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Capítulo 1 “ Spoiler:sigue sin contarme nada”
Era una tarde nublada de domingo, de esas que invitan a no salir de casa.
Fenzy y su madre estaban sentadas en el sofá, envueltas en mantas y rodeadas de bolsas de botanas medio abiertas. Afuera lloviznaba apenas, y adentro el televisor iluminaba la sala con tonos cálidos.
Aunque le doliera admitirlo, Fenzy amaba esos planes con su madre. Le gustaba demasiado esta tradición suya de ver juntas dramas románticos —aunque siempre fingiera lo contrario.
—Espero que no hayas visto el nuevo episodio sin mí, ¿mamá? —dijo, frunciendo la cara con sospecha.
—No pensé que te importaría —respondió su madre
—No me importa —refunfuñó Fenzy—, es solo que no me gusta que traiciones esta costumbre que tenemos. Eso es todo.
Su madre la miró de reojo, obviamente sabía que mentía, pero solo la miro sin decir nada mas.
—Mmm —murmuró, pensó para si misma, sabia que Fenzy necesitaba dejar de ser tan terca, pero obviamente eso no iba a suceder
Se hundieron en el sofá y se dispusieron a ver su programa confort: “La Reina Abbey”, un drama de época ambientado en la alta sociedad londinense de principios del siglo XIX. Lo pasaban todos los fines de semana, y ya era parte de su ritual sagrado no perderse ningún episodio.
Esto es ridículo, pensó Fenzy mientras otra dama en pantalla fingía desmayarse por amor. ¿Quién se enamora en un baile de tres minutos? ¿Y por qué todos hablan como si tuvieran un palo metido en el culo?
Aun así, no cambiaba el canal. No podía. Había algo en esos vestidos, en los secretos a media voz, en las miradas robadas, que la dejaba pegada.
Son tonterías..., se decía siempre. Pero ahí estaba, viendo capítulo tras capítulo como si su vida dependiera de ello.
El salón estaba en penumbra, iluminado solo por la luz azulada de la televisión. En la pantalla, un joven lord tomaba la mano de una dama, mientras un cuarteto de cuerdas sonaba dramáticamente de fondo.
—Ay, no —murmuró Fenzy con la boca llena de palomitas—. ¿Otra vez un baile? ¿No se cansan?
Su madre sonrió desde el otro extremo del sofá.
—¿Y tú no te cansas de fingir que no te gusta?
Fenzy hizo una mueca y desvió la mirada.
—Shhh, estoy estudiando historia... visual.
Un silencio breve, cómodo. Luego su madre comentó:
—¿Te has dado cuenta de lo mal que la pasaban las mujeres en esa época?
—¿Por los corsés? —preguntó Fenzy con ironía.
—No solo por eso. No podían decidir con quién casarse. Sus padres lo hacían por ellas. Muchas veces ni siquiera conocían bien al tipo.
Fenzy frunció el ceño.
—¿Y si no querían casarse?
—Se convertían en un escándalo andante. Las llamaban solteronas y quedaban fuera de todo. El matrimonio era como un boleto de entrada al mundo… y si no lo conseguías, te quedabas fuera.
—¿Y si se casaban con un idiota?
—También te quedabas fuera, pero legalmente atada a él. No podían divorciarse fácilmente. Y si lo hacían, perdían todo, incluso a sus hijos.
—¿Y tú cómo sabes todo eso?
Su madre sonrió.
—Porque me gusta leer e informarme de todo. Además, soy una romántica empedernida. Este tipo de historias cursis me encantan… al parecer, es algo que tú y yo tenemos en común.
Fenzy rodó los ojos y volvió a mirar la televisión, fingiendo indiferencia, aunque no pudo evitar sonreír un poco.
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El maratón de su fin de semana terminó con los créditos silenciosos del tercer episodio.
—En fin —dijo, levantándose del sofá—. Voy a preparar la cena.
Fenzy se quedó sola, abrazada a la manta, y revisó su teléfono. Tenía varias notificaciones nuevas de su grupo de WhatsApp.
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Nombre del chat:
Los Zorn nos la chupan 💛💚❤️💙🩷⚽
Lon: 
¿Oigan quién ha cambiado el nombre del grupo?
Zak:
¿Te resulta ofensivo? Estamos denigrando a tu gente?😍😊😘
Lon:
🖕🏻
Cloe:
🧍
Zak:
¿Chicos, mañana quieren salir un rato? Podemos hacer unos toques, hay que aprovechar que al fin tenemos vacaciones, podríamos salir a jugar fútbol o algo.
Cloe:
Zak, sabes que te quiero, pero deberías superar tu obsesión con los toques. No es sano.
Fenzy:
lol
Kiet:
Dejen dormir, carajo.
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Al día siguiente, todos estaban reunidos en la cancha, ubicada a pocos metros de su escuela.
