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Fandom:
Character:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 4 of Antología de lo Paranormal
Stats:
Published:
2025-05-31
Words:
1,160
Chapters:
1/1
Kudos:
1
Hits:
20

Belleza Eterna

Summary:

La vida en España era prácticamente perfecta para Tsubasa Ozora quien ascendía a grandes pasos en el Barcelona por lo que pensaba que nada podría arruinarle su momento de gloria, hasta que un encuentro nocturno destruyó esto en minutos.

Work Text:

Belleza Eterna.

 

Tsubasa Ozora era considerado como el mejor futbolista de todos los tiempos, miembro de la famosa generación dorada de su país y quien ahora militaba en uno de los más grandes equipos del planeta, el Barcelona FC, por lo que hacía ya un par de años que el joven japonés radicaba en España con su familia para que él pudiera desarrollar todo su talento en la Liga. Ese día, Tsubasa había ido a un bar de tapas con sus compañeros de equipo para festejar algún evento que él no recordaba, dejando en casa a su esposa Sanae quien se encargaba de cuidar a sus dos niños pequeños. El automóvil de Ozora se había descompuesto hacía un par de días atrás por lo que ahora tenía que desplazarse en taxi o en metro para llegar a los distintos destinos a los cuales él necesitaba ir; sin embargo, el bar en cuestión había estado lo suficientemente cerca de su domicilio como para que, al salir del evento, el mediocampista decidiera caminar de regreso a su casa.

 

La noche era cálida y muy agradable por lo que Tsubasa disfrutaba de caminar admirando a su paso el folclor y las tradiciones del país, éstas eran tan diferentes a las que existían en su natal Japón que al joven le llamaban mucho la atención, por lo que la caminata había sido para él más como un paseo nocturno que una verdadera necesidad.

 

“Sólo me falta mi mejor amigo para que todo sea perfecto”, pensó el joven con una gran sonrisa.

 

Fue así como el futbolista caminó por largo rato entre la multitud de personas que andaba al igual que él, festejando o paseándose por las bulliciosas calles de la ciudad, hasta que en cierto punto se dio cuenta de que se había quedado completamente solo en su camino, ya que al parecer los transeúntes habían entrado a los locales o simplemente ya no habían seguido la misma ruta que él, teniendo de este modo que continuar su andar por una obscura y solitaria vía.

 

De pronto, a unos doscientos metros de distancia comenzó a verse una ligera neblina que ascendía desde el suelo de la desierta calle y a través de ella se dibujó lentamente la silueta de una persona que iba acercándose hacia él. Conforme la silueta estuvo más cerca, Tsubasa se percató de que se trataba de una joven mujer, de cabello lacio, largo y negro, de piel muy blanca y sedosa y quien llevaba puesta una elegante gabardina en color azul marino que le cubría casi todo el cuerpo y que dejaba libres sus piernas, las cuales iban cubiertas con unas botas altas en color negro; las manos de la mujer iban ocultas en los bolsillos de la gabardina y en el cuello llevaba una enorme bufanda que le cubría la parte baja del rostro. La mujer caminó con paso firme hasta llegar a donde se encontraba el jugador, en donde la joven paró en seco para mirarlo fijamente.

 

¿Atashi kirei? —le preguntó de pronto la mujer sin dejar de mirarle .

 

— Supongo que eres japonesa pues tu pronunciación fue perfecta —comentó Ozora como respuesta al entender que lo que le había preguntado la mujer era que si ella era hermosa.

 

¿Atashi kirei? —volvió a repetir la joven.

 

La verdad no te  lo podría decir —respondió finalmente Tsubasa algo confundido con la pregunta—. No te conozco, ¿cómo podría decirte algo así?

 

La mujer pareció no satisfecha con la contestación pues se notó que frunció el ceño debajo del flequillo que portaba.

 

— ¿Soy hermosa? —preguntó una vez más, esta vez en español y con un tono de voz de evidente molestia.

 

— Ya te dije, ¿cómo lo voy a saber si no te conozco? —volvió a repetir Tsubasa, quien también se comenzaba a cansar de las insistentes preguntas de la mujer—. Además, con esa enorme bufanda que traes puesta no se te ve el rostro como para saberlo.

 

La muchacha le volvió a repetir la pregunta con un tono de voz mucho más intenso para denotar su enojo.

 

—Ok, ya, está bien —respondió Ozora, molesto también—. Sí, eres hermosa, muy linda en verdad —expresó el japonés, esperando que con eso la joven le dejara finalmente en paz, aunque no tenía ni idea de lo que era ser linda pues esas palabras él jamás las solía pronunciar.

 

La mujer pareció satisfecha por la respuesta pues quitó el ceño fruncido para darle una mirada sonriente, luego tomó la bufanda y la retiró de su rostro para mostrarle al japonés un rostro desfigurado por enormes quemaduras que le cubrían desde los pómulos hasta el cuello.

 

— ¿Kore Demo? —preguntó ella, para luego decirlo también en español— ¿Y ahora, sigues creyendo que soy hermosa?

 

Al ver el rostro de la joven, Tsubasa quedó aterrado por el espectro, recordando en ese instante una antigua leyenda de su país la cual hablaba de una hermosa mujer que había sido esposa de un valeroso samurái, pero que a pesar de que éste la amaba con pasión, la mujer era demasiado vanidosa y coqueta, por lo que sabiéndose bella aceptaba que los hombres de la región la cortejaran y tuvieran relaciones con ella cuando el marido no se encontraba cerca, siendo que un día el samurái descubrió el engaño y cegado por la ira y los celos la desfiguró como castigo para luego asesinarla, tras lo cual la mujer desde ese día comenzó a vagar por las calles de Japón.

 

— Creí que sólo aterrabas en Japón —expresó Tsubasa en voz alta sus pensamientos.

 

La mujer que continuaba esperando su respuesta, al escuchar las palabras del futbolista, entendió que el decir “aterrabas” era la forma en que el joven le estaba diciendo que no era hermosa, lo que la puso realmente furiosa por lo que sacó de su espalda una enorme espada de samurái, la cual tomó con sus dos manos y la blandió sobre el jugador. Al instante, la cabeza de Tsubasa fue cercenada, la cual rodó algunos metros hacía delante antes de que el resto de su cuerpo cayera finalmente al suelo quedando en medio de un enorme charco de sangre.

 

Al día siguiente la noticia cubrió todos los diarios impresos y digitales no sólo del país ibérico sino también de Japón, en donde todos lloraban la muerte del gran genio futbolístico que su país había dado; en España se generaron miles de marchas para exigir mucha más seguridad en las calles pues más que la muerte del futbolista, los españoles se encontraban más preocupados por la posibilidad de que ése no fuera el único asesinato de este tipo. Una vez que pasó el funeral y los cientos de homenajes que el equipo de futbol le rindió a su jugador, la viuda decidió regresar a su país natal en compañía de sus dos pequeños hijos a los cuales ella jamás les permitiría hablar de nuevo sobre fútbol, siendo además que nunca más volvería a mencionar tampoco sus días vividos en Barcelona.

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