Chapter Text
what a sight for sore eyes
brighter than the blue sky
she's got you mesmerized while i die
Heather ; Conan Gray
🥀
—Jeno y yo decidimos casarnos —dijo Donghyuck mostrando su anular con emoción.
Ahí, brillaba un anillo dorado. Era algo sencillo y sin detalles extravagantes o lujosos, pero se veía bonito y elegante en la mano del chico.
Jaemin sintió que su estómago se revolvía, no estaba seguro de cómo reaccionar o qué decir y por fortuna no tuvo que hacerlo, ya que Renjun lo hizo en su lugar y, para sorpresa de nadie, sonaba indignado mientras hablaba:
—Dime que es una broma.
—Ren... —comenzó Hyuck, esperando que aquello no terminara en conflicto.
—No, por favor, dime que no vas a hacerte eso —insistió, levantándose para encararlo.
—Renjun, no. —Esta vez fue Jaemin el que se levantó para ponerse en medio—. No es el momento.
—No puedes decirme que estás de acuerdo con esto, Nana —le dijo en un tono que suplicaba por que le diera la razón.
«¡No, no estoy de acuerdo!» gritó una voz en su cabeza mientras sentía que su corazón se rompía. «¡Haz algo! ¡Por favor, no dejes que se casen!» quería decirle, necesitaba pedirle que juntos lograran que ese matrimonio no se concretara.
—Es su vida, Renjun, no podemos hacer nada —respondió en su lugar, intentando mantener la calma.
—Exacto, es mi vida —dijo Donghyuck con voz harta—. ¿Por qué no te puedes alegrar por mí?
—Porque sé que te estás equivocando. —Chasqueó la lengua para después negar con la cabeza—. No quiero hacerte daño, Hyuck, pero quiero evitar que sufras en el futuro, no quiero que salgas lastimado.
—Tú me estás lastimando ahora —dijo dando un paso hacia atrás—. ¿Por qué no puedes solo felicitarme y desearme lo mejor igual que Jaemin?
—Jaemin no te- —Renjun se interrumpió así mismo, dándose cuenta de lo que estaba a punto de decir.
El nombrado sintió que su aliento se cortaba, temiendo ser expuesto en realidad, pero eso era imposible, ¿cierto? Renjun no podía saber lo que ocultaba en su corazón.
—Tienes razón —continuó Renjun, después de un silencio alargado, sorprendiendo a los otros dos. Le tomó unos segundos continuar—: Felicidades, de corazón espero que todo salga bien y que yo me equivoque.
El mayor se acercó a Donghyuck y lo abrazó. Ambos se quedaron así por unos segundos, los dos tragándose su orgullo, las lágrimas y las ganas de discutir.
Esto no era nuevo para Jaemin. Los tres eran amigos desde niños y siempre era igual con ellos dos. Renjun era alguien irascible y Donghyuck tenía un carácter fuerte; las peleas y discusiones entre ambos siempre habían formado parte de la amistad. Claro que eso no significaba que ellos se quisieran menos, sino todo lo contrario, les era difícil estar enojado uno con el otro, por lo que siempre había alguien que terminaba cediendo.
En este caso, y para sorpresa de Jaemin, había sido Renjun. Ahora ambos se sujetaban el uno al otro mientras él no sabía qué hacer, había muchas emociones corriendo en su interior y lo único que deseaba era huir de ahí.
—No voy a insistir —Renjun habló con voz tranquila—, pero lo último que diré al respecto es que espero que sepas que estoy de tu lado sin importar nada. Si todo sale bien o si todo sale mal, yo estoy contigo, ¿sí?
—Lo sé —murmuró y luego le tendió una mano a Jaemin para que ahora el abrazo fuera grupal—. Sé que los dos siempre van a estar para mí sin importar nada.
Jaemin escondió su cara en su cuello y contuvo las ganas de llorar, pero cuando Renjun dijo que los tres eran un equipo tuvo que apartarse para darles la razón. Sostuvo su corazón como pudo para que sus amigos no escucharan cómo se quebraba y el desastre que haría al estrellarse en el piso. Les sonrió, les dijo que los quería y después volvieron a abrazarse. Ya tendría tiempo para desmoronarse después.
