Actions

Work Header

A través de estas gafas color rosa

Summary:

Fic originalmente publicado en wattpad el 04 de julio de 2020.

Ó

Los pensamientos de Kagamine Len durante la boda.

Notes:

"Loading" es un reto de escritura sobre tu ship favorito en el que haces historias inspiradas en una canción al que me retaron hace más de 4 años.
Esta es una de las historias de las que más orgullosa estoy, me encanta.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

 

   Rin es preciosa. No hay otra forma de decirlo ni de meditarlo, no me cabía duda, ella era simplemente magnífica. Su carisma natural me trae prendido hasta de los encantos que no posee, su belleza nata para muchos es tan común, pero para mí, es digna del celo de las Diosas del Olimpo como tanto se han retratado en los miles de mitos. Su dulce personalidad y aquella vibración en su interior es incitante, su experta labia motivadora es eficaz, y sus anhelantes ojos son imposibles de ignorar, te hacen desear su voluntad como si fuera tuya.

   Puede ser que el notable amor que tengo hacia ella sea el que me nuble el juicio, pero es que no me cabe duda de que ella es todo lo bueno en esta vida. Por sí sola sería capaz de dominar todo, y aunque sé de primera mano que, si así fuera no sería una emperatriz malvada, yo con gusto me postraría a sus pies si así me lo pidiera.

   La alta etiqueta me ha visto evolucionar, pero nunca entablamos una buena relación, mas debo admitir que Rin se ve simplemente divina con esas pintas de alta costura y formalidad. Su hermoso vestido en caída de un pulcro blanco le hacen resaltar más de lo que ya es, como si las demás personas no tuvieran oportunidad de competir contra ella. Todos pueden apoyarme en este veredicto, ya que es la única explicación que encuentro a que sea el centro de atención en la pista de baile. Bueno, eso y porque también es la novia, todo el mundo se fija en la novia.

   Embelesado, sostengo firmemente su estrecha cintura, girando y girando por toda la pista. Podremos saber un montón de bailes y estilos libres, pero algo que compartimos es la ignorancia de danzas de la clase alta. Si no sabes hacer algo, no lo dices, finges saberlo e improvisas. A pesar de que más de un mes estuvo practicando para este momento, los pasos no querían salir de sus plantas naturalmente. Por ser ella le perdono todo, aun si me quedan adoloridos los pies después de tantos pisotones.

   Su sonrisa impoluta trae a mi corazón enloquecido, sus finas risas me traen hipnotizado y toda ella y lo que representa me traen enamorado. Me mira con tanta dulzura que un coma diabético se avecina. Me habla con tanto amor que yo no puedo evitar sonrojarme. Me acaricia con una aterciopelada suavidad que me relamo los labios constantemente hasta que estos quedan más hinchados que de costumbre.

   Sé que por ahí hay un par de ojos pizpiretos que me observan sin mancha de gracia, pendientes y recelosos de lo que hago. Posiblemente celos, pero sin mala intención, ninguna mas que de proteger al tesoro más importante de aquí: Mi amada y preciada Rin. Y no estoy más que en absoluto compromiso de acuerdo con ella. Pero eso no va a impedir que lo disfrute por esta noche.

   Todavía recuerdo esos días en los que no sabía que mi vida cambiaría para siempre. Habría un antes y un después a partir de ella. El día que conocí a Rin es tan importante para mí que no podría permitirme nunca el olvidarlo, no importa cuántos años pasen o si un día un accidente me hace olvidar todo, sé que no soy capaz de olvidar ese día, ese momento. Yo repetía la lección del día en el piano, como venía repitiendo desde que me metieron en esas clases de música. En ese entonces, no había apreciado esa valiosa decisión de mis padres, posiblemente repelé cuanto pude para no asistir, pero gracias a su inquebrantable voluntad que no se retractaron, fui obligado a ir. Si no hubieran sido por ellos, yo no tendría la gracia de haber pasado el tiempo con Rin.

   El instructor me sermoneaba por no pasar de Fur Elise siendo que para mi estancia allí ya debería haber alcanzado a mis compañeros que incluso con los ojos vendados, y al revés, podrían tocar sin equivocaciones Glass Houses número cinco. Una clara vergüenza. Apenas el timbre sonó salí despavorido de la sala en la que ensayábamos, dirigiéndome a la salida. Era un día en el que especialmente me encontraba cansado. Cuando pasé de largo por el estrecho pasillo reconocí la interpretación de Bach Cello Suite número uno, el prelude, tocada con maestría, como si de la pieza original se tratase. Obviamente eso fue lo de menos, si hubiera sido por sí sola la famosa "obra magistral" me hubiera importado tan poco que nunca la hubiese notado. El verdadero encanto era la voz que le acompañaba. De por sí era raro que una pieza musical clásica llevara voz, más me extrañaba que fuera una lírica que yo reconociera. Las letras eran oscuras, crudas y obscenas, algo que definitivamente no encajaba con la melodía, pues fue escrita y destinada para el género del metal.

