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Sōma

Summary:

Takumi y Soma acaban de hacerse novios, ninguno está muy seguro de cómo deben comportarse uno con el otro al respecto.
Hayama aparece para darles una mano de una forma divertida para él.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Todo era paz en la famosa academia culinaria de Tootsuki, la temporada de exámenes ya había pasado y los estudiantes al fin se dedicaban a disfrutar del cálido inicio de la primavera en absoluta tranquilidad. Todo parecía completamente...

—¡Mal! ¡Todo esto está muy mal!

Los residentes de la Estrella Polar dejaron lo que estaban haciendo, para ver a la pelinaranja más enérgica del lugar poner con fuerza sus brazos sobre la mesa del desayuno irradiando un aura de ira intensa.

—Yu-Yuuki, ¿cuál es el problema?— Preguntó algo perpleja Ryoko, hablando por todos los demás que también lucían sorprendidos por la repentina explosión de energía, aunque otros simplemente seguían comiendo acostumbrados a ello.

—Que "¿cuál es el problema?"– Gruñó con los ojos cerrados y las manos en puños— ¡Por supuesto que él es el problema!

Todos siguieron la trayectoria de su dedo acusador, encontrando al final del camino a quien continuaba comiendo completamente ajeno a todo.

—¿Hum? ¿Qué sucede?— Preguntó Yukihira al notar todos los ojos puestos en él, su característica sonrisa despreocupada en sus labios, lo que provocó que tuvieran que retener a Yoshino para que no le lanzara su plato al rostro.

—S-Soma-kun, ¿hiciste algo para que Yoshino-san estuviera tan enfadada?— Le preguntó Megumi asustada por la actitud de su amiga.

El pelirrojo hizo un gesto pensativo, a la vez que los otros aguardaban atentos por su respuesta. La tensión terminó cuando chocó su puño con su mano en señal de haber recordado algo.

—¿Fue por teñir tu ropa de rosa?

Todos se quedaron en silencio hasta que soltaron un "¡¿qué?!" en conjunto.

—¡¿Fuiste tú?!

—Yo solo quería meter a lavar unos paños de cocina, no pensé que terminaría así— Comentó riendo con la mano en su nuca.

—Lo mataré, haré picadillo su cabeza despreocupada y le dejaré sus cenizas de recuerdo a Takumicchi— Murmuró la pelinaranja llorando sangre por su camisa favorita.

—Yo puedo ayudarte a ocultar las huellas— Apoyó Ibusaki para sorpresa de Sakaki, hasta que notó los calcetines rosa que llevaba puestos y lo entendió.

—Entonces era por eso que Yoshino-san estaba molesta— Sonrió a medias la peliazul, pero para sorpresa de todos la chef experta en animales de caza negó con la cabeza.

—No, estamos hablando de algo mucho más serio— Dijo con tono solemne seguido de un suspiro—. Si no hacemos algo pronto...

—¿Yuuki?— Murmuró nerviosa Ryoko.

—Puede que lleguemos al fin de todo— Continuó cerrando los ojos conmocionada— Se trata de-

—¡Oh! ¡Mira, Tadokoro, si mezclas la mermelada con el aceite de pescado te da una mezcla genial!— Decía animadamente el de Yukihira's tratando de darle de probar a su amiga, quien negaba repetidamente.

—¡Maldita sea, Yukihira! ¡Estoy tratando de salvar tu relación con Takumicchi!— Lo zarandeó por el cuello de la camiseta ante el parpadeo perplejo de los demás.

—¿Su relación con Takumi-kun? ¿Pasó algo?— Preguntó extrañada Ryoko ladeando la cabeza, haciendo que su cabello ahora corto juguetee con su hombro.

—¿Eh? ¿Takumi? ¿Qué pasa con él?— Intentó preguntar Soma mientras seguía siendo zarandeado.

Yoshino respiró profundo en un intento de calmarse, satisfecha de por fin haber logrado captar la atención del despreocupado chef.

—Todo sucedió ayer— Comenzó a narrar con tono sombrío—. Estaba saliendo por fin de la clase de Chapelle-sensei tras haber sido condenada a quedarme por dos horas más...

—Eso fue porque el chef te encontró durmiendo en su clase, ¿no?— Interrumpió Ibusaki.

—Detalles irrelevantes— Prosiguió Yuuki carraspeando su garganta— Lo importante es que me encontraba caminando rumbo a la Estrella Polar, disfrutando de los dulces de arroz que me había regalado Megumi, cuando fui testigo de algo trascendental en la historia de Tootsuki...¡No! ¡Del universo!

Todos se miraron entre sí tratando de entender a lo que iba.

—¿Qu-qué fue lo que viste?— Tartamudeó Megumi completamente metida en la historia, dejando salir su acento porteño sin querer.

—Primero solo fueron los murmullos, luego las risas, pero a medida que me acercaba, pude verlo...— Continuó agregándole tensión a la historia con una linterna que había sobre el mueble— Se trataba del Séptimo Asiento de la élite de los diez, alias Takumicchi, sentado en una banca con las mejillas sonrojadas riendo junto a...junto a...

Los demás se miraban perplejos entre sí y luego al pelirrojo que seguía con un gesto despreocupado, aunque el sutil brillo en sus ojos dorados indicaba que lo estaba escuchando todo con mucha atención.

—¿C-con quién?— Preguntó nervioso Marui subiéndose la montura de las gafas.

—Era...era...— Murmuraba Yoshino prendiendo y apagando la linterna bajo su barbilla.

—Yukihira, te traje los informes de los Shokugeki que hubieron ayer— Entró Hayama a la residencia cargando con una montaña de papeles que por poco se le caen al escuchar el grito de Yoshino.

—¡Ahí está!— Exclamó aterrorizada apuntándolo con la linterna.

Todos menos Soma lo miraron en estado de shock mientras el Cuarto Asiento solo entrecerraba los ojos cuestionándose seriamente si había sido buena idea el que viniera a dejar los documentos personalmente o era mejor dejar que Yukihira se ahogara en su propio papeleo. Usualmente era Aldini el que se encargaba de perseguirlo para que hiciera su trabajo, pero sentía que debía darle un respiro al rubio de su perezoso Primer Asiento, por lo que por una vez se ofreció a hacerlo él.

—Ah, ya veo— Respondió tranquilo el pelirrojo recibiendo los papeles, lo que a Hayama le pareció extraño, puesto que siempre se quejaba respecto al sueño que le daba revisarlos todos y que deberíamos ser una academia libre, sin informes ni odiosas administraciones. Incluso sentía un leve aura hostil provenir de él, aunque podría haber sido su imaginación.

—¿Puedes sentir la tensión en el aire, Megumi?— Le preguntó susurrando la pelinaranja a la joven de trenza. 

—¿L-la tensión?— Repitió Tadokoro con una sonrisa nerviosa.

—¿Por qué nos escondemos?— Preguntó Marui en su puesto debajo de la mesa— Ya nos vio a todos cuando entró.

—Aún te falta experiencia, Maruichi— Negó con la cabeza Yoshino— Este es el clímax del triángulo amoroso. El momento cuando el rival viene a declararle la guerra al novio y dice algo como "Tú no eres digno de amarlo, yo seré quien lo haga feliz, así que renuncia a él"— Dijo adoptando un tono más grave. 

