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¿Cómo lidiar con una casi cita doble?

Summary:

Dooley y Francis consiguen tener una cita doble, con dos preciosas mujeres. Esta no sale como debe ser, para fortuna de los dos.

Notes:

¿Qué puedo decir? Muchas Gracias RanguGamer por jugar a Darkside Detective, presentarme este videojuego tan divertido, y darle esa voz tan genial a Francis McQueen. Ya no puedo concevir a este personaje sin esa voz profunda y suave, y ahora necesito escribir fanfics del detective y su esposa trofeo, Dooley.

(Lo copado es que este fandom es tan pequeño y todo adorable, que nadie leera este fanfic y los proximos que tengo planeados, así que estaré tranquilita por aquí)

¡A disfrutar!

Work Text:

Mirando con cierta tristeza su abrigo de color marrón colgado en la percha y añorando sus bolsillos encantados con fondo infinito, Francis McQueen comenzó arrepentirse sobre todo este asunto de las citas dobles. Le prometió a su compañero Dooley que le ayudaría a conectar con una linda chica que conoció en una fiesta, acompañando a su amiga en una cena, pero no tenía idea de lo que estaba haciendo.

No había salido con nadie desde… Paige.

Al recordarla, instintivamente miró el calendario mientras arreglaba su corbata de color azul oscuro, y trataba de alisar la chaqueta oscura que había reservado para eventos formales. Faltaban un par de semanas para el aniversario de la muerte de Paige, y a pesar que solo salieron un par de veces, no quería olvidarse de la fecha, ya que iba a dejar flores a su tumba y presentar sus respetos.

Desde Paige no había invitado a nadie a salir, ni hombre, ni mujer, con temor de que corriera un destino similar. Su muerte fue tan desafortunada y sorpresiva, que le dejó una marca importante en su alma, temeroso de conectar de nuevo con alguien, perdiendo más de una oportunidad.

La última oportunidad que perdió, fue Patrick, pero no quería pensar demasiado con ese asunto.

—Esto es una mala idea, debería estar buscando un caso para resolver— El inspector protestó para sus adentros, pero no tuvo tiempo de seguir arrepintiéndose, porque Dooley envió un mensaje a su teléfono, pidiéndole que pase a buscarle pronto, para darle una buena impresión a las chicas llegando temprano a su cita doble.

Por supuesto que accedió de inmediato, comenzó a buscar su billetera y llaves con demasiada celeridad, antes de partir. Se aseguró de que su pequeña gata “Dooley Sustituto” tuviera su alimento húmedo a disposición, y rascó sus peludas orejas antes de salir del departamento, a modo de despedida.

—Las cosas que hago por Patrick— Protestó Francis mientras abría el coche patrulla y se sentaba en el asiento del conductor, para poner en marcha el motor. Debía admitir que tenía una debilidad por su amigo, y a veces cedía demasiado a sus demandas. Era así cuando estaban en el instituto, pero había empeorado después de rescatarlo del Lado Oscuro. Por suerte, Dooley no se había percatado de su comportamiento, porque de ser así, habrían tenido una conversación demasiado incómoda para su gusto.

Podría asumir el rechazo, que sus sentimientos no sean correspondidos, pero no la culpa. Se sentía responsable de la desaparición de Dooley, el haber tardado tanto en encontrarlo y no mantener su vida en orden ¿Qué tipo de pareja podía ser si se había derrumbado a la menor dificultad? Su amigo necesitaba a alguien mejor, alguien con un horario de sueño normal, que no se olvida de ducharse y comer cada dos por tres, y de ser posible, con menos cafeína en las venas. Apreciaba mucho la relación platónica que tenían, y llegado el momento de que su amigo termine sentando cabeza, casándose con una linda chica, esperaba mantener el contacto.

Más allá de eso, estaba bastante preocupado por la cita doble que iban a tener, porque hacía más de diez años que no realizaba una actividad semejante. Esperaba que su acompañante sea más agradable que las múltiples novias (actuales exnovias) que había tenido Dooley desde que lo conoció. Por alguna extraña razón, la mayoría de ellas le miraban como si fuera un bicho que habían aplastado con su zapato.

Vaya uno a saber porque lo odiaban tanto ¿Tal vez sea culpa de la luna? Ese satélite se la tenía jurada.

Busco a Dooley en casa de su hermana mayor, tocando la bocina de la patrulla frente a la acera, para avisar que había llegado. Hasta que recuperara su departamento, su amigo estaba usando la habitación de invitados de Patricia, la cual no era apta para llevar a sus conquistas. Francis había pensado en pedirle que se mudaran juntos, pero no se atrevió hacerlo por lo desastroso que estaba su departamento en ese entonces. Cuando consiguió reajustar su vida y tener una rutina, intentó preguntarle, pero su amigo ya estaba más entusiasmado por su cita doble como para prestarle atención.

Tal vez si todo sale bien hoy, su amigo se termine mudando con una nueva pareja.

