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Cumpleaños y llegadas tarde.
El calor del medio día se iba a transformar en un viento agradable y fresco que entraba por la ventana de la cocina donde Alexis se movía de un lado a otro, guardando objetos que pudieran romperse y dañar a los niños, verificando que nadie le haya metido el dedo al betún de la torta pues esa tarde Gabriel y Alaric cumplieron siete años.
Alexis con dos meses de anticipación ya planeaba celebrarlo con una pequeña fiesta en casa, algo tranquilo, con una torta de durazno y chantilly, globos que sabe no duraran mucho en cuanto los niños llenen la casa junto con una cama elástica y una piñata en el patio cuyo contenido tendrá que confiscar luego de la fiesta y racionar hasta el mes que venga.
Yoichi ayuda a colgar las decoraciones, guarda los regalos que les han mandado sus amigos y conocidos a los gemelos, mientras vigila que Yurina, con apenas tres años, que corretea por todos lados queriendo participar de la organización no fuera a lastimarse con las traicioneras esquinas de algún mueble.
El de ojos magenta busca frenéticamente las velas que había comprado con el fin de que ambos niños soplaran las velas sin peleas, pero el problema es que de las seis velas solo tiene dos en sus manos, busca en el cajón de la encimera y en los estantes y no encuentra nada.
—¿Puedo comer la torta ya?
La vocecita de Yurina lo saca de sus pensamientos y ahí esta su pequeña hija, con una sonrisa que muestra sus dientes diminutos, su lacio cabello de color negro con esos ligeros destellos morados y los ojos más grandes y hermosos que haya visto alguna vez de ese tono rosáceo tan único de la más pequeña de sus bebés y entre sus manitas están las velas que faltaban.
Entre risas Alexis toma a su hija en brazos, la besa en los cachetes mientras le hace cosquillas en la barriga y toma en sus manos las velas, Yurina quiere reclamar de nuevas las velas cuando la voz de su mamá la tranquiliza.
—Al y Gabi todavía están en la escuela, no podemos comer sin cantarles, mi cielo.
Sus hijos mayores todavía están en la escuela jugando con sus amigos, lo cual lo hace sacar con dificultad su celular del bolsillo mientras Yurina todavía quiere agarrar las velas de su mano, al ver la hora va a con apuro a la sala con la pequeña riéndose, ahí los espera Yoichi listo para ir a buscar a los gemelos de la escuela.
Junto a Gabriel y Alaric naturalmente vendrían a los niños de su escuela detrás de ellos, ambos niños gritando de emoción al ver la decoración y oler el aroma dulzón que viene de la cocina, abrazaron a Alexis y Yoichi quienes besan sus frentes.
La tarde pasa rápido entre risas y gritos de niños, Yurina que al principio corría con sus hermanos ahora estaba en brazos de Alexis durmiendo plácidamente con la cara cubierta de mayonesa y migajas de pan, Yoichi se acerca a ambos dándole un beso a Alexis.
Ya son casi las tres de la tarde cuando Alexis ve la hora y su rostro pasa a una expresión de molestia, la mayoría de los niños ya se han ido y solo quedan algunos que todavía no han sido recogidos por sus padres, esta tranquilo debido a que Alaric esta más entretenido comiendo una paleta y Gabriel juega con sus amigos a que son soldados que tienen poderes elementales y la bestia durmiente del castillo es Yurina la cual se negó a subir a su cuarto y se durmió en la hamaca del patio.
Son las cuatro de la tarde cuando sus tres hijos ya están despiertos pero exhaustos cuando Michael llega tarde. Con el ceño fruncido, gafas oscuras y una bolsa de regalo que parece más cara de lo que debe. Los gemelos corren a abrazarlo con emoción, pero apenas unos minutos después, se alejan de él para volver con su hermana.
—¿Por qué no quieren quedarse conmigo?
La voz del hombre rubio mas que una pregunta genuina suena a una exigencia por una respuesta que le agrade, aunque lo haya dicho en voz baja, casi en un susurro venenoso, Alexis lo escucha mientras saca los vasos de la mesa.
—Tal vez porque tú siempre llegas tarde, Michael.
Eso es lo único que responde Ness, sin siquiera mirarlo o saludarlo, sus hijos no están enojados con Michael, ya están acostumbrados y eso no debería ser así.
—Llegas tarde a todo.
Kaiser no te atreve a contestar. Al notar la tensión Yoichi pasa al lado de su esposo sonriente, y le pone una mano en el hombro al rubio como si fueran amigos de toda la vida. Para Michael que es peor que un golpe y más ofensivo que vualquier insulto directo.