—Felicidades —le dijo cuando Renjun ya no estaba—. No esperé qué ustedes quisieran dar ese paso... al menos tan pronto.
—Gracias, Nana —dijo Hyuck abrazándolo con fuerza—. Pero estás exagerando, llevamos años siendo novios, creo que era obvio que algún día nos íbamos a casar.
Claro, porque ellos estaban enamorados, tuvo que recordarse. Ellos se amaban, eran la pareja perfecta y eran todo lo que él y Jeno nunca serían, ni podrían ser.
Todo empezó cuando los tres tenían 17 años. Jaemin tenía un crush con uno de los chicos con los que compartía clase, Lee Jeno. En un inició pensó que era algo platónico, que después de unos días se le pasaría y que no tenía sentido intentar algo con él.
Jeno era un buen estudiante, era amable, responsable, cariñoso y atlético. Jaemin, por otra parte, era alguien común, no había nada que lo hiciera destacarse, excepto por un simple detalle: era el hermano del gran y carismático Haechan.
Donghyuck era brillante, pero más que nada era divertido y sabía cómo usar las palabras a su favor. Además, era hermoso, su piel resaltaba entre la multitud y sus facciones eran bonitas y atractivas. Jaemin no sentía que pudiera compararse con eso, Hyuck brillaba tanto que terminaba por opacarlo a él y, a decir verdad, odiaba esa sensación.
Recordaba los días de secundaria en los que deseaba que ambos fueran iguales. Cuando se desvelaba llorando y pidiendo por que su hermano le compartiera de su luz y ambos pudieran brillar juntos.
Lo peor de todo el asunto era que lo mucho que se amaban, Jaemin y Donghyuck eran inseparables desde niños y el cariño entre ambos era evidente. Esto solo lo hacía sentir peor, no debería envidiar a su hermano y no quería sentirse de esa manera; pero cuando Jeno y Donghyuck aparecieron tomados de la mano un día, se preguntó si realmente alguna vez podría hacerle frente a ese sentimiento de insuficiencia, si la envidia que le provocaba su hermano se esfumaría alguna vez.
Renjun estaba ese día y también el primo mayor de Jeno, Mark; los tres se habían reunido para ser informados de que ahora ellos eran una pareja y aprovechar la ocasión para presentarse mutuamente a sus amigos cercanos.
Jaemin se vio obligado a fingir emoción, incluso comenzó a hacer preguntas sobre cómo se habían conocido e iniciado su relación. «¿Por qué? ¿Por qué él y no yo? ¿Por qué pudiste verlo a él y no a mí?» quiso decir, pero no podía, no cuando su hermano se veía tan feliz a un lado de su novio.
Mark, a quien no conocía, no hizo más que felicitarlos y decir que hacían una pareja bonita. «Creo que ustedes dos pueden ser muy felices juntos» les dijo y Jaemin quiso llorar porque sabía que era verdad.
—Más te vale no hacerle daño —dijo Renjun por su parte, rodando los ojos al ver sus manos entrelazadas.
Después tomó sus cosas y se fue diciendo que tenía tarea. Desde ese entonces no estaba de acuerdo con la pareja de su amigo y nunca se tomó la molestia de intentar ocultar ese hecho.
Jaemin se preguntó si tendría la misma reacción si él estuviera en el lugar de Hyuck. ¿Renjun se preocuparía por él o lo felicitaría? ¿Qué tanto cambiaría si hubiera hablado de sus sentimientos por Jeno desde un inicio? ¿Las cosas serían diferentes si le hubiera dicho a su hermano sobre el chico que le gustaba?
Las cosas no mejoraron cuando en su cabeza se instaló el pensamiento de que tal vez aquella relación no duraría. Sabía que su hermano no tomaba sus relaciones demasiado en serio, por el contrario, siempre hablaba de no querer aferrarse a alguien y que estaba bien disfrutando de su libertad, por lo que siempre que conseguía novio se aburría a las pocas semanas. Entonces se dijo que tal vez, cuando ellos dos terminaran y el tiempo pasara, Donghyuck no tendría problema con que él intentara algo con Jeno.
