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Lágrimas en las mejillas repletas de pecas no paraban de caer, mandíbula cerrada con fuerza mientras azotaba la puerta de su habitación para cerrarla de un portazo y poner pestillo para evitar que alguien pudiera entrar. Los gritos de su madre se podían escuchar a lo lejos, exclamando su nombre con amargura y rabia, los pasos se acercaban y pronto no tardó en tocar a la puerta con enfado y desespero. “ NATHANIEL, ABRE LA PUERTA, NIÑO MALCRIADO. “ Tales gritos se escuchaban, el mencionado simplemente cayó de rodillas al suelo mientras se llevaba sus manos a las orejas, repleto de frustración e irritabilidad intentaba poder acallar el ruido que su madre ocasionaba mientras que con el más profundo dolor de su pecho se preguntaba:
¿Por qué era tan difícil que su madre lo aceptara tal cual era?
Todo ese escándalo era debido a una discusión más, donde su madre le indicaba que debía madurar, que no era posible que saliera con tonterías como ‘ amar a un hombre ‘ y que eso tiraría todo su futuro a la basura; pero ese día todo se había roto por completo, le había prohibido volver a ver a Marc y, básicamente, le obligaría a volver al camino correcto en vez de seguir con esas tonterías… ¿en realidad podían culparlo por reaccionar mal?
Poco recuerda de la discusión por más qué pasó hace sólo un par de momentos anteriores, sólo tiene claro que respondió de la misma forma, con gritos intolerantes en busca de defenderse a él, a su identidad y a su más puro y sincero amor. Negó a las órdenes de no ver a Marc, lo hizo una y otra vez hasta que su madre exclamo : “ ¡Estas no son formas de hablarle a tu madre!, si digo que no, es NO. “
Y él, en un impulsivo hirviente, respondió. “ TU NO ERES MÁS MI MADRE. “
Como si la rabia con la que lo había dicho se le regresara abruptamente, la mujer no tardó en impactar una gran bofetada en su mejilla, provocando que más joven tropezara con las sillas del comedor. Lo siguiente que sintió fue como lo agarraba fuertemente de su brazo mientras decía “ Me tienes harta. Tu. Tus estupideces. No entiendo por qué tenía que tener a un hijo desviado. “
“ ¡Suéltame!, ¡yo no soy ningún… “ otra bofetada, recuerda haber escuchado un nuevo insulto a su persona mientras lo intentaba arrastrar del brazo. Por gloria divina fue sólo entonces que su padre intervino intentando hacer entrar en razón a la mujer, comenzaron a discutir entre ellos con palabras que ya no recordaba, sólo era capaz de pensar en el ardor de su mejilla mientras sollozaba desconsoladamente.
¿Lo tenía merecido?
No, claro que no.
Fue entonces que aprovechó para zafarse del agarre de su progenitora, escapándose directo a su habitación y… aquí estamos, en su horroroso presente. Seguía en el suelo intentando calmar su llanto mientras su madre seguía tocando la puerta con enojo. Torpemente Nathaniel tecleaba en su celular en la conversación que tenía con su novio, Marc, tembloroso y sin demasiada preocupación en su redacción, mando mensajes penosamente escritos mientras las lágrimas impactaban en la pantalla.
“ Marc, me golpeó. “
“ Marc. “
“ Ella me golpeó. “
“ Tengo miedo. “
“ Tengo mucho miedo. “
“ No sé que hacer. “
Eran la especie de mensajes que se podían entender entre las palabras que decían, por otro lado, Marc no tardó en responder con mensajes respondiendo con una inmensa preocupación a lo dicho. Fue entonces que entre ambos idearon el perfecto plan: Nathaniel tenía que huir de ese terrible lugar en cuanto antes.
“ Nath… respira lento. Así. “ la voz de su kwami rompió el silencio que había sin contar sus sollozos.
De inmediato se limpió las lágrimas de la cara mientras realizaba las respiraciones que Ziggy le indicaba, aceptando su ayuda para después tomar el bolso que utilizaba para la escuela, lo vació de todos sus útiles escolares para comenzar a llenarla de ropa, cosas necesarias que tenía en su habitación y lo que más lograba meter ahí. Así de inmediato se acercó a una de las ventanas para abrirla y, tras respirar profundamente, exclamar:
“ ¡Ziggy, transfórmame! “
. . .
Una vez llegó a la casa de su novio, no tardó en des-transformarse antes de tocar la puerta. Para su desgracia había una tormenta; así que tuvo que correr. Mucho mejor, así sus suegros no eran capaces de ver el rastro de sus lágrimas, y la lluvia ayudaba con el enrojecimiento de sus mejillas maltratadas.
“ ¡Nath! “ en cuanto se abrió la puerta fueron los brazos de Marc quienes rodearon su temblorosa anatomía, ambos habían comenzado a llorar en ese mismo instante bajo la lluvia sin poder moverse de la entrada. Sólo fue entonces que Nathaniel se dio cuenta de todo lo que estaba pasando en ese momento, volviendo a llorar como cuando se sentía solo en su habitación. Al rededor de un minuto de quedaron así, hasta que la Señora y el Señor Anciel salieron rápidamente junto con ellos, enterados ya de la situación no tardaron en acoger al Kurtzberg en un abrazo grupal a la par intentaban hacer a los ambos chicos quienes lloraban desconsolados entrar a la calidez del hogar.
Desde ese momento los padres de su novio se comportaron muy hospitalarios con él, gentiles y amables, lo que sus propios progenitores jamás serían. Le ofrecieron toallas para poder secarse y le dieron tiempo para poder cambiarse de ropa a un conjunto limpio y seco, una vez le dieron apoyo emocional para comentar lo que había sucedido, la familia Anciel lo guió hasta el comedor de su propio hogar, donde le dieron una sopa caliente y un jugo de frutas… Nathaniel no pudo evitar romper a llorar de nuevo, pensando qué tal vez nunca podría regresar a su casa.
Mientras los Anciel se acercaban a intentar consolarlo, poco a poco Nathaniel se daba cuenta de lo que estaba sucediendo.
Perdió una familia esa noche, pero logró conseguir una nueva.
