Chapter Text
—Es imposible —decretó finalmente Shinichi antes de soltar un pequeño bostezo.
Era de mañana, y el detective había planeado, el día anterior, pasar todo el fin de semana en cama y así recuperar sus horas de sueño perdidas durante su último caso.
Pero sus planes se vieron frustrados cuando, a primera hora, inesperadamente, Ran se apareció en su hogar junto a su pequeño hijo, Hikaru.
—Por favor, Shinichi, eres mi última opción —dijo con pesar. El cansancio y la desesperación eran palpables en su rostro—. No puedo pedirle a nadie más esto.
—Aunque me digas eso, sigue siendo imposible para mí —declaró Shinichi. Posó su mirada sobre el pequeño niño que dormía plácidamente en brazos de Ran y frunció el ceño levemente—. Nunca antes, en mi vida, cuidé a un niño.
—¿Qué? ¿Y Ayumi y los demás, qué? —preguntó con cierta gracia fingida Ran, tensando al contrario. Sabía que intentaba sacar el tema de su doble identidad nuevamente.
—En mi defensa, al menos ellos sabían ir al baño por su cuenta —dijo con calma antes de ponerse de pie y dirigirse a la cocina para prepararse un café.
—¡Oh! ¿Eso quiere decir que el tan famoso Kudou Shinichi teme cambiar un pañal? —preguntó con ironía, molestando al otro—. Vamos, Shinichi, me lo debes y lo sabes.
—Sé que te debo muchas cosas, Ran, pero esto es demasiado —declaró, completamente rendido, desde la cocina—. No soy bueno con los niños —dijo antes de volver a la sala con dos tazas de café y ofrecerle una a su amiga.
—Solo será por un mes, por favor —pidió nuevamente Ran antes de sujetar la taza de café y darle un pequeño sorbo—. Realmente necesito tu ayuda —declaró, logrando hacer sentir un poco culpable a Shinichi.
—Ran, yo... —intentó refutar, pero fue interrumpido por la otra.
—Sé que acabas de entrar en tus vacaciones y es muy egoísta de mi parte pedirte esto, pero estoy desesperada —declaró con cansancio, mientras acunaba al niño entre sus brazos—. Sonoko no puede cuidar a Hikaru porque se lastimó la pierna la semana pasada, mis padres finalmente volvieron a estar juntos y se fueron de vacaciones, la única niñera en la que confío tiene problemas familiares, y Eisuke viajará conmigo para tratar el caso en el que estoy trabajando —dijo rápidamente, histérica, logrando sorprender a Shinichi.
—Ran, espera —dijo con preocupación. Ran hablaba tan rápido que llegaba a confundirlo por momentos.
—No puedo esperar, Shinichi —continuó hablando—. Nada de lo que planeé salió como debía, el caso de divorcio en el que trabajo se volvió pesado, repentinamente tendré que viajar para hablar con la familia de mi cliente y ahora la niñera me canceló a último momento —declaró con molestia y cansancio.
—Lo entiendo, pero por favor, cálmate, ¿sí? —pidió Shinichi con una pequeña sonrisa, logrando calmarla un poco.
Ran suspiró pesadamente y bebió un poco del café que Shinichi le ofreció antes, logrando así recuperar la compostura.
—Lo siento, es solo que todo ha sido tan repentino —declaró con pesar la mujer. Shinichi negó con calma.
—Está bien, te entiendo —dijo con una pequeña sonrisa. Observó a su antigua compañera de clase con cierta pena; se encontraba completamente desesperada y al borde del llanto.
El estrés estaba consumiéndola lentamente luego de que sus planes fueran frustrados y ahora teniendo que improvisar, algo que odiaba hacer, e ir a pedirle ayuda a él.
Ran siempre le ayudó, lo apoyó e incluso lo amó por cierto tiempo. Debía ayudarla, aun si eso significaba sacrificar sus preciadas vacaciones o aprender por las malas a cambiar un pañal.
—Está bien, Ran —dijo, llamando la atención de la contraria—. Lo haré, cuidaré de Hikaru mientras tú y Eisuke se van de viaje de negocios —aceptó con rendición.
—¿En serio? —preguntó sorprendida. Shinichi simplemente asintió—. ¡Muchas gracias! —exclamó con ánimo antes de sonreírle con cariño al niño entre sus brazos—. ¿Escuchaste eso, Hikaru? ¡Shinichi va a cuidarte! —declaró, logrando despertar al menor.
Hikaru estiró sus pequeños brazos perezosamente antes de abrir sus ojos y sonreírle ampliamente a su madre.
—Shii-chan... —murmuró aún algo dormido, antes de recibir un pequeño beso en la mejilla por parte de su madre.
—Voy a extrañarte tanto —declaró Ran con cierta tristeza antes de abrazar con cuidado a su hijo, quien simplemente soltó una pequeña risa.
Shinichi sonrió, enternecido por aquella escena. Ran era una gran madre.
Sabía que ella había estado posponiendo sus viajes de negocios, desde que se casó, para poder pasar más tiempo en familia con Hikaru y Eisuke.
Ella realmente se estaba esforzando, así que él también debería hacer lo mismo, ya que, como Ran le dijo, se lo debía.
Después de todo lo sucedido con la Organización de Negro y su doble identidad, Ran siempre estuvo a su lado, apoyándolo.
Suspirando con cansancio, Shinichi tomó su taza de café y la bebió con calma mientras observaba a Ran y Hika.
Solo sería un mes... ¿qué tan difícil podría ser?