Sus pensamientos fueron interrumpidos al ver salir muy entusiasmado a Patrick, luciendo su uniforme recién traído de la tintorería, resaltando sus bien formados músculos. Su insistencia en usarlo estaba respaldada por su extraña teoría de que esa ropa le hacía irresistible ante las mujeres, pero estaba seguro que con cualquier camiseta ajustada llamaría la atención. Por alguna razón, parecía estar muy contento con esta cita, lo cual mejoró con creces el humor del detective.

—Hey, Dooley, te ves bien— Francis no dudó en hacerle un cumplido a su amigo, porque estaba radiante. No entendía porque, ha tenido cientos de citas, pero se le notaba por demás emocionado.

Tal vez esta era la chica indicada ¡Bien por él!

—¡Gracias! Francis, tú te ves…— Patrick se quedó mirándolo por unos momentos, guardando silencio y Francis comenzó a preocuparse ¿Había cometido un error? La camisa era nueva y trató de que le quedara a la medida, la chaqueta estaba planchada y los zapatos brillantes, combinaban a la perfección con sus pantalones oscuros, los cuales se había asegurado de que no le quedaran demasiado grandes —…Bien, supongo ¿Por qué nunca te vistes así cuando salimos a comer pizza o a jugar en la bolera?—

Dooley parecía extrañamente ofendido por su apariencia, haciendo que Francis se preocupara de que notara su nuevo corte el pelo para la ocasión. Hasta había utilizado unos ungüentos para disminuir sus enormes ojeras. Últimamente dormía mucho mejor, pero su cara nunca fue muy agraciada, y no quería asustar a la futura señora Dooley.

Su plan era causar una buena impresión, y esperaba no arruinarlo.

—Perdón, hace mucho no tengo una cita— Francis se había tomado muy a pecho las criticas de su amigo sobre su forma de vestir, por lo que pidió ayuda para estar a la altura, y no incomodarlo en su salida —Le pedí ayuda a Raxa para elegir la ropa, no quiero que tu futura novia me odie o se sienta incomoda—

—¿Solo por eso te arreglaste tanto? Que alivio. Creía que querías impresionar a tu cita— Patrick estaba siendo muy extraño respecto a su atuendo, dedicándole otra mirada evaluadora, haciendo que se tense más de la cuenta. Definitivamente, su amigo tenía una forma muy rara de hacerle saber que estaba conforme con su vestimenta —Nunca noté que mis exnovias te odien ¿No las habrás malinterpretado?—

Francis suspiró derrotado. No creía que el odio y la repulsión sean difíciles de malinterpretar.

Recordaba que el mes anterior, una de ellas había parado el coche patrulla en plena avenida, había lanzado su latte contra el parabrisas y golpeado con su cartera el capó, para luego sacarle el dedo del medio y gritarle “Puta”. Nunca entendió el porque de aquel insulto, pero no le sorprendió que le odiara. La mayor parte de las conquistas de Dooley parecían desear que desapareciera de su vida.  

—Debe ser porque siempre hay un caso y los interrumpía para llevarte resolverlos, ellas de seguro se habrían enfadado con cualquier otro compañero que tengas— En el presente, intentaría no involucrar a Dooley en casos peligrosos. Aunque desafortunado, el que hayan cerrado el departamento de investigación del Lado Oscuro, iba ayudarle a mantener a su amigo a salvo.

—Pero eso no pasará hoy, ella es muy amable, y me dijo que su amiga es irresistible— Comentó animado Dooley, mientras movía sus cejas con cierta sugerencia. No pudo evitar poner los ojos en blanco, y golpear el hombro de su compañero por la ocurrencia. Siempre tan preocupado por su vida amorosa, a veces demasiado para su gusto. El inspector solo quería hacer su trabajo, pasar el rato con Dooley y su familia, y mimar a su gata ¿Por qué la insistencia con las citas?

—No conozco de nada a la chica que me vas a presentar, y dudo que ella se interese en mí, así que no quiero que te preocupes si esta noche regreso solo a casa— Francis detuvo el coche frente al semáforo en rojo, y aprovecho a dedicarle una enorme sonrisa a su amigo. Estaba feliz de tenerlo sano y salvo en Twin Lakes, muy agradecido de que volviera a sus fiestas, sus ejercicios y recupere su vida. No sabía lo que había pasado en el Lado Oscuro, por lo reservado que estaba siendo Dooley al respecto, pero se iba asegurar de que nada salga mal en esta salida —Esta es tu noche Patrick, de seguro que esta chica es la indicada, te ves muy entusiasmado por volver a verla—

Patrick se quedó mirándolo por unos momentos, parecía que iba a sonreírle y hacer un comentario al respecto, pero noto como sus ojos estaban apagados. No sabía que estaba pasando, pero su amigo parecía estar agobiado por algún motivo. El silencio se instaló entre ellos por unos agobiantes segundos, hasta que Dooley comenzó hablar nuevamente.

—Le gustan las fiestas clandestinas como a mí y pertenece a una asociación de terraplanistas— Al parecer, hablar de su futura cita mejoró el ánimo de Patrick.

