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El lugar al que perteneces

Summary:

Hyunjin logra escapar de el Refugio, un centro de albergue para híbridos donde pasó gran parte de su adolescencia sufriendo maltratos y abusos por parte de sus superiores, sobre todo del director. Ahora en situación de calle piensa en cómo sobrevivir sin que las autoridades lo obliguen a regresar al infierno del que escapó. Para su suerte un joven con aura angelical le brinda refugio y estadía en su casa, donde también reside su compañero de cuarto, Christopher Bang Chan. Al principio no parece estar muy a gusto con la idea de tener que compartir espacio con un hibrido de gato, pero a medida que lo conoce surge en él un instinto de protección y piensa hacer todo lo posible para que Hyunjin sienta que por fin tiene un hogar.

Notes:

Hola a todos, este es el primer fanfic que escribo y por lo tanto no creo que deban esperar gran cosa. Hago esto meramente porque me encuentro con mucho tiempo libre y además no hay muchos fanfics Hyunchan/Changjin con temática de hybridos, así que decidí sacarme esta idea de la cabeza y tratar de escribir un fanfic (mediocre) con esta temática.

No esperen mucho de este trabajo como tal, véanlo como una obra simple y un burdo intento de escribir una historia. Espero lleguen a disfrutarlo o por lo menos a ver saciado un poco su sed de Hyunchan.

Chapter 1: Capítulo 1

Chapter Text

El Refugio nunca había sido su primera opción, de hecho en su opinión, hubiera preferido mil veces quedarse en la calle. Aunque claro, el frío y el hambre también eran cosas horribles de las que preocuparse. Pero si le preguntaras a Hyunjin si prefería morir congelado y con el estómago vacío en la calle o continuar con vida en este lugar infernal, diría que se lo está replanteando ahora mismo.

La verdad es que el Refugio nunca habría sido la primera opción de Hyunjin, no es que él haya entrado ahí por voluntad propia. Digo, quién quisiera que lo castigaran todos los días por la mínima cosa. Es la quinta vez en la semana que fue a parar al cuarto oscuro y eso que recién es jueves. Él no había hecho nada malo, sólo se negó a seguir las órdenes de ese viejo degenerado y como siempre ante su negativa, le tocó recibir una paliza y luego estar durante toda la noche en el cuarto oscuro como castigo.

Lo habían agarrado entre cinco domadores, dividiéndose en dos para agarrar sus brazos y piernas, mientras que el quinto le propinaba puñetes en la cara y patadas en el estómago. Hyunjin soportó la paliza lo mejor que pudo, a pesar de estar retenido luchó con todas sus fuerzas para intentar soltarse, aunque no consiguiera ningún resultado. Después de eso, lo tiraron dentro del cuarto oscuro, un lugar mohoso y sin ventanas, como bien dice su nombre, pues sin nada de luz o cualquier tipo de iluminación.

“Con una mierda” susurró enojado entre las cuatro paredes del pequeño cuarto “dolió el doble que la última vez”.

Aunque puede que haya sido porque ayer solo le propinaron dos cachetadas que dejó sus mejillas rojas, más no moretones; sin embargo, esa misma suerte no la tuvo hoy. Sin duda todos esos golpes pasarían factura, no había un espejo pero en su mente ya se podía ver con manchas verdes y violáceas en sus pómulos y ni hablar de su torso.

Toda esta experiencia sólo reforzó la idea que se plantó en su cabeza no hace más que un par de meses. Tenía que escapar, sin importar cómo, sin importar que dejara atrás, sin importar si moría de inanición allá afuera o incluso si moría en medio de su intento. No soportaba más este lugar.

Sabía que allá afuera no había posibilidades de que un híbrido sin dueño pudiera vivir decentemente, aún así, cualquier cosa era mejor a esto.

Sentado y apoyado en la pared, Hyunjin sintió que el cansancio llegaba a su sistema. Decidió acostarse en el cemento frío y tratar de dormir un poco, al fin y al cabo, puede que odie la sensación de estar en este cuarto, pero era el único lugar en donde podía dormir tranquilo, sin tener que preocuparse y despertarse cada pocos minutos para ver si alguien venía a perturbarlo, cosa que ocurría todas las noches en la habitación que compartía con los demás híbridos de gatos.

Juntando sus rodillas al pecho y enroscando su cola en su cintura para darse un poco más de calor. Hyunjin durmió, esperando que tal vez mañana pueda obtener algo de medicina de la enfermería y así tratar sus heridas correctamente y con suerte no quedar con cicatrices en el rostro.

……………………………………………………………………………………………..

Había escapado.

