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En un bosque estaban tres héroes, llevando varios días en su viaje para derrotar a la terrible criatura que amenazaba el reino, luego de mucho pudieron obtener la ultima pieza faltante para lograr su cometido.
- Después de tiempo, por fin tenemos la gema mística que hará que el reino no sea destruido o por lo menos la mitad. - Hablo Pedro, siendo un mago, carga en una de sus patas su báculo con una gema de cristal que brillaba con el poder que guardaba.
- Papá no se supone que tenemos que salvar el reino completo y no la mitad - Pedrito ya no era pequeño, estando casi por sus 20, con arco y fecha en la espalda, recordándole a su padre lo que era su misión.
- Detalles chamaco, detalles - haciendo una seña de no darle importancia aquello.
- Además ¿Por qué dogman te lleva a cuestas? - comento Pedrito viendo como dogman cargaba en su espalda al felino mayor.
- Hay que aprovechar las oportunidades hijo, y el no ha dicho que le molesta - alzando sus hombros.
- Dogman, si quieres puedes bajar a mi papá - Pedrito se dirigio al canino, pero el otro negó para responderle con característico animo.
- Woof Woof.
- Ves, te lo dije no le molesta - respondió Pedro.
Pararon enfrente la gruta de la criatura, un ruido se escucha de adentro, haciendo que Pedro bajara de la espalda de Dogman, poniéndose todos en guardia preparándose para enfrentarse a la criatura.
Esta se presenta ante ellos, siendo tan grande que tengan que mirar hacia arriba. Un dragón poco amigable, estando apunto de atacar, Pedro decide usar el hechizo de la piedra mágica para debilitar al dragón y que sea derrotado de una vez por todas.
- ¡PAPA TU PUEDES! - grito Pedrito animado junto a Dogman.
Pero la magia se apago y no pasa nada, dejando a todos paralizados, incluso al dragón que miraba todo incrédulo.
- Pero ¡¿por que no funciono?! - Pedro volvía a pronunciar el hechizo pero no paso nada, ni siquiera encendió la piedra mágica. - ¡enciende porquería inútil!
- Tal vez fue por que no tirarse los dados papá - Se acerco a su padre para susurrarle eso.
- Ah cierto, ya lo había olvidado - Pedro saca de su bolsillo oculto de su capa un dado de varias caras, arrojándolo en medio de entre ellos y la criatura.
Todos miraban hasta el dragón, esperaban expectantes. Cayendo un numero 20.
- ¡TOMA ESO LAGARTIJA!, ¡TUS DIAS ESTAN CONTADO! - Pedro ya estaba casi por celebrar, pero sus compañeros era todo lo contrario. - ¡TE HARE CENIZAS! - estando apunto de hacer de nuevo el hechizo.
- ¿Woof Woof Arf Woof? (¿no se supone que debería ser mas de 40?) - comento Dogman, haciendo que parara la acción Pedro al darse cuenta de su error.
Volteado a ver el dragón que los miro con burla, Pedro solo pudo decir una cosa -¡CHANGOS!
El dragón termino fulminándolos de una llamarada.
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Todos se dejaron caer en sus asientos, dejando salir un suspiro de decepción al ver el resultado de todo su esfuerzo.
- ¡A VER DIGANME QUIEN ELIGIO ESTE JUEGO! - Pedro sosteniendo un folleto del juego de mesa que estaban jugando.
- ¡Arf! - ladro Dogman apuntándolo.
- Fuiste tu papá - también respondió Pedrito.
- Aah, se veía bueno en el folleto - con el papel en la mano que arrojo como si nada detras suyo, - pero todo estaría mejor si el amo del juego pueda hacer una excepción y nos reviva.
Todos observaron al amo del juego, el cual es HD-80 con un sombrero de mago y un tríptico en una de sus manos mecánicas. El robot solo niega.
Pedrito y Dogman teminan aceptando al ver que el robot dio por perdida su aventura.
Pedro no estaba muy contento de haber pedido todo su progreso en su juego -Maldita inteligencia artificial mejor hubiera sido yo el amo del juego - termino quejándose del robot.
- Woof Woof Arf - ladro Dogman interrumpiendo las quejas de Pedro.
- Estoy de acuerdo con Dogman, podemos volverlo a intentar - Hablo Pedrito tratando de tranquilizar a su padre.
- De acuerdo, pero HD-80 tendrá que bajar su nivel - Pedro tomaba las hojas de la mesa - no voy a dejar que gane de nuevo.
Volviendo acomodar todas las piezas con el robot preparando un nuevo escenario, emocionados de que es lo nuevo que les esperaba del juego del día familiar que tenían.