—Ah… Interesante— Francis hizo nota mental de no mencionar lo ilegales que son las fiestas clandestinas y que el terraplanismo es una creencia estúpida en todo sentido —De seguro será una agradable velada—

—Seh ¿Crees que podamos irnos sin pagar esta vez?— Sugirió de repente su amigo, olvidando nuevamente que era policía. Francis se carcajeo de repente, sintiendo el corazón más ligero. Patrick nunca iba a cambiar y eso era un alivio para él.

(…)

Patrick estaba ofendido, y Francis era el causante de esa ofensa.

El detective se veía muy bien esta noche. Elegante, animado y con un corte de pelo que le quedaba perfecto, haciendo lucir mucho mejor sus facciones. Hasta se veía más relajado y seguro de lo habitual. Patrick tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no quedarse viéndolo embobado por más de un minuto, pero no pudo evitar elogiarlo por su buena elección de indumentaria.

Era injusto que, para tener a un Francis tan guapo al alcance, deba presentarle a una chica en una cita doble ¡Habían tenido cientos de salidas y nunca se había esforzado tanto en lucir tan bien para estar con él! Los celos por la extraña que iba a conocer su amigo comenzaron a envenenar su humor, casi arruinando su noche. Solo se calmó cuando el detective confesó que intentaba caerle bien a las chicas y evitar que su futura conquista lo deteste.

En el fondo, Patrick sabía porque sus novias odiaban al inspector McQueen. Podría ser coqueto con todo lo que se mueva delante suyo, principalmente cuando estaba junto a Francis, para tratar de llamar su atención y darle celos (Táctica que nunca funcionó, ni siquiera cuando eran jóvenes), pero cuando tenía su conquista asegurada, no paraba de hablar sobre él.

Desde el instituto tuvo este problema, y empeoró cuando Francis lo rescató del Lado Oscuro. Si antes estaba encaprichado con él, ahora estaba completamente obsesionado, al punto que no paraba de mencionarlo cuando no estaban juntos.

Ya sea para quejarse de que era demasiado nerd o decir algo bueno sobre Francis, todos sus exes padecieron su charla constante sobre el detective. Las chicas del club para mayores se lo advirtieron, estaba demasiado centrado en su compañero como para concentrarse en una relación estable. Doris había dejado de pedirle citas, porque no iba aguantar que estuviera hablando de su detective todo el tiempo, a pesar de que amaba sus músculos.

No era sorpresa para él que ellas lo odiaran, prácticamente no paraba de hablar de Francis, incluso en los momentos de intimidad.

Sin embargo, McQueen nunca mostró signos de desear un romance con él. Es más, apoyaba a Patrick en todas sus relaciones, y siempre era considerado con sus novias, tratando de no robar o confiscar sus pertenencias para cualquier caso. Si lo comparaba con el desgraciado de Geoff, el monstruo que lo había acosado durante su estancia en el Lado Oscuro, su Francis era todo un caballero, que respetaba su espacio, sus decisiones y solo quería su felicidad…

…¿A quién quería engañar?

Ojalá fuera Su Francis.

Patrick trató de no suspirar cuando bajaron del auto, viendo al hombre a su lado, tan guapo, amable y a la vez inalcanzable. Era irónico que dudara tanto en invitarlo a salir, pero ¿Qué podía ofrecerle? No parecía interesado en los músculos, no le gustaban las fiestas y creía en el gobierno ¿Cómo podrían congeniar siendo tan diferentes?

—Patrick ¿Creo que la chica de la mesa ocho te está haciendo señales?— Dijo de repente Francis, señalando con un sonrisa nerviosa una mesa para cuatro, con dos hermosas mujeres en sus respectivas sillas.

Al ver a su cita y a su hermosa compañera, Dooley recordó que debía compartir a Francis con una extraña. No quería ser celoso o posesivo, pero en ese momento, su idea de cita doble ya no le estaba gustando.

—Ella es muy bonita— Comentó de repente Francis, dándole una palmada en la espalda —Creo que debe ser la novia más bonita que has tenido—

—No somos novios— Se defendió de inmediato Dooley, haciendo que el detective le mire preocupado. No era justo que ese día McQueen decida verse tan guapo, era demasiado frustrante. Ya de por si le gustaba, pero ahora simplemente le estaba volviendo loco ¿Qué clase de brujería hizo Raxa? Se supone que el hombre no tiene condición física ¿Por qué la ropa que llevaba se ajustaba tan bien a su cuerpo?

—Si, si, ya entiendo, es solo una cita más de las tantas que has tenido— Francis comenzó arrastrarlo a la mesa, desconcertándolo. El contacto era agradable, pero deseaba estar en otro lugar para experimentarlo ¿Era demasiado tarde para cancelar y llevarse al detective de copas?

—¡Dooley! ¡Te extrañe tanto, mi cachorrito!— De repente, su cita, la voluptuosa y sonriente Katrina, le abrazó tan fuerte que le separó de Francis. El nombre de mascota no era apropiado para los oídos del detective, que de seguro iba usarlo para burlarse de él en el trabajo.

