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–¡Maldito caballo cornudo! ¿Por qué carajos tenías que poner esa puta cláusula de no acercarme?
Unio… Ulrick Walker ahora, estaba haciendo un enorme esfuerzo para no reírse a carcajadas de ella, justo después de que se hubieran retirado la mayor parte del staff del live action de "La Historia Condenada".
'Si al menos este maldito mequetrefe siguiera siendo mucho más bajito que yo.' Se lamentó ella en silencio cuando lo tomó del cuello de la camisa y no pudo levantarlo.
No lucía para nada como el Unio que conocía. Era casi tan alto como el Luke adulto con el que se había besado… en cámara… frente a un montón de fans, curiosos y producción de película… pero eso era lo de menos en este momento, '¡Maldito Unio!' Que él tuviera ese lunar castaño en medio de las cejas, un poco más arriba de las mismas, un lunar del ancho del pulgar del hombre y que el cuerno con que ella mantenía su rostro despejado estuvieran brillando, fueron lo que primero la convencieron de que este muchacho caucásico en traje ejecutivo y con el corto cabello rubio, apenas ondulado en las puntas, y peinado a la perfección, alguna vez fue el equino con el que solía discutir día si y día también mientras estuvo en la Última Ciudad.
–¡Natsuko, en serio! ¿No crees que fue una gran jugada?
–¿En qué sentido? –preguntó todavía aferrándolo del cuello de su bonita camisa sin poder levantarlo ni medio milímetro del suelo por más que estaba intentando.
–Luke participó en una película que se volvió bastante popular hace unos años. Su personaje de Ryder fue lo que nos permitió quedarnos aquí en Japón y tú nunca viniste a buscarnos. Seguro no nos habrías creído si te dejaba acercarte sabiendo que Luke se te iba a ir encima en cuanto te viera, jajajaja.
Escuchó a la perfección cómo Luke se aclaraba la garganta, luego Memmeln… Melissa Walker, tomó a Ulrick de la oreja y le sonrió.
–Sabemos que puede ser muy idiota desde la primera vez que nació, no eres la única molesta con el arreglo. Por otro lado… creo que mi querido hermanito Luke apreciaría que pasaras más tiempo con él y menos con el idiota de los Walker.
Tuvo que soltar al irritante ser humano frente a ella, tomar aire, contenerlo por unos buenos veinte segundos y luego soltar despacio antes de dar la vuelta, mirar a Luke un momento y suspirar.
–En serio, chicos. Con ustedes nada sale nunca cómo lo imagino.
–La verdad es que contigo las cosas tampoco salen como uno las espera, Natsuko –comentó Luke antes de agacharse casi tocarle la mejilla con la propia–, no tienes idea de cómo me enloquecía eso de ti. Y me sigue enloqueciendo.
Se sintió sonrojar. De pronto no creía que su pequeño acto en cámara fuera el primer beso de este hombre que se veía como Luke Braveheart, hablaba cómo Luke Braveheart, se movía como Luke Braveheart y tenía los recuerdos de Luke Braveheart… todos ellos según parecía.
–¡Pues perdón por ser un maldito dolor de cabeza, señor héroe! –respondió ella sin moverse de su lugar, cruzándose de brazos, con la frente en alto y sus cejas bastante juntas.
Luke comenzó a reírse, echo un vistazo a sus hermanos y luego giró, ofreciéndole el brazo para escoltarla.
–Ya no soy un héroe, pero si quieres seguirme llamando así, no tengo problemas –le sonrió de inmediato–. Imagino que tendrás cosas que hacer todavía en tu estudio. Por favor, permíteme escoltarte hasta allá, después me honraría que aceptaras una visita a nuestra casa para poder prepararte una cena decente, que estoy bastante seguro de que no has tenido una en, ¿qué? ¿dos o tres años?
Natsuko se sintió sonrojar, volteó a otro lado y comenzó a caminar a paso rápido, todavía tomada del brazo de Luke, dándose cuenta de pronto que tendría que explicar por qué iba del brazo de un actor y por qué se había tardado tanto en regresar.
–¿Te parece si pasamos directamente a su casa? –inquirió Natsuko–. Llamaré a mi estudio, les avisaré que me surgió una emergencia y tendré que faltar hoy a trabajar.
–¿Harás eso? ¿Estás segura de que no necesitas regresar?
Ella suspiró y luego lo miró a la cara, deteniéndose en medio de la calle, observando primero al parque del que acababan de salir y luego el camino que debía recorrer aún.
–¿Sabes dónde trabajo?
–Estuve merodeando todos los días sin falta por si había la posibilidad de cruzarnos. Pensaba presentarme mañana y plantarme en la recepción hasta que te dignaras salir.
Su humor mejoró un poco. Era lindo saber que la estuvo buscando. Era aún mejor no ser la primera en confesar que era una acosadora.
–Muy bien, entonces, ahm… vayan a cambiarse o, lo que sea, pasa por mi en una hora. ¡No te atrevas a entrar a la recepción, por favor! Necesito poner a mi equipo en orden para comenzar con las secuencias, no verme inundada por preguntas que no estoy segura de poder contestar sin que alguien intente encerrarme en un psiquiátrico.
Luke solo volvió a reír, tomando la mano que había estado apoyada en su brazo para llevarla a sus labios y besarla con galantería sin dejar de mirarla con los ojos a medio cerrar, sonrojándola de nuevo y aprovechando su desconcierto para robarle un pequeño beso antes de soltarla del todo.
–Haré que Ulu le avise a tu jefa cuando hayamos llegado, te voy a dar quince minutos de ventaja. Si no sales para entonces, entraré, esperaré y te llevaré en brazos al auto.
Por supuesto, ella se apresuró a llegar al estudio, verificar si habían visto las imágenes, corroborar las ideas para las animaciones, dar el visto bueno a algunas, hacer observaciones y cambios aquí y allá… entonces Naomi apareció con el teléfono en la mano, avisándole que pasarían a recogerla pronto, y luego preguntándole al "señor Walker" si necesitaba algo más.
La chica puso un cronómetro de diez minutos en su teléfono mientras le agradecía a su jefa, dio algunas últimas indicaciones y avisó al equipo que los vería al día siguiente para comenzar a revisar algunas de las animaciones, comenzar a ensamblar unas con otras y preparar los difuminados. Notó que algunos estaban a punto de hacerle alguna pregunta, sin embargo, ella fue más rápida, avisando que tenía un compromiso urgente, cómo ya habían escuchado, y debía salir y atenderlo.
Esa fue la primera noche que cenó en casa de los Walkers y técnicamente lloró desde el primer hasta el último bocado. Esa era, sin lugar a duda, la comida de SU Luke, la que tanto había echado de menos.
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Natsuko estaba de muy mal humor, que Luke siguiera riéndose en voz baja no la ayudaba para nada y es que primero se había reído de ella cuando preguntó por el "maldito idiota" que redactó esa "estúpida e innecesaria" cláusula que le prohibía tener contacto con los actores durante la grabación. Por supuesto que casi lo golpea cuando le indicaron al antiguo unicornio en forma humana.
Ahora resultaba que el maldito bastardo había tenido la osadía de decir que era para que ella no fuera capaz de robarle el trabajo al director de la película. ¡Ella!
–No eres la única molesta con él, Natsuko, pero deberías relajarte un poco, ¿sabes?
–¿Relajarme? ¿Temes que lo golpee demasiado fuerte? Ahora que lo pienso, lo vienes protegiendo desde aquella vez.
–¿Aquella vez? –le preguntó Luke sin dejar de conducir, volteando muy apenas para verla, todavía sonriendo, cómo el día anterior y el anterior a ese, cuando se la llevó al departamento a cenar con los otros dos Walker.
–¡Si! ¡Ya sabes! ¡Aquella cuando ignoraron mi estómago hambriento y me llamaron "bola de pelos"!
Luke siguió sonriendo sin dejar de conducir.
–Tu estómago siempre sonaba hambriento, Natsuko, y Unio siempre te ha llamado "bola de pelos". Vas a tener que ser más específica.
La chica suspiró y Luke detuvo el auto en el estacionamiento de casa de su novia.
Ambos habían tenido el día libre, a diferencia de Ulrick, el menor de los Walker, y Melissa, la mayor de los Walker.
–La primera vez que pisé "La historia condenada" y me encontré con que estaban festejando un festín en honor de los Nine Soldiers, no sólo no quisiste escuchar mi advertencia o mi necesidad de alimentarme, defendiste a ese mugroso unicornio mujeriego.
Luke la miró sin dejar de sonreír, le tomó la mano para llevar los nudillos de ella a los labios y besarla antes de bajar y abrirle la puerta del auto cómo el caballero que era.
–Tú estabas siendo muy grosera en aquella ocasión. Nosotros no te conocíamos y, tienes que admitirlo, Natsuko; no había modo de que te tomáramos en serio.
Luke le ofreció la mano y ella la tomó, aceptando su ayuda para salir del vehículo en el momento en que encontró sus llaves.
–Y seguiste defendiéndolo por medio año, lo cual parece va a seguir pasando, aunque tu ahora hermano sea un imbécil.
Luke suspiró bajito, negando apenas con la cabeza y levantando una ceja, cerrando la puerta para poder acorralarla ahí mismo, agachándose para mirarla a los ojos y regodearse en su sonrojo.
–Si quieres castigar a mi amado hermano menor, el mismo que se encargó de convencerme de volverme actor y venir a Japón a grabar todo tipo de películas y programas de fantasía para poder grabar la maldita película mentirosa que habla sobre nuestro mundo anterior… no te lo voy a impedir.
–¿Lo ves? ¡Tú siempre lo estás…! ¿Qué dijiste?
Luke le robó un beso rápido, tratando de ignorar el sonrojo que acababa de formarse en su rostro, idéntico al de su novia, para luego tomarla de la mano y comenzarla a guiar al pequeño departamento que estaba visitando.
–Dije que no te voy a impedir poner a Ulu en su lugar. La cosa es que cómo su hermano mayor, no puedo permitir que lo mandes de vuelta a los nueve reinos.
Natsuko bufó todavía tomada de su mano.
–¿Tenías que quitarle lo divertido al asunto?
Ambos soltaron risitas mal contenidas y pronto se detuvieron frente a la puerta del departamento.
–Si vas a golpearlo, que sea en la cara y no más de dos golpes. Quiero ver si un ojo morado aleja o atrae chicas para él en este país. En Inglaterra y Estados Unidos las atraía. No tienes idea de cuántas veces se dejó golpear solo para que lo cuidaran.
Natsuko dejó escapar una risita divertida y algo incrédula, mirándolo todo el tiempo en lo que ambos entraban.
–Ok. Entonces, ¿nada de matar a tu hermano y nada de hacerlo perder su trabajo?
–Por favor. Con algo de suerte encontraremos una mujer capaz de domesticarlo para que no deje hijos regados por todas partes cómo en nuestra vida anterior.
Más risas, abiertas esta vez mientras ambos entraban luego de dejar los zapatos, pasando directo a la habitación de Natsuko, la cual terminó por empujarlo de pronto, preocupada y nerviosa, cómo si acabara de recordar que tenía varios cadáveres descomponiéndose en su habitación.
–¿Natsuko?
–¡No es nada, en serio! Solo espera aquí, ¿sí? Tomaré mis cosas y… ¿Luke? ¡Luke, no!
Sabía que lo había dibujado cientos de veces, que ella había sido fan de "La historia condenada" por tanto tiempo cómo él había sido un hater de la misma historia… y de todos modos, no esperaba lo que encontró en esa habitación.
–¡Luke! –se quejó ella con cansancio y vergüenza, devolviéndolo a la realidad.
Luke comenzó a caminar por la habitación despacio, mirando a detalle cada boceto, poster, figura, peluche e incluso los lomos de los libros en el escritorio, asombrado al notar que incluso había revistas relacionadas con la película.
Había un cuaderno de bocetos debajo de la laptop cerrada y la tableta de dibujo. No tardó en tomarlo, curioso de si encontraría más dibujos de la película o de otra cosa.
–¡No, Luke!
Era tarde. Natsuko le recogió el cuaderno de inmediato, aunque él ya había visto la primera página donde un Luke Bravehearth de diecisiete años con solo una toalla alrededor de la cintura sostenía una espada. Se veía impresionante y poderoso a pesar de no tener ropa encima. Las cicatrices de guerra también estaban ahí.
La idea de preguntarle a Natsuko si quería ver sus marcas le pasó por la cabeza, sin embargo, apenas ver sus pómulos sonrojados y su mirada desconcertada supo que no era lo correcto.
–Lo siento, Natsuko. Tenía curiosidad.
–¿Viste algo?
–No. No alcancé a ver nada. Lo lamento. La próxima vez te pediré permiso.
–Eso espero –resopló ella molesta y algo más tranquila, abriendo un cajón y metiendo la libreta justo ahí–. Ahora, se un buen novio y espera aquí. Solo debo cambiar la ropa manchada y podremos irnos.
–De acuerdo.
–¡Toca algo más y no sólo voy a desquitarme de tu equino hermano menor!
–Ulu ya no es un unicornio, Natsuko.
–¡Claro! ¡Cómo si no hubiera visto la marca de su cuerno en medio de su frente!
Natsuko abrió su closet, movió algunas prendas, tomó una y luego entró al baño. Luke la observó sonriendo un momento, luego decidió seguir observando las cosas a la vista, sentándose en la cama occidental en el proceso.
Sonrió.
Su novia dormía en un santuario. No podía culparla o recriminarle, quizás eso había sido clave para llevarla hasta él la primera vez. Ya tendría tiempo para preguntarle después, de momento solo tenía que hacer lo posible para pasar tiempo con ella y hacerla feliz.
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Ulrick sonreía sin poder evitarlo.
Siempre había sido un unicornio feliz, demasiado feliz cuando la guerra por fin se terminó. Luego renació cómo un humano feliz, y en general había sido sumamente feliz… siempre que Luke no lo obligara a ver esa detestable película maldita. Esa cosa le retorcía las entrañas y le producía unas ganas inmensas de vomitar, además de ese molesto nudo en la garganta y las lágrimas quemando sus ojos en un desesperado intento por salir.
Luke podía ser tan masoquista cómo quisiera y mirar y mirar hasta enloquecer. Ulu siempre prefirió evitar todo tipo de malestares innecesarios, cómo ese.
Cuando le propuso a Luke convertirse en actor y lo convenció con que podrían rehacer la maldita película, debía ser honesto consigo mismo, estaba pensando en todas las chicas que podría conseguir si era el adorable hermano menor de un actor en ascenso. Lo de la película era solo un empujón para que su hermano se convenciera… hasta que Mel llegó y la idea dejó de ser disparatada.
Cuando su hermana adoptiva les explicó la verdad, sus vidas anteriores, el cambio ejercido por Natsuko, el pacto hecho entre ellos… bueno, muchas cosas cobraron sentido. De pronto rehacer la película era importante para él por dos motivos.
Quería que su hermano se sintiera más tranquilo con el cambio en la película, y quería verlo sonreír de nuevo… cómo cuando ella estaba con ellos.
La primera vez que recordó a Natsuko se levantó con un mal sabor de boca. No es que la tipa le cayera mal, es que no podía dejar de discutir con ella… y se sentía celoso porque Luke disfrutaba estar al lado de Natsuko de un modo distinto, más pleno en cierto modo.
Cuando volvieron a Japón, a pesar de no decirlo ni hacérselos notar, comenzó a buscar información sobre Natsuko. Tenía un archivo completo sobre ella en su laptop. Un pequeño recordatorio.
Cómo Unio disfrutó hasta el hartazgo de su estatus de "héroe" y "salvador del mundo". Tuvo hijos con bestias, humanas y elfas por igual. Disfrutó contar su hazañas y aventuras a sus hijos y a sus nietos a lo largo de los nueve reinos y, a pesar de que no llegaran a asentarse nunca en un lugar, fue bastante feliz.
También se preocupó por el amigo junto al que había nacido en aquel entonces. Luke era feliz. Se esforzaba por los demás. Cocinaba. Entrenaba niños. Escribía para las bibliotecas sobre todo lo que sabía acerca de plantas, comidas, el arte de la espada, los vacíos y los Soul Future. También reparaba edificios o asistía a quien se lo solicitara cuando se preparaba algún festival… pero no volvió a verlo sonreír cómo lo hacía con ella. Ni una sola vez.
Tampoco lo vio enamorarse de nuevo.
Así era Luke. Aferrado, terco y leal… demasiado leal.
Cuando Luke murió, Unio lloró a mares sobre su cuerpo decrépito y sonriente sobre su cama en la que fuera la Última Ciudad una vez.
Lloró algo más durante la ceremonia fúnebre, y volvió a llorar, sintiendo cierto vacío en su interior cuando regresó días más tarde, sin que nadie pudiera verlo o detenerlo, y por supuesto, le hizo una promesa.
Lo daría y haría todo para volver a verlo sonreír y disfrutar cómo lo hacía con ella. Le entregaría a Natsuko Hirose en bandeja de plata cuando alcanzaran el Reino Realidad.
Y eso fue lo que hizo.
Apenas sus recuerdos regresaron, comenzó a anotar cuanto recordaba sobre ella. Palabras, frases, anécdotas, formas de molestarla, lo que a ella le gustaba, sus hábitos; todo. Luego empezó a cotejar datos usando la bendita internet.
Cuando llegaron a Japón fue mucho más fácil encontrar información de la animadora genio y a él no le tomó mucho atar cabos.
Se aseguró de que los tres estuvieran fuera de la ciudad y bien lejos grabando cuando ella cayó en coma. Tranquilizó a Luke, asegurándole que ella estaría bien, que debía estar en medio de su viaje para salvarlos a ellos, así que ahora debían esperar. Luego intentó contactarla cuando volvieron a Tokio. Ahí fue cuando se enteró de sus estúpidos horarios obsesivos y abusivos.
Decidió que lo mejor sería ocuparlos a todos mientras ella terminaba su película y comenzar a planear bien la película. La maldita película mentirosa les daría justo lo que necesitaban para convencer a esa bola de pelos workaholic de quienes eran ellos. Se aseguraría de que la chica se derritiera como mantequilla entre los brazos de su hermano mayor y no le debería nada más.
Así fue cómo, mientras iba consiguiendo a los actores, otros productores, directores nostálgicos y gente del medio, se asesoró para conseguir lo que deseaba con el contrato.
Natsuko Hirose iba a ser parte de la película, sí, pero no podría acercarse a ellos hasta que se diera cuenta de que no era una casualidad, que de verdad eran ellos… o la película terminara, lo que sucediera primero.
Por supuesto que no le dijo nada de esto a Luke o a Mel, cualquiera de ese par de idiotas arruinaría el intrincado plan que él había estado tejiendo y considerando poco a poco.
De nuevo sus cálculos fueron correctos. Ella terminó su película un par de días antes de que ellos comenzaran a grabar, de modo que él pudo asegurarse de enviarle el contrato y asegurar su participación… y la capa de misterio que la atraería cómo una abeja a la miel.
Lo que no esperaba era que llegara vociferando y gritando el último día de grabación. Por fortuna, Luke se encargó de amansarla y a él no le quedó más que reír a pierna suelta por lo bien que había terminado todo.
O eso le habría gustado.
–Lo siento mucho, Unio, pero tú y yo sabemos que debes pagar por esa maldita cláusula –le dijo la loca mujer segundos antes de golpearlo en la cara de un certero y fuerte puñetazo que le volteó el rostro.
–¡Natsuko, no! –gritó Mel horrorizada mientras iba a socorrerlo.
Luke, en cambio, trató de aguantar la risa antes de tomarla de los hombros y obligarla a hacerse hacia atrás.
Estaban en casa de ellos. La cena tenía un rato que se había terminado y él había estado sentado, recargado en su respaldo favorito cuando esa desalmada y barbárica bola de pelos roba cuernos simplemente se hincó a su lado y lo golpeó.
–¡Maldita loca! ¡Voy a llamar a la policía!
–Si quieres llama a tu mami también. Le diré que nos hiciste sufrir a todos por año y medio –respondió ella, mostrándole la lengua y el interior del párpado justo después.