   Intrigado por tan rara combinación, que para mi sorpresa sonaba muy bien, fui de entrometido a la sala vecina. Y ahí la encontré, parada en medio de la soledad cantando a viva voz una versión corta de The Nobodies de Marilyn Manson, evitando los screams y pronunciando cada palabra de manera suave y ligera. Simplemente espléndido. Algo de lo que no estoy muy seguro es de que la imagen de Rin se veía iluminada milagrosamente por la luz del Sol o si eso es parte de mi imaginación.

   Sin intención de detenerla, me añadí en la mitad del coro, cantando sin tanta gracia a lado de ella, captando su atención y cumpliendo un dueto. Al terminar la canción original, ella apartó el violonchelo y fue donde nos conocimos realmente.

   Las clases fueron mayormente tolerantes sabiendo que ahora tendría compañía de mi agrado y con la que compartía gustos. Nos pasábamos horas después de la jornada escolar componiendo los covers de distintas joyitas del Rock y el metal a nuestros instrumentos de clase. Gracias a Rin fue que realmente aprendí algo durante todos esos años de mi infancia y adolescencia. Ella me mostró la forma más divertida de vengarme de mi profesor de piano. El iluso no se había dado cuenta de que las piezas que tocaba en clase eran originalmente canciones actuales, una cachetada de guante blanco.

   No sólo eso, me enseñó a no encasillarme en un sólo género. Aprecié cosas como el Jazz o el propio Pop como partes del arte del nuevo mundo. Pero, sin duda alguna, lo que más amábamos de la música fue la mezcla y la fusión.

   Yo, un hombre que decía odiar cualquier música que no fuera su estilo, me enamoré de ambas. De la mujer física que me hizo apreciarlo y de la que me impregnaba día a día con su talento de encantar a grandes y chicos con toda la música en el mundo. Rin y yo fuimos conociéndonos a través de las exorbitantes letras de Tool y los inmaculados trabajos de Beethoven. Llegamos al extremo de subir nuestros juegos de niños a Internet, para inmortalizarlos hasta el fin de este mundo.

   Fue divertido hacerlo durante tiempos en los que todavía éramos inocentes. Cuando crecimos y las reglas de nuestro contexto quisieron adoptarnos, esa pasión sería consumida si la dejábamos ir. Al igual que Rin, vivía bajo la sombra de mi apellido, jalado por el tiempo para que pronto me pusiera en los zapatos de mi padre y siguiera con el monopolio heredado. Fue por eso que en primer lugar nos conocimos, pues éramos prácticamente vecinos en ese complejo de acaudalados. Y como clásica historia de niño rico, no queríamos vender nuestras almas al mundo corrupto laboral que se preparaba para nuestra llegada.

   Ahora que lo veo con otros ojos más grandes, experimentados y objetivos, puedo decir que hicimos una completa tontería de jóvenes que no saben nada la vida.

   Hace tantos años, un pequeño Len le declaró sus sentimientos a una jovencita Rin, junto con la oferta de escapar juntos y formar un dueto en línea, creando sus propias canciones. Sin medir las consecuencias, así lo hicimos. La pareja recién realizada haciendo aparición en toquines de bandas independientes con su surrealista forma de tocar, con tantos géneros en su pequeño álbum que posiblemente ningún canal de radio hubiera querido pasarnos en sus horas de transmisión. Fueron días muy felices, los que recuerdo con cariño como los mejores de mi vida.

   Siempre miraba a Rin con la admiración de un fan enloquecido. Mientras que ella me miraba con un sentimiento tan cálido que ya no tenía necesidad de estar al Sol para sentirme vivo. Aún me emociono cuando pienso en las noches que miramos juntos las grabaciones de nosotros tocando frente a pequeñas masas, acurrucados en el sillón del apartamento que compartimos; los besos que me calmaban cuando los gastos me tenían al borde del llanto. No fue la mejor decisión, lo admito; apenas tenía la edad suficiente para conducir y tú eras la que tenía que trabajar de medio tiempo por ser la adulta, pasándome por un año, mientras me obligabas a estudiar en línea. Pero, si me dieran la opción de volver atrás en el tiempo y cambiar algo, lo dejaría tal y como está, porque son esos recuerdos son lo más valioso que ahora poseo.