Hasta ahora, Dooley no sabía porque había cedido a esa cita doble, porque estaba cada vez más incómodo.

—¿Por qué pensé que esto era una buena idea?— Por el rabillo de ojo, notó que los ojos de Katrina brillaron con una ligera luz roja. De un momento a otro, olvidó la incomodidad, sus sentimientos por Francis, sus preocupaciones e inseguridades, y todo a su alrededor, se apagó por completo…

…Sentía que su cuerpo se movía solo y su voz salía de su boca…

…Hasta que finalmente, Dooley perdió el conocimiento.

(…)

Francis sonrió un poco divertido al escuchar como llamaban cachorrito a Patrick. No sabía que su amigo disfrutara tanto de los nombres de mascota, pero al verlo más que feliz junto con su cita, le quitó cualquier duda al respecto.

Mañana mismo, mientras su amigo se recupere de la resaca, iba a molestarlo con esto por horas.

—Francis, deja que te presente a Katrina, ella deseaba mucho conocerte— Dooley estaba mucho más animado que antes, haciendo que el corazón del detective se retuerza un poco, al darse cuenta que nunca habría tenido oportunidad al declararse. Sin embargo, el alivio de verlo feliz y disfrutando de su vida, hizo que aquellos amargos pensamientos se disipen. La razón para rescatarlo seguía siendo la misma, que su amigo este a salvo y que pueda llevar su vida con tranquilidad.

—Es un placer conocerte Francis, Dooley me ha hablado mucho de ti— Ella parecía sincera, y su sonrisa ganadora, llena de dientes perlados, le hicieron desviar la vista avergonzado.

—Espero que hayan sido cosas buenas— Al comentar esto, Francis esperaba que Patrick se burlara de él, diciendo que solo se quejaba del trabajo, pero su amigo estaba extrañamente callado.

De un momento a otro, el agente se desplomó en la silla, con la cabeza gacha. De inmediato, Katrina se sentó a su lado, tratando de sostenerlo. El detective ya estaba un poco preocupado, a punto de preguntarle a Dooley si se encontraba bien.

—En efecto, señor McQueen— La compañera de Katrina llamó su atención, moviendo su delicada mano hasta su escote, mostrando un gesto de sinceridad. Su vestido negro resaltaba su cremosa piel, blanca como la nieve. Su cabello negro, lacio y brillante, caía hacia los lados, y sus ojos color ámbar se habían clavado en él —Al parecer, usted es un detective que ha encarado el mundo sobrenatural para proteger a los ciudadanos de Twin Lakes—

—No lo había pensado así, simplemente quería hacer mi trabajo y ayudar a la gente en problemas…— Francis notó que algo extraño estaba pasando, porque la conversación estaba centrándose demasiado en él. Patrick literalmente se había recargado en el pecho de Katrina, ignorándolo por completo. La mujer acariciaba su cabeza, como si estuviera calmando a un niño pequeño —…Actualmente la División Oscura ha sido clausurada, así que solo estamos resolviendo casos convencionales—

—Es una pena oír eso— La mujer parecía estar sinceramente apenada y luego le dedicó una sonrisa franca, la cual le pareció un poco depredadora ante la tenue luz del restaurante —Déjeme presentarme, me llamo Robin, un placer conocerlo finalmente, detective McQueen—

—Mucho gusto, Robin— McQueen vio como el mozo dejaba un vaso con agua a su lado, y decidió beberlo entero. Sentía que la garganta se le había secado al pronunciar el nombre de aquella mujer.

—¿Por qué cerraron su división? Según Patrick, usted es un detective muy competente— Comentó de manera divertida Katrina, mientras inclinaba su cabeza hacia un lado. Su corto cabello rubio, le permitió ver sus orejas, las cuales eran ligeramente puntiagudas.

Había una alta posibilidad de que estas mujeres no sean humanas, pero McQueen decidió seguirle en juego de todos modos.

—El agente Dooley sufrió un percance el día de su cumpleaños, que lo dejo indispuesto, y me costó mucho llevar la división por mi cuenta… Cerrarla fue lo más sensato— Reveló Francis con voz mecánica, tratando de ocultar todo el dolor y la culpa que cargaba por la desaparición de Patrick, pero siendo preciso con los hechos. En ese momento, presentía que su amigo estaba en peligro. Estaba muy extraño, con la mirada perdida y babeando sobre el voluptuoso pecho de Katrina.

Algo no estaba bien. Para nada bien.

—Tranquilo— Le advirtió Robin de repente. Francis se percató que estaba al borde de su silla, a punto de lanzarse sobre Katrina para sacar a Dooley de sus brazos. Se dio cuenta que estaba completamente desarmado y no tenía nada en los bolsillos para ayudarlo en esta situación, por lo que siguió el consejo de la hermosa mujer, y trató de calmarse en su lugar —Katrina no le hará daño al agente Dooley—

—Sería horrible de mi parte dañar a su pareja, considerando todo lo que pasaron para reencontrarse— Los ojos de Katrina brillaron por un momento, para luego apagarse y volver a sonreír —Pero por esa razón, deseábamos conocerlo, en nuestros círculos había rumores de un simple inspector que pudo salvar a un humano del Lado Oscuro, en menos de un año—

—Por eso concertamos esta cita, necesitamos la ayuda de alguien que consiguió una hazaña semejante en tan poco tiempo— Reveló Robin, con una sonrisa enigmática.