–¡Luke! –lloriqueó para hacer a su hermano entrar en razón.
–Lo lamento mucho, Ulu, pero en serio te ganaste esa.
El maldito traidor estaba sonriendo, abrazando por completo a la violenta… cosa disfrazada de humana, evitando que ella lo alcanzara de nuevo, pero nada más.
–¡¿Qué?! ¡Esto es traición! ¡Sabes que hice lo que hice por tí, Luke! ¡Para que no tuvieras que esforzarte en recuperar a esa idiota!
–Mandarme el libreto completo habría sido suficiente para que yo solicitara una reunión contigo y me lo explicaras todo, Unicornio patán.
Mel dejó escapar una ligerísima sonrisa cuando terminó de inspeccionarlo, volteó a ver a Natsuko y luego a él.
–Lo que dice ella es verdad, Ulu. Ahora, no te muevas de aquí. Traeré algo de hielo del congelador.
–¡¿Ah?! ¿No vas a decirle nada a esa… violenta y barbárica bola de pelos? ¡Golpeó a tu querido hermanito menor!
–El mismo que intentó coquetearme apenas conocerme. Prometo no dejarla que vuelva a golpearte.
Ulu torció la boca y se cruzó de brazos, fastidiado y casi ignorando al par de tórtolos que comenzó a caminar, todavía abrazados, hasta el otro extremo de la mesa.
–Bueno, ya que no va a disculparse por ESTO –dijo Ulu señalando el golpe que comenzaba a amoratar su pómulo–, dile que me devuelva mi cuerno mágico.
Los oyó moverse, pero no hablar. Los notó mirándose y tener una conversación en silencio, creada a base de miradas, movimientos de cabeza y de hombros y casi sintió ganas de sonreír y vomitar, todo a la vez. No hizo ninguna, por supuesto.
–Es un souvenir –respondió ella bastante orgullosa–, y mantiene mi cabello sedoso y en orden.
–¡Oye, mi cuerpo no es un producto para el cabello, estúpida roba cuernos!
Luke intentó no reírse sin mucho éxito. Algo frío hizo contacto con su mejilla y de inmediato supo que su hermana estaba cuidando de su herida, aunque eso no desvió mucho su atención de la chica todavía sonriendo divertida a costa suya.
–Hagamos esto, maldito equino cornudo. Te devolveré tu cuerno mágico el día que alguien capaz te ponga una correa bien ajustada para que no andes dejando hijos regados por este mundo también. ¿Trato hecho?
Ella sonreía muy pagada de sí misma. Luke sonreía bastante divertido. Mel solo sonreía de forma apacible y ya, todavía sosteniendo el hielo envuelto en tela sobre el rostro de él.
Ulu se cruzó de brazos y se negó a decir nada al respecto.
Estaba considerando de qué modo desquitarse cuando una idea de lo más interesante se le pasó por la cabeza.
–Mel, hermanita, me siento mejor ahora. Creo que mañana iré a dar una vuelta y ver si este golpe me asegura los cuidados de la linda chica de la tienda.
–En serio, Ulu. Tú no cambias.
El aludido sonrió de inmediato, luego miró al traidor de su hermano y al enemigo a mano ubicados al otro lado de la mesa.
Su especialidad en su vida anterior habían sido los hechizos mágicos. Resultaba que las leyes, los contratos y las palabras mismas tenían su propia magia en este mundo sin criaturas extraordinarias, así que decidió usar uno que ya estaba formulando.
–Bueno, bueno, hagamos las paces. Iré a traer unas cervezas del refrigerador. A nuestra invocadora le gusta bastante el alcohol si mi memoria no me falla.
Luke negó mientras ponía los ojos en blanco. Mel se cubrió los labios sin dejar de sonreír más tranquila y Natsuko tan solo se inclinó sobre la mesa sin quitarle los ojos de encima.
–No vayas a envenenar mi cerveza.
–¿Con el trabajo que me costó juntarlos a todos de nuevo? No, gracias.
