Actions

Work Header

Comentarios innecesarios

Summary:

—¿Siempre lo fastidias así?

Madara bebió un sorbo de vino, sin apartar la vista de la puerta. —No todos los días —respondió con serenidad—. Solo cuando respiro.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Madara, como siempre, se mantenía sereno y elegante, aunque con esa típica sonrisa maliciosa curvándole los labios. A su lado estaba Hashirama, el "amigo de la familia" que claramente era más que eso (aunque nadie lo decía en voz alta). También estaba presente Zetsu, su hijo, que parecía disfrutar de la comida sin preocuparse demasiado por el ambiente ligeramente tenso.

Obito comía en silencio, más interesado en terminar rápido y volver a su habitación que en participar en la conversación. Sabía que Madara no lo invitaría a cenar sin una razón específica, y ese pensamiento le carcomía los nervios.

—Entonces, Obito —dijo Madara con fingida indiferencia—, ¿has visto a tu amigo Deidara hoy?

Obito parpadeó, intentando parecer indiferente mientras masticaba su comida. —Sí —respondió sin más, esperando que eso bastara.

Madara alzó una ceja, con diversión evidente en la voz. —Ah, qué curioso. Porque juraría que no pasan ni un solo día sin verse. No es que esté siguiendo tu vida, claro, pero... casi podríamos incluirlo en la cena familiar.

Obito se atragantó ligeramente con el arroz, tragando con esfuerzo. No dijo nada, solo lo miró con el ceño fruncido.

—¡Ohhh! ¿Deidara? ¿Ese chico de la explosión en la escuela? —intervino Hashirama, con su tono habitual de entusiasmo torpe.

—Sí, ese —asintió Madara, sonriendo como si estuviera comentando el clima—. El que tiene a mi hijo completamente embobado.

Obito se quedó congelado un segundo. Carraspeó, se sirvió agua, evitó mirarlos. —No digas estupideces —murmuró.

—Bueno, sí lo estás —aportó Zetsu con total calma, sin despegar los ojos de su plato.

Obito le lanzó una mirada fulminante, sin saber si molestarse o simplemente resignarse. —¿Tú también? 

—Vamos, Madara —dijo Hashirama con una risa ahogada—. No molestes tanto al chico. Seguro es solo una amistad intensa. ¿Verdad, Obito?

—Sí, claro —replicó Madara, con sarcasmo fino como el filo de una espada—. "Amistad". Como la nuestra, Hashirama.

El otro se quedó en silencio un segundo, antes de soltar una risa nerviosa. —¡Bueno! La comida está deliciosa, ¿no?

Obito dejó los palillos a un lado, suspirando profundamente. —¿Puedo irme ya?

—Por supuesto —respondió Madara con una sonrisa más ancha—. Pero no olvides llevarle algo a Deidara. Seguro le encantaría saber que lo mencionamos en la cena.

Obito no respondió. Se limitó a levantarse, con las orejas rojas y una expresión de fastidio mal disimulado. —No le voy a decir nada, viejo fastidioso. 

—Hmm... seguro que sí lo hará —comentó Zetsu justo antes de llevarse otro bocado a la boca.

Cuando Obito salió de la habitación, Hashirama se inclinó hacia Madara, sonriendo con cierta complicidad.

—¿Siempre lo fastidias así?

Madara bebió un sorbo de vino, sin apartar la vista de la puerta. —No todos los días —respondió con serenidad—. Solo cuando respiro.

Notes:

Intento fallido de humor, dime que te pareció

Series this work belongs to: