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Cómo saber si tu hermano menor te quiere

Summary:

Un nuevo integrante llega a la familia Suh. Yeri descubre lo que ser una hermana mayor significa

Notes:

Me encanta NCT y me encanta Red velvet; son mis grupos favoritos de K-pop.

Espero que les guste<3

Cualquier error avísenme por favor.

Kudos y comentarios son altamente apreciados. Me gusta mucho leer todo lo que opinan, así que no se limiten en sus comentarios jajaja <333

Work Text:

Su tía Irene la había vestido con su ropa favorita: una falda lila con pequeñas estrellas blancas y un poco de tul cosido al borde, sus calcetas blancas con moñitos violetas a los costados, sus zapatos de charol morados con un moño como correa, su blusa blanca de botones de estrellas con olanes y pequeñas estrellas bordadas en las mangas y cuello, sus pulseras multicolores, su collar con una conchita de mar que compraron en su último viaje a la playa y sus aretes en forma de estrella. La habían peinado con dos coletas usando el gel color morado con figuritas que le regalaron en su cumpleaños; se puso su perfume de Rapunzel, ese que usaba sólo en ocasiones especiales. Procuró andar con cuidado todo el día, manteniendo su aspecto impecable mientras supervisaba que la casa estuviera en orden y las galletas que horneó junto a su tía estuvieran deliciosas. Cuando estuvo satisfecha, se sentó a mirar caricaturas. 

 

Poco antes de comer, el timbre de la casa sonó anunciando la llegada de sus padres. Emocionada, apuro a su tía a abrir, parándose en la sala escuchando el alboroto afuera. Primero entraron sus abuelos, quienes la abrazaron y la cargaron regalándole un nuevo set de plastilina; después, sus tíos entraron cargando tres pañaleras, globos y arreglos florales que dejaron en el comedor; seguido fue el turno de dos de sus primos grandes que llegaron con la comida, lo cual la hizo moverse felizmente entre los brazos de su abuelo porque reconoció el logo de la comida italiana que tanto le gustaba. Finalmente, su papá Johnny llegó con un peluche en forma de esfera lila con ojitos brillantes azules, orejita triangulares con aretes de perla blancas y zapatos lilas con blanco 

 

“¡Papi!” gritó emocionada. Su abuelo la puso nuevamente en el suelo y ni bien tocaron sus pies el suelo salió corriendo a abrazarlo, quién ya la esperaba con los brazos abiertos “¡Los extrañé!” volvió a gritar mientras reía por las cosquillas que le daban los tiernos besos que su papá repartía por su cara 

 

“Nosotros también te extrañamos, mi princesita” contestó abrazado la fuertemente. La niña descansó su cabeza en su hombro tratando de ver a su papá Ten entrar, aturdiendo a Johnny cuando gritó 

 

“¡Papi Ten!” llamó emocionada agitándose en los brazos de su papá, que giró para ver a su marido entrar con ayuda de su hermana “También te extrañé mucho” 

 

“Yo igual, mi corazón de melón” respondió contento el hombre. 

 

En los brazos del tailandés, descansaba un pequeño bulto envuelto en mantas verde pastel. Adivinando qué era, la pequeña lo señaló mirando expectante a sus dos padres esperando una respuesta

 

“Princesa, te presento a Hendery, tu hermanito” respondió Johnny acercándose a su marido

 

“Hendery, te presento a Yeri, tu hermana mayor” completó destapando la carita del bebé que dormía plácidamente 

 

“¡Es tan chiquito y bonito! ¿Puedo cargarlo?” preguntó enternecida. Sus padres asintieron ayudándola a sentarse en el sillón para poner al bebé en su regazo. 

 

Con delicadeza, Yeri lo cargó mirando sus ojitos parpadear despertando. La niña sonrió con timidez, inclinándose lo suficiente para dejarle un beso en la frente sin aplastarlo 

 

“Te voy a cuidar siempre, Dery” prometió poniéndole su primer apodo. Sintió el flash iluminarla, así que levantó la cabeza viendo una decena de celulares apuntado a la escena. Riendo, volvió a ver a su hermanito pensando que era tan adorable que lo quería cargar siempre. 

 

Ella amaba a su hermanito.

 

O quizás no. Quizás habló demasiado pronto.

 

Bueno, no lo odiaba exactamente; sin embargo, sí quería que se fuera unos días con sus abuelos y que regresara hasta que ya no fuera un bebé. 

 

Los primeros días, cuando algunos de sus tíos se quedaron, todo estaba bien. Aunque el bebé lloraba, siempre había alguien junto a él para cargarlo, así como siempre había alguien dispuesto a jugar con ella. Era consentida como antes de la llegada del bebé, por lo que apenas vió su rutina diaria verse afectada. Si bien sus padres estaban más ocupados de lo usual, no era diferente a cuando tenían esas “semanas de moda”, donde papi Ten diseñaba y cosía para los modelos que papi Johnny fotografiaba y editaba en su laptop. Con sus cinco años, Yeri ya entendía cuando sus padres necesitaban tiempo y quietud para concentrarse, y que el hecho de que estuvieran algo ausentes por unas semanas no significaba que la amaban menos, por lo que no vió inconveniente alguno en la manera en que sus días se desarrollaban. No fue hasta después, cuando la casa se quedó con nadie más que ellos cuatro, que entendió el verdadero cambio que traía consigo un nuevo bebé. 