Sacó las latas del refrigerador. Las colocó todas en una charola. Luego salió y permitió que cada quien tomara una antes de colocar las restantes en el centro de la mesa, acomodarse y destapar la suya, levantándola de inmediato.
–¡Por el reencuentro! –propuso él.
–¡Por el reencuentro! –brindaron los demás.
Ulrick dio un sorbo pequeño y rápido, bajo su cerveza y luego observó cómo sus contrincantes seguían bebiendo tan tranquilos al otro lado de la mesa.
–¿Y Luke ya te enseñó sus marcas de nacimiento? Las marcas de batalla están con él desde el útero de nuestra madre.
Ella escupió su cerveza de inmediato. Luke casi se atraganta. Mel lo estaba mirando muy mal ahora y él solo sonrió.
–¿Qué? Hace dos días fueron a casa de ella porque los dos tenían el día libre. Pensé que con todas las ganas que tenían de estar juntos, él le había presumido algo más que sus músculos.
–¡Claro que no! –respondió una Natsuko roja cómo un jitomate maduro de inmediato, bajando la cerveza de un golpe y casi doblando la pobre lata.
–¡Soy un caballero, Ulu! ¿Cómo se te ocurre que yo haría algo tan…?
Su hermano no logró terminar lo que estaba diciendo porque ella volteó de inmediato, mirándolo con algo que parecía peligroso para Luke y divertido para Ulu.
–¿Algo tan qué?
–Bueno, yo… ya, ya sabes. No voy a deshonrarte de ese modo.
–O sea que está bien llevarme a nadar desnuda a unas termas para nuestra primera cita, ¿pero no está bien que quiera algo más que solo besos cuando al fin estás aquí?
–¡No dije eso, Natsuko!
–¿Entonces quieres hacerme cosas pervertidas?
Era difícil no reírse cuando la chica acababa de decir aquello último con burla en la cara, provocando que su hermano se sonrojara tanto cómo se había sonrojado ella un momento atrás.
–Yo no… tú sabes… ¡Natsuko!
–¿Qué? Yo no sé qué quieras hacerme. Has vivido fuera de Japón por bastante tiempo según me dijiste. No sé qué mañas o perversidades hayas aprendido allá afuera. De hecho, me extraña que no te hubieras besado antes con alguien.
–¿En serio? ¿Solo por ser extranjero? ¡Eso es racista! ¿Qué hay de tí? ¿Cómo es que no te habías besado con nadie?
–Yo tenía una meta por la cual esforzarme. Dije que iba a ser la mejor animadora de la historia y lo conseguí. No tenía tiempo para tonterías.
–¿Entonces besar a nuestro hermano sería una tontería? –preguntó Ulu a pesar de sentir cómo le palpitaba el pómulo, bastante entretenido ahora con la pequeña discusión de esos dos.
–¡Unio! –se quejó ella con el puño en alto, siendo detenida por Luke.
–Si vas a golpearme de nuevo, que sea en la ceja, por favor. Las chicas adoran atenderme cuando estoy herido. Si además les digo que un gorila furioso me atacó es cómo si me dieran puntos extra.
Observó divertido cómo Luke lo miraba con cara de pocos amigos y la mandíbula muy apretada en tanto ella bajaba de inmediato su puño para cruzarse de brazos y girarse hacia Luke con la barbilla en alto.
–¿No puntos extras? –preguntó Ulu, insidioso.
–¡Por supuesto que no, equino pervertido!
–Bien, bien. En ese caso, me voy a dormir. Descansa, Mel.
–¿Estás seguro, Ulu? –cuestionó su hermana de inmediato, tomándolo de la mano para detenerlo.
–¡Por supuesto! Todo está perdonado. Yo me lo busqué por hacer un plan tan enrevesado según ustedes, así que no hay problema–Mel lo soltó sonriendo y Ulu volteó al otro lado de la mesa–. Descansa, Luke.
–También tú, hermanito.
–Cuñada, el cuarto de Luke está insonorizado, digo, por si te quieres quedar a dormir.
La escuchó vociferar y él se rio de buena gana, aguantándose el dolor en la quijada. Al menos ahora Luke parecía feliz. Verdaderamente feliz, y eso era todo lo que importaba.
