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El arte de decir no

Summary:

Senku necesita dinero para un nuevo experimento. El problema: ya gastó toda su mesada.
El plan: pedírselo a Xeno, que siempre cae ante su cara de cachorro.
El obstáculo: Stan, que está decidido a enseñarle el noble arte de administrar.

Notes:

Hola! Se que paso tiempo pero al fin aquí esta un nuevo capitulo :)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Senku contaba moneda por moneda, dólar por dólar hasta lo último que le quedaba de sus ahorros.

—5…10…15…20. Solo 20 dólares, no será suficiente. —lo decía mientras los tomaba y doblaba uno a uno. 

Sus experimentos últimamente han sido muy costosos, y el nuevo experimento con el que estaba trabajando tampoco era barato. Además, acababan de darle su mesada para empeorar las cosas. No podía esperar un mes, necesitaba conseguir más dinero, así que, decidió probar suerte. 

Bajó las escaleras con cautela, esperando encontrar a Xeno sentado en un sofá leyendo un libro, pero no lo miraba por ningún lado. 

—¿Buscabas algo? —escucho una voz desde la cocina. 

Era Stan quien afilaba un cuchillo de cocina con gesto tranquilo. 

—¿Dónde está Xeno? —preguntó Senku, con una sonrisa fingidamente casual. 

—Salió, lo llamaron del laboratorio—Stan levantó una ceja—¿Necesitas algo? 

—No es nada importante. —Senku ya estaba por subir nuevamente a su cuarto. 

Stan logro ver como el mocoso tenía unos billetes en la mano, además si buscaba específicamente a Xeno podía hacerse una idea de lo que buscaba.

—No estarás pensando en pedir más dinero, ¿Verdad? 

Senku se detuvo en seco. —N-no, claro que no. 

Stan resopló. —Porque no va a pasar. Ya gastaste suficiente este mes. La ciencia también necesita limites, niño. 

—Te reto a decir eso frente a Xeno —Senku lo miraba atónito— Y ni siquiera sabes lo que trato de hacer y cuánto dinero necesito.

 —No me importa y no necesito saberlo, no tendrás más dinero hasta el próximo mes. — le contesto Stan, ignorando la amenaza con su esposo, mientras seguía con su tarea afilando el cuchillo. 

—¡Pero este experimento es importante, si se aplica a…!

—No —interrumpió Stan—Ya fue suficiente. Aprende administrar, pequeño genio. 

Senku gruño para sí mismo mientras se alejaba dando pisadas más fuertes de las necesarias, pero no se daba por vencido. Aún tenía cartas por jugar. 


Cuando Xeno regresó del laboratorio, encontró la cocina llena del olor de ajo y especias. Stan, con un delantal amarrado a su cintura, se encontraba picando verduras con concentración.

Xeno se quedó un momento en la entrada, observándolo. Sus ojos se posaron en los músculos marcados bajo la camiseta sin mangas que llevaba puesta, mientras sus hombros se movían en un vaivén cada vez que cortaba, como si fuera un arte delicado. 

Se acerco en silencio y lo rodeó por detrás, apoyando las manos en su cintura mientras besaba sus hombros. 

—¿Qué estás haciendo? —tarareo Stan, sin dejar de cortar.

—Recargando energía —murmuro Xeno, apoyando la frente en su hombro. 

Stan soltó una risa grave. — ¿Un día pesado? 

—Lo mismo de siempre, ya lo sabes, lidiar con un montón de idiotas— suspiro Xeno. —Pero es bueno estar de regreso en casa. ¿Cómo estuvo la tarde?

—Tranquilo, el mocoso estuvo buscándote, no quería decirme por qué. Supuse que venía con intenciones sospechosas y acerté. Quería más dinero. 

—¿Cuánto necesita? —pregunto Xeno, como si nada.

—No pregunte. Le dije que no. 

—¿Por qué? Si no es mucho, podríamos… 

—Porque ya le hemos dado suficiente Xe. Tiene que aprender administrar el dinero —Stan tenía una mirada seria —No podemos darle lo que quiere cada vez que pone ojitos de cachorro. 

Xeno frunció un poco los labios, dubitativo. 

—Lo sé… pero invertir en la ciencia nunca es un gasto de más.

—No es eso Xe. No se trata de cuanto gaste. Si hoy pide porque sabe que cederemos, mañana también y pasado. Necesita aprender a tener límites. 