—Eso es algo que solo pasaría en tus dramas coreanos— Le reprochó el de lentes, a lo que ella lo cegó con su linterna.

—¡Mis ojos! ¡Los dejaste más miopes que antes!

—¡No subestimes el poder de los dramas coreanos!— Dijo echándosele encima para que no pudiera escapar de la luz del artefacto.

—Miren, ya se está marchando— Los interrumpió Ibusaki también debajo de la mesa.

—Ibusaki-kun, tú también— Sonrió a medias Ryoko al ver a sus amigos tan involucrados en el chisme, aunque ella igual estaba en el escondite improvisado.

—No olvides tenerlo listo para mañana, de lo contrario, se acumulará con los anteriores— Lo regañó Hayama ante el rostro hastiado del contrario.

—Claro, claro— Dijo desinteresado haciendo que el moreno ruede los ojos.

—Parece más una madre que un rival amoroso— Comentó Daigo, a lo que todos asintieron. 

—Ah, eso me recuerda— Hayama se detuvo antes de abrir completamente la puerta para salir, captando la atención del pelirrojo, quien estaba dejando los papeles sobre la mesa— Mañana tendré un Shokugeki con Takumi.

El pelirrojo abrió sus ojos con perplejidad, a la vez que los demás, que ya estaban perdiendo el interés y se disponían a volver a su desayuno, regresaran a sus puestos bajo la mesa.

—¡Ahí está! ¡El reto del rival!— Pensaron todos.

—Va directamente al objetivo— Comentó Marui acomodando sus lentes y prometiéndose nunca más dudar del poder de los dramas coreanos.

—Como se esperaba del Cuarto Asiento de la élite diez, Akira Hayama— Decía Yuuki con fuego de emoción en sus ojos.

—Ya no creo que esto tenga que ver con la cocina— Dijo Ryoko con una media sonrisa.

—Soma-kun— Murmuró preocupada la peliazul mirando a su amigo.

—¿Hum? ¿Y por qué me lo vienes a decir?— Preguntó el pelirrojo con un tono más tosco de lo que pretendía.

—Pensé que como Primer Asiento te gustaría presenciar nuestro encuentro— Dijo el discípulo de Shiomi con tono cantarino, en parte divirtiéndose de la reacción del contrario. Su mente recordó las muchas veces que Alice se quejaba de que le gustaría ver celoso al pelirrojo y sacarlo de sus cabales intentando coquetear en broma con el italiano, pero solo acababa siendo ignorada y consolada por el mismo rubio y Kurokiba.

Parece que había encontrado el talón de Aquiles de Yukihira Soma. Se preguntaba cuánto pagaría Nakiri Alice por presenciar esta escena.

Sonrió para sus adentros, fingiendo indiferencia y dirigiéndose a la salida.

—Tampoco es que estés obligado a asistir— Le restó importancia con una mano.

—¡Oye, Hayama!— Lo llamó el de Yukihira's antes de que cerrara la puerta haciendo acentuar su sonrisa, la cual disimuló antes de voltear a mirarlo.

—¿Qué pasa?

— ¿Qué fue lo que apostaron?

Todos se asomaron a la puerta curiosos por la respuesta mientras Hayama hacía un gesto pensativo.

—Tú ya deberías saber que cuando dos miembros de la élite de los diez se enfrentan su puesto está en juego, pero fuera de eso...— Formó una sonrisa, ya sin poder ocultar lo mucho que se estaba divirtiendo con la situación, y puso uno de sus dedos sobre su boca— Es un secreto.

Soma sintió su rostro moldearse a una mueca molesta que solo pareció divertir más a Hayama, quien se despidió risueño mientras los demás residentes de la Estrella Polar parecían en pánico.

—De-debe ser eso, no hay duda— Dijo Yoshino con las rodillas en el suelo y las manos temblorosas.

—¿De qué se trata, Yoshino-sensei?— Le preguntó Marui.

—¿S-sensei?— Repitió Sakaki.

—Es ese momento...cuando el rival le dice: "Ya que no quieres dejar a Yukihira, me veré obligado a hacer esto"— Dijo imitando la voz de Hayama ante la mirada atenta de Marui y Tadokoro.

—"N-no lo hagas, Hayama-san. Yo amo a Yukihira, no lo dejaré"— Se unió a la imitación Isshiki, quien en realidad siempre estuvo viéndolo todo desde las sombras.

—"Puede que tu corazón diga eso, pero tu orgullo como chef es algo distinto"— Prosiguieron su actuación ante la mirada de Ryoko, quien solo suspiraba ya resignada a seguirles la corriente.

—"No serías capaz..."

—"Un Shokugeki, Takumi"— Dijo Yoshino simulando el rostro serio de Hayama, incluso había sacado una canela de su bolsillo para acercarla a su nariz.— "Si yo gano...serás mío"

—¡Kyaa! — Chillaron Ryoko y Megumi ya completamente insertas en la simulación, ambas amantes del manga shojo en secreto.

—¡Este es el momento en que el novio debe hacer algo al respecto, Yukihi...! ¿Yukihira?— Lo llamó la pelinaranja al no verlo por ninguna parte.

—Yukihira ya se fue a la cocina— Comentó Ibusaki.

—¡Ese hombre despreocupado! — Chilló Yoshino— ¡Si no hace nada, el ingenuo corazón de Takumicchi será robado por el Maestro de las especias! 

—¿Me llamaste, Yoshino-san?

Todos soltaron un grito sorprendido, asustando también al rubio que acababa de llegar y que los miraba confundido con los zapatos en sus manos.

—Es...es...¡es la punta faltante del triángulo!— Exclamó la pelinaranja, desmayándose ya sin poder resistir tantas emociones en tan poco tiempo.

—¿Yo-Yoshino-san?— Preguntó preocupado Takumi, mientras la aludida era cargada entre Sato y Aoki para llevarla fuera de la sala, además de Marui quien le daba aire con un abanico.

—No te preocupes, Takumi-kun— Le sonrió Ryoko restándole importancia.

—¿Eh? Pero...— Empezó Megumi también preocupada por la situación.

—Tadokoro-chan, ¿podrías ayudarme con algunas cosas en la huerta?— Le preguntó Isshiki, aunque ya estaba llevándosela fuera de la habitación.

—Y-yo también voy, Isshiki-senpai— Lo siguió Sakaki ante el rostro aún confundido del italiano.

—Si buscas a Yukihira, él se encuentra en la cocina— Le dijo Ibusaki antes de encaminarse a su habitación.

—¿Eh? Gr-gracias— Murmuró sin entender muy bien la situación, pero dirigiéndose igualmente hacia la cocina.

Acababa de salir de una de sus clases, por lo que seguía vistiendo el uniforme y, como algo inusual, no iba acompañado de Isami, puesto que había pensado que lo mejor era que hablara directamente con su novio respecto a lo que llevaba pensando hace algunos días. Se sonrojó solo de pensar nuevamente en que Yukihira era su novio, aunque ya llevaban dos meses juntos. Sin embargo, considerando todo el embrollo con Central y el trabajo que tenían como miembros de la élite, ni siquiera habían podido pasar mucho tiempo juntos como pareja, por lo que aún no se hacía a la idea.