Fenzy corría tras el balón, riendo. Se recogió el cabello en una coleta improvisada y comenzó a intercambiar algunos pases con Zak y Kiet.
Después de un rato, con la respiración agitada y la boca seca por el esfuerzo, caminó hacia su bolso en busca de su botella de agua. Al levantar la vista, notó que Lon también estaba cerca, bebiendo de la suya.
—Hola —saludó él, sin mucha ceremonia.
—¿Desde cuándo eres tan parlanchín? Estás más sociable de lo habitual… ¿estás bien? ¿No estarás enfermo, verdad? —comentó Fenzy con una sonrisa burlona—. Se supone que siempre estás en modo lobo solitario, emo intelectual atormentado. Me sorprende verte tan... conversador.
Ambos rieron suavemente y guardaron silencio unos segundos, contemplando el paisaje. El cielo estaba despejado, con ese azul limpio típico del verano, salpicado de nubes suaves. Era uno de esos momentos simples pero agradables.
Fenzy siguió bebiendo y lo miró de reojo.
—Que te den. Estoy intentando mejorar mis habilidades sociales, y tú no colaboras —respondió Lon, divertido.
—Oye, cambiando de tema… ¿nunca nos dijiste dónde aprendiste a jugar así? Eres increíble en esto del Sendokai. Parece que ni te esfuerzas.
—Bah, solo es práctica —respondió encogiéndose de hombros.
—¿En serio? Por lo bien que juegas, cualquiera pensaría que lo llevas en la sangre. ¿Estás seguro de que no es algo genético? Parece que tu padre es el Ronaldinho del Sendokai.
—Bueno, primero... gracias por el cumplido, supongo. No pensé que estuviera en tu naturaleza venenosa y sarcástica elogiar a alguien. Y segundo... ¿quién carajos es ese?
—¡Uy, no! ¡Se nota que te falta cultura general, inculto! ¿Cómo no vas a saber quién es Ronaldinho?
—Es que yo sí tengo buenos gustos. Pasiones de verdad.
—¡Qué descaro! ¿Hablas de Melve? Tú y Cloe se creen los más intelectuales solo porque escuchan música alternativa, leen libros raros y aman el arte. No los aguanto.
—La ignorante eres tú, que no sabe apreciar la profundidad de esas cosas —replicó Lon con aires de superioridad.
—Idiota.
—Soy un buen samaritano, igual y podría enseñarte a entrar al lado oscuro. Aún no es tarde, Fenzy. Deberías escuchar una de sus canciones antes de criticarlos. Eso de opinar sin conocer es muy bajo.
—Está bien, solo si tú escuchas mi disco completo de Iron Maiden.
—¿Heavy metal? ¿Yo? Ni lo sueñes —dijo entre risas.
—¡El burro hablando de orejas! Estás bien menso. Pero bueno, para que veas que no soy mala persona, lo pensaré respecto al disco de Melve. Tú deberías hacer lo mismo con Iron Maiden.
—Está bien, está bien —aceptó riendo.
Se hizo una breve pausa antes de que Fenzy bajara un poco la voz.
—Oye... sé que no debería preguntarte esto. Y perdón si vuelvo a cambiar de tema tan de repente, sé que no es asunto mío y que debería mantenerme al margen, pero desde hace tiempo he querido saber... ¿qué quisiste decir aquella vez, en el torneo contra los Kiwuns? Lo que mencionaste sobre tu padre…
—¿Pasó algo con él, Lon? ¿Te hizo daño? Sabes que puedes hablar con nosotros si lo necesitas. No tienes que cargar con todo tú solo.
Lon se quedó en silencio unos segundos. Su expresión cambió.
—¿Por qué de repente cambias de tema y quieres hablar de eso?
—Lo siento. No quería ser invasiva. Solo intentaba ayudarte…
—¿Ayudarme? No necesito tu ayuda. En lugar de hacerte la buena amiga, ¿por qué no dejas de meterte en la vida de los demás?
—Ahora entiendo por qué casi no hablo contigo. Eres una metiche. No tienes derecho a hurgar en mi vida.
—Eres un terco. Igual que Zak. Está bien si no quieres hablar, lo respeto, pero no hacía falta que fueras tan grosero. Solo me preocupaba por ti, pero está claro que contigo no se puede conversar.
Sin decir una palabra más, Fenzy se dio la vuelta y regresó con los demás, fingiendo que nada había ocurrido. Se reincorporó al juego como si aquella conversación nunca hubiera existido.
Desde lejos, Lon la observaba. Aunque su expresión seguía siendo seria, en sus ojos se percibía un leve destello de arrepentimiento. Sabía que había sido injusto con ella, pero ya era tarde para disculparse. Así que simplemente guardó silencio y dejó que el resto del día transcurriera sin volver a cruzar palabra con Fenzy.
Y así, lentamente, el día llegó a su fin.
