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La fuente de amor

Summary:

Una fanficción que trata de explorar la relación entre Quijote y Sancho. En un momento de claridad, Quijote se da cuenta de su amor por su escudero pero luego cree que es el trabajo de un hada de amor.

Work Text:

Después del robo de su asno, Sancho tenía que caminar al lado de su amo quien seguía montando a Rocinante, sin ninguna indicación de ofrecer el mismo privilegio a su escudero. Por los primeros días, esta falta de cortesía no le molestaba a Sancho quien estaba bastante acostumbrado a las peculiaridades de su amo y quien, a pesar de su apariencia robusta, verdaderamente tenía una capacidad admirable de caminar por distancias largas. Sin embargo, como el tiempo duraba y la distancia alargaba, Sancho comenzó a pensar en la desigualdad de la situación. De hecho, la injusticia de todo lo que estaba pasando convirtió en la única cosa en que podía pensar mientras caminaba al lado de su amo y su caballo y Sancho se volvió ciego con su rabio. Tan ciego estaba que no vio la zanja profunda en la carretera hasta que ya estuvo al fondo.

Al golpear el suelo de la zanja, la pierna de Sancho rompió con tanta violencia que hizo un sonido que pareció como el chasquido de un látigo y causó que Rocinante relinchó y corcoveó, lo que mandó su jinete a la tierra. La primera reacción de Don Quijote fue una de frustración:

“¡Ay!” murmuró como luchaba de pararse, “Que tonto es este escudero mío, que su torpeza ha asustado al corcel más orgullo y valiente de aun su bisabuelo, el Babieca. ¿No sabe él que la gracia y la fuerza de un bueno escudero debe igualar las de su caballero andante? ¿Quiere ofenderme con su falta flagrante del control corporal? Tal vez sea hora de otra charla sobre el respeto que se debe un escudero a su amo”

Con esta declaración, el caballero finalmente tuvo éxito en elevarse a sus pies y cojeó al borde de la zanja para compartir con Sancho sus revelaciones alrededor de la calidad de sus servicios. Cuando llegó al punto dónde podía ver hasta al fondo, sin embargo, descubrió que Sancho estaba sin conciencia y de repente sus preocupaciones de las habilidades de su escudero convirtieron en preocupaciones sobre su vida.

“Oh, Sancho, Sancho, contéstame por favor, ¡mi escudero leal!”

Sancho no se movió ni murmuró y el miedo repentino que infundió el corazón de Don Quijote con el pensamiento de la muerte de Sancho Panza era tan poderoso que causó que, por un momento, el caballero andante salió de su estado de locura. En este único momento de claridad, un sentimiento se permitió acompañar al miedo en el corazón de Don Quijote. Este nuevo sentimiento fue un amor tan fuerte como algo que nunca ha sentido antes—ni por Dulcinea ni por ninguna otra mujer. En el mismo momento, Quijote, con la mente clara, se dio cuenta que la fuente de este amor solo podría venir de una persona: la persona quien había compartido en todas sus aventuras y había convertido en un parte integral de no solo su vida como un caballero, pero de su vida entera: Sancho Panza.

De repente, un gemido salió de la zanja a los pies de Quijote y el sonido doloroso lo devolvió al mundo de fantasías a dentro de su cabeza. Su revelación de su amor por su escudero quedó en el mundo real pero el sentido del mismo amor era tan persistente que lo siguió; sin el conocimiento de dónde viene el amor, sin embargo, el loco se obligó a asumir que la nueva emoción era el resultado de un encanto de un hada.

“¡Sancho!” llamó Don Quijote, quien ya ha olvidado de la caída de su escudero debido a su entusiasmo sobre la presencia de un hada. “Sancho, ¿qué haces en este hoyo? Qué raro el lugar que has elegido para tomar una siesta. Mientras estabas durmiendo tan pacíficamente, me atacó un hada de amor con un hechizo horrible pero maravilloso”

Sancho, que no ha olvidado de su caída y quien ha sufrido una fractura compleja en la pierna baja, no tenía ganas de satisfacer las ilusiones de su amo.

“Señor, por favor. Olvida de esta tontería y ayúdame escapar de esta zanja y luego

regresaré a cumplir el papel de su escudero fiel, como nací para hacer, pero no antes. No le puedo servir en este estado, por favor, ayúdame señor mío”

 

Duró unos momentos silencios mientras Don Quijote consideraba las palabras de su amigo y entonces:

“Aprecio tus palabras hermosas, Sancho. Y claro que te ayudaré ya que es mi trabajo como un caballero andante para deshacer todas las malhechas, especialmente las que huyen a mi escudero. Pero, primero tengo que preguntarte si ¿también te atacó el hada de amor quien me ha asaltado?”

“No, señor. Se parece que la única cosa que me dio es una pierna quebrada”

Quijote inclinó sombríamente la cabeza y se sentó al bordo de la zanja.

“Señor, por fav--” empezó de decir Sancho, pero Quijote sintió que era el momento de dar un monólogo, como los hombres de sus libros eran propensos de hacer, y empezó su discurso apasionado sin prestar atención a los quejos de Sancho.