   ───Te ves preciosa, Rin─ digo y su cabello vuela cuando la hago girar. Las luces del candelabro sobre nosotros la hacen brillar como un diamante. Tres vueltas sobre su eje son suficientes para que me dé la vuelta, tomándola de ambas manos para que me vuelva a abrazar del cuello y yo pueda protegerla entre mis brazos.

   ───Ya me lo dijiste tantas veces que estoy comenzando a creérmelo─ mi corazón se acelera cuando recarga su cachete sonrosado por el maquillaje en mi pecho. Hundo mis fosas nasales en su sedosa cabellera, embriagándome con el olor cítrico de su shampoo o de su acondicionador, quién sabe. ──. Tú también estás muy guapetón, hace muchísimo tiempo que no te veo con un traje tan formal.

   ───Por supuesto que me vestiría formal, tengo que combinar contigo─ no sé si tambalearse de un lado a otro cuente como bailar, pero debido a nuestra falta de improvisación, ya no sabíamos que pasos sacarnos de la manga. No obstante, a nadie parecía molestarle, así que seguimos como íbamos. Me sentía querido entre los brazos de Rin, realmente me sentía amado.

   La boda había sido preciosa, justo como Rin. Los invitados no se atrevieron a faltar al evento de la pareja adinerada, por lo que vinieron con sus mejores pintas y todo parecía en armonía. La misa fue una hora llena de lágrimas. Nunca había visto a Rin tan feliz, no pude evitar llorar y llorar, llorar a mares, cuando dijo que aceptaba. Estaba tan feliz, tan conmocionado, con tantos sentimientos albergándome que no sabía ni siquiera como respirar. Se entregó como yo lo hice alguna vez en el pasado y fue perfecto.

   Así como la fiesta era de categoría impecable y atractiva a la vista. Llegó la hora de festejar y Rin me sacó a bailar cuando me tuvo cerca, haciendo que los demás se nos unieran en la pista de baile. Y a pesar de que la ambientación no era parecida a lo que salíamos hacer, bailamos como si hubiéramos nacido para ello.

   La primera canción terminó y la gente aplaudió. Yo no solté ni por error a Rin, pues me parecía que otra canción más me haría sentir completo. Nos sostuvimos la mirada, azul contra azul. Tenía memorizado hasta los pequeños detalles de Rin, pues se quedó grabada a fuego en mi mente después de tantos años junto a ella, pero siempre sería grato para mí verla detenidamente. Sus dos fauces se entreabrieron y un deseo me quemó en lo más profundo de mí. La piel de porcelana rápidamente adquirió un tono durazno, y paso a rosa, hasta hacerse un rojo cruzando de pómulo a pómulo. Las dos gemas de un claro extraordinario se cristalizaron y eso me marcó profundamente.

   ───¿Por qué lloras?, ¿no eres feliz?, ¿quieres que te suelte?

   ───Tú también estás llorando...─ justo en ese momento, una gotita salada se estrelló contra la punta de su respingada nariz. Me di cuenta de que mis lágrimas empapaban mis calientes mejillas, eso definitivamente se vería mal. Iba a secar mis ojos con el dorso de mi mano, pero la palma de Rin se me adelantó, frotando las yemas de sus pulgares por mis mofletes. Cuando mi cara se vio seca, mis pestañas seguían brillando y ella acercó su cara a la mía y besó mis párpados. Sus labios ahora sabrían salados. ── Len, mi Len... estamos bien, ¿sí?

   ───Es la alegría. Me siento increíblemente feliz de tenerte aquí, ¿sabes? Creo que las tuyas también son de felicidad. Dime, ¿te estoy haciendo feliz? Porque yo también soy feliz si tú lo estás. Dime, ¿esto es lo que quieres?

   ───Sí, Len. Esto es lo que quiero─ volvió a besar mis ojos y el resto de mi cara, amorosamente. Pronto sus brazos me contrajeron y nunca estuve tan unida a ella como lo estoy ahora. ──. Puede que sean de amor, ¿no es así?─ respiró en mi cuello y me sentí a desfallecer. Lentamente asentí en el poder de su paz. Por el rabillo del ojo veía que todos nos miraban, lo que era natural en esta situación. Más allá de la gente de la alta alcurnia, los músicos se iban a sentar y me pareció raro, porque se suponía que tocarían por más tiempo.