Para su mala suerte, esto no ocurrió así. Jeno era el novio perfecto, todo lo que Donghyuck alguna vez había deseado. Era atento, amable, romántico y cariñoso. Siempre trataba a su hermano como si fuera un príncipe e incluso soportaba el comportamiento empalagoso de este. Jaemin no podía creer que la vida se burlara así de él, restregándole en la cara lo que pudo haber sido para él y haciéndolo sentir mal.
—¿Sabes, Jaem? —preguntó Donghyuck una noche en la que ambos estaban juntos y solos en su casa, nada más que acostados en el jardín mirando a las estrellas—. Creo que nunca había sabido lo que era el amor hasta este año.
—¿En serio? —respondió de vuelta esperando que su voz no sonara entrecortada.
—Sí, no pensé que fuera así de intenso y emocionante —su voz sonaba tan feliz que Jaemin no necesitaba girarse para verlo sonreír.
El menor de ambos se abrazó a sí mismo y tuvo que respirar con cuidado para no comenzar a llorar.
—Espero que alguna vez tú también lo encuentres —los brazos de su hermano lo rodearon y Donghyuck le permitió descansar su cabeza en su pecho—. Tú te mereces el amor más bonito del mundo.
Las lágrimas comenzaron a escapar sin preguntarle, por fortuna ahora podía ocultarlas sin preocuparse. La mezcla de la culpa y el dolor estaba volviéndolo loco, quería alegrarse por su hermano, pero no había más que envidia llenándolo por dentro y eso solo empeoraba las cosas. Tal vez si Donghyuck fuera un peor hermano no se sentiría así, pero incluso en eso era mejor que él, sus deseos hacia su persona eran buenos y no podía dudarse de la veracidad de sus palabras.
Sin embargo, esa conversación tuvo un impacto en él, pues después de pensarlo un poco —y de llorar tras el primer aniversario de la parejita—, se dijo a sí mismo que era momento de superar aquello, que no había nacido amando a Lee Jeno y que definitivamente era capaz de conocer a alguien mejor que él.
De verdad lo intentó, se esforzó muchísimo en esa tarea que terminó resultando cada vez más difícil, dado que siguió unido a su hermano como siempre y no podía evitar notar la manera en que Jeno lo trataba.
Intentó conocer a personas en fiestas, aceptar salidas a cenar de compañeros de la escuela y, cuando el tiempo avanzó un poco más, se dijo que su ingreso a la universidad era oportunidad perfecta para descubrir a su chico ideal.
Por supuesto, nada de esto funcionó. Él ya conocía a su chico ideal, solo se había tardado en intentar algo con él y ahora se encontraba haciendo profundamente feliz a su hermano.
Pese a que ambos estaban estudiando cosas diferentes, Jeno y Donghyuck seguían siendo inseparables y cada vez se veía más imposible que su relación llegara a terminar. Por supuesto, Jaemin continuó fingiendo que esto le alegraba y en más de una ocasión le tocó detener las discusiones entre Renjun y su hermano debido a esto.
Después de que sus padres se divorciaran, cuando ambos estaban a la mitad de la carrera, ambos hermanos quisieron independizarse y comenzar a vivir juntos. En la mudanza, por supuesto, Jeno actuó como el novio perfecto y ayudó a Donghyuck con sus pertenencias, incluso le pidió a su primo que los ayudara.
Ese día, ambos estuvieron más empalagosos que de costumbre. Jeno le robaba besos cortos apenas podía y cuando todos acordaban descansar, Donghyuck se sentaba en sus piernas y se escondía en su cuello después de que su novio le murmurara palabras al oído. Compartieron un montón de sonrisas cómplices e incluso sin querer escuchó como ambos hablaban sobre todos los usos que le darían a la cama nueva de Hyuck.
Fue inevitable sentirse como un cero a la izquierda en medio de toda su actuación tan doméstica y cariñosa, incluso se dio cuenta de que para Mark también resultaba incómodo y que escapó en la primera oportunidad que se le presentó; simplemente dijo que ya tenía otros planes, pero que le había alegrado ayudar y que esperaba que ambos se sintieran cómodos en su nuevo hogar.
Jaemin sospechaba que había dicho eso más por cortesía que por otra cosa, porque cuando Donghyuck insistió en que se quedará a cenar con todos, Mark no se veía muy convencido. Se negó con educación diciendo que no tenía hambre, pero el más joven presentía que lo había hecho porque pasar más tiempo con ellos dos lo haría sentir más incómodo y por fortuna logró huir de la situación.