“Se hace sentido, Sancho, que solo yo experimento este curso precioso ya que, como un caballero andante, tengo el corazón más abierto al amor. Por eso he recibido la atención de muchas damas hermosas durante nuestras aventuras y por eso ahora he sido elegido por el hada de amor para llevar su encanto hasta que puedo encontrar la fuente verdadera de este sentimiento estupendo”

Sancho, habiendo aceptado que tendría que esperar a que termine el monólogo de su amo antes de recibir cualquier forma de apoyo, le preguntó:

"¿La fuente verdadera? ¿Qué quieres decir con eso? ¿No sea Dulcinea?"

“¡Tantas preguntas, escudero curioso! Ya que es evidente que no sabes, déjame explicarte cómo funcionan las hadas de amor," Quijote se aclaró la garganta. “Cuando un hada de amor percibe que hay una persona cerca que tiene un amor verdad y puro lo que se esconde del mundo y de sí mismo, la criatura toma acción al morder el culo del hombre y el veneno de su mordedura causa que el amor se revela al amante. Sin embargo, ya que el hada no es una criatura con todas buenas intenciones, la fuente del amor escondido permanece un secreto hasta que el hombre lo encuentra. Por eso, lamento informarte que Dulcinea no puede ser mi amor real puesto que ya sabía del amor que ella y yo compartimos"

Sancho pensó en todo lo que acaba de decir su amo. El escudero ya sabía que él mismo estaba enamorado de Don Quijote. Por años, el pobre hombre albergaba una afección por su vecino loco con la mente llena de fantasías hermosas; había sido la razón que aceptó la posición de escudero, después de todo. Ahora, tenía que preguntarse si este amor recién revelado de su amo podría ser una reciprocación de su propio.

“Todo lo que ha dicho me parece razonable, señor. Pero ¿cómo puede averiguar quién es la fuente de su amor?"

“A través del beso del amor verdadero, por supuesto” respondió Quijote, frustrado como siempre con la falta de conocimiento de cosas importantes que sufría Sancho. “Ahora me cansa de hablar. Déjame coger la soga del bolso de nuestro Rocinante y te salvaré de la situación en que te encuentras como culpa de tu torpeza entrañable”

Sancho, que ahora de verdad sí había olvidado de su pierna ya que tenía la mente ocupada con la posibilidad de un amor correspondido, solo sonrío.

Tres horas más tarde, después de mucho dolor, gritos y quemas de soga, Sancho estaba sentada contra una roca con la pierna en una tablilla.

“Vale, señor. Si fuera tan amable para hacerme algunas muletas, podría caminar y podríamos empezar de nuevo nuestras aventuras”

Quijote se quedó en silencio por un momento. Aunque sabía Quijote que la posición natural de un escudero era caminando al lado de su amo, el pensamiento de Sancho viajando al pie mientras tenía la pierna quebrada causó un sentimiento horrible en su estómago, tanto que no podía soportarlo.

“Sancho, amigo mío. No sea tan burro. Rocinante es el caballo más fuerte de nuestra edad. Nos puede llevar juntos.”

La nueva cortesía de su amo causó que el corazón de Sancho saltó en su pecho.

“Pero, señor me ha dicho en el pasado que solo un caballero andante puede montar a Rocinante. No deseo romper esta tradición sagrada”

“Es verdad lo que te he dicho, pero en este momento, tengo que confesar que verte cómodo y seguro me parece más importante que las reglas de caballería. Y verdaderamente, creo que debe ser la acción de un bueno caballero para cuidar bien de su escudero, especialmente cuando este escudero es el gran Sancho Panza”

Y con esta declaración, y con una muestra sorprendente de fuerza, Quijote alzó a Sancho en sus brazos y le ayudó a sentar encima de Rocinante y luego montó detrás de él. Para asegurar de que no cayera su escudero, Quijote lo abrazó y se movió hasta que su pecho estaba a ras de la espalda de Sancho. Este movimiento acercó a los dos hombres más de lo que nunca antes habían estado y de repente había una explosión de mariposas en el estómago de Quijote, acompañadas por un latido en el corazón tan fuerte que por un momento no pudo aun respirar y sabía que esto solo podría significar una cosa.

“Sancho,” dijo Quijote, con una voz inusualmente baja, “me temo que haya descubierto la fuente de mi amor”

Aumentó el pulso y la respiración de Sancho antes de responder: “Dímelo, señor mío”

“No te lo puedo decir. Debo probarlo antes. Mírame, Sancho.”

Sancho cerró los ojos y lentamente giró la cabeza hasta su amo y, después del segundo más largo de su vida, sintió la presión de labios contra los suyos.

Cuando terminó el beso, Sancho preguntó con ojos todavía cerrados:

“¿Tenías razón en su suposición de la fuente?”

Y respondió Quijote:

“Sí, Sancho. Es tu. Tú eres la inspiración de todas mis aventuras. Tú eres mi amor verdadero. Tú eres la razón de mi sinrazón”.

 

FIN.