Chapter Text
Cuando Harry llegó a Hogwarts se dio cantidad de una cosa, acá nadie lo veía como un bicho raro, acá en vez de ser un monstruo y alguien despreciable, era el salvador del mundo mágico, un símbolo de admiración y respeto, cosa que al principio se sorprendió al azabache, pero luego decidió usar a su favor, así que con eso en mente, Harry pasó los primeros años de su vida en Hogwarts creándose una reputación, una en donde le sonreía a todo el mundo, la de un chico amable que nada lo perturbaba más que las injusticias, la de un salvador... Lo que debía ser.
Y lo mejor de esto, era que todos lo aplaudían por ello, cosa que hizo que Harry se sintiera bien consigo mismo, porque nadie sabía lo que ocultaba tras su sonrisa amable, nadie sabía de su sufrimiento interno y mucho menos de las marcas físicas que ocultaba tras la ropa holgada que finía usar solo por gusto y falta del sentido de la moda. Para Harry, su vida imperfecta en Hogwarts, era todo lo que había deseado en su vida y una máscara que no planeaba quitarse jamás.
Aunque no tomo algo en cuenta y era que como una vez había escuchado decir por allí, tarde o temprano, las mentiras siempre salían a la luz. Harry decidió ser la excepción a la regla, aunque las cosas no siempre son como nosotros las queremos.
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Harry estaba cursando su quinto año en el colegio Hogwarts de magia y hechicería, todo allí era relativamente tranquilo desde que entró - salvo una que otra travesura -, salía con sus amigos, iba de paseo al pueblo los fines de semana, respondía a las provocaciones de Malfoy e iba a clases. Todo era común y nada estaba fuera de lugar salvo la cantidad de deberes que los profesores les asignaba gracias a la llegada de los TIMOS.
Esa misma mañana se encontró con sus amigos en el comedor, Hermione no dejaba de hablar de lo difícil que serían los exámenes y que debían ponerse las pilas para pasar de año mientras que Ron solo se quejaba y le suplicaba que cambiará de tema por una vez en su vida. Harry solo los observaba en silencio mientras jugueteaba con su comida de manera distraída, no prestaba realmente atención y la verdad le parecía más interesante jugar a perseguir guisantes a intentar de que la de cabello crespo dejara de exigirles estudiar, luego de ser amigos y recibir el mismo discurso durante 5 años, Harry sabía que si Hermione no hablaba de exámenes, era porque no era ella.
En medio de su distracción y busca de desconectarse de su cerebro por un rato, su mirada se dirigió hacia la mesa de las serpientes, últimamente Malfoy había estado menos irritante y eso le hacía pensar que estaba planeando algo, lo que significaba que debía vigilarlo de cerca. Malfoy había sido un dolor de cabeza - o como Ron prefería llamarlo: un grano en el culo - que rechazo ser su amigo cuando se conocieron en el primer año, si bien la superioridad de la sangre había disminuido considerablemente desde la caída de lord Voldemort como dijo el mismo Ron, tenían familias como los Malfoy's los cuales seguían creyendo en esta con fervor y cuando Harry vio como el Rubio se expresaba de sus amigos al conocerse, inmediatamente le dio un alto, convirtiéndose desde entonces en enemigos jurados.
Después de unos minutos conectó su mirada con la del rubio quien solo sonrío con sorna desde lo lejos y le saco el dedo medio, burlándose de Harry, iba a levantarse y devolver el gesto con furia cuando una voz lo saco de su cabeza.
- Harry... ¡Harry! - volteo a ver a Hermione que lo veía con el ceño fruncido de disgusto - dios, ¡presta atención!
- Lo siento Herms, ¿Que decías? - se rasco la nuca mientras volvía su atención a sus amigos con algo de vergüenza, por un momento había olvidado que estaba con ellos.
