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¿Quieres ser mi hermana?

Summary:

Sua es una joven adulta taciturna que tiene solo un amigo real. Nadie cree que exista en realidad porque nadie lo ha visto todavía.

(El resumen puede cambiar cuando se me ocurra algo mejor)

Notes:

Capitán lechuga presentándose para encabezar las filas de la defensa de Sua queen.

Hablaré con sinceridad, me gusta Sua como personaje, MUCHO. En la gran mayoría de los fics que he leído se la presenta como el complemento de otros personajes y eso me pone triste, entonces, hice esta cuenta por ella.

¿Es un fic autocomplaciente? Sí.

¿Recibiré odio? también es posible.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

La cerveza sabe mal sin importar qué marca compres. Intentó probar de todo, aunque no terminó por tomar más de un sorbo por cada lata en la que invirtió. El Soju no sabía mucho mejor en su paladar, cualquier cosa que le queme la garganta debería ser un atentado contra las buenas costumbres, y, aunque no le gusta beber alcohol, hace el esfuerzo. A veces su novia quiere que comparta un trago con ella, la mayoría de las veces, su único amigo la invita a beber. Nunca termina tomando nada. Cuando se obliga a beber un poco con Mizi, termina rápidamente mareada, lo que no siempre termina bien para su reputación ya dañada.

 

Ahora mismo, era una emergencia, así lo había catalogado Hyun Woo. Entonces, aprovechando que Mizi saldría con su propio grupo, ella fue al supermercado y compró el alcohol barato que tanto le gustaba y algunas cosas para comer. Eligió esas galletas con sabor a limón que él solía zamparse como si fuera lo único que había comido en días y varios dulces que a ella le gustaban. Con suerte no lloraría otra vez, con suerte. Al terminar las compras se detuvo en un parque a guardar la bolsa de las compras en su mochila. Llevaba su pijama y un par de videojuegos que él no tenía.

 

Se acomodó el gorro, que muchas veces le servía para evitar el contacto visual con el resto de gente y caminó hacia el departamento de Hyun Woo. Cuando subió por el ascensor, tuvo un encuentro desafortunado con la anciana del departamento vecino. La miró con su sonrisita de sé que vas a hacer, para intentar iniciar una charla con ella. Sua no se molestó en contestar, usualmente no era grosera, pero incluso si le había dicho varias veces que ella no era novia de Hyun Woo, la señora parecía ignorarlo. Solo faltaba que llevará una camiseta que tuviera escrito: “Soy lesbiana y tengo novia” para que la dejara en paz e incluso así, estaba segura de que sus esfuerzos probablemente se vieran ignorados.

 

Cuando se bajaron del ascensor, ella se quedó cerca de la puerta esperando que la señora entrara de una buena vez y la dejara en paz. Lo hizo, no sin antes mirarla varias veces y taparse la boca. Esa mujer es la encarnación del estereotipo de chismosa. Luego que desapareció de su vista, Sua caminó hasta la puerta 1212 y tocó el timbre. No pasaron ni cinco segundos cuando el mastodonte abrió la puerta. Se veía terrible. Tenía los ojos rojos y parecía que le habían dado una paliza, su ropa estaba asquerosa, como si hubiera pasado por plena apocalipsis zombie.

 

—Noona —gimoteó. Medía mucho más que ella, pero era proporcionalmente sensible. Ella entró sin pedir permiso, lo tomó del brazo y lo hizo sentarse en el sillón. Se sacó el gorro y lo tiró en la mesita de centro, luego abrió su mochila para sacar un botiquín. Hyun Woo no la llamaba Dora la exploradora precisamente por su corte de pelo. 

 

—¿Qué te pasó?— preguntó ella, mientras se ponía a limpiarle el raspón que tenía en la cara. Francamente, se veía peor de lo que era, quizás que estuviera sucio como si lo hubieran arrastrado empeoró su impresión inicial. 

 

—Eres mi única hermana, la otra falsa ya no me importa. Ni sus amigos que decían que también eran mis amigos, ni el maldito rubio manipulador.

 

Sua sabe que no habla en serio, pero podía entenderlo en cierta medida. A veces ella también se siente celosa cuando Mizi hace planes con más personas y termina cancelando algunas de las citas que ya tenían planeadas. Quizás no sea exactamente lo mismo, pero el vínculo que él creía tener con su melliza no tenía la misma relevancia para ambos.

 

Tal vez tanto Hyun Woo, como ella, tienen demasiado apego del que los demás pueden corresponder.

 

—Si quieres puedes ser mi hermano menor, no estoy en contra—le contesta con un poco de la burla habitual que suele usar cuando no sabe qué responder. 

 

—¿No tenías un hermano?