Xeno asintió con algo de pesar. Stan tenía razón, pero le costaba negarse a esa mirada que Senku había perfeccionado con los años y que sabía que él era débil ante ella. 

Stan estaba por terminar la cena, asi que mando a Xeno a cambiarse. Al poco rato Xeno y Senku ya estaban sentados en la mesa.

La cena iba tranquila, hasta que Senku decidió atacar. 

Xeno contaba como había sido su tarde en el laboratorio, con lujo de detalles mientras Senku solo escuchaba con mucha atención. Cada tanto interrumpía con preguntas, asentía con entusiasmo y soltaba comentarios halagadores hacia Xeno.

Stan comía en silencio, cada tanto mirando de reojo con una ceja arqueada, cuando escuchaba comentarios como “Xeno, tu mente es una joya científica incomprendida”, parece que el mocoso ni siquiera estaba intentando disimular. 

—También quisiera seguir tus pasos Xeno, creando cosas nuevas todo el tiempo. Es una lástima que no cuento con los fondos suficientes— comento Senku, mientras hacia esa cara de cachorro abandonado. 

Xeno abrió la boca, estaba a punto de caer. No podía ignorar a su pequeño genio cuando lo miraba así, sabía que estaba siendo débil pero como podría decirle que no. Stan hablo antes que pudiera decir algo. 

—Ya hablamos de esto mocoso. No hay más dinero. 

Senku lo ignoró por completo y giro hacia Xeno.

—Se que tú si entiendes. Stan no capta la elegancia de invertir en la ciencia, diciendo cosas como que debemos tener límites, pero tú… tú sabes que limitar la curiosidad de un joven genio con restricciones económicas es un crimen— lo decía con ojos brillantes, enormes, con una expresión dulce. 

—¿Stan dijo que…? —Xeno volteo a verlo.

El soldado tenía el ceño fruncido, los brazos cruzados, el mensaje lo tenía escrito en la cara: No cedas. 

Xeno trago saliva. —Senku eres muy creativo. Estoy seguro de que puedes encontrar otro experimento mientras tanto, algo que puedas hacer con los materiales que ya tienes. Podemos hacer el siguiente juntos. 

Senku hizo un puchero teatral y bajó la cabeza, resignado. Xeno era su última carta. —Supongo, pero consté que lo intenté. 

Xeno lo miró por varios minutos. Le dolía un poco negarle algo cuando sabía que lo pedía de verdad… pero Stan tenía razón. Aunque lo odiara admitirlo. 

Cuando termino la cena, Xeno se puso a lavar los platos. Stan se le acercó por detrás y le dio una palmada en el trasero, haciéndolo brincar. 

—Estuviste fuerte ahí, doc. Estoy orgulloso de ti. 

—No estoy seguro de si fue lo correcto y no me las dejado fácil, al decir que la ciencia hay que ponerle limites —dijo Xeno viéndolo serio y apuntándolo con un tenedor que termino bajando con un suspiro —pero tú ya habías dicho que no, tenía que apoyarte.

—Gracias por eso —Stan contestó mientras se ponía a secar los platos —lo estamos criando juntos después de todo. 

Xeno tenía cara aun de no estar seguro si lo hizo bien, aun si había que poner límites como decía Stan, eso implica también ponerle un alto a la ciencia.

 Stan se dio cuenta de la conflictuado que estaba Xeno, pero estaba feliz que lo haya apoyado, por lo que no se contuvo y le dio un beso en la mejilla a su esposo.

A la tarde siguiente, Senku Estaba tirado boca arriba como una estrella de mar, en medio de la sala. Como si hubiera perdido la voluntad de vivir. 

—Mi vida es una tragedia —se quejaba, dramáticamente —Si tuviera un diario, escribiría sobre la injusticia que es vivir en un mundo donde los grandes descubrimientos se limitan por los fondos. 

—Cállate y sal a jugar como cualquier niño —gruño Stan desde el sofá. 

—No soy cualquier niño —protesto Senku, estirando un brazo mientras se señalaba a si mismo —Soy un prodigio incomprendido. 

Stan bufó. 

Xeno, quien estaba sentado leyendo, levanto la mirada de su libro y le sonrió a Stan. —Fue tu decisión no darle el dinero. Encárgate. 

Stan se levantó y desapareció por el pasillo. Xeno asumió que se iría a fumar, hasta que regresó con jeans, una camiseta ajustada y una mochila al hombro. La ropa que usaba para ir al campo de tiro. 