Para su mala suerte, él no podía escapar y ahora que vivían juntos tenía que acostumbrarse a ver a Jeno casi diario: en las mañanas, tomando su desayuno con tranquilidad apoyado en la barra de la cocina con el cabello despeinado (y viéndose irremediablemente atractivo); en las tardes, cuando él y Hyuck veían películas en el sofá, acurrucados bajo una manta; en las noches, cuando lo veía con el pijama puesto y el cabello húmedo, listo para dormir junto con su hermano.
Fue entonces cuando decidió volver a su plan de intentar encontrar una persona para salir, no podía seguir sumergiéndose en su miseria y escondiéndose en su habitación todos los días. Claro que siguió sin poder conocer a alguien que superara a Jeno, que fuera lo suficientemente bueno para dejar de pensar en él; sin embargo, tras un par de copas de más, se dio cuenta de que tener aventuras con desconocidos lo distraía lo suficiente del tema del noviazgo de su hermano.
Dejó de ver a Jeno por las noches, porque comenzó a dormir en los departamentos de otros chicos. Le daba igual quiénes eran, solo debían ser lo suficientemente atractivos para gustarle y tener ojos para darse cuenta de lo hermoso que era Jaemin. Nunca había notado lo fácil que era ligar con otros hombres y fue ahí cuando se dio cuenta de porqué para su hermano había sido tan fácil en la época antes de que formalizara con Jeno.
—¿Dónde estabas? —fue lo primero que escuchó, aquella vez que ingresó al departamento un domingo por la mañana, tras un fin de semana intenso con un chico cuyo nombre no recordaba.
Donghyuck tenía los ojos hinchados y lo miraba con preocupación, a su lado y como siempre, estaba Jeno. Le frotaba un brazo de manera reconfortante y también parecía aliviado de verlo llegar.
—Por ahí —dijo con simpleza tirando sus llaves en el mueble de la entrada, todavía le dolía un poco la cabeza.
—¿«Por ahí»? —preguntó con su hermano, ahora su tono sonaba molesto—. ¿Sabes lo preocupado que estaba? Nadie sabía nada de ti desde el viernes, temí que te hubiera pasado algo porque tampoco respondías el maldito celular.
—Bueno, ya estoy aquí —se encogió de hombros y comenzó a caminar hacia la puerta de su habitación—. No es necesario que me hables así, no eres mi madre y ya llegué. Eso es lo que importa, ¿no?
No había palabras para expresar la manera en la que su hermano lo miraba, la preocupación no había desaparecido, pero definitivamente había algo más ahí. No solo era el enojo, sino algo más. Lo veía como si no lo reconociera, como si no supiera en qué se había convertido.
Por supuesto, lo que más le dolió fue que Jeno lo veía de manera similar.
«¡Esto es por ti!» quiso gritarle, «¡¿por qué él y no yo?!». No pudo evitar pensar en que si hubiera sido más rápido, más listo, más valiente, más atractivo... Él estaría en el lugar de Donghyuck. Su hermano continuaría siendo un desastre y Jaemin sería el que tendría que correr atrás de él para evitar que hiciera estupideces.
En el fondo sabía que sus pensamientos no tenían sentido, ya podía sentir que estaba perdiendo la cordura poco a poco.
—Eso me gano por actuar como un hermano mayor —dijo Donghyuck, había una lágrima deslizándose por su mejilla, pero no parecía que le importara mucho—. Me alegra ver que estás bien.
Caminó hasta su habitación y azotó la puerta después de entrar, dejando un ambiente tenso en la sala.
—Jaemin —el tono de voz de Jeno era serio, probablemente no le había gustado la manera en la que había tratado a su novio—. Hyuck no lo hizo para molestarte, de verdad le preocupaste mucho. Él y Renjun estuvieron como locos buscándote ayer —cerró los ojos y después de suspirar retomó el contacto visual—. Nos tenías preocupados.
—¿A ti también? —preguntó en un murmullo, las palabras escaparon sin poder detenerlas.