—¿Un trozo, Michael?
Kaiser aprieta los dientes, viéndolo molesto aunque sabe que no le conviene ponerse físico, el más alto quiere lanzarse para desfigurar la sonrisa del pelinegro a punta de puños.
—No tengo hambre.
Gabriel lo mira desde el sofá donde él y Alaric están abriendo el regalo que les trajo Kaiser y el pequeño niño rubio pregunta con inocencia:
—Papá esto ya nos lo diste el año pasado?
Silencio.
Yurina y documentación de dibujos.
Yurina es una buena niña, siempre se lo dicen así que cuando ese día en la guardería la maestra les entrega un montón de crayolas y lápices de colores y les pide que dibujen a su familia. Yurina, siendo la buena niña que sus padres le han dicho que es, pinta a su papá con una gran sonrisa, a su mamá con sus rizos magenta, ya sus hermanos mayores con ese balón de fútbol con el siempre juegan en el patio y han roto un par de jarrones dentro de la casa. En un rincón, hay una figura más pequeña, con cejas muy fruncidas y un par de líneas negras que simulan ser dos brazos cruzados.
—¿Y qué es, Yurina?
La pregunta la maestra esta mezclada de intriga y preocupación en partes iguales, ya conocía a los padres de la pequeña y sabía de sus hermanos y le habían dicho que hay que siempre ver los detalles más mínimos en los niños pequeños.
—Es el señor que siempre mira feo, viene a la noche y se lleva a Al y Gabi.
La respuesta de Yurina suena muy convencida mientras sigue señalando el garabato.
—Tiene ojos bonitos como papá pero está enojado siempre. Es el papá de Gabi y Al.
La maestra sonríe, sin saber qué decir, al parecer la niña entiende mejor la situación que ella.
Ya de tarde en la casa, Ness observa el dibujo y se cubre la boca para no reírse mientras casi se atraganta con sus galletas. Isagi también se ríe en el hombro de su esposo, aunque su mirada se torna seria cuando ve que los ojos de Kaiser están mejor dibujados y pintados que los suyos, termina siendo besado entre risas por Alexis.
Los días pasan y el dibujo toma su lugar correspondiente de una semana entera en la puerta de la nevera hasta que Alexis tenga que archivar el dibujo junto con el resto, el viernes llega y es cuando Michael tiene que llevarse el fin de semana a Gabriel y Alaric, que los gemelos están buscando sus zapatos Michael pasa por la cocina a buscar el dichoso zapato de Flash que Alaric no encontraba y ahí es cuando sin querer choca por la superficie fría de la heladera.
Y ahí esta el dibujo pegado con un imán en forma de mariposa en el refrigerador, lo observa pensando que es de alguno de sus hijos hasta que ve la torpe firma en la esquina.
Lo arranca sin pensar.
—No soy como en este puto dibujo infantil
El ojiazul murmura entre dientes pensando en si debería romper o tirar el papel y como por arte de magia o llamado de auxilio para el pobre dibujo Yurina aparece desde la puerta de la cocina, abrazando su peluche de conejito con sus piecitos descalzos y el pelo de punta debido a su siesta.
—¡Ese es mío!
Michael oye la voz aguda, se da la vuelta y la observa. La mocosa solo lo mira con el ceño fruncido y el peluche arrastrado en el piso.
—¡No lo arrugues, yo lo hice!
Él no responde, solo deja el dibujo en su lugar y se va. Para su suerte cuando llega de nuevo a la sala ajena, Alaric ya tenía puesto el zapato que había estado dentro de su mochila todo el tiempo.
Es la tarde del domingo cuando Yoichi toma en dibujo y lo guarda en la carpeta donde están guardados otros más, en instantes Yurina pregunta con una sonrisa si es que Kaiser se llevó su dibujo, lo cual hace fruncir el ceño al mayor.
Cuando Yurina le relata lo sucedido el viernes, El pelinegro suspira y acaricia el pelo de su hija, diciéndole que su dibujo lo tiene su mamá entre sus libros, la pequeña no parece afectada pero dice que va a hacer otro.
Los ojos de Yoichi observan a su hija, ella es una niña muy inocente, todavía no está preparada para saber muchas cosas.
Grupos de padres y familias modernas.