No estaba seguro de dónde salió el impulso para hacerlo, simplemente cuando vió que el director Choi dejó la puerta del jardín de atrás abierta aprovechó el momento. Estaban dando un paseo, como todos los días los domadores hacían con sus híbridos a cargo. Mientras esto ocurría, el director Choi trataba de alguna forma convencerlo de que lo mejor para él era dejar de hacerse el difícil y aceptar de una vez por todas su muestra de amor, como así él le llamaba a su incesante acoso.

Obviamente, Hyunjin estaba a punto de volver a lanzar una respuesta condescendiente y meterse en problemas, cuando ocurrió el milagro. Las alarmas empezaron a sonar, eso sólo podía significar que un híbrido estaba causando alborotos. Pues efectivamente, un híbrido de zorro habría mordido a uno de los domadores en el cuello, Hyunjin se asustó un poco cuando vió como los dientes del híbrido se clavaban profundamente en la yugular del hombre, provocando que el domador profiriera un grito ensordecedor que le provocó escalofríos.

En medio de todo el alboroto, los guardias corrieron para despegar al híbrido del cuello del hombre, cuando lograron hacerlo, la sangre salpicó todo el pasto y se derramaba como si de una fuga de agua se tratase. La desesperación estaba clara en la cara de los humanos.

“¡Un médico! ¡Trae un maldito médico!” vociferó un hombre que tenía las manos alrededor del cuello ensangrentado, intentando sin éxito detener la hemorragia.

Sin embargo, nadie hizo caso a su llamada, la mayoría de los guardias intentaban controlar al híbrido de zorro, quien luchaba con todas sus fuerzas para poder herir a los demás. Mientras que los domadores buscaban calmar a los demás híbridos a su cargo.

Esto solo dejó al director Choi, quien con una expresión fría fue hacía la puerta donde se suponía estaría el botón de llamada en caso de emergencia. Tal parece que nadie le explicó que ahí también estaba el botón que abría la puerta trasera del refugio con el registro de su huella o simplemente se confundió. Ya sea por idiotez o por confusión, las puertas se abrieron de par en par.

Caos.

Los híbridos al ver la puerta abrirse se lanzaron hacia sus domadores y derribandolos, empezaron a correr por montones hacia la salida.

Hyunjin se había quedado pasmado un minuto, tratando de procesar los sucesos. No fue hasta que vio al director Choi corriendo hacia él, que su cuerpo se puso en marcha. Con toda la fuerza que le quedaba impactó todo su cuerpo con el costado del viejo, empujándolo de espaldas y corrió lo más rápido que pudo.

Así se encuentra ahora, corriendo por las calles de manera agitada y sin saber a dónde se dirige. Decidió perderse por callejones, dando vueltas hacía lugares que jamás había visto en su vida.

Lo mejor era dispersarse y tratar de pasar desapercibido, pero no podía hacer esto último hasta estar seguro de encontrarse lo suficientemente lejos de ese sitio. Era consciente de lo peligroso que era rondar así sin más por la ciudad. Para este punto, las autoridades ya habrán sido advertidas de la escapatoria masiva de híbridos del Refugio, deben estar patrullando y buscando aquellos híbridos que estén sin el collar que indica que tienen dueño.

Jadeando, Hyunjin se detiene en un callejón que da a la parte trasera de un restaurante. Se sienta al lado del enorme contenedor de basura y apoya su cabeza en él. Cierra los ojos y trata de tranquilizar su respiración, dirigiendo su mano al pecho, nota que su corazón está corriendo a mil por hora.

Inhala y exhala, inhala y exhala. Se dice a sí mismo, mientras toma grandes bocanadas de aire.

Hyunjin no sabe si se siente aliviado o asustado ahora que escapó del Refugio. Tal vez, puede que sienta ambas cosas, es cierto que desde hace unos meses estaba planeando su salida de ese lugar, ya que sospechaba que el director Choi estaba a punto de cruzar la línea de lo legal con tal de apoderarse de su cuerpo. Pero ahora que todo ocurrió tan repentinamente y logró salir, no sabe qué hacer a continuación.

Siempre pensó que si ejecutaba su plan de huida terminaría muriendo en el intento, albergaba pequeñas esperanzas de poder salir con vida; pero Hyunjin no era ningún idiota. Sabía de la seguridad que había en las puertas del Refugio, además solo podían ser abiertas con la huella digital de una autoridad importante, por lo que sus planes de huída consistían más en provocar una muerte rápida, casi como un suicidio solo que las manos de Hyunjin no harían el trabajo.

Se preguntó si el híbrido de zorro habría logrado escapar. Hyunjin esperaba que sí, de no ser así solo podía imaginarse la tortura que sufriría la pobre criatura en manos de Choi.

Empezó a pensar en cómo lo agarraría del cuello y lo llevaría hacía su habitación que estaba en el cuarto piso, luego cerraría la puerta y sacaría el látigo. Primero lo desnudaría y luego de aprovecharse de él, empezaría con los golpes, una y otra vez, hasta que su espalda no fuera nada más que sangre y heridas profundas.