—Claro que a mí también —respondió como si fuera obvio, después caminó hasta la puerta del cuarto de su hermano, pero no ingresó, detuvo su mano en la perilla y giró la cabeza para mirarlo—. Entiendo que quieras divertirte. —Con su mano libre señaló su cuello, Jaemin de inmediato cubrió la marca en él—, pero no necesitas actuar de esa forma y arriesgarte para hacerlo.
—Lo lamento — dijo, la culpa ya estaba llenándolo por completo.
—Se lo diré. —Sonrió de lado, pero sus ojos no lo hacían—. Pero deberías disculparte personalmente.
Jeno finalmente abrió la puerta para entrar y la conversación murió ahí.
Cuando volvió a su habitación tomó una ducha y se recostó en la cama con un pijama limpio mientras recordaba cada una de las palabras dichas. De verdad se sentía mal por haber preocupado a su hermano, pero había calidez en su corazón al saber que Jeno también se había preocupado por él.
Además había disfrutado compartir un par de palabras con él, se preguntó si podrían hacer aquello más seguido. Antes, había intentado poner una barrera entre ambos para bloquear sus sentimientos, pero ahora quería ser su amigo. Tal vez no podrían ser una pareja, pero ¿estaba mal si buscaba una amistad con el novio de su hermano? ¿Sería algo malo si ellos se hacían cercanos, aunque fuera en un contexto totalmente distinto al que le gustaría?
Jaemin pensó que el destino le decía que aquello no era una mala idea, ya que, días después del suceso, se encontró con Jeno en la sala después de llegar de una clase. Su hermano no estaba y el mayor de inmediato se apresuró a explicarle que su hermano había tenido que quedarse más tiempo con el profesor que lo ayudaba con su tesis y que él había decidido esperarlo en el departamento, también añadió que el mismo Hyuck le había dado la llave para que ingresara. Jaemin, con una sonrisa, le dijo que no había problema, que ya sabía que ese lugar era prácticamente como su segunda casa.
Después de notar que ninguno de los dos había almorzado, el menor se ofreció a preparar algo para los dos. «Además, así Hyuck tendrá algo que comer cuando regrese a casa» dijo esperando que aquello fuera suficiente para que Jeno no sospechara. Su corazón tembló un poco cuando él se ofreció a ayudarlo con la preparación y, antes de que se diera cuenta, ambos ya se encontraban en la cocina buscando los ingredientes necesarios para una comida.
Sus manos temblaron un poco, pero se esmeró en que Jeno no notara lo nervioso que se ponía al estar cerca de él e intentó concentrarse en la conversación que surgió entre ambos, rápido se dio cuenta de lo increíble que era poder decirse más de cinco palabras. Los temas fueron variados, hablaron de un montón de cosas poco concretas, pero para el menor había sido increíble, todo lo que alguna vez había soñado.
Hyuck llegó minutos después de que terminaran y aunque en un inicio miró con extrañeza la cercanía de ambos pronto hubo una sonrisa en sus labios. Caminó hacia ellos y los abrazó a los dos, después murmuró algo sobre estar feliz de que sus personas favoritas se estuvieran llevando bien, Jaemin no podía recordarlo con exactitud, pues sentía su corazón latiendo con fuerza, todavía nervioso. Se sentía como si hubiera sido atrapado en medio de una travesura, pero se forzó a calmarse, visto desde afuera no estaba haciendo nada malo, no había necesidad de preocuparse.
Y si estuvo pensando y admirando a Jeno mientras los tres comían juntos, sólo él podía saberlo.
Después de aquella ocasión, su relación con el novio de su hermano mejoró notablemente. Jeno comenzó a pasar más tiempo en el departamento (aunque Donghyuck no estuviera ahí) y él aprovechó cada una de esas oportunidades para hacerse cercano a él.
Se dijo a sí mismo que todo esto era sólo para que se convirtieran en amigos y olvidarse de sus sentimientos por él, pero en el fondo sabía que se estaba mintiendo y que sus esperanzas e ilusiones no hacían más que aumentar de tamaño e intensidad.
Llegó un punto en el que ambos ya se consideraban amigos, Jeno lo trataba con cariño y le había dedicado un montón de sus sonrisas, pero apenas Donghyuck entraba en la habitación, volvía a dirigirle toda su atención y muestras de afecto a él. Sabía que no tenía sentido molestarse por eso, pero no podía evitarlo, no podía evitar desear estar en el lugar de su hermano.