Pero su disculpa no hizo ningún tipo de efecto en la castaña quien parecía frustrada, sin mirar a Harry se pellizco la nariz como si estuviera pidiendo paciencia a algún ser divino y se dio la vuelta para terminar su tostada. Ron quien estaba a un lado, decidió ser la balanza en la situación y se inclinó para ver a Harry más cómodamente.
- Hermano, has estado muy callado y fuera de órbita desde que salimos del dormitorio, ¿Te encuentras bien? Casi nunca eres así.
Harry no respondió de inmediato, Ron tenía razón. Pero no podía decirle que esa madrugada había tenido una pesadilla que lo había dejado muy aturdido y que por eso habia estado tan callado y distraído, no lo entendería. Había pensado en muchas oportunidades contarles sobre sus tíos, las pesadillas que tenía, decirles que odiaba volver a casa y básicamente todo lo que lo atormentaba, pero luego los imaginaba dejándolo por ser demasiado patético y no ser el Harry que todos pensaban que era. Ya había sido un infierno cuando todo el colegio se enteró que hablaba parsel y le había costado mucho que las personas no lo vieran como algo malo, así que no, prefería mentirles como siempre y dejar que las cosas fluyeran con tranquilidad.
- ehmm... No pasa nada, solo que me quedé despierto hasta tarde y estoy muy cansado. - sonrío para tranquilizarlos, pero Hermione se cruzó de brazos disgustada con la respuesta.
- Harry, sabes que debes descansar, si no duermes bien puede-...
- Herms, relájate - Harry la interrumpió mientras se levantaba de la silla y se metía las manos en los bolsillos - estoy bien, no pasa nada. Mejor en vez de estar acá discutiendo sobre que debo y que no debo hacer ¿Por que no mejor vamos a las mazmorras de una vez? Snape no tolerará que lleguemos tarde.
Sus amigos se vieron entre si y le dieron la razón, era mejor así.
El camino a clase de pociones fue silencioso salvo una que otra queja. No era nada nuevo no querer ir a esa clase, ya que Snape - el profesor de esa asignatura - lo único que hacía era favorecer a los Slytherin y bajarle puntos a ellos hasta por respirar, simplemente lo odiaba y prefería tener clases con una araña gigante que con ese murciélago insípido.
Aún así, no podía evitar sentir algo de interés por la materia, debía admitir que sería muy divertida e interesante si no tuviera a Snape de profesor, pero actualmente estaba medianamente decente, podía entender el proceso y le parecían geniales las pociones medicinales ya que a su parecer era super útiles tanto para el quidditch como para su vida cotidiana.
Iba tan metido en su cabeza que antes de que se diera cuenta, ya estaban en el salón, por lo que entraron y se sentaron en sus respectivos asientos mientras esperaban que se terminara de hacer la hora, el salón se fue llenando, dejando pasar a tanto Gryffindors como Slytherins - otra cosa por la que odia la clase es que era una de las materias que compartían con las serpientes - y una vez lleno, Snape entro con su característica entrada dramática y se colocó delante de todo el salón que lo esperaban en silencio.
- Espero que estén lo suficientemente despiertos el día de hoy - miro a los estudiantes detenidamente para luego continuar - el día de hoy realizaremos una-
La puerta se abrió dejando ver a Neville, uno de los compañeros de habitación de Harry - y el más torpe de su año - con la ropa algo desarreglada y con un poco de sudor en la frente, este, con la cara roja de vergüenza, entro con la mirada gacha y se frotó las manos con ansiedad.
- disculpe la tardanza, profesor Snape yo...
- 5 puntos menos por su falta de puntualidad, siéntate y haz silencio antes de que te quite otros 5.
Sin dar repuesta camino rápidamente hacia su mesa que estaba junto a la de Hermione y todo quedó en silencio de nuevo.
- como decía... El día de hoy realizarán una poción para combatir el veneno de un cobra, si prestaron atención a la clase anterior sabrán hacerla con facilidad, trabajarán en equipo y tienen 1 hora y media para entregarla junto con su informe. - Harry miro con desagrado a Snape y torció los ojos con fastidio, no le fastidiaba el echo de hacer el veneno, si no la forma en la que les daba las instrucciones, le desagradaba y causa fastidio.
Simplemente todo en el era ridículo, ni siquiera sabía por que parecía ser mucho más gilipollas con el que con los demás, simplemente era muy fácil hacer una lista de todas las cosas por las que Snape era su profesor menos preferido de todo Hogwarts y estaba seguro que esa lista se convertiría en un libro. Dejando su odio - totalmente justificado - hacia el profesor, se encargo de preparar las cosas para terminar de una vez por todas, estaba a punto de prender el fuego para calentar el caldero hasta que Ron le dio un codazo interrumpiendo lo y llamado su atención de inmediato, iba a reprocharle pero este empezó a hacer muecas burlándose de Snape, al parecer había notado su desagrado y decidió ayudarlo, por lo que no pudo evitar reír por lo bajó mientras sacaba su pergamino, era gracioso vera Ron imitar a Snape con mímica solo para animarlo, pero dejo de reír y se paralizó cuando la voz del dichoso murciélago los interrumpió.
- ¡Weasley! 5 puntos menos por reírte en mi clase, cambia de puesto con Longbottom.
Harry abrió los ojos con sorpresa y luego lo vio con enojo.
- usted no puede cambiarlo, ¡no hizo nada! - protesto Harry indignado, siempre era así cuando se trataba de Snape.
- 10 puntos menos por metere en cosas que no le incumben y 10 más por cuestionar mi autoridad, Potter. - dijo con voz seca, Harry pudo escuchar como en el fondo los Slytherins se reían de la situación lo que lo hizo enfurecer más, presionó los puños queriendo replicar pero el profesor solo alzó una ceja mientras lo veía fijamente - ¿algo más que decir señor Potter?
Harry gruñó molesto y en vez de responder, solo se sentó en su silla de mala gana mientras Ron reconocía sus cosas igual de molesto que Harry, siempre hacían los trabajos juntos, no es que le molestará hacerlo con alguien más, simplemente que de nuevo, le molestaba cualquier cosa que incluyera a Snape oa cualquier Slytherin - aún se avergonzaba internamente cuando el sombrero lo quería mandar a esa casa -, Ron se cambió de asiento con Neville quien solo le dedicó a Harry una mirada condescendiente y se sentado junto a el. Después de eso, solo intercambiaron una que otra palabra, no era que el chico le desagradaba a Harry, eran amigos, solo que es la última persona con quién estaría en clases de pociones, aunque definitivamente lo elegiría primero que a Seamus, tan solo imaginar que el caldero le explotara encima le causaba escalofrío en la espina dorsal .
El azabache se había encargado de la preparación mientras que Neville del informe, era mucho mejor así ya que terminarian más rápido y con una nota decente para ambos - también se ahorrarían un accidente indeseado, pero eso es algo que no diría en vos alta, no quería herir los sentimientos de Neville por más cierto que sea su argumento -.
Todo estaba tranquilo en el salón, nadie había hecho explotar nada, las pociones se cosían a fuego lento en el caldero mientras leía las instrucciones y picaban los ingredientes faltantes. Para cuando ya solo quedaba media hora para entregar el trabajo, Harry noto que le faltaban hojas de clavo, se levantó de la mesa mientras tomaba un pequeño recipiente y se giraba hacia Neville.
- oye Nev, ¿puedes remover el caldero como dice el libro y luego agregar los escarabajos? Debo ir por unas cuantas hojas de clavo - dijo Harry en lo que señalaba el libro de pociones de su año.
-Eh. Claro. Esta bien - dijo para luego enfocarse en la poción.