Xeno solo levanto una ceja, intrigado.  

—Vamos. Tienes tres segundos para levantarte o te arrastro. 

Senku lo miró desde el suelo —¿A dónde? 

—A practicar tiro —Stan se ajustó la gorra y caminó hacia la puerta —Cambiante, te doy cinco minutos.

Senku miro a Xeno, confundido. —¿Vas a dejarme solo en esto?

—No me metas, no quiero que Stan termine llevándome con él. —contesto Xeno regresando su vista al libro. 

—¿Y aun así piensas dejarme ir? 

—Tal vez te guste. Yo lo hice una vez y lo odié, pero tú no eres yo. —contesto Xeno encogiendo los hombros. 

—¿Estás diciendo que existe la posibilidad que me divierta? —pregunto Senku con incredulidad. 

Xeno volvió a levantar su mirada del libro y bajando un poco sus lentes de lectura le contesto —Estoy diciendo que, si no sales, te van arrastrar igual. Mejor que lo hagas con dignidad. 

Senku bufó, pero se levantó. 

—No puedo creerlo… —Senku dijo resignado. 


Senku llegó al campo de tiro con el ceño fruncido y los brazos cruzados, mirando alrededor, pensando ¿Qué diablos estaba haciendo ahí?

—¿Puedo empezar a quejarme? —Pregunto Senku

Recordando que al subir al carro Stan le advirtió no quejarse hasta darle una oportunidad.

Stan ignoró su pregunta, estaba demasiado ocupado saludando a un par de conocidos que se encontraban en la entrada.

—Hey, ¿Trajiste compañía hoy Snyder? – preguntó uno de los hombres, alzando una ceja. 

—Solo a mi mocoso —respondió Stan, dándole una palmada ligera en la espalda de Senku para que entrara. 

—¡Me has llamado así todo el día, no soy un mocoso! —reclamó.

—Ah, ¿no? ¿Entonces por qué te las pasado llorando desde que te saque de casa?

—No llore —contestó Senku chasqueando la lengua.

En recepción, Stan presentó su credencia y pidió un lugar. 

—¿Este es tu hijo? —pregunto el encargado, mirando a Senku de reojo mientras entregaban los auriculares, gafas y el arma. 

Stan solamente asintió, sin pensarlo mucho. Senku abrió la boca para soltar algún comentario, pero se detuvo, recordó que en la entrada también lo llamo “su mocoso”, se enfocó más en el insulto que no presto atención al “Su”. Era la primera vez que lo llamaba de esa manera. No sabía porque, pero tampoco quería corregirlo. 

Stan con el equipo en mano, comenzó colocándole las gafas y la protección auditiva. Luego, con más delicadeza de la que Senku esperaría, le mostró cómo sostener el arma correctamente, dónde poner los dedos y como apuntar. 

—Te va a dar un golpe al disparar. No es una pistola de juguete, así que mantén la postura firme. —le advirtió. 

Senku trato de concentrarse. Respiró hondo. Disparó. 

El tiro pasó a medio metro del blanco. 

Sentía que se empezaba a sonrojarse, fue un tiro terrible. Estaba esperando que Stan empezara con sus comentarios sarcásticos, pero no llegaron y al voltearse se dio cuenta del porqué. 

Stan se tapaba un poco la boca, como si tratara de ahogar una risa. Se compuso rápido y se dirigió a Senku.

—Inténtalo otra vez, Einstein. 

Estaba un poco sorprendido que Stan desaprovechara la oportunidad para burlarse abiertamente, en general estaba actuando muy raro este día, no significaba que le disgustara. Volvió a levantar el arma y apunto otra vez. 

Pasaron gran parte de la tarde en su mayoría en intentos fallidos, risas mal disimuladas y correcciones de Stan, que para su sorpresa, Senku aceptaba. 

Cuando al fin logro acertar a uno no podía creerlo, no duro mucho en su emoción cuando recibió unas palmadas fuertes en la espalda, volteo un poco indignado por los golpes, pero cuando vio a Stan sonriendo orgulloso no logro decir nada, solamente regreso la mirada a la diana sonriendo. 

—Ufff ese fue un buen tiro niño — uno de los señores de la entrada se había acercado. —tenía que ver cómo le iba al hijo del prodigio en el tiro. Debes estar orgullo Stanley. — el señor le dio un golpe amistoso a Stan con el codo mientras reía. 

—Si… —fue todo lo que contesto Stan. 