Tomó aire, se alisó mejor el uniforme y se acomodó ligeramente el cabello, antes de abrir la puerta de la cocina y encontrarse con una inusitada imagen de Yukihira tranquilo y pensativo frente a una fuente de cocina. Decir que estaba confundido sería un eufemismo para lo que realmente pensaba, después de todo, lo que esperaba era la imagen de miles de ollas con toda clase de extraños experimentos en ellas mientras el pelirrojo reía malignamente.

—¿Yukihira?— Lo llamó, pero sus ojos ambarinos parecían perdidos en el tiempo y el espacio.

Ladeó la cabeza, ya no solo confundido sino también preocupado. Se acercó en silencio hasta quedar a su lado, dirigió su vista hasta la fuente y luego hacia Yukihira, sin embargo, éste parecía completamente centrado en sus pensamientos. Para que algo dejara así de ido al despreocupado de su novio, debía tratarse de un asunto prácticamente de importancia nacional. 

—Takumi...— Lo escuchó murmurar.

—Dime— Respondió curioso.

El pelirrojo movió la cabeza en su dirección, ambos mirándose por unos segundos antes de que Yukihira se echara para atrás como si hubiera visto un fantasma.

—¡Takumi!

—¡Yu-Yukihira! 

La sorpresa de ambos acabó por hacerlos retroceder en direcciones opuestas, Takumi resbalando con un trapero en el suelo que no había notado al entrar.

—¡Cuidado!

Soma alcanzó a sujetarlo de uno de sus brazos, pero en el acto hizo volar la fuente a su lado, la cual vertió su contenido sobre ellos y cayó sobre la cabeza del pelirrojo, haciéndolos desequilibrarse y terminando en el suelo de igual manera.

Takumi parpadeó cubierto de mezcla hacia Soma, quien tenía la cabeza oculta tras la fuente mientras sus brazos se sujetaban en el suelo a ambos lados del rubio para no aplastarlo. Antes de que el italiano pudiera comenzar con su clásico regaño, fue cuando el pelirrojo levantó levemente la fuente dejando ver sus ojos dorados y comenzó a reír sin poder contenerse.

—¡Yu-Yukihira, no es gracioso!— Le reclamó el contrario, tosiendo parte de la harina que contenía la mezcla que le había caído, ambos apartándose para quedar sentados sobre el suelo. El rubio trató de limpiar sin éxito su uniforme, sus labios tratando de controlar la sonrisa que también quería salir mientras un leve sonrojo tomaba sus mejillas al ver reír al pelirrojo.

—Pe-pero es que Takumi— Trató de decir entre risas el Primer Asiento— Solo se ven tus ojos.

—Es porque andas de distraído que terminamos así...—Murmuró avergonzado con los brazos cruzados, a lo que Soma lo quedó viendo con fijeza tanto tiempo que comenzó a ponerlo nervioso.

—¿Qu-qué pasa?— Preguntó justo cuando el pelirrojo se acercó de golpe y lamió parte de la mezcla de su mejilla.

—Hum...está deliciosa, aunque le agregaría algo más de azúcar, ¿tú que opinas, Takumi?— Preguntó como si nada, a lo que el italiano sentía su rostro comenzar a arder por completo.

—¡Yu-Yu-Yu-Yukihira!— Pudo reclamarle apenas sujetándose la mejilla.

—¿Hum?— Dijo el otro con una sonrisa despreocupada, comenzando a lamerse los dedos también.

—No puedes hacer algo así— Dijo Takumi acercándose a su oído mientras veía a su alrededor— Alguien podría vernos...

—Está bien, no hay nadie más en la cocina— Rió Yukihira haciendo que Takumi hiciera una mueca similar a un puchero por lo impredecible del pelirrojo. Hizo ademán de levantarse, sin embargo, el contrario lo acercó hacia él de nuevo sujetando su brazo— Y soy tu novio, ¿no? Honestamente, es demasiado esfuerzo mantener mis manos lejos de ti, ¿sabes?

Los ojos azules de Takumi se abrieron en sorpresa, sus mejillas teñidas de rojo cuando sus labios se encontraron en un beso. No pudo evitar entregarse al contacto, después de todo, siempre que se trataba del pelirrojo todo su cuerpo y su mente parecía gravitar hacia él. Ya se habían besado antes, solían ser pequeños besos dulces y suaves, sin embargo, este beso parecía diferente a los que habían tenido antes, o eso pensaba Takumi mientras se perdía en el tacto del pelirrojo ahora sobre su cintura, éste parecía más dominante, incluso pasando a lo posesivo, se preguntó si se tratarían solo de imaginaciones suyas.

El beso se cortó con ambos jadeando, pero con el pelirrojo no hallando mejor entretención que lamer la crema del cuello de Takumi. 

—¿Y-Yukihira?— Lo llamó el rubio tratando de concentrarse en sus palabras y no en lo bien que lo hacía sentir el cálido aliento del otro sobre su piel.

—¿Hum?— Fue lo único que salió de sus labios generando un cosquilleo en el ojiazul.

—¿Pasa algo?— Se atrevió a preguntarle, causando que el pelirrojo se detuviera en sus acciones.

—¿Por qué lo dices?

—Pareces como si algo te estuviera preocupando— Le dijo apartándolo levemente para verlo a los ojos, notando un tinte inusual en sus habitualmente determinados iris ambarinos.

—¿Es cierto que mañana tendrás un Shokugeki con Hayama?

Takumi parpadeó sorprendido, puesto que no se esperaba para nada esa pregunta. Entreabrió la boca sin saber muy bien qué decir y la mirada intensa de Soma no ayudaba a calmarlo.

—¿Cómo lo supiste?— Preguntó avergonzado, puesto que esa era una de las razones por las que había venido a hablar con él, aunque tampoco era como si fuera un secreto ni nada parecido, por lo que le sorprendía el leve tono acusatorio en la voz del pelirrojo.

—Hayama vino a decírmelo— Respondió con tono tosco desviando la mirada, sin embargo, el rubio no se percató por estar maquinando en su cabeza.

—No pensé que Hayama te lo diría— Murmuró prácticamente pensando en voz alta.

Yukihira se levantó repentinamente, sorprendiéndolo. El italiano lo imitó, poniéndose de pie y nuevamente tratando de acomodar su uniforme. Respiró profundo, tratando de decir lo que tenía como objetivo inicial al venir a la Estrella Polar.

—Yukihira, yo quería preguntar-

—¿Qué apostaron?

Takumi se vio sorprendido nuevamente al verse interrumpido, más aún por el mismo motivo. Se preguntó cual era la razón del repentino interés de Yukihira en su Shokugeki, su hilo de pensamiento llevándolo a la fuerte rivalidad que tenía el pelirrojo con el Cuarto Asiento, de la cual aparentemente la que tenía con él no le llegaba ni a los talones.

—¿P-por qué tanto interés?— Se atrevió a preguntar, lamentando el tartamudeo al inicio, con un repentino peso en la boca del estómago.

—¿No me vas a decir qué apostaron?

—Tú tampoco me estás respondiendo— Respondió con tozudez, su enfado superando a la timidez.

Ambos se miraron con una extraña tensión, lo cierto era que ninguno tenía intenciones de pelear, pero ambos también eran lo suficientemente obstinados para no dar su brazo a torcer.

—Takumi, estás siendo terco— Sintió impaciencia el pelirrojo removiéndose el cabello, aunque no podía negar que el puchero inconsciente en los labios de su novio le era demasiado adorable.

