Chapter Text
Yo no existo, yo no padezco bajo las mismas condiciones que se han establecido, yo no bebo, yo no hablo, yo solo observo…como si mi presencia no existiera.
Yo soy el observador, mi único trabajo aquí en este festejo mísero es acechar los defectos de cada persona que prueba el veneno, que se emborracha con ese veneno.
Ese veneno ha sido el antagonista de mi novela, de mi cuento, de mi poema.
Y cada vez que yo poso un pincel sobre un lienzo, cada vez que mis manos agarran un bolígrafo y se ponen a escribir una prosa, yo solo veo rojo, un velo se va envolviendo sobre mi y me impide la visión.
Y yo siempre salgo herido, derrotado y maldiciendo contra usted. Tú, el final de cualquier relación o amistad. Tú, el que ha sido desestigmatizado erradamente por el populacho, y por la juventud.
Pero como si fuera un pecado cometer blasfemia contra usted, también es endiosarlo, divinizarlo y glamorizarlo y yo soy el pecador más allá de la salvación. Yo soy su fan número uno, el que sabe rogar por su presencia cuando quiero parar de pensar. Eres mi mejor enemigo, un caramelo lleno de cianuro. Eres mi oxímoron equivalente, pero mi vida nunca ha podido equivaler a la felicidad.
Yo no lo conozco, mejor amigo, ya que sus intenciones nunca han sido claras, yo me he vuelto uno con usted, hasta el punto que ya nadie nos puede diferenciar, solo cuando se encuentra en mi sistema. Cuando la sobriedad me ofrece sus ojos, me libera de tus brazos familiarmente ajenos. De sus trampas, juegos, hechizos, comodidad.
El me ha salvado.
El en verdad me quiere
El me quiere revivir.
Pero sigo volviendo hacia usted,
Tengo rabia hacia usted
Y en usted yo dependo.
Ya que mi tiempo se ha acabado, aunque usted lo hace ver infinito, cada cosa tiene fin también terminaré yo con uno. Terminaré con dos conclusiones.
O me emborracho una vez más con su veneno.
O dejo que la sobriedad me guíe.