   No había notado que había estéreos hasta que de ellos la voz de una vieja compañera se escuchó, anunciando que la siguiente canción sería una de nuestros tiempos de artistas. Tanto Rin como yo miramos con rareza a Gumi, que sostenía un micrófono, ocultando con éste una sonrisa de oreja a oreja que estaba seguro tenía. Rin me vio y el pulso sonó en mis oídos, junto con la primera canción que Rin y yo compusimos en el éxtasis de la adrenalina al vivir en el libertinaje puro.

   Nos habíamos separado y yo no quería eso. Tomé su mano y la volví a pegar contra mi pecho.

   ───Vamos, por esta vez, por favor.

   Tanteó el terreno y visualizó a sus padres pavoneándose con sus compañeros de trabajo entre tragos de wiski y malos chistes. Pareció dudar, pero finalmente aceptó.

   ───I can't even look in your direction... all that I could want was your affection, oh no.

   El piano y la aparente música estridente sonó y mi voz sólo la alcanzó a escuchar Rin. Y la verdad era que quería que sólo ella me escuchara.

   ───But I let you just tear my heart right out, you promised we would never get to now. But all that is just shards across the floor beneath us... and it's not enough.

   ───Through these rose colored glasses I could see no wrong... I was blind-sighted, high flying. Kept fighting on─ su voz se elevó y aquella poderosa sensación se volvió a desbordar después de haber estado encerrada tantos años.

   ───And I ignored all the warning signs, thinking you're the one. But these rose colored glasses they didn't... they didn't last long─ suena ambicioso, pero hacia esos tiempos estábamos tan orgullosos de esta canción que con el poco conocimiento que teníamos creamos incluso una coreografía. Rin no dudó en ser la primera en replicar los pasos y removió algo en mi interior al saber que ella seguía sabiendo los pasos.

 

"Y simplemente no puedo ignorar la forma en que gritas nunca más

estamos rasgando las costuras con cada grito".

 

   La nostalgia fluye y me recuerdan a esos días, en los que todavía vivo. La pequeña fama que tuvimos y la esperanza de seguir adelante incluso teniendo muy poco. Mientras estuvieras junto a mí, todo sería color de rosa.

 

"Pero sólo dejo que me rompa el corazón, prometiste que nunca llegaríamos a nada

pero todo eso son sólo fragmentos en el piso debajo de nosotros

y no es suficiente".

 

   No sabes cuántas noches he rezado para que mi suerte se vuelva a repetir, porque me gustaría que, en una segunda oportunidad, pudiéramos cumplir el sueño frustrado. No pude hacerte feliz en ese momento, no pude hacerlo, y me come en las noches la pesadilla de que eso jamás lo cumplí. Aunque siempre me dices que está bien, yo sé que no, que eso fue el final. Nos destruyó.

 

"A través de estas gafas de color rosa no puedo ver nada mal

estaba ciega, volando alto, aún luchando

e ignoré todas las señales de emergencia, pensando que eras el indicado

pero estas gafas color rosa no lo hicieron".

 

   Me duele el pecho cuando pienso en mi peor error. Lo siento, de verdad lo siento mucho. Te dejé caer lejos de mí y no fui contigo, y cuando estuve cerca, volaste tan alto que ya no pude volver a ti. No te culpo, no te resiento, todo lo contrario, te amo igual que en esa vez. Sé que era tu obligación, tu padre enfermo y tenías miedo de perderle, lo entiendo, yo hubiera hecho lo mismo. Pero... yo quería estar ahí, yo quería sostenerte antes de que te fueras a caer... y no fui yo quien fue tu apoyo.

   Nos iba tan bien que parecía un sueño, y quise vivir el sueño. Jamás pensé que eso te alejaría de mí. Dios, no quería eso. Lo juro. Pero me pegué contra la realidad cuando esas crueles palabras me quebraron poco a poco hasta no dejarme vivir. Porque teníamos caminos diferentes, y jugar infantilmente ya no era opción...

 

"Y sólo puedo verte en tonos rojos

de una fuente de colores, eras ira

cuando pensé que te conocía, te conocí en mi cabeza

con cada caída pude ver que se arroja luz verdadera".

 

   Te fuiste, me alejaste de ti, y nunca podré recuperarte. Y me duele, me duele tanto. Siendo apenas un pequeño adulto, te fuiste a cumplir tus responsabilidades, dejándome con el corazón roto y en la armadura de plata que simbolizaba mis padres. Sé que fue con las mejores intenciones, pero, ¿por qué tenía que ser así? Dijiste "Te amo" cuando te ibas alejando y ese fue el golpe de gracia. No tuve voz para decírtelo a ti también, y ahora que la tengo, no tengo el valor para alzarla y hacértelo saber.