—¿Poco tiempo? ¡Tarde un año entero! ¡Tuve suerte de que Dooley haya sobrevivido a pesar de mi incompetencia!— Francis estalló finalmente, revelando toda la frustración que llevaba dentro. Con vergüenza vio a su amigo, pero este era completamente ajeno a la completa pérdida de control de sus emociones. Patrick se encontraba en un raro estado de somnolencia, que no le permitía reaccionar a esta conversación.

—Perder a alguien en el Lado Oscuro, es como dejar caer una aguja en un pajar infinito— Comentó con cierta dulzura Robin, tratando de calmar a Francis con su agradable voz, pero consiguiendo el efecto contrario —Usted logró lo imposible al rescatar al agente Dooley, está siendo muy duro consigo mismo—

—Elogiarme no hará que las ayude ¿Qué quieren con Dooley y que debo hacer para que lo dejen en paz?— La amargura alimentaba su determinación de proteger a Patrick. Desearía que se separara de Katrina, porque la mujer era demasiado aterradora a pesar de su belleza, y estaba seguro de que era la culpable del estado de su amigo.

—No nos malentienda, no quisimos darle a entender que tomaríamos a su compañero como rehén— Robin hizo un gesto a Katrina, la cual le susurro algo al oído a Dooley que no pudo entender, y dejo que el agente se recargara sobra la mesa. De un momento a otro, comenzó a roncar. Al parecer estaba profundamente dormido —Nos topamos con su agente por casualidad y decidimos contactarlo con su ayuda—

—Más bien, lo engañaron— Francis se relajó al ver que Katrina se alejaba de Dooley para sentarse al lado de Robin. Se levantó y se acercó a su lado para medir su pulso desde el cuello. Estaba normal y estable, por lo que efectivamente solo estaba dormido —Me tomaré la libertad de ser brusco, por el mal rato que me han hecho pasar ¿Qué son exactamente?—

—Súcubos— Respondió Robin de inmediato, haciendo que Francis sienta un escalofrío corriendo por su columna. Este era su fin. Estaban muertos, no había forma en que pueda salvar a Dooley de esto. Iban a ser devorados por las dos criaturas en cuestión de minutos…

…Al menos que Katrina ya haya comenzado con el proceso de consumir la energía vital de su amigo a través del sexo.

—Le aseguro que no me he acostado con Dooley, y solo estuve usando una ligera hipnosis para mantenerlo tranquilo— Katrina parecía haber leído su mente, porque de inmediato detuvo sus amargos pensamientos. Era ridículo que, siendo Dooley tan paranoico, terminara en manos de dos súcubos. Sin embargo, considerando lo encantadoras que eran, él tampoco creía haber tenido la mínima oportunidad.

—Me alegra que no necesiten alimentarse de mi amigo, o de mi persona— McQueen miró a ambas mujeres, que estrecharon sus manos, y le miraron con cierta expectativa. Estaba seguro de que algo muy malo les había pasado, para llegar a tomar estas medidas —En que puedo ayudarlas—

El alivio en el rostro de ambas resquebrajo la máscara encantadora y afable que habían traído toda la noche, dejando que la pesadumbre las termine alcanzando. Robin comenzó a sollozar de repente, haciendo que su pareja la abrace y trate de consolarla ante su arrebato. McQueen buscó en el bolsillo de su chaqueta, y sacó su pañuelo, para ofrecerle a la súcubo, algo con que limpiar sus lágrimas.

Algo muy malo les había pasado, porque esta sensación ya la había experimentado.

—Mi pequeña, mi niña está… perdida— La voz segura de Robin se rasgó, llena de dolor y miedo, haciendo que la cabeza de McQueen se recienta, de seguro por los poderes psíquicos de la súcubo. Definitivamente, eran criaturas sobrenaturales muy poderosas, pero tenía que soportar y tratar de llegar al fondo de esto.

—Detective McQueen, necesitamos encontrar a nuestra hija, ella es como nosotras y nadie más que usted puede ayudarnos— Los ojos vivos de Katrina se llenaron de lágrimas, pero lo que decía era cierto. Si la niña en cuestión era una súcubo, la policía no iba hacer nada al respecto.  

La división Oscura ya no funcionaba. Tanto a Francis como a Patrick los habían relegado a multas, quejas de vecinos y trabajo de escritorio. Si hacía esto, estaba abriendo la puerta a la posibilidad de volverse agente privado.

Miró a Dooley que estaba profundamente dormido y tocó su hombro, asegurándose de que era real. Se sentía sólido y cálido bajo la yema de sus dedos, lo cual le dio un poco de alivio dado el tema delicado que estaban tratando.

