Work Text:
El aire frío del mundo desolado fuera del estudio invadía la sala, junto a una inmensa oscuridad en el ambiente, acompañada de la ausencia de seres vivos, solo quedando un Pippins y el encargado del bar en ese lugar. Los dos estaban detrás del bar, Ramb todavía limpiaba copas como si estuviera la esperanza de que alguien viniera a pedir una bebida, mientras el Pippins juzgaba con una mirada punzante a su lado. “Nadie va a venir, ¿sabes eso?” Ramb asintió con la cabeza, sin decir una palabra. “¿Entonces por qué sigues haciendo eso?” Agregó Pippins, apoyando ambos codos sobre la mesa del bar, mirando a la puerta en frente suyo. “Costumbre, supongo.” Ramb suspiró. “Estoy esperando por Kris, todavía sigue ahí fuera.” Pippins volteó la cabeza para ver al enchufe. “¿Sabes que no le importas? Dudo que esté pensando en ti en este momento.” Comentó con frialdad, sin dudar de sus palabras, manteniendo una expresión neutra. “Bueno, para eso estamos los darkners, no estamos para vivir, si no para servir.” Ramb se limitó a sonreír, provocando que el Pippins devuelva la mirada a la puerta, porque odiaba tener que lidiar con un Ramb que se la pasa actuando deprimente.
Pasaron unos minutos en silencio, Ramb finalmente dejó de limpiar copas, por lo que ahora también se dispuso a ver hacía la puerta, esperando la llegada de Kris. “¿Terminaste?” Pippins cuestionó, mirando hacía las copas. “Así es.” Ramb comentó emocionado. “Sírveme algo.” Agregó con una sonrisa de satisfacción, claramente con intenciones de molestar. “Enseguida.” Ramb compartió la misma expresión que el dado, haciendo que este suspire. “Es imposible hacerte enojar…” Pippins se quedó callado unos segundos, observando cómo Ramb tomaba varias botellas de licor. “Me corrijo, es imposible hacerte sentir algo.” Ramb levantó la mirada. “¿Por qué dices eso?” El dado movió su dedo en círculos sobre el bar, como si estuviera aburrido. “Nunca te enojas, nunca te pones feliz, nunca te sorprendes, no lloras, no ríes, no gritas, no sientes absolutamente nada.” Ramb asentía en lo que Pippins, hablaba, prestando atención a cada una de sus palabras junto a una pequeña sonrisa en sus labios. “Aquí tienes.” Ramb le pasó una copa al hombre, quien le prestó su mirada nuevamente, notando que en su pecho había empezado a tornarse gris. Acercándose instintivamente con su mano para inspeccionar más de cerca, bajando la camisa azul de Ramb para ver de qué se trataba, sonriendo expectante inmediatamente al ver eso. “Ya te estás convirtiendo en piedra.”
Ramb bajó la mirada, notando que efectivamente era verdad. “”¿Puedes sacarme las manos de encima?” Imploró en lo que intentaba apartarlo por su propia cuenta. “No te noto triste, ni siquiera teniendo a la muerte tan cerca eres capaz de mostrar emociones, realmente eras incapaz de encajar en este lugar.” Pippins balbuceó, alejando sus manos del cuerpo del enchufe, regresando su mirada a la puerta. No quería admitirlo, pero que el final de Ramb estuviera tan cerca le disgustaba, sabiendo que no podía hacer nada al respecto lo hacía sentir más impotente, no es solo el hecho de que vaya a convertirse en piedra, si no que nadie lo va a recordar luego de que se cierre la fuente, nadie va a pararse a preguntar: “¿Se acuerdan de ese tipo que atendía el bar?” Todos simplemente van a fingir que jamás existió, porque cuando algo no es importante, suelen hacer la vista gorda, ese va a ser el final de Ramb, alguien que no es capaz de existir en las memorias de los demás. Alguien que no hacía nada importante, alguien que solo rellenaba un espacio que jamás necesitó ser ocupado, ¿quien iba a recordar algo irrelevante? Pippins devolvió su mirada a Ramb, desde su cuello para abajo su cuerpo estaba hecho piedra, le daba miedo admitir que temía que ese fuera también su destino, pero lo más seguro es que cierren la fuente antes de que eso suceda. “Oye, ¿puedo hacerte una petición egoísta?” Ramb mantuvo su mirada fija al frente, todavía expectante de la llegada de Kris.
Pippins suspiró con desdén. “¿En serio todavía vas a esperar a ese niñe?” Comentó decepcionado de la esperanza de Ramb, aunque le regaló su escucha por un momento, queriendo saber que tiene para decir. Pero no hubo más que silencio. “¿Ramb?” El dado volteó a su derecha, casi cayendo de su lugar al ver que el hombre no era más que una roca ya, no le había ni dado el tiempo de saber cuáles eran sus últimas palabras, quería actuar como si no le importase, pero realmente le habría gustado escucharlo hablar una vez más. Pippins se recompuso, acercando su mano hacía la mejilla de Ramb, acariciando la áspera superficie de piedra, totalmente contraria al suave pelaje que solía tocar a veces. “Supongo que podría esperar a que venga… Asumo que ese habría sido tú último deseo.” Había cierta debilidad en su voz, en algún momento iba a quebrarse, puede que no ahora, pero la manera en la que respiraba indicaba que no estaba en su mejor momento.
“Me da cierta envidia…” Confesó el Pippins, descansando su mano sobre el hombro de Ramb. “Incluso en tus últimos momentos estabas pensando en alguien que no se preocupaba por ti, ¿no te sientes como un idiota?” Era como una especie de regaño, reconocía perfectamente que Ramb jamás sabría lo que estaba diciendo, no es capaz de escuchar, ni hablar, y aunque fuera capaz, jamás lo entendería, porque Ramb no entendía los sentimientos, ni los ajenos ni los propios.
Pippins no hacía más que contemplar la estatua en frente, mirando con deseo hacía ella, deslizándose lentamente hasta tenerlo con la cara en frente suyo, tomando la cara de Ramb con su mano, acariciando lo que solía ser su pelaje, acercando lentamente sus labios hasta encontrarse con los del hombre de piedra, aunque no sabía a nada, todavía lo trataba como si fuera algo sagrado. “Desearía haber sido capaz de hacer eso cuando todavía estabas aquí, vivo.” El deslizamiento de unas puertas abriéndose interrumpió al dado, acompañado de la voz de un monstruo. “¿Interrumpimos algo?” Interrogó con algo de incomodidad Susie. Pippins simplemente volvió al lugar donde estaba anteriormente, actuando como si nada hubiera sucedido. “No, nada, en lo absoluto.” El grupo de los tres héroes se acercaron al bar, Kris seguía sin mostrar emoción, mientras que Susie y Ralsei se mostraban escépticos.
“¿Este tipo?” Cuestionó con duda Pippins, viendo asentir a Kris luego de sus palabras. “No era nadie importante, nadie va a recordarlo, pero… ¿te gustaría escuchar más?” Pippins aplastó su orgullo, pero Kris negó con la cabeza, haciendo suspirar al dado. “Eso es un alivio.”