   Tantos años han pasado y creí que por fin podría vivir y ser yo, con el gusto en mi lengua de tu añejo dulzor, habiéndote superado. Y aquí estamos. Tantos años han pasado, muchos en los que no estuvimos juntos, en los que te convertiste en la magnate que tus padres soñaban que fueras y no es tan malo, porque al final de cuentas podrías trabajar como tú deseabas y no siguiendo sus pasos. Y me alegro, porque eres feliz. Yo también soy feliz. Tantos años han pasado y me di cuenta de que yo también puedo crecer, incluso sin ti.

   Pero no creí que volverte a ver me haría caer. Porque te ves radiante a lado de Gumi, amando a otra persona que no soy yo. Y por un momento pensé que... podría superarte. Sí, pensé que podría volver estar contigo. Suena tan mal, tan contrario, pero pensé que te superé y pensé que estaría a tu lado, ocupando su lugar.

 

"A través de estas gafas de color rosa no pude ver nada mal".

 

   El sonido explotó a mi alrededor y al decir la última palabra callé un sollozo. Brincaste cerca de mí y pareció que volarías otra vez, por lo que me lancé y te rapté conmigo. Bailaste conmigo y me miraste a los ojos.

 

"Estaba ciega, volando alto, aún luchando".

 

   ¿Soy demasiado expresivo? Porque parece que más que cantar me lo dijiste a mí. Soltaste una pequeña lágrima y te cargué como en antaño. Volaste por los cielos y la resonancia ocultó como mi voz se perdía.

 

"E ignoré todas las señales de advertencia pensando que eras el indicado".

 

   Volviste a mis brazos y creo que Gumi me miró mal porque su hermosa esposa enterró mi cabeza en su pecho, esperando que el llanto parara y no vieran cuán destrozado estaba al cargarte en mis brazos.

 

"Pero estás gafas color rosa no lo hicieron..." Tu voz y la mía se sincronizaron perfectamente, y tu corazón latió y latió.

 

   ───Te amo, Rin, te sigo amando...─ dije bajito, porque no quería cantar la última parte y volverte a soltar. Pero saliste de mis brazos y tú lo hiciste por mí.

 

"───Pero no duraron mucho... No, no duraron mucho".

 

   ───Lo siento tanto Len─ susurraste en mi cara y todos aplaudieron porque el show terminó.

   Te alejaste y Gumi te recibió en sus brazos, los demás se volvieron a reunir en la pista porque la fiesta apenas comenzaba. Varias personas se cruzaron y te perdí de vista. Algunos me felicitaron por el espectáculo, pero creo que no les di tanto interés porque nadie notó que me había roto. Estabas cansada, pero volviste a la pista para bailar con tu esposa. No te vi, quería respirar sin tanta asfixia en el exterior y así lo hice, fuera del salón las estrellas no se veían muy bien.

   No sé por qué vine. Sabía que estarías con ella. Pero te quería ver una vez más, porque la última vez no te lo dije. Y si no fuimos hechos el uno para el otro, mínimamente quería despedirte apropiadamente y, en esta ocasión, ser yo el que se fuera.

 

 


 

Incorrect Quotes escritos en 2022:

Len: Eres arte.

Rin:

Gumi: ¿Quién para culear?

Rin y Gumi se han casado.

Gumi a Len:Llora pues.

 

Sinopsis básicamente:

Len: Pensaba que te había olvidado, eh.

Rin: Ay no.

Len: Pero pusieron la canción, eh, eh, eh.

Gumi: ¡Estás arruinando mi boda, imbécil!

Len:¡Nos besamos bien borrachos los dos, ey, ey!

Notes:

Canción: Rose Colored Glasses.
Kanji: バラ色のメガネ.
Rōmaji: Barairo No Megane.
¿Otro nombre? No lo sé: Warning Signs.
Publicado: 27 de Diciembre del 2019.
Compositor: Circus-P.
En inglés: Chris.
En japonés: GUMI.
Link: https://www.youtube.com/watch?v=llR45_AkZNs

Había olvidado agregar los incorrect quotes jaja, la canción que se menciona al final es ésta: https://www.youtube.com/watch?v=osTJc5e1Cyo&pp=ygUdbGEgY2FuY2lvbiBiYWQgYnVubnkgaiBiYWx2aW4%3D

Hubo un tiempo en el que me obsesioné tanto con esta canción que la terminé escuchando en bucle por horas. Bruah
Pese a que soy team RiLen a morir, me mama un montón el RinGu jsaihshns