Recordó cómo el año anterior, la desesperación por encontrarlo y rescatarlo del Lado Oscuro, empeoró al no tener ayuda del departamento de policía. La suspensión que recibió por parte de la jefa Scully, casi había destruido su vida por completo. Sino fuera por Raxa, Patricia y los pequeños Lobos de Sangre que extrañaban a su Alpha, habría estado completamente solo y desesperado como estas dos mujeres, haciendo cosas por demás cuestionables para lograr su cometido… O peor aún, dándose por vencido.

Tenía que ayudarlas. Más allá de toda esta pantomima que montaron sobre una cita doble falsa y la amenaza que traía aparejada su especie, no podía dejar que otras personas pasen lo mismo que él. Nadie merece sufrir esa desesperación.

—…Entonces ¿Qué pueden decirme de su hija? ¿Dónde la vieron por última vez?...—

La rueda se volvió a mover y la investigación comenzó.

Dooley iba a enfadarse cuando se entere de que estuvo trabajando durante su cita doble.

Sin embargo, Robin y Katrina tenían suerte. Francis era muy bueno encontrando personas desaparecidas

(…)

La conciencia de Patrick se instaló en su cuerpo al sentir las pequeñas patitas de “Dooley Sustituto” amasando su pecho. La pequeña gatita negra, maulló suavemente, ganándose que una pequeña caricia detrás de sus orejas y un quejido de parte del agente. Al levantarse, se percató que estaba en ropa interior en una cama desconocida, pero tanto la gata como el aroma a suavizante de las sábanas, se le hizo familiar.

Estaba en la habitación de Francis.

Estaba desnudo en la habitación de Francis, al que quería (amaba) en secreto hace años.

—¡¿POR QUÉ NO RECUERDO NADA DE LO QUE HICIMOS ANOCHE?!— Patrick entró en pánico, porque no recordaba la que hubiera sido, la mejor noche su vida ¿Acaso tuvieron sexo? ¿Se besaron hasta caer dormidos? ¿Francis intento hacer sus juegos de palabras para evitar hablar de sus sentimientos? Tantas preguntas y la única respuesta clara era que estaba solo en aquel cuarto oscuro.

Con solo abrir las persianas de la ventana, dejando entrar los rayos del sol de la mañana, distinguió mejor la pequeña habitación que se alzaba a su alrededor. A pesar de los viejos muebles y las paredes que no han sido pintadas hace mucho tiempo, el espacio estaba limpio y ordenado. La pequeña gata de Francis, comenzó a rascar la puerta para salir de allí, por lo que ignoró todo a su alrededor para abrirle. El aroma a tocino, huevos fritos y café, invadió el ambiente, activando el reflejo pavloviano del agente.

El apetito de Dooley despertó, y comenzó a buscar por todos lados su ropa. Finalmente encontró su uniforme, doblado de una forma demasiado pulcra, cerca de una pequeña mesa. En esta había una foto de Francis y él, en el campamento, cuando eran solo unos chiquillos de diez años. McQueen siempre había sido pequeño y más débil que él, despertando en él la necesidad de protegerlo. Al crecer, las cosas cambiaron mucho, porque el detective le había salvado varias veces, y cuidado cuando estaban en problemas.

Con eso en mente, tratando de juntar el valor para declararse al amor de su vida, Patrick comenzó a vestirse. Le preocupaba no recordar lo sucedido anoche, tenía una terrible resaca y muchísima hambre. Salió de la habitación apenas calzó sus botas, y caminó hacia el pequeño comedor-cocina del departamento de Francis.

McQueen estaba cocinando un desayuno abundante, que olía a gloria. Para su sorpresa, se encontraba muy informal, con un pantalón chándal color gris y una remera blanca un poco más grande de lo estrictamente necesario, que tenía la estampa de una huella de dinosaurio en la espalda. Llevaba una toalla sobre sus hombros, porque su cabello estaba mojado y completamente despeinado, como recién salido de la ducha, y calzaba unas crocs color negro.

Su nerd era tan adorable, que Patrick no pudo aguantar la tentación de rodearlo con sus brazos por la espalda, sujetando su pequeño cuerpo cerca de su pecho y apoyando su mentón en sus hombros. Francis se estremeció levemente, pero se relajó en sus brazos a los pocos segundos.

—Buenos días, Patrick— La voz Francis era demasiado ronca. Sonaba cansada pero relajada, lo cual hizo estremecer a Patrick ¿Era normal tener una erección después de un simple saludo?

—Buenos días para ti, Francis— Patrick se recargó un poco más sobre el hombro derecho de su amigo, obligándolo apagar la sartén y mover la comida a sus respectivos platos. Todo se veía delicioso y grasoso, debía admitir que era lo más sexy que haya hecho alguien por él en años, y eso que ha tenido demasiadas citas —¿Qué estamos celebrando? Porque todo se ve delicioso...—

Se mordió la lengua antes de decir "incluyéndote", porque no quería que Francis lo aparte. Estaba disfrutando demasiado del calor de su cuerpo.