 

—Que seamos hermanos no significa que seamos cercanos. Sinceramente, no podría interesarme menos lo que esté haciendo con su vida.

 

—Qué fría eres, Noona.

 

Si Hyun Woo supiera todos los motivos que tenía para odiar a Iván, quizás la comprenda un poco, pero ella no quería dedicarle ni un solo pensamiento adicional. Ya tenía suficiente con su novia intentando mediar entre los dos, a pesar de todas las veces que le ha pedido de forma respetuosa que no interfiriera. 

 

No podía culparla, Iván era su mejor amigo. Y seguro estaba también en esa junta, quizás hablando otra vez, a sus espaldas de lo amargada que es, que por eso no tiene amigos, que su supuesto amigo es imaginario y lo construyó para no dar pena. No tenía nada que demostrar y no le presentaría a su único amigo jamás si así podía evitarlo.

 

—Ve a darte un baño, ¿compraste algo para la cena? 

 

—Hay un poco de todo, tengo ganas de Kimchi. 

 

—Bueno, veremos qué puedo hacer. Vete rápido, pareces vagabundo, ¿te arrastraron por el bosque o algo así?

 

—Por la calle. Mi hermana lo hizo en un intento de alejarme del rubio, ni siquiera alcancé a devolverle el golpe que me dio en la cabeza. El raspón que tengo en la cara fue porque me arrastró contra el asfalto.

—Suena rudo.

 

—En realidad no lo es tanto. Quizás solo le preocupaba que le hiciera algo, soy mucho más alto que el principito, ¿sabes?

 

—¿Seguro que me quieres de hermana? Todavía parece que le tienes bastante cariño.

 

—No importa cuánto cariño le tenga ahora, se está acabando. Me duele más el corazón que las heridas. 

 

—Dramático.

 

—Insensible.

 

—Esta insensible te trajo galletas de limón y alcohol.

 

—¿Sabías que eres la mejor hermana no hermana que he tenido? ¡Vuelvo enseguida!

 

Sua sacó los ingredientes y luego se puso a cortar el repollo, mientras pensaba si era una buena idea adoptar a Hyun Woo como su hermano. No sonaba del todo mal, pero si gana un hermano, pierde un amigo y si pierde un amigo, entonces Iván tendría razón y en realidad no tendría amigos. No le molestaba tanto no tenerlos antes de conocer a Mizi y él no podía dañarla sólo con decirle eso, hasta que años de “bromas inofensivas” la abrumaron tanto que tenía un rechazo físico a la cercanía de Iván y no podía evitar las ganas de vomitar cada vez que invadía su espacio.

 

Antes de conocer a Hyun Woo, pensó que tenía androfobia. Pedir una hora al psiquiatra no suena mal.

 

Pasaron quince minutos cuando su hermano putativo salió de la ducha con el cabello corto mojado y una sonrisa de oreja a oreja. Si fuera un perro podría ver su cola moviéndose de un lado a otro, esa personalidad alegre le recordaba un poco a Mizi. 

 

—Aléjate de mi cocina —advirtió— Y sécate el pelo con la toalla.

 

—¡Sí señora!

.

 

Cuando comenzaron a cenar Hyun Woo tomó su primera gota de alcohol. Si ya era alegre sin beber, con ese brebaje de los mil infiernos se desinhibió por completo, bastaron tres latas de cerveza barata y un poco de comida para que su alegría se volviera euforia. Se puso a cantar de la nada y le pasó el brazo por los hombros mientras sostenía una cuchara de palo que sacó de quien sabe donde, como si fuera un micrófono. Le pasó su improvisado micrófono y ella, contagiada por el ambiente, pero más sobria que monje budista, se puso a cantar también.

 

No buscaba sonar bien, de hecho, cantó lo peor que pudo, se unió a los alaridos de Hyun Woo y le ganó la risa cuando vio su rostro desencajado.

 

—¡No sabía que podías cantar tan mal, Noona!

 

Sua sonrió:—Yo tampoco.

 

—¿Sabes…? Creo que soy bisexual. Estuve con un chico la semana pasada y, no sé. Me gustó. Quizás muchísimo más que cuando estuve con chicas.

 

— ¿Te preocupa no ser heterosexual?

 

—Tengo miedo. No soy tan valiente como tú, Noona. Todos mis amigos son hetero.

 

—¿Yo no soy tu amiga entonces?

 

—¡Sí! No quise decir eso, quiero decir, los amigos que comparto con mi hermana han bromeado con otros sobre los gays, me hace sentir incómodo. Sobre todo cuando tengo que fingir que estoy de acuerdo. Creo que ya no quiero ser parte de ese grupo.