De vuelta en el carro, Senku se acomodó el cinturón con un suspiro. Stan puso en marcha el auto y, sin mirarlo, comentó

—No lo hiciste tan mal, mocoso. 

Senku lo miro con escepticismo

—¿Qué? ¿Eso fue un halago?

—Fue una observación objetiva. No te agrandes. 

Senku rió bajo. 

—Tranquilo. No se me subirá a la cabeza… tanto. 

Al llegar a casa Xeno los esperaba en la sala, hojeando algunos documentos. Cuando los vio entrar, bajo los papeles. 

— ¿Cómo les fue?

—No fue una completa tortura —contesto Senku con una sonrisa burlona hacia Stan —Aun prefiero que pasemos el tiempo con los experimentos, pero no estuvo mal.

Xeno sonrió divertido. 

—Me alegra que lo disfrutaras más de lo que hice yo. Ahora ve a bañarte y a cambiarte para la cena.

Apenas subió los escalones Xeno se giró hacia Stan. 

—¿Quién lo diría? Al menos no parece que lo odió.

Stan, sin mirarlo directamente, se encogió de hombros. 

—Supongo que pudo ser peor. Pero ya los escuchaste, siempre prefiere pasar el tiempo contigo con los experimentos y todo eso.

Xeno ladeó un poco la cabeza, intrigado. —Stan. ¿No me digas que estas celoso?

—¿Qué? ¡Claro que no! —dijo rápidamente, aunque un leve sonrojo lo delató— Solo digo que, si no hiciera experimentos, tal vez le interesaría otras cosas y no sé… tener algo que hacer juntos. 

Xeno lo miro con ternura. 

—Oye no te preocupes tanto. Estoy seguro de que van encontrar algo que los una. —Le acaricio la mejilla y dejó un beso ahí, breve, pero con cariño— Ahora ve a cambiarte mientras hago la cena. 

Stan se giró con un resoplido, pero una pequeña sonrisa se le escapó antes de irse.

La mesa ya estaba lista cuando Stan regresó cambiado junto con Senku que aun llevaba el cabello húmedo y una camiseta demasiado grande. El olor a comida casera llenaba la cocina y el comedor despertando el hambre que no sabían que tenían. 

Xeno sirvió los platos con eficiencia de quien conoce de memoria los gustos de los que quiere, poco más de arroz para Senku, menos salsa para Stan. Se sentaron en sus lugares de siempre y comenzaron a comer entre pequeñas conversaciones y comentarios del día.

—¿Y entonces? —preguntó Xeno, mirando a Senku —Cuéntame más sobre tu día con Stan. 

Senku se encogió de hombros mientras masticaba. 

—Generalmente bien. Stan no gritó, nadie salió herido y solo fallé diez veces antes de atinarle a una. Diría que es un récord. 

Stan alzó una ceja. —Diez como mínimo. Pero sí, nadie murió. Eso ha sido una victoria. 

—¿Volverías a ir? —pregunto Xeno. 

Senku sonrió. —Tal vez. Si mi padre me lo pide. 

Stan se atragantó con el agua.

—¿Qué dijiste?

Senku con toda la calma del mundo, repitió:

—Que lo hare cuando mi padre me lo pida. —Y luego con una sonrisita maliciosa añadió —Ya sabes, en el campo de tiro no parabas de referirte a mi con tu hijo, no te culpo claro, fui el tema de conversación del lugar. 

Xeno cubrió la boca para contener la risa. 

—No me hagas sonar como un papá orgulloso en una feria de ciencia —bufó Stan, ya con las orejas rojas.

—Demasiado tarde para eso, ¿No crees? Eso también lo hiciste —replico Senku, masticando con inocencia fingida —Aunque, supongo me parezco más a mi otro padre. 

Xeno se sorprendió al escuchar que también lo termino llamando padre, pero al voltear a ver su esposo sonrojado hasta las orejas de vergüenza no pudo evitar reírse.

—Nunca más te llevo a ningún lado, mocoso.

—No sé si creerte, papá 

Stan murmuró algo sobre salir a fumar, Senku se servía más arroz como si nada hubiera pasado y Xeno reía con los ojos brillantes mientras miraba a las dos personas que más amaba siendo ellos, entre risas y comentarios sarcásticos. 

 

Notes:

Empecé otro fic de esta pareja, aun esta emisión por si quieren ir a ver 👀

Gracias por leer 💕

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