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Category:
Fandom:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-08-18
Words:
739
Chapters:
1/1
Hits:
2

Lo que no soportaba de ti.

Summary:

¿Podría Daniel, un chico que tiene hábitos horribles, enamorarse de la persona que le cae más mal? Bueno, dicen que el amor no tiene límites, y quizás eso sucedió en este caso.

Notes:

Esto fue hecho por diversión, no esperen mucho de ello... Estos dos son mis compañeros de curso que se odian, jaja.

Work Text:

—¡Le toca penitencia! —Grito Isabella, alzando los brazos para llamar la atención.

Era un juego simple: jugar volleyball, y si la pelota llegaba donde las chicas estaban sentadas o les golpeaba, penitencia.

La penitencia era algo que nadie quería, ya que tocaba hacer algo horrible; abrazar a Vicente. Y en este caso, el desafortunado fue Daniel.

Daniel se acercó a paso lento hacia el chico, al estar cerca, intentó abrazarlo, pero este mismo se apartó antes

—¿Por qué me abrazas? —preguntó Vicente, dándole una mirada de recelo.

—Es un reto. Nada más. —aclaró el joven, aún con los brazos extendidos.

—Ah, entonces está bien…

Los dos se abrazaron. Aunque uno cortó, abrió una grieta que no se podría cerrar.

Esa misma tarde, Daniel llegaba a su casa, pensando en que debería de jugar esta tarde. «No me vendría mal una partida de Minecraft» pensó, buscando sus llaves en su mochila.

Al entrar a su habitación y sentarse para encender el computador, el teléfono de él vibró.

Levantó su vista hacia la pantalla recién encendida; había una notificación de Vicente, específicamente, un mensaje del Grupo del curso.

“¿Hay algo pendiente para mañana?”

Daniel tecleo rápidamente una respuesta, acompañada de un sticker

“Creo q no”

Dejó su teléfono a un lado, abriendo minecraft y empezando a jugar.

4:53 a.m. Aquello decía el reloj de su computadora, no había logrado dormir nada. Estaba ocupado jugando… O eso se suponía, pues, su personaje no se movía ni un milímetro.

Estaba intentando crear una granja de mobs, pero sus pensamientos estuvieron dirigidos hacia el abrazo que compartió con Vicente en la tarde. No sabía si era por los sentimientos de vergüenza o repudio era lo que le mantenía despierto, o la sensación de sus brazos rodeándolo. Cualquiera de las dos, lo único que quería era dormir y olvidarse de ese recuerdo “absurdo”.

 

A la mañana siguiente, se podía ver a un Daniel adormilado sobre su Mesa, por el otro lado, un Vicente gritando porque le pusieron una anotación negativa que, supuestamente, era injusta, pues él “nunca” había hablado.

Lo único que quería el chico de lentes era dormir, así que resopló y gritó un fuerte “¡Cállate, Vicente!”

—¿¡Y por qué me tengo que callar!? Si tanto te molesta, ven y cállame po.

Todo el curso hizo en coro un “Uuh” lo que hizo que se ganarán un regaño del profesor presente.

Los dos jóvenes se quedaron callados, pero eso no evitó que luego Vicente murmurara cosas para sí mismo, enojado. Y que Daniel fuera a murmurar cosas de él con sus amigos.

Entre los dos se notaba una tensión notable, no podían ni mirarse. Lo que hizo que Daniel, luego de la escuela, se fuera a fumar un cigarro para sacar estrés.

El chico sacó su encendedor y lo prendió cerca del cigarro, luego de que el propio cigarro se haya prendido, él le dio una calada.

El humo de sus labios se dirigió hacia el cielo, aunque en el camino hizo que alguien tosiera; Vicente; Que estaba caminando hacia su casa por esa misma calle.

El chico dejó salir un jadeo al reconocer el rostro de ese chico, sorprendido, y por decir, ¡un poco furioso!

—¿Daniel? ¿Eres tú?

El otro chico apagó el cigarro y lo tiró al suelo, desviando su mirada

—Y-yo…Sí —Tartamudeó, jugando con su propio pie.

—¿Qué haces fumando? Es malo para tu salud. ¡No deberías de hacer eso! —Exclamó el otro. Su voz sonaba extrañamente preocupada, igual que su expresión.

—No es de tú incumbencia… —Murmuró Daniel, cruzándose de brazos.

—¡Lo hago, Daniel! Después de todo… tú eres mi compañero… —Su voz al final terminó siendo casi un susurró y el color en sus mejillas subió rápidamente.

—¿Qué? —preguntó, sorprendido por su repentina declaración. «¡Pero si este hace poco se estaba peleando conmigo a muerte!»

—Lo siento, ¡no debí haber dicho eso! —El chico se estaba por ir corriendo, hasta que él brazo del otro joven lo agarró de la muñeca y lo tiró contra él.

—Estas rojo…

—Lo sé…

Los dos chicos se quedaron en silencio, mirándose fijamente con las miradas coloradas. Hasta que Vicente por fin murmuró un: “Daniel, me gustas desde hace mucho”

… después de largos años. Ahora Daniel trabaja en una empresa como ingeniero en electricidad, y Vicente como futbolista profesional.

Los dos comparten una misma casa, además de dos hijos; Uno lo tuvo Vicente, y una niña, que la tuvo Daniel