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A Obi-Wan le emocionaba recibir una misión, cualquiera en verdad. Habitualmente su maestro, Qui Gon Jin, era insistente en que la mejor forma de mejorar cualquier técnica era la meditación pero Obi-Wan simplemente no podía pasar un momento más sentado, con la espalda tan recta como le fuera posible, con las manos sobre las rodillas y los ojos cerrados. Necesitaba una misión, la que fuera para mantener su cordura intacta.
Lo inesperado fue que la misión que recibieron no fue por parte del consejo sino que esta provenía de una ciudadana, una profesora de un colegio perteneciente al gobierno de Coruscant. La mujer se había presentado frente a ellos con una actitud firme pero sincera, todo esto durante una de las escapadas en las que Qui Gon solía llevarlo para conocer el planeta.
“Cada día nos recortan el presupuesto aún más, no tengo dinero para llevar a mi clase a ningún museo. Sé que ustedes mantienen la paz en la galaxia pero toda persona con un cargo relevante para este propósito ha rechazado cualquier intento que he hecho. Educar a estos jóvenes es asegurar nuestro futuro, podrían considerarlo porfavor”
Su maestro se mostraba tan sereno como siempre lo había estado pero podía sentir la curiosidad que emanaba de él. Esta no era para nada la misión que esperaba pero su maestro le aseguró a la mujer que haría lo posible por ayudarla. Y con esas simples palabras acordaron mantener el contacto mediante un Holo-comunicador.
Al regresar al templo su maestro le pidió investigar alguna forma medianamente aceptable de llevar a cabo su misión y Obi-Wan nunca antes había estado tan feliz de tener rienda suelta en la biblioteca. Su búsqueda lo llevó desde los textos sobre civismo hasta el mismo código Jedi y cuando se sintió preparado con todo el material que encontró y recopiló, regresó con su maestro para presentarlo.
“Eso es todo lo que pude encontrar maestro” Como siempre estaba preparado para que Qui Gon tuviera una solución simple pero inventiva, esta vez su maestro estuvo de acuerdo con el.
“Aunque tal vez no deberíamos decir toda la verdad desde un principio, el consejo se pinta como un ente compasivo pero no puede dejar de lado sus lazos con el senado en sus intentos de mantenerlo de su lado”
En algunos casos, como este, a Obi Wan no le agradaba darle la razón a su maestro pero en algunas ocasiones las preferencia del consejo por obedecer cualquier orden del senado sin importar el sacrificio que la orden sufriera era flagrantemente evidente. Lo ocultaría tan bien como pudiera.
Como una seguridad adicional primero hablaron con el maestro Dooku y Yoda, convenciendo a ambos de permitir su pequeña salida aunque evidentemente ambos sospechaban que había algo más que no había mencionado.
El consejo fue un poco más difícil de convencer pero con Yoda de su lado ningún maestro fue inflexible. Al anochecer Qui Gon informó a la profesora sobre el éxito que habían tenido, ambos organizaron todo, desde el transporte y la visita hasta una pequeña merienda. Qui Gon había intencionalmente omitido todos los detalles durante su conversación por lo que todo esto iba a ser una sorpresa tanto para los alumnos como para Obi-Wan.
La noche anterior Obi-Wan se encargó de analizar las posibles opciones de museos que podrían visitar y no podía decidirse por cual seria mejor, todos le parecían interesantes. Igualmente se aseguró de descargar en su PDA todas los guia que encontre de museos en Coruscant, después de todo siempre le había gustado ser una persona preparada y precavida.
Finalmente el día llegó y el grupo se reunió afuera de una cafetería cercana al llamado centro cultural de Coruscant, donde se conglomeraban la mayoría de los museos que se encontraban en el planeta. Obi-Wan estaba nervioso pues para él era difícil no sentirse diferente, como si no encajase con otras personas de su edad. Afortunadamente en el grupo de la excursión había un par de gemelos, ambos tenían el cabello de un color platino, ojos azules y una expresión algo reservada. Al principio los tres, Obi-Wan y ambos gemelos, caminaban al fondo del grupo como si no supieran que hacer o con quien hablar cosa que era cierta pero finalmente uno de ellos le preguntó sobre el templo, específicamente sobre la arquitectura.
Obi-Wan siempre había tenido un gusto particular por investigar un poco de todo y la construcción del Templo Jedi no fue la excepción. Antes de darse cuenta ya había hablado sobre el panorama social durante su construcción, la corriente artística a la que pertenecen diversas zonas y sobre la selección de materiales. Ambos chicos lo habían escuchado atentamente y cuando se quedó sin cosas que decir noto lo que había hecho y no pudo hacer más que agachar la cabeza avergonzado.
La mayoría de sus amigos solo le decían que era un poco demasiado o que la biblioteca no se iria a ningun lado pero en lugar de algún comentario sobre su pequeña obsesión con la investigación obtuvo preguntas sobre las diversas corrientes artísticas que conocía y como estas permiten saber durante que periodo se había construido qué edificio en Coruscant.
La visita fue tan buena, o mejor, de lo que jamás pudo haber imaginado. Los gemelos habían sido la compañía más agradable que había tenido en mucho tiempo. Y cuando finalmente llegó el momento de que todos siguieran su camino se aseguraron de compartir sus códigos de Holo-comunicador.
Su maestro lo observaba con una sonrisa ligera mientras los gemelos se alejaban de ellos.“Veo que te divertiste”
“Si maestro”
“Me alegra”
Obi-Wan nunca había estado tan feliz de haber aceptado una misión.