Para ser honestos, Jaemin no esperaba que su enamoramiento por Jeno durara tanto tiempo, pero después de todo lo que había vivido no podía evitarlo. Hace meses que no pensaba en superar todo eso, pero ahora que ellos iban a casarse no podía evitar llenarse de culpa.
Le dolía ver a Donghyuck tan emocionado por su boda, verlo compartir todas sus ideas con él y tener que discutirlas fingiendo que no le afectaba. Sabía que su hermano se moría por una gran boda, una fiesta espectacular y llena de detalles que tenían que planearse meticulosamente y, aunque al final no todas sus ideas pudieron realizarse, él estuvo para Hyuck apoyándolo en la organización.
Renjun, para bien o para mal, también formó parte del equipo de planeación. Ambos se habían encargado de dar sus más honestas opiniones y aunque Donghyuck siempre terminaba eligiendo lo que él quería, apreciaba escuchar más comentarios y poder tomar las mejores decisiones.
Así, dos meses antes de la fecha que se había decidido para la boda, llegaron al momento en el que Donghyuck estaba preocupado buscando qué es lo que vestiría en un día tan especial. Y, días antes al momento en que las flores hubieran crecido tanto como para necesitar salir, se encontraban juntos en la sala buscando opciones y haciendo sugerencias.
—Estoy cansado de que no haya cosas innovadoras para los novios. Las novias tienen muchísimas opciones, ¿por qué nosotros no?
—Puedes elegir un color innovador, si quieres —murmuró Renjun tecleando en su computador portátil buscando opciones también.
—No me refiero a eso. Ellas tienen todos esos cortes diferentes, millones de telas a elegir y usan un velo hermoso, ¿por qué no puedo tener eso yo? —preguntó refunfuñando, antes de dejarse caer contra el sofá.
—Nadie te impide usar un vestido —comentó Jaemin con una sonrisa, claramente buscando molestar a su hermano mayor.
Renjun rio mientras continuaba explorando diferentes páginas web, sabía que su amigo era capaz de eso y de muchas cosas más.
—Lo sé, pero esa sería la salida fácil —respondió despreocupadamente, no cayendo en el juego de su hermano, pero después se enderezó rápidamente y tecleó un par de veces; al encontrar lo que buscaba, giró el cuerpo de su propia laptop para que ambos pudieran ver la imagen que había en la pantalla—. ¿Y si uso algo así?
Ahí había una fotografía de un modelo luciendo un traje hermoso con escote en la espalda, la camisa y el saco tenían una abertura que iba desde los omoplatos hasta el inicio de la cadera. Ciertamente era una idea innovadora y muy sensual, pero Jaemin no podía evitar pensar que su hermano no se vería tan bien como...
—Jeno —dijo sin pensar—, a él se le vería mejor.
Recibió una mirada extrañada tanto de Donghyuck como de Renjun, sin embargo, las de los dos eran totalmente diferentes. Su hermano solo estaba confundido, pero su amigo lo miraba como si pudiera leer su mente y entendiera porqué estaba diciendo aquello.
—Me refiero a que tú no te ejercitas mucho y recuerdo que alguna vez mencionó que él sí —intentó explicar torpemente y disimulando su nerviosismo—. Pero si quieres usarlo...
Donghyuck asintió un par de veces, antes de que su mirada volviera a la normalidad.
—De cualquier forma voy a probármelo —dijo quitándole importancia al asunto—. También encontré este con detalles hermosos en las mangas, ¿qué piensan?
Jaemin intentó compartir sus ideas, pero no podía evitar notar que Renjun continuaba mirándolo de esa manera y su nerviosismo no hacía más que aumentar. En los días siguientes, su amigo intentó contactarlo varias veces y leyó en el chat privado que necesitaba hablar con él, pero Jaemin no podía hacerlo. Sabía qué era lo que Renjun le diría y no estaba listo para hacerle frente a él ni a nadie. Si hablaba de sus sentimientos con cualquier persona, terminaría confesando toda su historia respecto a su enamoramiento con Jeno y eso era inaceptable, especialmente si la charla era con el mejor amigo del novio de Jeno. ¿Y si le decía algo a Donghyuck después? No, era arriesgarse demasiado.