 

—Estoy segura de que la mitad de esos homofóbicos está reprimido y se esconde a través de la burla ajena— Así era su hermano en secundaria, no solo la sacó del closet con sus padres, sino que se burlaba de ella. Luego resultó que estaba enamorado de un chico al que molestaba por ser abiertamente bisexual. Imbécil.— Te apuesto un viaje a donde quieras que realmente todos son gays.

 

 —Como sea, no tengo interés en descubrirlo.—dijo, tomándose el resto de la cerveza de golpe. Luego la miró como si hubiera obrado un milagro— Gracias.

 

—¿Por qué?

 

—Hablar contigo me hace sentir mucho mejor. Es como si me hubiera sacado una cuerda que tenía enrollada en el corazón.

 

Sua le da unos golpecitos en la espalda, pensando desesperadamente una forma de retribuir las palabras que le dieron, pero al final no puede.

 

—¿Jugamos? Traje Unravel Two, Mario kart 8 y Super smash Bros.

 

—Quiero Jugar Just dance.

 

—¿Después de comer? ¿Estás loco?

 

—Sí.

 

..

 

—¿Por qué estamos haciendo esta junta improvisada en mi casa?— Iván preguntó evidentemente incómodo.

 

—A Hyuna unnie la vetaron por una semana. Causó un escándalo, golpeó a alguien. No sé los detalles, Vivi. Tu casa es grande, tus padres no están y puedo darle una sorpresa a mi novia.

 

—Mi hermana no está, ¿no le dijiste que no podías salir con ella hoy? Te dijo que iba a ver a un amigo. 

 

—No creí que realmente hiciera planes… Ella a veces me dice esas cosas para no preocuparme.

 

—¿Oh? ¿Entonces lo sabes?~

 

—Estoy siendo considerada.

 

—La consideración también es una forma de crueldad.

 

—¿Por qué la molestas siempre si la quieres tanto? Deberías ser más sincero con ella.

 

 —Ugh, no gracias. Lo que he arruinado no puede arreglarse, hice cosas horribles, Mizi. Varias veces. Mi mejor aporte es no entrometerme. Aunque me siento mal porque tenga que fingir que tiene un amigo solo porque cree que la molestaré por estar sola.

 

—Para su defensa, lo hiciste. Cuando yo la estaba conociendo.

 

—No sabía que le afectaría tanto, ¿a qué hotel crees que fue a esconderse?

 

—Pídele perdón.

 

—Mizi, te amo, pero no puedo hacerlo, ¿sí? Mejor dime por qué mierda hacemos esta junta de “máxima prioridad”

 

—Hyuna unnie golpeó a su hermano por un malentendido y ahora está al borde del suicidio. 

 

—Oh no. Este grupo está maldito, ¿tú también tienes problemas familiares?

 

—No, soy hija única. Aunque mis padres me matarían si supieran que salgo con una mujer.

 

—Hablando de eso, ¿cuando le decimos a Hyuna que somos gays?

 

—Podemos vivir sin que lo sepan—responde Mizi, pero se da cuenta de que no quiere ocultar para siempre que tiene una relación con Sua, no cuando ella es tan abierta al respecto— O cuando el resto de sus amigos dejen de hacer bromas desagradables.

 

—A mí me parece que Dewey e Isaac están saliendo. Los gays pueden bromear sobre otros gays, a mí no me importa.

 

—Pues a mí me pone incómoda.

 

—¿Por qué las mujeres son tan sensibles?

 

—Antes eras más caballero.

 

—Já. El Iván que conociste cuando éramos estudiantes era una fachada, ¿te desagrado ahora, Mizi?

 

—Claro que no.

 

Mizi piensa, mientras espera, que debería llamar a Sua para que regrese. Quizás debería contarle al Till y a Hyuna y hacerles jurar que guarden el secreto. Su corazón comienza a acelerarse ante la idea de recibir una mala reacción.

 

 —Mizi.

 

—¿Ah?

 

—Si quieres contarlo ahora, sería bueno que pidieras la opinión de mi hermana.— Mizi juega con sus manos, sin saber que está haciendo una mueca, Iván que ha pasado gran parte de su tiempo estudiando las reacciones de los demás, se apresura a contestar— Se te nota en la cara lo que quieres hacer.

 

—Tienes razón, Iván. Voy a llamarla.

 

Con las manos temblorosas saca su teléfono y va al marcado rápido. Piensa en reiterar las disculpas que le dio esta mañana, repetirle que su amiga la necesita y por eso tuvo que cancelar, pero que estaban haciendo la junta en su casa, que era una buena oportunidad para presentarla y podría compensarla colmándola de afecto. Que podrían beber y pasar un buen rato.

 

Hasta podría ser una buena oportunidad para reconciliarse con Iván. Mientras más aumentaban sus expectativas al respecto, más fue su decepción cuando Sua no contestó su llamada.