—Me recomendaron alimentarte adecuadamente...— Francis se detuvo por unos momentos, y luego agregó con cierta vehemencia —Has dormido demasiado y necesitas recuperarte—

Patrick le soltó finalmente para ayudarlo a llevar los platos a la pequeña mesa del comedor, y se sentaron uno frente a otro. Finalmente pudo ver la cara de Francis, y notó que las ojeras habían regresado. Sus ojos estaban rojos por el cansancio, y su cara ligeramente sonrosada.

—No has dormido— Patrick señaló lo obvio, preocupado por su amigo y sus malos hábitos.

—Tuve que resolver un caso anoche, y terminé hace un par de horas— El hombre se veía agotado, pero una suave sonrisa apareció en su rostro, que se llenó de una expresión de orgullo —Lo importante es que la familia afectada ha regresado a salvo a su hogar—

—¿Y yo simplemente dormí? Bueno, supongo que debería ir a la estación hacer el papeleo— Patrick deseaba no hacerlo, pero no parecía que Francis pudiera sujetar un lápiz en ese estado.

—No te preocupes, no habrá papeleo, fue una situación... particular— El detective estaba siendo extrañamente evasivo, lo cual le hacía más sospechoso.

Definitivamente, algo que no le gustaba para nada había pasado, y quedo involucrado. Con la boca llena de tocino crocante y huevos fritos, Patrick agregó antes de tragar —Mierda sobrenatural—

—Sep— Francis hizo un ligero plop al final con sus labios, los cuales estaban brillantes y rosados. Patrick observó atentamente como el detective bebió su café, y su nuez de Adán se movió al tragar, invitándolo a depositar besos sobre su cuello. Definitivamente podían hacer el amor después de desayunar, no iba a dejar de pasar la oportunidad, porque era muy posible que anoche se la paso durmiendo.

No recordaba absolutamente nada.

Al darse cuenta que le estaba observando con tanta atención, McQueen se azoró ligeramente y trató de hacerse más pequeño, retrayéndose un poco. Sin embargo, decidió seguir hablando respecto al caso que resolvió, luciendo por demás serio —Me pagaron por el trabajo, y tuve que aceptar, no quería que me debieran un favor—

—Eso te hace un detective privado— Bromeo de repente Patrick, mientras mordía una deliciosa salchicha, con cierto ahínco. Al ver que Francis no se molestaba ni lo corregía por su comentario, trago con cuidado su comida, y trató de no reírse al respecto.

—Me prometí que nunca me convertiría en algo así, pero si la división Oscura no vuelve abrirse, creo que no tendré más opción— Reveló Francis con cierta incomodidad. Se notaba que no quería hacer ese tipo de trabajo, amaba trabajar para la policía, cosa que Patrick apenas podía entender.

El pesado ambiente se instaló entre ellos, y continuaron comiendo sin decirse mucho más. Después de tragar su tercera salchicha grillada, Dooley finalmente recordó una parte de los acontecimientos de la noche anterior.

—¡Salimos en una cita doble!— Sus recuerdos estaban borrosos, pero recordó lo molesto que se encontraba ayer por la noche, porque Francis había conseguido un cambio de guardarropa y lucía genial —¡Estabas super guapo! Lo cual me pareció muy injusto porque nunca te arreglas así cuando sales conmigo—

Patrick se dio cuenta que había hablado de más, porque Francis se sonrojo mucho, y no le miraba más a los ojos para hablarle.  

—Ah... yo… ¿Lo siento?—

—¿Qué pasó con las chicas?— Considerando que terminó en la cama de Francis, era muy posible que no haya sucedido nada con sus respectivas citas.

—Bueno, este...— Francis parecía nervioso, y comenzó a jugar con sus dedos ¿Cabía la posibilidad de que hayan tenido sexo anoche? Patrick estaba seguro que lo recordaría de ser así, por lo que no entendía la razón de lo evasivo que estaba su amigo al respecto. De repente, decidió hablarle —Ellas están bien y volvieron a su casa, juntas... con su hija, sana y salva—

—…— Patrick no sabía que decir al respecto.

—…— Francis trató de no mirarlo a los ojos.

 —Oh— Dijo de repente Patrick. Ahora que estaba más despierto y menos confuso gracias a la abundante comida, comprendió lo que había pasado, en parte —Supongo que la cita doble fue todo un engaño—

—Lamento mucho que no haya salido como esperabas, en parte es mi culpa, por el trabajo al que me dedico— Francis parecía derrotado, y su disculpa fue sincera. De repente, apretó sus manos sobre sus ojos, los cuales se habían llenado de lágrimas, y agregó con cierta tristeza —Si no quieres volver a tener nada conmigo, lo entenderé, pero quiero que sepas que te estimo muchísimo, y si no fuera un desastre… T-te pediría que fueras mi novio—

—…— Patrick soltó su tenedor sobre el plato, y se quedó mirándolo un poco confundido. Francis debía estar demasiado cansado, tal así que apenas podía guardar secretos. Sin embargo, se le notaba decidido en confesarse...