Solo esperaba hacerlo bien, hasta ahora no les estaba yendo mal y la poción se veía como debía de verso, tal vez no sería perfecta, pero si presentable. Llegó a la estantería y comenzó a leer las etiquetas de los frascos buscando las hojas de clavo, solo le hacía falta unas cuantas, así que las tomaría y volvería rápidamente.
Comenzó a apartar frascos y releer otros al no encontrar lo que buscaba, se dio la vuelta para ver cómo estaban las cosas con Neville y al ver que todo iba a bien seguido con la búsqueda, luego de un par de minutos las vio en dos estantes más arriba y se estiró para tomarlas, pero una mano pálida tomo el frasco antes que el.
Frunció el ceño y se dio la vuelta para encontrarse cara a cara con el insufrible de Malfoy.
- ¿Buscabas esto, Potter? - Malfoy sonrío ampliamente mientras sostenía el frasco.
- Devuelve lo Malfoy. Lo vi primero. - Harry presionó los puños con fuerza, simplemente lo odiaba.
Malfoy era tan... Idiota, parecía como si su misión en la vida era joderle la vida a Harry, quien todos los días agradecía nunca haber aceptado su amistad, porque si así era con el siendo enemigos, no quería imaginarlo de amigo, simplemente sería una pesadilla.
- ¿o qué? ¿Vas a golpearme con tus delicadas manos de princesa o le dirás a la sangre sucia de Granger que lo haga por ti? - Había algo de rencor en su voz, el azabache concluyó que era molesto porque en tercer año Hermione le dio un puñetazo en la cara. Pero no había nada que lo molestará más a que se metieran con sus amigos y mucho más por un tema tan estúpido como la sangre, Harry vio rojo cuando Malfoy dijo esto. Pero el rubio simplemente se dio la vuelta a punto de irse.
Harry sacó su varita para enfrentarlo pero Malfoy simplemente se detuvo y se dio la vuelta con una sonrisa malvada en su rostro.
- uhmmm... ¿Sabes qué? No lo necesito - lanzó el frasco hacia Harry quien se vio obligado a atraparlo antes de que cayera al piso y se rompiera - tengo más en mi mesa.
Y sin más que decir se fue.
Harry lo miro extrañado, desde que inicio el año, sus encuentros con Malfoy habían sido así de extraños, este lo provocaba y luego se iba, sin más, dejando a Harry ahogándose con su propio veneno, cosa que hizo que este se obsesiona tanto que revisaba todo el tiempo el mapa de los merodeadores para ver qué era lo que estaba haciendo, pero nunca consiguiendo nada más de que estaba en su sala común o en su habitación.
Su vista se fijó en Neville quien parecía ansioso mientras removía localmente el caldero, Harry, decidió pensar en Malfoy en otro momento e ir a ayudar a su compañero y poder sacar una buena calificación. Eso era más importante que el idiota de Draco rubio estúpido oxigenado malfoy.
Al llegar, la poción estaba grumosa en vez de líquida. Harry apartó a Neville y agregó 7 hojas de clavo como decías en el libro, aunque tenían un aspecto algo diferente a las que ya tenía en su mesa, sin importarle esto, las agregado de igual manera y revolvió la poción contrario a las agujas del reloj, pero en vez de esta volverse líquida, su color cambio a un amarillo enfermizo y comenzó a crecer derramándose del caldero cayéndose sobre Harry quien se apartó cuando la poción tocó su pie l.
- ¡ah! - Harry estiró su mano para apagar el fuego y así la poción dejara de derramarse pero un humo lo envolvió por completo, haciendo que no pudiera ver más allá de humo blanco.
Podía escuchar a Snape gritar furioso, pero el humo tenía un olor ácido que lo hacía toser furiosamente, de la nada, su vista se volvió borrosa a pesar de tener los lentes puestos y llego un momento en donde sintió como todo su cuerpo se comprimia dolorosamente dificultando le aún más la respiración, maldita su suerte cuando todo empezó a verso negro.
Definitivamente odiaba ir a pociones.