—Tú lo estás siendo aún más— El rubio se cruzó de brazos.

—No sabía que te estabas llevando tan bien con Hayama como para tener secretos— Soma sentía un tic en su ceja.

—No es que yo tenga secretos, es que antes no te habías preocupado por los Shokugeki que tenía con la gente— Takumi igual sentía sus cejas fruncirse.

—Es porque siempre ganas, nunca tuve que preocuparme.

El rubio sintió sus mejillas arder por la confianza hasta que se percató de algo en sus palabras.

—¿Insinúas que perderé con Hayama?

Soma sintió un suspiro escapar de sus labios al verse malinterpretado, los ojos azules de Takumi viéndolo con intensidad.   

—No dije eso.

—Lo insinuaste.

—No lo hice.

—Lo hiciste.

—No.

—Si.

—Por dios, Takumi, solo dime qué apostaron— El pelirrojo se sacudió el cabello, sintiendo que la conversación no estaba llegando a ninguna parte.

—Pues si tanto te importa, pregúntaselo a Hayama— El rubio se sacó parte de la mezcla que quedaba en su uniforme y se dio la vuelta para largarse.

—¡Takumi, espe-!

Pero solo recibió un portazo de la puerta de entrada, la voz de Takumi despotricando en italiano alejándose hasta que se dejaron ver los rostros sorprendidos de los residentes de la Estrella Polar, los cuales quedaron en evidencia de su escondite al quedar abierta la puerta de la cocina tras los fuertes pasos del rubio.

El pelirrojo dejó escapar otro suspiro, sabiendo que cuando su novio reclamaba en otro idioma era que había cruzado un límite peligroso de enojo. Se desparramó en una silla cercana hasta que una risa captó su atención.

—Tienes un buen novio— Fumio entró a la cocina con una sonrisa divertida — Cuando era joven también tenía esa energía. 

Soma cubrió sus ojos con la pañoleta a la vez que una honesta sonrisa se posaba en sus labios.

—Es muy terco— Rió el pelirrojo— Pero esa es una de las cosas que me gustan de él.

—Conociéndote no te quedarás de brazos cruzados, ¿no?

El pelirrojo acentuó su sonrisa.

—Ya tengo algo en mente.

—¡Ha llegado el día tan esperado por todos!— El clamor del público solo hacía que la famosa animadora de Tootsuki se sintiera con más energía en medio del estadio.— ¡Un encuentro entre dos miembros de la élite de los diez! 

Todos estaban enardecidos por el Shokugeki, puesto que aún cuando los duelos entre algunos miembros de la élite eran comunes, otros como el que estaban a punto de presenciar eran muy inusuales. Los de la Estrella Polar eran un cúmulo de nervios dentro de los espectadores, puesto que el pelirrojo se negó a contarles nada, solo mostrando una sonrisa enigmática que solo les causó escalofríos. 

—Ni siquiera está entre el público— Dijo Yoshino viendo en la dirección donde se encontraban otros de la élite de los diez como Alice y Kurokiba, donde la primera estaba muy emocionada, probablemente más por el triángulo amoroso, que por el mismo Shokugeki— ¿Qué haremos si planea un asesinato? 

—¿A-a-asesinato?— Tartamudeó aterrorizada Tadokoro.

—No creo que Yukihira-kun haga eso...probablemente— Intentó apoyar Sakaki.

—¿Y esa pausa? ¡¿Tú también lo crees capaz?!— Se unió a la conversación Nikumi, quien se había enterado de todo cuando había ido de visita ayer a la Estrella Polar— ¡Hay que detenerlo!

Isshiki solo los escuchaba a todos desde la arena, como uno de los organizadores, divertido con la situación, pero tratando de lucir lo más imparcial posible para el encuentro. 

—¡Están llegando los participantes!— Continuó Urara Kawashima— Por un lado, tenemos al que es conocido por ser el Maestro de las especias, capaz de lograr fragancias divinas con su talento culinario. ¡Con ustedes, el Cuarto Asiento de la élite de los diez, Hayama Akira!

El público gritó emocionado cuando Hayama hizo ingreso al estadio, sus ojos viendo las galerías llenas de gente mientras se preguntaba cómo había llegado todo tan lejos. Su mirada se detuvo en el letrero que Kurokiba levantaba en nombre de Alice que decía "Yo apoyo el HayaTaku", aunque también decía abajo con letras pequeñas "También el SouTaku".

—Señorita, ¿no debería decidirse por una?— Escuchó la voz apagada de Kurokiba.

—¡Moo! ¡Tú no lo entenderías, Ryo-kun!— Le reclamó la chica— Es la esencia de ser multishipper.

Hayama negó con la cabeza, nuevamente preguntándose cómo compartía algo como la élite de los diez con gente como ellos. Por otra parte, él solo venía por un Shokugeki al que aparentemente la gente le estaba dando más trasfondo del que él mismo creyó en un principio. Llegó hasta el medio de la arena para esperar a su rival, viendo disimuladamente hacia el público y no encontrando la presencia de cierto pelirrojo, aunque estaba seguro que con sus provocaciones sería el primero en llegar.

Claro que su respuesta llegó casi de inmediato.

—¡Y por el otro lado-! ¡¿Eh?!

Todos vieron con la boca abierta al joven pelirrojo con una sonrisa despreocupada, como si no estuviera haciendo nada inusual, llegar hasta la animadora para quitarle el micrófono mientras ella trataba de resistirse y apartar la mano del chef de su cara.

—¿Hola, hola? ¿Se escucha?

—¡¿Qué está haciendo?!— Fue el pensamiento en conjunto de prácticamente todo el estadio, incluso de los residentes de la Estrella Polar que, a pesar de que llevaban conociéndolo más tiempo, nunca dejaba de sorprenderlos.

—Siento decir que Takumi Aldini no podrá venir al encuentro, pero yo me encargaré de reemplazarlo— Dijo el Primer Asiento mirando desafiante en dirección al discípulo de Shiomi— Espero no te moleste, Hayama.

Tras sus palabras volvió a lanzarle el micrófono a Urara, quien hizo malabares para que no se le cayera, para después ver con rencor al pelirrojo, el cual ya estaba llegando frente a su contendiente.

—Quien diría que el despreocupado de Yukihira Soma fuera un celoso a este nivel— Rió Hayama, sacando su característica canela del bolsillo— Por mí no hay problema, aunque dudo que a Takumi le haga mucha gracia lo que estás haciendo.

—Yo hablaré con él, de eso no tienes que preocuparte— Dijo con una mueca molesta, para luego apuntarlo con su mano— Por fin haremos un desempate. Tu victoria en la selección de otoño y la mía en el examen de promoción. Apuesto a que tú también quieres dejarlo resuelto.

Ambos se mantuvieron la mirada, Hayama no pudiendo evitar que la chispa del desafío se encendiera en su interior.

—¡Bien! ¡Es suficiente!— Exclamó Urara, quien odiaba que el foco de atención no fuera ella por tanto tiempo— ¡Yukihira Soma! ¡No puedes solo llegar y alterar las cosas! 

—¿Eh? ¿Pero no era que el Primer Asiento tenía tanta autoridad como el director de la escuela?— Preguntó fingiendo demencia, solo causando el enojo de los que lo escuchaban.