La sola imagen de eso, hizo que Hyunjin sintiera náuseas y vomitara lo único que había comido en el día. Vomitó con lágrimas en los ojos, hasta que solo salió bilis de su estómago. Genial, ahí se fue su única comida del día.

Mientras Hyunjin pensaba en cómo conseguiría comida y techo por los siguientes días, escuchó la puerta del restaurante abrirse. Ante esto trata de hacerse más pequeño y ocultarse por completo detrás del basurero, encogiendo lo más que podía su cola y orejas.

Si viene a sacar la basura, estoy reverentemente jodido. Pensó Hyunjin.

Los pasos se hicieron más fuertes y la persona que salió del restaurante, suponiendo que era un trabajador, levantó la tapa del contenedor y arrojó dos grandes bolsas negras dentro. Una vez hecho su trabajo, pareció listo para retirarse y eso lo hizo sentir increíblemente aliviado. Aunque ese alivio duró poco.

Hyunjin nunca había sido fan de los insectos, si bien el cuarto oscuro del Refugio, donde pasaba gran parte de su tiempo, estaba repleto de ellos. Nunca terminó de acostumbrarse, por lo que cuando sintió como algo caminaba por su brazo y volteó a fijarse que era no pudo contener el chillido que profirió.

“ Aaaaay, con una mierda” dijo mientras sacudía su brazo y mandaba volando la araña que subía lentamente por este.

Los pasos parecieron detenerse y Hyunjin tapo su boca con la mano, esperando que el trabajador lo ignorará y pasará de largo.

“¿Hay alguien ahí?” Preguntó el trabajador con un tono temeroso y sorprendentemente una voz muy gruesa.

Hyunjin trató de mantenerse lo más quieto posible, conteniendo la respiración y rezando para que lo ignoraran. Los pasos se escucharon más fuertes y ante su vista aparecieron las piernas del extraño. Subió la mirada lentamente hasta que pudo observar la cara del hombre.

A diferencia de lo que Hyunjin supuso por su voz, esta persona solamente era un chico como de unos 24 años si es que no es menos. Tenía una cara bastante bonita y un aura de ángel, no parecía una mala persona, por el contrario es como si aquel chico irradiara luz, iluminando aquel callejón oscuro.

“¿Te encuentras bien? ¿Por qué estás tirado en el suelo?” Pregunto el rubio.

Correcto. Parecia un idiota sentado ahí al lado de la basura y de su propio vomito.

Así que Hyunjin decidió pararse cautelosamente, tratando de mantener la distancia con el muchacho, pues por mucho que pareciese un ángel, era mejor ser precavido. Las personas suelen ser muy engañosas en estos tiempos.

“Mira, yo me retiraré. No es necesario que acudas a las autoridades” Hyunjin habló temblorosamente.

“¿Autoridades? No veo porque tendría que llamar a la poli…” el chico se quedó callado de repente y fijó sus ojos en la cabeza de Hyunjin. Abrió la boca y exhaló como si por fin comprendiera algo.

“Así que te escapaste de casa o algo por el estilo” afirmó.

Hyunjin se sintió confundido, hasta que siguió la dirección de sus ojos y se dio cuenta de que sus orejas de gato eran muy notorias. Con miedo a que se de cuenta de la falta de collar en su cuello, decidió pegarse más contra la pared para de alguna manera ocultarse en la sombra que proyectaba.

El chico al parecer percibió su miedo y se alejó con cuidado, levantando sus manos como si temiera que al hacer un movimiento brusco, Hyunjin se espantara y saldría corriendo. No estaba del todo errado en ese pensamiento, porque justo estaba a punto de tomar vuelo y correr.

“Hey, tranquilo. No voy a hacerte daño” hablo calmadamente. “Solo quiero saber si necesitas ayuda, puedes acercarte para que pueda ver mejor tu estado, por favor”.

Hyunjin no creía que acercarse fuera una buena idea, mucho antes de acabar en el Refugio, cuando aún vivía con sus antiguos dueños, mucha gente intentó sobrepasarse con él. Si bien los híbridos no pueden salir por sí solos por orden del gobierno, a veces se hacen unas cuantas excepciones cuando los dueños firman un documento que les da la potestad de poder ir por las calles sin supervisión, aunque solo sea en horarios y días específicos. Si esto no se cumple, los dueños reciben una advertencia, donde si el descuido se vuelve a cometer les quitarían la custodia del híbrido y este iría a parar a uno de los tantos centros de albergue que tiene el gobierno.