Un día el telefono de Alexis esta reventado de mensajes del grupo de chat de los padres de la clase de los gemelos ¿La razón? La supo media hora después de terminar de leer trescientos mensajes que eran una riña entre dos madres del grupo: “Tarde de deporte con la familia”. Una actividad que se les ocurrió como en conjunto con los directivos de la escuela, Alexis se entusiasmo hasta que recordó dos cosas.
Número 1: Michael estaba en el grupo de padres también por ende significaba otra charla incomoda.
Número 2: Los habían invitado a los tres, tanto a Alexis, como a Yoichi y como a Michael.
Alexis genuinamente quiere saber que carajos significa que su familia sea “moderna”.
Si, su ex y su esposo están en el mismo grupo de padres de Alaric y Gabriel.
Si, los niños le dicen papá a ambos y mamá a Alexis.
Pero eso se llama convivencia sana y acuerdos de custodia, no ninguna cosa rara en la que quieran encasillar a su familia, así que prepara todo para ese día y aunque se le haga difícil habla con Michael y terminan yendo todos como la gente adulta y normal qué son.
Los tres Kaiser, Isagi y Ness se encuentran en medio de la cancha del colegio con el sol todavía en su punto mas alto. Al principio todo va bien, nadie se insulta, ni se mira mal, ni lanza comentarios fuera de lugar, pero apenas empieza el partidito de fútbol entre padres, la competencia se enciende.
Michael regatea a Yoichi como si estuvieran en la final de la copa del mundo y no en un partido escolar de niños de segundo grado. Yoichi le responde con una barrida agresiva y Alexis solo quiere que no suceda un acto violento en frente de los niños o que algo de esta pequeña actividad termine siendo tergiversada en Internet.
Porque Alexis sabe que siempre habrá alguna víbora metiche que ha leído tabloides viejos y quiere inmiscuirse en su vida privada o crear rumores.
Sus pensamientos son interrumpidos cuando se queda a mitad del campo y ahí esta Yurina sentada en una banca junto a Alaric y a Gabriel, están comiendo un algodón de azúcar que ya les mancho las mejillas y que Alexis puede ver que se le ha pegado un poco en el pelo a Gabriel, los tres los esta animando sin distinciones aunque eso solo causa una situación más incomoda.
—¡Papá, mete un gol! ¡Si se puede!
Algunos voltean a ver a Alaric quien grita fuerte mientras Gabriel sopla un silbato y la pelota es tomada cuando tanto Yoichi como Michael se voltean para recibir las porras del niño de pelo rojo.
Ness se aguanta la risa, en serio que lo está intentando.
Luego viene el juego de los niños el cual gana la clase de los gemelos porque Gabriel hace trampa y hace que le cobren una falta al equipo de la otra clase. Al terminar Ness abraza a sus hijos con orgullo. Kaiser observa la escena desde lejos, con una mueca en los labios…quiere acercarse pero no lo hace. Cuando se da la vuelta para tomar sus cosas y despedirse de sus hijos, se encuentra a Yurina mirándolo con esos ojos enormes que heredo de Alexis.
—¿También eres mi papá?
Él no sabe qué decir, se queda congelado en su lugar. Mira a la niña que tiene enfrente y aprieta los puños, la sangre empieza a hervirle sus arterias y venas están trabajando al mismo tiempo, la mirada magenta de Alexis observa todo aún con los gemelos colgados del cuello y los baja con cautela mientras se acerca hacia donde esta su hija y Kaiser.
Ver los puños apretados del rubio solo hace que Alexis se acerque más a ellos buscando a Yoichi con la mirada pero cuando llega al lado de Kaiser, El hombre solo se agacha y le acomoda el cabello con torpeza a Yurina.
-No. Yo soy solo… Michael y ya.
Detrás de ellos ya vienen corriendo los gemelos a abrazar a su hermanita y decirle que ganaron y Ness ve como Kaiser se aleja para recoger sus cosas mientras Yoichi viene hacia ellos con las suyas y las de los niños, Alexis abraza a su hija y Yoichi se acerca preocupado preguntando si paso algo.
Luego viene Michael, abraza a los gemelos y dice que vendrá por ellos el fin de semana como siempre y se va…no sin antes ver a Alexis ya Yoichi envolviendo a Yurina y cuando Alexis lo mira a los ojos, vuelve a ver decepción y tristeza en ellos.
Yurina se despide de él, ajena a todo mientras sonríe de todos modos.
-¡Adiós!
Alexis y Yoichi miran a los niños mientras Michael se va…ahora los tres saben que el viernes será un día más incomodo de lo que suele ser.