Se volvió un experto en evadirlo, hasta que simplemente no pudo hacerlo más.
Cuando los tres entraron a la tienda en la que Donghyuck planeaba encontrar por fin el traje que vestiría en su boda, tuvo que verlo a la cara. Renjun lo miraba como si supiera su secreto, pero Jaemin sabía que no podía hablar del tema mientras estuviera su hermano.
Por supuesto, en cuanto Donghyuck se fue a una habitación aparte para comenzar a probarse los trajes, la conversación llegó por fin:
—Tienes que parar ya —le dijo Renjun con firmeza.
—No sé de qué hablas.
—Últimamente estás siendo más obvio que nunca —continuó sin darle importancia a lo que había dicho, no necesitaba que Jaemin le confirmara nada, él sabía con certeza lo que estaba pasando—. Entiendo que te duela la boda, pero vas a lastimarlo más a él.
—No tienes idea de lo que estás ha-.
—Hablo en serio, Jaemin —interrumpió mirándolo fijamente a los ojos—. Sabes que Donghyuck te ama con todo su corazón, no se lo rompas haciéndole saber lo enamorado que estás de su noviecito.
—En todos estos años no se ha dado cuenta —respondió encogiéndose de hombros y después soltó un suspiro, por alguna razón sentía que el aire le estaba faltando.
—Y más vale que siga siendo así. Por eso te digo que debes parar ya, este enamoramiento no te va a llevar a ningún lado y si continúas con esto solo lograrás que más personas se lastimen.
—¿Crees que no lo he pensado, Renjun? ¿Que no lo he intentado? —Había una gran frustración en su tono de voz y un nudo formándose en su garganta.
—Pues vas a tener que intentarlo aún más. —El mayor pasó una mano por su cara y luego suspiró—. Ningún enamoramiento dura tanto, Jaemin.
Había una gran cantidad de palabras que Jaemin quería decir, quería poder decir lo que realmente pensaba, la verdadera forma en la que se sentía, pero no podía solo explotar y ya, por lo que se mordió la lengua y no dijo nada.
—¿Pasa algo? —preguntó Donghyuck cuando volvió con ellos, los miraba a ambos con preocupación.
Era común que Renjun y él discutieran, pero nunca lo hacía con Jaemin. Las veces que habían pasado era pocas y por lo general era debido a razones de gran peso.
—No, no te preocupes, todo está... —El mayor se quedó sin palabras al ver a su amigo y de inmediato dirigió la conversación hacia allá—. Wow, Hyuck, te ves hermoso.
—¿De verdad lo crees? —preguntó con una sonrisa y luego se miró en uno de los espejos, llevaba puesto el traje con escote en la espalda.
Jaemin sintió una punzada de envidia al notar lo bien que lo lucía. Definitivamente su hermano le daba luz y brillo al traje y no al revés. Donghyuck podría usar cualquier cosa y haría que se viera bien en él. Quiso llorar al darse cuenta de que por eso Jeno había elegido a Hyuck y no a él, de pronto el hecho de que ambos iban a casarse se vio muchísimo más real y ahora no podía contener las lágrimas.
Ahí fue cuando se dio cuenta de que ambos lo miraban y no pudo hacer más que apresurarse a abrazar a su hermano. «De verdad vas a casarte» le dijo tras un sollozo y pudo escuchar que Donghyuck soltó una risa enternecida mientras lo abrazaba. Por supuesto, también le hizo saber que se veía hermoso y su hermano no hizo más que mirarlo a los ojos y agradecerle.
Después de unos minutos, una abrumadora sensación lo invadió y tuvo que excusarse para ir al baño. Primero pensó que eran náuseas y que estaba apunto de vomitar su almuerzo, pero pronto comenzó a toser con fuerza y sin poder detenerse. Su mano cubrió su boca y fue imposible no sorprenderse al sentir que ahora había algo en la palma de esta.
Después de incorporarse, miró su mano con horror. No estaba imaginándose nada, claramente había sentido esos pétalos salir por su garganta. Había tosido un par de pétalos amarillos y podía verlos entre sus dedos sin ninguna duda.
