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Dancing with the devil

Summary:

Es 1967 y Roier está harto de ser ese niño religioso al que todos molestan.

Cansado de un dios que parece tener oídos sordos, decide tomar el control de su destino... a escondidas.

¿Qué tan mal podría salirle si invoca al mismísimo Diablo? ¿Qué tan rápido responderá?
Ha llegado la hora de guardar la Biblia y encender las velas rojas.

Notes:

Este libro no es mío; solo estoy haciendo una adaptación para y por fans. Todos los derechos pertenecen a @Boodarkness

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Prólogo I/II "El violinista del infierno"

Chapter Text

Giuseppe Tartini nació el 8 de abril de 1692 y murió el 26 de febrero de 1770. Fue un músico, violinista y compositor cuyas piezas lograron cautivar a todos. Nadie pudo igualar su nivel; era sencillamente insuperable.

Especialmente con su obra maestra: "La sonata del diablo". Muchos admiran esa pieza, otros prefieren no escucharla, y los pocos que conocen la verdad le tema de por vida.

El astrónomo francés Jérôme Lalande dejó registrado en su libro "Voyage d'un François" el supuesto encuentro de Giuseppe con el Diablo.

Éste relató:

"Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo y estaba a mis órdenes. Todo me salía brillantemente bien; todos mis deseos eran anticipados y satisfechos con creces por mi nuevo sirviente.
En un momento dado, le entregué mi violín y lo desafié a tocar para mí alguna pieza romántica. Mi asombro fue enorme cuando lo escuché ejecutar, con gran bravura e inteligencia, una sonata tan singular y romántica como nunca antes había oído.
Tal fue mi maravilla, éxtasis y deleite que quedó pasmado y una violenta emoción me despertó. Inmediatamente tomé mi violín deseando recordar al menos una parte de lo que acababa de escuchar, pero fue en vano.
La sonata que compuse entonces es, por lejos, la mejor que jamás he escrito y aún la llamo 'La sonata del Diablo', pero resultó tan inferior a lo que había oído en el sueño que me habría gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre…”

Giuseppe murió de gangrena años después, y quienes lo rodeaban juraban oír una leve y apenas audible melodía: aquella sonata que lo llevó a la cima, pero de una forma tan perfecta que aterrorizaba a quienes la escuchaban.

No porque vivas muchos años significa que el Diablo se olvidará de tu alma. No, no. Ahora Giuseppe está condenado a tocar esa sonata para siempre, con la sangre de sus dedos cortados manchando las finas cuerdas del precioso violín, que arde en llamas mientras la melodía resuena en el infierno.