—Solo cuando te conviene— Pensaron la mayoría de los miembros de la élite, sabiendo que el pelirrojo apenas si se asomaba a su oficina cuando se trataba de trabajo administrativo.

—¡Pe-pero las apuestas y los temas ya fueron decididos!— Siguió tratando de rebatirle la animadora.

—Eso puede mantenerse— La imperiosa voz calló a toda la audiencia, quienes ya sabían que se trataba de la persona con más autoridad en la academia—. Si Yukihira-kun pretende reemplazar a Aldini-kun en el Shokugeki, entonces será con las condiciones previamente acordadas.

—Nakiri— La vio sorprendido Yukihira— ¿Qué estás haciendo aquí?— Agregó despreocupado causando la ira de la rubia.

—Ya sabía yo que a Erina también le gustaban los shippeos— Llegó a burlarse Alice, quien nunca perdía la oportunidad de molestar a su prima.

—¡No me metas en tu mismo tipo!— Le reclamó la directora de Tootsuki, que no podía evitar sacar su lado infantil cuando se trataba de esos dos— Y Yukihira-kun, es lógico que al menos sepas quienes serán los jueces del Shokugeki en el que estás a punto de participar.

—¿Los jueces...?— Repitió el pelirrojo, notando a las dos personas sentadas a la izquierda de Erina.

—Vaya, siempre será divertido sacarte de tus casillas. Tomaré nota de que el Séptimo Asiento es una forma de hacerlo— Comentó Saiba Asahi apenas conteniendo su diversión.

—Ya basta, esta es una instancia de progreso y aprendizaje, hay que comportarse como tal— Comentó con voz solemne Senzaemon.

—Vaya, están todos los Nakiri's— Observó Yukihira.

—¡Te he dicho que no nos llames así!— Le reclamó Erina, para luego suspirar y dirigirse a Urara— Ya escuchaste, seguiremos como estaba previsto.

—¡S-si, directora!— Asintió la animadora volviendo a colocarse entre ambos contendientes— El tema será: "Un postre que evoque el romance", pueden usar cualquier ingrediente y tendrán una hora y media para presentar su plato. ¡Comiencen!

Ambos comenzaron a cocinar ante el clamor del público, Yuuki prácticamente comiéndose las uñas por el repentino giro de los acontecimientos. 

—¡¿Qué hacemos?! Yukihira ya empezó a cocinar— Exclamó viendo cómo el pelirrojo comenzaba a preparar los ingredientes— Para empezar, ¿dónde se metió Takumicchi?

—Está durmiendo— Todos voltearon la vista al gemelo Aldini que veía todo con diversión desde la galería.

—¡¿Durmiendo?!— Exclamaron todos, especialmente Ikumi y Yuuki, quienes se adelantaron para sacar más información del italiano.

—Isami-kun— Lo llamó Tadokoro acercándose también — ¿qué quieres decir?

—Bueno, yo tampoco lo entiendo del todo...— Explicó pensativo recordando los sucesos del día anterior — La verdad es que a mí también me sorprendió que mi hermano de repente quisiera un Shokugeki con Hayama Akira. Iba a preguntarle al respecto ayer, pero llegó tan enfadado, que es difícil preguntarle cuando está así. Más aún viendo que su uniforme estaba todo sucio y mezclaba palabras de italiano y japonés...solo hace eso cuando está muy molesto.

Los de la Estrella Polar asintieron al recordarlo salir de la cocina tras la discusión con Yukihira.

—Después en la noche, Yukihira-kun me llamó. Dijo que necesitaba que mi hermano no llegara a la arena hoy, que él se encargaría de todo...

—¿Y qué hiciste?— Preguntó Sakaki uniéndose a la conversación.

—Bueno, parecía divertido, así que aprovechando que mi hermano estaba completamente concentrado cocinando en la noche, atrasé su reloj dos horas y cuando vine para acá seguía profundamente dormido— Contó alegremente.

—Que miedo...— Comentó Marui.

—Con hermanos así...—Comenzó Yuuki.

—...no son necesarios enemigos— Terminó Sakaki, aunque realmente no estaban del todo sorprendidos de lo mucho que a Isami le gustaba molestar a su hermano.

—¡El plato de Yukihira luce bien!— Los interrumpió Daigo, a lo que todos voltearon en dirección a los cocineros.

El pelirrojo se encontraba concentrado terminando una mezcla, al igual que Hayama.

—Ese olor...—Notó Megumi— ¿limón?

—Parece un semifreddo— Comentó Ibusaki, a lo que Isami asintió de acuerdo.

—¿Y Hayama...?— Preguntó Yuuki cuando todos quedaron atrapados en la fragancia del Cuarto Asiento— ¿Este olor...?

—Es un tiramisú— Dijo Marui arreglándose los lentes.

—No quiero admitirlo, pero huele demasiado delicioso— Dijo Yuuki a su pesar.

—Si— La apoyó Sakaki, embriagada también en la fragancia.

Mientras tanto en la arena, Yukihira miraba con atención la puerta del horno mientras se cocinaba su bizcocho.

—Luces distraído— Lo interrumpió Hayama del otro lado de la arena.

—Estoy igual que siempre— Le mencionó Soma viéndolo por el rabillo del ojo.

—Si fueras el de siempre, estarías riendo y molestando como siempre haces.

—¿Así es cómo me ven?— Dijo sonriendo.

—¿Pasó algo con Takumi?

El leve movimiento en la ceja del contrario le dio a entender a Hayama que había acertado.

—Es la tercera vez...

—¿Ah?

El sonido del cronómetro interrumpió su conversación, sin que Hayama comprendiera del todo lo que quiso decir el pelirrojo. Ambos volvieron a centrarse en sus platos, prácticamente terminándolos a la vez.

—¡Bien! Que lo disfruten— Yukihira fue el primero en llevar su plato hasta los jueces.

—¡Esperen ahí!

Tanto los competidores como los espectadores voltearon la mirada al molesto rubio que acababa de abrir la puerta principal. Algunas mechones rubios desordenados sobre su cabeza, impresionando que acababa de despertar, su ceño fruncido aumentando a medida que se acercaba con la mirada fija en cierto pelirrojo.

—Oh no, está muy enfadado— Dijo Soma ya ubicando sus manos como apaciguando a una bestia.

—¡Yukihira! ¡Tú...! ¡Pedazo de...de...sciocco! ¡Tarado! ¡Coglione!

—Si que está molesto— Suspiró Isami al escucharlo en su extraña mezcla de japonés e italiano nuevamente.

—Takumi, no estoy entendiendo lo que estás diciendo— Rió el pelirrojo haciendo sonrojar de enojo al rubio.

—¡No te hagas el tonto conmigo!— Dijo agarrándolo de la camisa para acercarlo a él — Tú sabías perfectamente que hoy me enfrentaría con Hayama, entonces ¿por qué estás aquí?

—Takumi— Lo llamó el pelirrojo con seriedad captando su atención— Te ves muy lindo cuando me insultas en italiano.

—¡Tú...!— Lo soltó avergonzado.

—No quiero interrumpirlos, pero ya es hora de presentar los platos...— Suspiró Hayama, en parte ya acostumbrado a su dinámica incluso antes de que se hicieran novios.

—¡Así es! ¡Los jueces están esperando!— Comentó Urara.

