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Laboratorio del Dr. Xeno
Senku tenía el ceño fruncido, una bata de tres tallas más grandes y unos lentes de seguridad deslizándose por su nariz. Estaba de pie frente a la mesa llena de piezas electrónicas mientras Xeno lo observaba con una sonrisa indulgente.
—No necesitas ensamblar un espectrómetro, Senku —dijo Xeno, cruzando los brazos—. Solo te pedimos que organices los cables por color.
—¡Eso es aburrido! Y, además, este diseño es deficiente —respondió Senku con toda la autoridad de un profesor con veinte años de experiencia—. Mira, si cambias esta resistencia por una de 470 ohmios…
Xeno se agachó a su nivel, con una leve sonrisa.
—¿Sabes que Byakuya me pidió que te mantuviera lejos de explosiones y radiación? Solo mantente lejos de los problemas
Senku infló las mejillas como si fuera una injusticia galáctica.
—Puedo ser útil.
—Lo eres. Mucho más de lo que deberías a tu edad... pero también deberías estar viendo caricaturas o peleando con otros niños, no armando circuitos para espectrometría óptica.
—Las caricaturas no te dicen cuánta masa hay en una estrella de tipo K.
—Touché. — respondió Xeno mientras no podía quitarle la mirada a Senku, se miraba tan tierno trabajando en su laboratorio con esa enorme bata y lentes que no paraban de deslizarse.
— ¿Por qué miras tanto? — Senku termino preguntando ya que no parecía que Xeno fuera parar de observarlo
En ese momento, se escucharon pasos pesados. Stan entró con su típico andar pausado, portando una bolsa con lo que claramente era comida.
—Traje hamburguesas — menciono Stan mientras tiraba la bolsa de comida a la mesa que vio desocupada
Senku se giró con entusiasmo poco disimulado.
—¿Con papas fritas?
Stan arqueó una ceja.
—¿Acaso tú compras la comida? Viene lo que hay, gremlin genético.
Senku bufó, pero ya estaba abriendo la bolsa.
Xeno se levantó y caminó junto a Stan mientras lo observaban devorar.
— ¿Cómo te fue con la ronda de seguridad?
—Todo bien. Aunque un chico trató de colarse para tomarse una selfie con el telescopio. Le di una charla que probablemente recordará hasta que tenga nietos.
—Eficiente como siempre —dijo Xeno con una sonrisa, mientras le daba un pequeño beso en la mejilla a Stan. Luego, alzando la voz para que Senku escuchara—: Stan, dime la verdad... ¿No crees que Senku se ve adorable con esa bata?
Stan miró al chico, con lentes chuecos, el cabello hecho un desastre, y una mancha de salsa en la mejilla.
—Adorable es una palabra peligrosa. Pero sí... algo así como una bomba de relojería en miniatura que da miedo y ternura al mismo tiempo.
Senku masticó con fuerza.
—¡No soy tierno! ¡Soy un científico serio!
Stan se cruzó de brazos.
—Claro, profesor. No olvides limpiar la boca antes de teorizar.
Xeno reprimió una risa mientras tomaba una servilleta y se la pasaba al chico.
—Por ahora, ve a lavarte las manos y luego puedes ayudarme con los cálculos. Pero sin tocar nada que diga "peligroso" en rojo, ¿entendido?
Senku hizo un pequeño gruñido pero asintió, tomando su papel en la “misión” con el honor de un caballero.
Cuando se fue, Stan murmuró:
—Está creciendo rápido.
Xeno lo miró de reojo, con una sonrisa suave.
- Lo se. Da miedo...
Stan deslizó un brazo alrededor de su cintura con naturalidad, observando al joven genio desaparecer por el pasillo.
—Con nosotros cuidándolo, dudo que se desvíe mucho.
—¿Cuidándolo o sobreviviendo a él?
—Ambas cosas.