…Acaba de decirle que le quiere y que desea ser su novio...

¡Francis quiere ser su novio!

—¡¿Hace cuanto…?!— Dooley se dio cuenta que se había levantado de su silla y se había abalanzado sobre McQueen. El hombre era un poco más pequeño, pero no parecía estar intimidad por su arrebato, porque le miró con curiosidad, cuando le sujeto ambos brazos con un poco de fuerza y casi le grito —¿Desde cuándo querías ser mi novio?—

—Supongo que, desde el instituto, pero ya sabes como soy, no me gusta mucho salir a fiestas y ni me interesan los deportes, así que sentía que te aburrirías si salías conmigo, no era tan interesante como todas esas personas con las que saliste— McQueen estaba siendo demasiado lógico de nuevo ¿No se daba cuenta que eso no importa? Patrick había salido con muchas personas, que tenían sus mismos gustos, y no había funcionado.

Además, había un detalle al respecto.

—¡Salí con toda esa gente solo para provocarte celos! ¡¿Cómo no te diste cuenta?!— Dooley tenía un solo plan para conquistar a Francis, y al parecer, no funcionó.

—¿Querías ser mi novio? Pero eso no tiene sentido…— El detective le miró con cierta duda, al darse cuenta de su situación —¿Por qué no me lo dijiste? Yo no soy celoso y tu felicidad es importante para mí, esa treta nunca iba a funcionar conmigo—

Francis parecía estar muy preocupado por su forma de ver las relaciones. Patrick debió darse cuenta que el detective nunca iba a imponerle nada, ni siquiera sus sentimientos. Se alegraba que se confesara, y se dio cuenta que debió ser más proactivo y preguntarle si deseaba una relación con él.

De seguro, McQueen hubiera dicho que si de inmediato.

—¡Que pérdida de tiempo! Debí preguntarte desde el principio si querías dar el próximo paso en nuestra amistad y ser mi novio, me siento muy tonto por confiar en la táctica de los celos— Declaró Patrick, con cierta indignación, prácticamente obligando a Francis a recargarse encima suyo, rodeándolo con sus fuertes brazos para evitar que se escape.

—¿Por qué decidiste usar esa táctica? Suena muy complicado y dramático— Francis comenzó a reírse suavemente, extendiendo su cálido aliento sobre el cuello de Patrick, haciendo que despierte unas terribles ganas besar esa sonrisa, para callar cualquier burla a su ridículo plan.

—En mi defensa, veía novelas con Nana Dooley cuando era pequeño, y ella me recomendó llevar a cabo esa táctica con la persona que me gusta- Quería mucho a su abuela, pero no era la mejor para los consejos románticos, por lo que pudo comprobar.

—Me lo figuro, pero es posible que funcione con otras personas... ¡Es por eso que tus exnovias me odiaban! ¡Más de una imaginó que teníamos sexo!- Francis estaba tan indignado por el mal rato que tuvo que pasar, que le dio un pequeño empujón en el brazo, de inmediato Patrick tomó su mano y entrelazó sus dedos.

— Y ¿Te gustaría tener sexo ahora mismo? Me muero por besarte y hacerte el amor, en mi vida he tenido un momento tan sexy como este desayuno, y no quiero desperdiciar esta oportunidad— Dooley podía sentir el calor embriagador del cuerpo de Francis, que solo aumentaba a medida que le acariciaba. Sus manos estaban debajo de su remera, recorriendo su columna vertebral con suavidad, provocando suaves quejidos por parte de pareja.

—Ah, Patrick, concéntrate— Demandó con voz ronca el detective, intentando detener lo inevitable. Dooley no iba aguantar mucho más. Ya estaba listo para levantar a Francis entre sus brazos, llevarlo a la cama y hacerle gritar de placer. Se estaba volviendo loco, y no quería recuperar la cordura por mucho tiempo.

—Está bien, hagamos esto, sé mi novio de ahora en más y deja de lamentarte por lo sucedido, entiende de una vez que confió en ti y tengamos mucho sexo, porque despertarme en tu cama y no recordar si lo hicimos o no, me está volviendo loco— Declaró Patrick, desesperado.

—No tuvimos sexo anoche, solo dormiste— Reiteró Francis, con una sonrisa ladeada, tratando de zafarse de sus brazos, pero con poco éxito.

—Bien, de todos modos ¿Podemos…? ¿Quieres…?— Patrick no sabía que podría hacer si Francis dice que no, pero estaba listo para asumir cualquier petición que le dé.

McQueen decidió dejar de retorcerse, y finalmente accedió.

—Si quieres, podemos besarnos para empezar—

Animado ante la idea de besar a Francis, Patrick tocó con las puntas de sus dedos la barbilla del detective, sintiendo el ligero rastrojo de su barba sin rasurar pinchando sus yemas, y depositó un suave beso en sus labios.

Luego de ese beso, hubo otro. Y después de ese, otro beso más.

Y Patrick estaba completamente seguro que no olvidaría ninguno de estos besos.

(…)

FIN