—¡Esperen! Yo debería de haber cocinado en este Shokugeki— Reclamó Takumi.

—Aldini-kun— Llamó Erina captando su atención— Comprendo que las condiciones de este Shokugeki no se dieron en las mejores condiciones por culpa de cierta impetuosa persona— Dijo mirando de forma poco disimulada al pelirrojo— Pero ya en esta situación no podemos detener el duelo, además Yukihira-kun aceptó las condiciones.

—Pero...— Murmuró poco convencido.

—Está bien, está bien— Apareció a su lado Saiba Asahi sorprendiéndolo— Puedes hacer de juez si gustas— Añadió llevándolo hasta la mesa— Hum...aunque no hay sillas suficientes...si quieres puedes sentarte en mi regazo.

—Espera ahí— Lo agarró por el hombro el pelirrojo.

—Yukihira, no pretenderás que Takumi-kun se siente en el suelo— Dijo el mayor fingiendo demencia.

—¿Quién es "Takumi-kun"? ¿Desde cuando le tienes tanta confianza?— Le replicó Soma con una sonrisa forzada.

—Así es la gente que se crió en el extranjero, ¿no es así, Takumi-kun?— Dijo palmeándole el hombro.

—¿Eh? Ah, bueno...— El rubio no estaba entendiendo el hilo de la conversación.

—Pero ahora estamos en Japón— Lo interrumpió el Primer Asiento tomándolo del otro hombro, haciendo que le rubio lo mire con un tenue sonrojo.

—No creo que eso importe ahora— Dijo Asahi con una sonrisa divertida.

La tensión se sentía entre ambos hasta que llegó Nakiri y los apartó con fuerza empujando sus caras por lados contrarios.

—Aldini-kun, puedes tomar mi silla— Dijo la rubia con un tono que más que ofrecimiento sonaba como una orden.

—De acuerdo...— Obedeció el rubio, sabiendo que no había que subestimar el enojo de la directora.

—¡Bi-bien! ¡Comenzaremos a presentar los platos entonces!— Anunció Kawashima— ¡Empezaremos por el de Hayama Akira!

—¿Eh? Pero yo había llegado primero...— Reclamó el pelirrojo, pero la animadora lo ignoró completamente.

Hayama se acercó a dejar su plato frente a los jueces, quienes lo vieron con fascinación, solo la fragancia del café transportándolos a un mundo de romance adulto, sereno y maduro. La textura en sus bocas les transmitió un equilibrio perfecto entre el café y la leche, les hablaba de un romance que se había cimentado a través de los años en confianza y cariño, que la amargura no lograba separar su unión.

—Como se podía esperar de un experto en las fragancias— Comentó Asahi.

—Y no solo es la fragancia, el sabor también está a un nivel superior— Apoyó Senzaemon, ya sin la parte superior de su yukata.

—Es tu turno, Yukihira— Anunció Erina, a lo que el pelirrojo se acercó a dejar sus platos frente a ellos con su característica sonrisa.

Takumi abrió los ojos con sorpresa al ver el semifreddo que había decidido preparar. Recuerda que en una oportunidad lo recrearon juntos después de que Yukihira le hubiera pedido que le enseñe la receta. Estuvieron toda la tarde en la cocina de la Estrella Polar, su corazón no dejándolo tranquilo a cada mínimo acercamiento que tenía el contrario hasta que finalmente se dio cuenta de lo enamorado que estaba de él al verlo cocinar con su gran sonrisa y esa mirada confiada al pedirle que pruebe su cocina.

Acercó la cuchara hasta el postre, dejándose embelesar por la suave textura que se deshacía en su lengua. Sintió cómo la ácida dulzura del limón lo transportó a aquel día de primavera, la presumida figura de cierto pelirrojo subiendo al podio para anunciar a todos que llegaría a la cima y que los demás no eran más que un trampolín para lograrlo.

Luego saboreó lo amargo de la crema de almendras en una noche lluviosa en la oscuridad de su habitación, antes de que su hermano abriera la puerta para decirle que Yukihira había ido a decirle que fuera a ver su encuentro contra Mimasaka Subaru.

Finalmente, el dulce de la crema lo ahogó en el recuerdo de sus manos entregándole la mezzaluna tras uno de sus múltiples encuentros, la pequeña sonrisa en sus labios sabiendo que una parte de él estaba empezando a asumir que ya nunca volvería a sentirse completo si no era con él a su lado.

Abrió los ojos, no pudiendo evitar el cariño que emanaba de su mirada al ver al pelirrojo esperando los resultados frente a él. Sin embargo, aunque no tuviera algo como la lengua divina para juzgar su plato, podía notar que algo no estaba bien.

—Lo horneaste demasiado— Dijo mordaz la lengua divina sin ningún tipo de filtro.

—¿Hah?— Soltó Soma.

—Eso es un error de novato para ser el Primer Asiento, Yukihira Soma— Se burló Asahi.

—Eso no es verdad— Dijo el pelirrojo acercándose a probar su propio plato, sorprendiéndose también de encontrar un leve toque en el bizcocho que demostraba que los jueces tenían razón.

—Entonces está decidido— Anunció Senzaemon— El ganador es...¡Hayama Akira!

Takumi formó una pequeña mueca, aceptando y comprendiendo el resultado del jurado, pero frustrado, aunque ni siquiera se tratara de su plato.

—Es por eso que te dije que estabas distraído— Comentó Hayama, para luego dirigirse al rubio— Takumi, las cosas no salieron según lo planeado, pero espero que nuestro trato siga en pie.

—Si— Aceptó Takumi poniéndose de pie y dirigiéndose hacia el Cuarto Asiento ante la mirada sorprendida del pelirrojo— Un trato es un trato.

Soma sintió su corazón encogerse al ver al italiano acercarse a Hayama y, aunque desconocía la apuesta que habían hecho, no entendía porque tenían que acercarse tanto. Cuando vio a Hayama extender la mano hacia Takumi, sintió que dejó de respirar unos segundos, las palabras de Yuuki el día de ayer repetiéndose en su cabeza, por primera vez sintiendo miedo de que efectivamente Takumi lo deje para estar con el moreno.

—¡Espera!— Atrapó el brazo de Takumi ante la sorpresa de todos los presentes, quienes parecían al fin estar viviendo el drama romántico que esperaban al acudir al Shokugeki.

—¿Yukihiraaa...?— Acabó exclamando sorprendido cuando el pelirrojo tiró de su brazo para acercarlo en un repentino abrazo— ¿Q-qué estás haciendo?

—¡Una revancha, Hayama!— Dijo aún con el rubio en sus brazos.

—No creo que eso sea posible— Negó Hayama, aunque no negaría que se estaba divirtiendo con el curso de los acontecimientos.

—Entonces pídemelo a mí, lo que sea que hayas apostado con Takumi de seguro que yo igual te lo puedo dar, mi cuchillo, el Primer Asiento...

Los ojos celestes de Takumi se abrieron con sorpresa mientras enumeraba sus cosas más preciadas.

—¡Espera, Yukihira! ¿Que estás diciendo?— Trató de detenerlo.

—Tú oferta es tentadora, pero dudo que puedas ofrecerme lo que Takumi me prometió, ¿no es así?

—Supongo...— Dijo Takumi mirando de reojo el rostro serio del pelirrojo.

