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La tarde había comenzado normal.
Deidara y Obito estaban en la habitación de este último, acostados en el piso, revisando una vieja caja de recuerdos que Zetsu había encontrado en el ático Uchiha mientras limpiaba.
—Tsk, no sé por qué me obligaste a ver esto—murmuró Obito, revolviendo entre los papeles—. No hay nada interesante.
—Oh, vamos, hm, quiero ver cómo eras de niño. Seguro eras un enano molesto.
Obito rodó los ojos. —Tú no puedes decir nada, tú sigues siendo enano.
Deidara le lanzó un cojín en la cara. —¡Respeta a tu novio, Uchiha!
Obito rió y siguió revisando. Todo parecía aburrido hasta que Deidara encontró algo muy, muy interesante. Era una vieja carta, escrita con la torpe letra de un niño.
"Para Rin,"
Deidara sintió un escalofrío. Desdobló la hoja, con una sonrisa que prometía problemas.
—Oh, por Dios, Obito… ¿Esto es lo que creo que es, hm?
Obito levantó la vista y se congeló al ver la carta en sus manos. —Deidara. No. —Trato de arrebatarsela inútilmente. Deidara, ágil y rápido como era, se puso de pie y huyó de él para leerla en voz alta aún mientras Obito trataba de quitársela.
—"Querida Rin, eres la persona más bonita de la escuela y cuando sonríes me haces sentir raro en el estómago. Algún día voy a casarme contigo."
Obito no pudo moverse. El silencio fue sepulcral. Y luego, Deidara estalló en carcajadas.
—¡AHAHAHAHA! ¡NO PUEDE SER, HM! ¡LE DECLARASTE TU AMOR A RIN EN UNA CARTA!
Obito intentó quitársela de las manos otra vez, pero Deidara se alejó.
—¡Devuélvela!
—¡No puedo creerlo! ¡El gran, rudo y punk Obito Uchiha babeaba por Rin cuando era niño!
—¡Eso fue hace años!
Deidara siguió riendo sin piedad.
—¡Awww, pobrecito Uchiha, con un enamoramiento infantil, qué tierno, hm!
Obito se lanzó sobre él, tratando de arrebatarle la carta, pero Deidara la levantó en el aire como si fuera un trofeo. —¡Voy a quemarla!
—¡Ni se te ocurra, hm! ¡Esto es historia pura!
—¡Dámela, Deidara!
Rodaron por el suelo, forcejeando como niños pequeños. Hasta que, de repente, Deidara dejó de reír. Obito lo notó al instante.
El rubio seguía sujetando la carta, pero su expresión ya no era burlona. Había algo más. Algo extraño. Obito entrecerró los ojos.
—…Oye
Deidara no lo miró. —¿Qué?
Obito se apoyó en los codos, observándolo con sospecha. —¿Te pusiste celoso?
Deidara chasqueó la lengua. —Pff, ¿de qué hablas, hm?
Obito lo conocía demasiado bien. Y también sabía reconocer cuando su novio se hacía el desinteresado. Se le quedó viendo un segundo más. Y luego sonrió con burla.
—Te pusiste celoso.
Deidara bufó, lanzando la carta a un lado.
—No seas estúpido, Uchiha. Cómo me voy a poner celoso de una niña.
Obito se rió por lo bajo y se dejó caer sobre él, apoyando la cabeza en su pecho. Deidara no lo empujó. El moreno alzó la vista, mirándolo con diversión.
—Para que lo sepas, no me casé con Rin.
—No me importa.
—Y no me casaré con ella.
—Dije que no me importa, hm.
Obito sonrió, cerrando los ojos.
—Bien.
Se quedaron en silencio unos minutos.
Y luego, Deidara lo abrazó con fastidio. Como si no quisiera admitirlo. Obito no dijo nada más. Pero su sonrisa se ensanchó.
