aún más de lo que ya está ahora, si supieras lo roto que estoy... jamás me dejarías volver a estar cerca de Chris- Siguió diciendo mentalmente a sí mismo cuando ya estaba en el auto- Quizás Piensas lo mismo que mis padres y lo alejarás de mí para que no los arrastre a ambos en mi desgracia....
Se recostó en el volante con esos pensamientos dando vuelta en su cabeza, analizando las diferentes posibilidades y los kilómetros de escenarios, unos en los que él estaba solo como ahora y todos parecían más felices. Esos les dolían, porque la soledad se sentía como un hueco en el centro de su pecho, pero luego estaban los otros escenarios, donde se veía a sí mismo arrastrando en su desgracia a las personas que más le importaban.
-¡No! Buck deja de pensar en eso- Se dijo a sí mismo mientras se quitaba bruscamente una lágrima que no se había dado cuenta que corría por su mejilla.
Tuvo que frenar ese tren de pensamientos, ya es lo suficientemente auto destructivo como para dejarse llevar por sus pensamientos. Lo único que lo a mantenido a salva es siempre estar ocupado y no dejarle a su cabeza tiempo para sobreponerlo todo, por lo que tomó todos esos sentimientos y los guardó en el fondo de su alma para no dejarlos salir.
¿Qué otra cosa podía hacer si quería seguir adelante?