—Bien, entonces— Akira volvió a extender la mano en su dirección, el movimiento brusco de Soma al intentar alejarlo haciendo que algo cayera con fuerza al suelo ante la sorpresa de todos.

—Ah, espero no se haya roto— Dijo Takumi recogiendo el frasco y quitándole el polvo, dejando ver lo que parecía ser...

—¿Orégano?— Dijo Soma sin saber muy bien como reaccionar.

—Si, y si tanto querías uno, me hubieras dicho antes— Suspiró el rubio, sin entender el repentino interés de su novio por las especias.

—Orégano italiano para ser exactos, una de las pocas especias mixtas que incluyen el orégano común con la mejorana— Explicó Hayama viendo con emoción el frasco— Te lo agradezco, Takumi.

—Está bien, te dije que te lo hubiera dado incluso sin la necesidad de un Shokugeki.

—No está mal de vez en cuando emocionar a la audiencia— Comentó Hayama viendo a todos los espectadores con el rostro aturdido de la sorpresa, aunque no fuera la que esperaban— ¿no es así, Yukihira?

El aludido seguía con el rostro en blanco procesando que toda su incertidumbre y sufrimiento se habían originado de un frasco de orégano.

—Orégano...— Murmuró mientras Takumi lo miraba sin entender y Hayama intentaba disimular sus carcajadas.

—No puedo creer que todo esto haya sido solo por un frasco de orégano— Suspiró Soma con los brazos en la nuca mientras se reclinaba en la silla de los diez de la élite con pereza.

—Más bien no puedo creer que hayas hecho todo ese embrollo justamente por un frasco de orégano—Dijo Takumi negando con la cabeza dejando más papeles sobre el escritorio de Soma— Incluso distrayéndote tanto como para dejar horneando más tiempo el semifreddo cuando lo hemos preparado tantas veces. Honestamente, ¿qué pensabas que estábamos apostando?

—Bueno...tú fuiste el que empezó por llamarlo por su nombre en primer lugar— Murmuró mirando hacia otro lado.

—¿Hah?

—Que empezaste a llamarlo por su nombre de repente— Dijo más fuerte, aunque seguía sin mirarlo a los ojos— Él también no dejaba de decir "Takumi esto", "Takumi aquello"...

La oficina quedó en silencio hasta que Yukihira se atrevió a mirar al rubio, quien lo miraba como si estuviera viendo un alien con los ojos y la boca abierta.

—¡No tienes que verme así!

—No, espera, eso quiere decir, que estabas todo distraído, reemplazándome en el Shokugeki y todo eso, porque estabas...¿celoso?

Soma sintió sus mejillas enrojecer levemente, sorprendiendo aún mas a Takumi, quien lo miró unos segundos más en silencio antes de largarse a reír.

—¡Takumi, no es algo divertido! ¡De verdad estaba asustado!

—Eres un tonto, Soma, ¿qué pensabas que había apostado?— Volvió a repetir divertido.

—Bueno, los de la Estrella Polar igual no dejaban de molestarme, así que...¿eh?— Soltó llamando la atención del rubio— ¿Acabas de llamarme "Soma"?

Ambos se quedaron mirando incrédulos, el rostro del rubio tornándose carmesí en poco tiempo al caer en lo que acababa de decir.

—No es verdad, no dije nada, olvídalo por favor— Dijo avergonzado tapándose la cara con sus manos.

—Imposible, no puedo olvidar algo como eso— Dijo el pelirrojo con una gran sonrisa tratando de apartar las manos de su novio, recordándole cuando fueron junto en el autobús al conocerse.— Takumi— Lo llamó logrando que el aludido deje ver poco a poco sus ojos celestes— Llámame "Soma" de nuevo.

Takumi notó la intensidad de sus ojos ambarinos, respiró profundo y apartó las manos de su rostro, las cuales seguían tomadas por las del contrario.

—Soma...— Repitió con timidez.

El brillo emocionado en los ojos ambarinos de su novio junto a su amplia sonrisa le hicieron pensar que Hayama tenía razón cuando le había dicho que debería llamarlo por su nombre desde hace tiempo.

Yukihira se acercó para juntar sus labios y luego lo abrazó con fuerza mientras reía.

—¡Espera, Soma! ¿Y si alguien entra?

—No me importa, quiero que todos sepan que eres mío.

—No pensé que fueras tan posesivo— Comentó con una sonrisa— Allá en el estadio también.

—Yo tampoco lo sabía...— Dijo sorprendiendo al rubio apartándolo levemente— Supongo que esto igual es nuevo para mí. Desde que somos novios, siento que soy más impulsivo en ciertas cosas. Intenté contenerlo, pero no pude evitar sentirme así, especialmente cuando escuchaba a Hayama llamarte por tu nombre tan de repente...— Añadió con un suspiro, ocultando parte de su mirada con el flequillo— Lo siento por causarte problemas, Takumi.

El italiano ladeó la cabeza sorprendido por sus palabras, puso sus manos sobre sus mejillas y levantó con suavidad su cabeza para que lo vea a los ojos.

—No me causas problemas, Yuki-...Soma— Corrigió con una sonrisa— Bueno, puede que a veces si, pero es porque me preocupan las cosas que haces a veces, especialmente cuando te pones en riesgo— Dijo recordando el encuentro contra Mimasaka Subaru, Eizan y muchos más— Pero yo estoy enamorado de ti por cómo eres Soma, probablemente lo he estado desde hace tanto tiempo que ni siquiera fui consciente de cuando empezó..., pero ahora que sé cómo me siento, sé que eso no cambiará nunca.

—¿Aunque sea un sciocco y un coglione?— Repitió lo que le había dicho Takumi antes.

—¡Dijiste que no me habías entendido!— Le replicó con las mejillas rojas.

—Pues no, pero cuando lo dices tú suena adorable.

—¡Soma!

El pelirrojo se largó a reír, lo que después fue secundado por el italiano.

—Pero a todo esto, ¿por que empezaron a llamarse por sus nombres de repente?— Preguntó Yukihira, ya solo por curiosidad.

—Bueno, a Hayama se le hacía difícil llamarnos cuando estaba con Isami, y como ya todos me llamaban por mi nombre, le dije que podía hacerlo. Él sentía que era injusto para mí, así que me dijo que lo llame por su nombre también— Explicó con calma.

—Que simple— Suspiró Soma—, y yo carcomiendo la cabeza.

—¿Por qué pensabas que era?— Rió Takumi.

—Pues no lo sé, cosas de dramas coreanos.

—¿Dramas coreanos?— Repitió entrecerrando los ojos sin entender, ambos volviendo a ordenar los papeles en el escritorio.

—Ademas tampoco querías decirme que habían apostado— Refunfuñó con un puchero.

—¿Volvemos al orégano?

—Ahora que lo pienso, si eso era lo que Hayama obtenía si ganaba, ¿que obtenías tú?

Takumi dejó lo que estaba haciendo, sus mejillas de tornaron rojas mientras Soma se acercaba para verlo con curiosidad.

—N-nada importante...— Murmuró desviando la vista, Soma siguiéndolo para que volviera a verlo.

—Sospechoso.

—No es nada— Reiteró siguiendo con sus papeles.

—Takumi...— Dijo captando su mirada, a lo que el rubio no se vio con más remedio que contarlo.

—Bueno...— Comenzó recordando la conversación que había compartido con el Cuarto Asiento.