Entonces, los dueños de Hyunjin al demostrar que les importaba muy poco qué pasará con él, le concedieron el permiso de salir con tal de no tener que verlo todo el día en su casa. Muchos creerían que esto sería muy afortunado para un híbrido de gato, pues es bien sabido que específicamente ellos siempre necesitan su espacio y salir al aire libre. Fue justo cuando Hyunjin descubrió el poco respeto que tenían las personas con los de su especie, puesto que a pesar de poseer el collar como símbolo de tener un dueño, muchas personas intentaron brindarle ayuda con dobles intenciones. Por eso, no sabía si este chico era uno más del montón o simplemente trataba de ser amable.

“Yo no estoy seguro de que acercarme sea una buena idea” dijo Hyunjin.

“No veo la razón, te juro que no pienso hacerte daño”.

Si claro, esas palabras ya las había escuchado una infinidad de veces y mira como acabó. Acorralado con moretones en un callejón mohoso, mientras piensa en cómo sobrevivir.

“Yo no te conozco, puedes ser un ladrón, secuestrador o asesino serial” confesó.

El chico soltó una risa como si sus preocupaciones fueran ridículas. Esto hizo que Hyunjin frunciera el ceño con enojo.

“¿Me veo como un asesino serial?” Preguntó juguetonamente.

A decir verdad, era todo lo contrario, parecía una persona amable y gentil. Poseía una aura cálida y eso era lo más preocupante, porque Hyunjin deseaba con todas sus fuerzas creer en el chico, pero sus miedos eran más grandes y le impedían confiar en él.
“No importa si pareces o no un asesino. En lo que a mi respecta, deberías meterte en tus asuntos” fue muy hostil al decirlo y por un momento pensó que hasta aquí llegaría la bondad del hombre.

“Supongo que tienes razón en parte, pero te diré que soy un metiche de primera, Así que te pido que me dejes ayudarte” habló desenfado, como si Hyunjin no hubiera usado un tono áspero con él.

Puede que sea esa sola acción o la sinceridad que vió en sus ojos lo que lo motivó a avanzar hacia el chico con pasos dudosos. Una vez que el rubio pudo verlo con claridad, abrió los ojos fijándose en los moretones que Hyunjin tenía en el rostro, sus ojos brillaron con algo parecido a la lastima.

“Wao, parece que sí fueron duros contigo. No te angusties, te llevare a un lugar acogedor donde podrás comer y descansar hasta que esos moretones horribles se curen”

Eso del lugar acogedor no le sentó bien a Hyunjin y parece que el muchacho se dió cuenta ya que empezó a brindarle una explicación.

“No quiero hacerte nada malo, simplemente no creo que sea buena idea que estés solo en la calle de noche y dado que no tienes collar la policía vendrá a llevarte, es solo cuestión de tiempo”.

Escucharlo ser tan honesto con respecto a cuánto duraría su libertad le dolió, aunque su lado racional le dijo que solo estaba diciendo los hechos y siendo realista. Pensándolo bien, si es que este sujeto no tenía intención de esparcir sus tripas o sus miembros, lo mejor sería aprovechar esta oportunidad única, por muy dudosa que sea. Eran dos opciones, se podía negar y quedar en el frío con el estómago vacío, rezando para que las autoridades no lo descubran y lo regresen al Refugio o podía seguir al hermoso extraño a su casa, recibir comida y abrigo, en caso de que le esté mintiendo simplemente le dará lo que busca de él y rogara una muerte rápida.

“Está bien, iré contigo. Solo espero que esto no sea un truco”

“No lo es” añadió apresuradamente el rubio. “Solo esperame aquí unos minutos, iré por mis cosas y de ahí podemos irnos”.

Hyunjin no tuvo oportunidad de contestarle, ya que el chico con paso apresurado volvió a entrar al restaurante. Después de unos minutos, salió sin su ropa de trabajo, llevando algo más deportivo y con un abrigo extra en la mano.

“Póntelo o cogerás un resfriado” le dijo mientras se lo entregaba.

Hyunjin se lo puso, aunque le quedaba un poco pequeño en las mangas. Ahora que podía ver al chico más de cerca notó que era más alto que él y que además unas bonitas pecas adornaban sus cachetes y parte de su nariz.

Dejando de pensar en la belleza del chico, decidió seguirlo hasta la parte delantera del restaurante, tapándose el cuello lo más que podía con el abrigo para que no se notara la falta de collar. Ahí los esperaba una camioneta ploma, que ya parecía tener un conductor, eso solo lo hizo replantearse su decisión.

El chico volteó a verlo cuando notó que Hyunjin se había quedado parado en plena vereda, dudoso de subir a la camioneta. Se acercó y lo agarró ligeramente del brazo para ayudarlo a seguir.

“No te pregunté tu nombre” dijo Hyunjin con voz baja.

“Soy Felix” le sonrió el chico y la sinceridad en su sonrisa le hizo saber a Hyunjin que estaría en buenas manos.