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UMBRA NOVEM - Those who cross, do not return.

Summary:

Harry Potter desapareció del mundo mágico hace seis años.
Pero cuando Hermione desaparece sin dejar rastro, Harry se ve obligado a regresar a un Londres transformado, envuelto en una red de desapariciones, secretos y experimentos prohibidos.
Una droga misteriosa, un culto peligroso, y un nombre que vuelve a cruzarse en su camino: Draco Malfoy.
El tablero está dispuesto. Las puertas comienzan a abrirse.
Y esta vez, no todos los que crucen regresarán.
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Harry Potter disappeared from the magical world six years ago.
But when Hermione disappears without a trace, Harry is forced to return to a transformed London, embroiled in a web of disappearances, secrets, and forbidden experiments.
A mysterious drug, a dangerous cult, and a name that once again crosses his path: Draco Malfoy.
The board is set. The doors begin to open.
And this time, not everyone who crosses will return.

Notes:

⚠ Disclaimer:
El universo de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y los respectivos titulares de derechos. Esta es una obra de fanfiction sin fines de lucro, creada solo con fines de entretenimiento. No se infringen derechos de autor ni se obtiene ningún beneficio económico.
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Hola, soy Sessam0.
Este es mi primer proyecto en el fandom y estoy realmente emocionada de poder dar forma a esta historia. Quise explorar un enfoque más oscuro, con tintes de thriller, misterio y una atmósfera un poco más madura... pero sin dejar aún lado mi poderosísimo ship (por favor paciencia).
Gracias por acompañarme en esta aventura.
Si te gustó, no olvides suscribirte o dejar un ❤ eso me da muchísima motivación para seguir escribiendo.
Un abrazo, ¡nos vemos en el próximo capítulo!

PD: If Spanish is not your main language, remember that your browser has the option to translate the text into the language you are most comfortable with. My English is an embarrassment ಥ_ಥ

Chapter 1: PROLOGO – SILENCIO

Chapter Text

"𝙰𝚕𝚐𝚞𝚗𝚊𝚜 𝚙𝚞𝚎𝚛𝚝𝚊𝚜 𝚗𝚞𝚗𝚌𝚊 𝚜𝚎 𝚊𝚋𝚛𝚎𝚗. 𝙾𝚝𝚛𝚊𝚜, 𝚊𝚕 𝚊𝚋𝚛𝚒𝚛𝚜𝚎, 𝚓𝚊𝚖á𝚜 𝚜𝚎 𝚌𝚒𝚎𝚛𝚛𝚊𝚗.
𝙱𝚊𝚓𝚘 𝚕𝚊 𝚌𝚊𝚛𝚗𝚎 𝚍𝚞𝚎𝚛𝚖𝚎 𝚕𝚊 𝚛𝚊í𝚣."


Thomas Ross no era un hombre especial, y por eso mismo creía estar a salvo. Nunca estuvo en el campo de batalla, nunca rompió una regla que no pudiera reparar con una sonrisa. La vida había sido amable con él: familia acomodada, conexiones desde Hogwarts, una carrera exitosa. Una existencia sin cicatrices, sin enemigos, sin profecías, sin nadie que quisiera verlo muerto desde la cuna.

Era el pez gordo de Regulaciones Experimentales del Ministerio, Nivel 7. Papeles, sellos, experimentos bajo control. A veces, revisando expedientes antiguos, encontraba nombres que ya no figuraban en los directorios. Puertas cerradas en el Ministerio con sellos que nadie tocaba.

Uno de esos archivos lo había dejado particularmente inquieto. No por lo que decía, sino por lo que no decía. Una firma incompleta, una orden sin remitente… un silencio siniestro. Desde entonces, Ross evitaba la sección de runas antiguas, le bastaba con saber que algunas desapariciones no eran accidentes. Y que el Ministerio también sabía callar.

Hasta aquella tarde.

La neblina había caído temprano aquel martes, densa, saturada de humedad, con la tormenta acechando detrás de las nubes como una bestia muda. Ross salió de su oficina silbando una melodía torpe. Llevaba las manos en los bolsillos y el paso ligero: la rutina perfecta. Pasó por su pastelería favorita, recogió dos pastelillos de limón —su debilidad inconfesable—, y, como siempre, tomó el atajo por la Calle Knot. Una decisión estúpida, pero lógica, era el camino más corto a casa aunque el más solitario a esas horas. Fue en la tercera esquina que las farolas parpadearon. Una, dos, tres veces. Luego, oscuridad.

—Maldita red eléctrica —murmuró. No era raro, pues Londres tenía días peores.

Fue entonces cuando notó al cuervo posado en la barandilla de hierro, lo observaba sin moverse. Un ojo abierto. El otro, una cavidad vacía.

Thomas tragó saliva y apresuró el paso.

Tres pasos más tarde, el empedrado desapareció bajo sus pies. Donde antes había asfalto, ahora había barro espeso y raíces negras. Los árboles eran altos, inhumanos… silenciosos.

Ross no gritó. Aún no, pensó que era una ilusión… un accidente mágico. Intentó retroceder, pero el camino había desaparecido.

— ¿Qué mierda…?

Los susurros comenzaron como un murmullo lejano, apenas perceptible. Pero no tardaron en volverse insistentes, reptando bajo su piel, filtrándose en su mente como un veneno lento. No eran voces humanas, no eran palabras... era algo más profundo que no pertenecía a ese tiempo.

Thomas cerró los ojos, cubriéndose los oídos con desesperación, pero el sonido no venía de fuera. Estaba dentro, golpeando con un ritmo metódico, como si alguien—o algo—tratara de desgarrar los límites de su cordura. Quiso gritar, pero el aire estaba denso, cargado con el hedor de algo quemado, putrefacto, de sangre seca, impregnando cada respiración.

El bosque temblaba, o tal vez era él, y entonces, las voces se detuvieron, solo quedo el silencio, brutal… abrupto. Cuando alzó la vista,  allí estaba.

Frente a él, una figura, alta, silenciosa, suspendida en el aire con una quietud que desafiaba la razón. Sin rostro, sin expresión. Pero él la sintió. La presencia era sofocante, como una presión invisible que le helaba los huesos. Una voz irrumpió en la quietud, distinta a las otras, era clara, magnética, atrapante.

Cálida, como el veneno que te adormece antes de matarte.

Lux falsa regit… Thomas Ross

Un símbolo emergió en el aire, fulgurante y extraño. Thomas quiso moverse, reaccionar, pero algo en su interior ya había cambiado. Un estremecimiento recorrió su cuerpo cuando lo comprendió: el miedo había desaparecido. La ansiedad, el pánico, la desesperación... Todo se disolvió en un vacío inquietante.

A la mañana siguiente, una varita fue encontrada medio enterrada en el lodo partida a la mitad,  a los pies de un columpio oxidado, en el parque muggle, cerca de Knot.

Thomas Ross... desapareció como si nunca hubiera existido.