"—¡Hey! ¡Aldini!

Tanto Isami como Takumi voltearon a ver al confundido discípulo de Shiomi.

—Ah, no...hum...Takumi Aldini— Se corrigió ante la risa de Isami.

—Bien, me adelantaré al dormitorio, hermano.

—Está bien— Lo despidió Takumi, para luego dirigirse al Cuarto Asiento— Puedes decirme solo "Takumi", Hayama-san. Ambos pertenecemos a la élite de los diez y la mayoría prefiere llamarnos por nuestros nombres para no confundirnos.

—Dices eso, pero no creo que esté bien llamarte solo por el nombre— Dijo el moreno con una mueca desconforme. 

—Comprendo que es una costumbre de Japón la importancia de llamarse por el nombre de pila, pero yo crecí en Italia, que utilicen mi nombre no me molesta— Le dijo con una sonrisa amable.

—Si tú lo dices...pero entonces deja de llamarme Hayama-san, se siente extraño.

—¿Eh? Pero...— Dudó por unos momentos— Bueno, Hayama.

Hayama lo observó en silencio por unos segundos mientras ambos se sentaban en una banca cercana.

—¿Pasa algo?— Preguntó Takumi con curiosidad.

—Ah, no, es solo que...bueno, pensé que te sería más difícil, después de todo, conoces a Yukihira por más tiempo y son más cercanos, pero sigues llamándolo por el apellido— Optó por simplemente decir lo que estaba pensando.

—Es que eso...— Dijo apenas el rubio con el rostro completamente rojo, causando la risa del contrario.

—Veo que llamarme por mi nombre no es muy importante comparado con el de Yukihira, ¿no es así?

Si era posible el rostro de Takumi se puso aún más rojo ante sus palabras.

—N-no es que no lo haya intentado, es solo que...S-S-Soma es demasiado para mí, es demasiado vergonzoso— Se sinceró cubriéndose el rostro con las manos— De todas maneras, dudo que a Yukihira le importe demasiado.

—¿Si? Yo creo que le gustaría— Le dijo Hayama con una sonrisa captando su atención y haciendo que aparte las manos de su cara— Demasiado incluso.

—Bueno, yo...¡Es-eso no es lo importante!— Negó con la cabeza cambiando de tema— ¿Qué era lo que querías decirme en primer lugar?

—Ah, eso...— Comenzó a explicarle con calma la razón por la que estaba buscándolo

—¿Orégano?

—Si, hemos hecho varios cultivos en el laboratorio de Jun, pero ninguno nos convence. Estuve leyendo varios estudios y el orégano italiano me llama particularmente la atención por su mezcla con la mejorana. Me preguntaba si tenías un poco para estudiarlo.

—Así que de eso se trataba— Comprendió Takumi— Creo que me quedan algunos en el departamento, puedo dártelos sin problema.

—Muchas gracias, Al...Takumi— Dijo Hayama obteniendo una sonrisa del rubio— Aún así, me siento algo mal por solo venir y pedirte algo, ¿no quieres nada a cambio?

—¿A cambio...?— Meditó Takumi con los ojos cerrados hasta que pareció recordar algo y sus mejillas se pusieron rojas— No-no hay nada, olvídalo.

—Parecías pensar en algo— Lo presionó un poco Hayama. De cierta forma molestar a Yukihira y a Takumi lo hacía divertirse hasta cierto punto.

—No, no— Negó el rubio hasta que lo pensó mejor y lo miró con sus ojos celestes— Es solo...pensaba invitar a Yukihira a Italia en las vacaciones de verano, para que...bueno...mis padres lo conozcan, pero ha acumulado tanto trabajo que no sé si esté libre para las vacaciones. Lo he presionado para que lo haga, pero es tan distraído...

—Concuerdo con eso— Suspiró Hayama— ¿Entonces quieres que te ayude a disminuir el trabajo de los consejeros para que Yukihira tenga las vacaciones libres para ir a Italia?

—Supongo que suena excesivo como contraparte a lo que me pediste...— Suspiró el rubio.

—Me parece bien— Dijo el moreno levantándose del banco.

—¿De verdad?— Preguntó sorprendido el italiano.

—Pero me gustaría hacerlo más interesante, así que tengo 2 condiciones— Dijo con una sonrisa misteriosa — La primera es que nos enfretaremos en un Shokugeki.

—¿Un Shokugeki?— Repitió Takumi sintiendo la llama del desafío despertando en él.

—Si, siempre he querido enfrentarte de forma oficial, estoy seguro que a varios de la academia también se le hará interesante.

—Por mi bien— Anunció el rubio con un asentimiento.

—La segunda es...— Dijo levantando un segundo dedo— Que si pierdes tendrás que llamar a Yukihira por su nombre.

Takumi lo quedó viendo unos segundos hasta que procesó lo que acababa de escuchar y entró en pánico.

—¿Hah? ¿Por qué eso? ¿T-tan de repente?

—Por nada en particular, solo se me hace curioso imaginar el rostro de Yukihira— Respondió sinceramente con rostro pensativo.

—¡N-no puedo hacer eso!

—Entonces no hay trato— Dijo volteándose para seguir su camino, el rubio no sabiendo qué hacer hasta que pareció decidirse.

—Espera, Hayama.

—¿Si?— Se volteó a verlo disimulando una sonrisa con su canela en el rostro.

—Es un trato."

Takumi terminó de contar la historia con las mejillas sonrojadas, negándose a ver al pelirrojo a los ojos.

—Y eso fue lo que pasó...— Dijo casi en un murmullo.

—Hayama, ese maldito, solo se estuvo divirtiendo a nuestra costa— Yukihira sintió un tic en su ceja, imaginando el rostro burlón del maestro de las especias.

—Aunque al final igual acabé por llamarte por tu nombre por impulso— Mencionó Takumi no sabiendo cómo sentirse al respecto.

—Si, e igual Isami ya me había invitado a ir a Italia con ustedes para las vacaciones.

—Ya veo...— Dijo Takumi con un suspiro hasta que abrió los ojos perplejo notando lo que acababa de escuchar— Espera, ¿qué?

—¿Qué cosa?— Preguntó extrañado el pelirrojo.

—¿Cómo que "qué cosa"? ¿Hace cuanto que Isami te invitó a Italia?

—Hum...¿un mes?

—¡¿Hace un mes?!— Repitió casi halándose de sus cabellos, sin poder creerlo— Ese Isami...

—¿No quieres que vaya?— Le preguntó Soma.

—¡Por supuesto que quiero que vayas!— Replicó Takumi haciendo sonreír a Soma cuando éste sintió sus mejillas arrebolarse al darse cuenta de lo que acaba de decir— Quiero decir, por supuesto que si, después de todo, eres mi novio y bueno...

—Bien, decidido entonces— Concluyó con una sonrisa que hizo suspirar al rubio.

—¿Alcanzarás a terminar todo tu papeleo?— Le preguntó negando con la cabeza hasta que sintió los labios contrarios junto a los suyos.

Cuando abrió los ojos vio los iris ambarinos de Soma brillar como cuando recibía un desafío que superaría no importa qué.

—Cuenta conmigo, Takumi.

El rubio sonrió sabiendo que cumpliría su palabra, al fin y al cabo, siempre lo hacía.

Notes:

¡Muchas gracias por leer!