 

Lo primero fue el llanto nocturno. Yeri buscó por toda la cuna tratando de encontrar la bocina que ella suponía se escondía ahí, pues no le parecía creíble que ese pequeñito humano pudiera llorar y gritar tan fuerte sin un amplificador. Incluso llegó a imaginar que su hermano era un superhéroe como Banshee de X-Men, cuya mutación era su súper voz 

 

“Si él tiene ese poder, ¿Cuál será el mío?” se preguntaba tratando de dormir. 

 

Aunque después pensó que tal vez su superpoder no era ese. Más bien, tendría que ser algo relacionado a las bombas tóxicas envueltas en pañales que sus papás le quitaban. Alguna vez intentó ayudarlos a cambiarle el pañal, pero pronto el olor la superó haciéndola correr hasta la otra punta de la casa aguantando las arcadas. Así que ahora sólo era capaz de darle a sus papás las toallitas y los pañales antes de que iniciara el cambio de pañal. Mirando a su papá Ten darle de comer de su pecho, razonó que probablemente era un poder compartido que se originaba en el cuerpo de su papá y detonaba en el de su hermano, y la hizo preguntarse si ella tendría un poder compartido también con alguno de sus padres 

 

“Quizás la super fuerza y velocidad con papi Johnny” dedujo recordando lo rápido que armaron su casita del árbol. 

 

Aunque no fue hasta semanas después, cuando la nueva rutina se asentó que comprendió lo que un bebé nuevo significaba. Y eso no le gustó para nada. 

 

Podía soportar los llantos y gritos, los pañales sucios y la idea de no compartir un poder con su papá Ten, pero lo que definitivamente no podía soportar era tener que jugar sola porque sus papás estaban muy cansados u ocupados para jugar con ella. 

 

Con su nuevo hermano, las horas de té diarias se habían reducido a un par de reuniones de media hora. Papi Ten estaba muy agotado como para bailar y jugar a las princesas, mientras que papi Johnny estaba ocupado como para hacer deporte o cocinar con ella. Ya ni siquiera podían ver su maratón de películas los viernes sin que el bebé interrumpiera o uno de sus papás se quedara dormidos. 

 

Había intentado ser razonable, esa curiosa palabra que había escuchado decir en la televisión. Intentó mantenerse tranquila, obediente y servicial, porque en el fondo ella sí amaba a su hermanito, pero el sentirse al margen, fuera de la rutina familiar, la hacía sentirse algo triste. Por eso, confrontó a su hermano 

 

“No debí pedirte en mi cartita de navidad” se lamentó mirando al bebé que balbuceaba cosas sin sentido. Se aferró a su pelota multicolor haciendo contacto visual con Hendery, quien empezó a intentar morder su propio puño “Bueno, más bien debí pedir que llegaras más grande. Tal vez con la edad de Jaemin o Joy, para que pudiéramos jugar” razonó arrepintiendo se un poco de su primer declaración, pensando en su lugar en sus primos, quienes eran hermanos casi de la misma edad, por lo que podían divertirse juntos 

 

En respuesta, Dery volvió a balbucear tratando de meter más su pequeña mano en su boca. Riendo, Yeri le quitó con sumo cuidado la extremidad evitando que se hiciera daño. Aprovechando la cercanía, acarició su cabecita respirando profundo para oler su característico aroma a bebé. Llenando sus pulmones, ella pensó que quizás no era tan malo tener un hermanito tan chiquito

 

“Bueno, sí me gusta que seas un bebé porque eres bonito, puedo ponerte los juguetes y accesorios de mi Nenuco, puedo comer los Gerber que papá compró aunque tú todavía no puedas comerlos, hueles rico cuando no tienes tu pañal sucio y cuando te vienen a conocer me traen juguetes a mí también” enumeró jugando con su puñito “Pero no me gusta que mis papás, nuestros papás, estén tan ocupados contigo. Me siento un poco triste, aunque sé que no es tu culpa; abuelito Yunho me explicó que así fuí yo también, así que te perdono. Sé que mis papás me aman tanto como yo los amo a ellos, y yo te amo mucho a ti, hermanito, ¿Tú me amas?” preguntó inocente sabiendo que su hermano no podría responderle. 

 

Hendery extendió sus manitas tratando de tocarla. La miró fijamente y sonrió. Yeri se quedó boquiabierta pues era la primera vez que el bebé lo hacía 

 

“¿¡Eso significa que me amas también!?” gritó emocionada

 

Como confirmando, el niño empezó a agitarse intentando alcanzarla mientras mantenía su sonrisa sin dientes. La mayor lo abrazó con delicadeza pese a su euforia, volteando a la puerta para salir y contarle a sus papás viendo que ellos ya estaban en el marco de la puerta grabando todo. Emocionada, corrió hacia ellos siendo alzada por Johnny al mismo tiempo que Ten cargaba a su hermanito 

 

“¡Papá, papá! ¿Viste eso? ¡Dery me sonrió porque me quiere y porque soy su hermana mayor favorita!” presumió contenta 

 

“Sí, mi vida. Lo vimos y lo grabamos” respondió igualmente emocionado balanceando la.

 

En medio de la habitación, la familia se reunió hablando y riendo extasiada por lo que acababa de acontecer, incitando a Hendery a seguir sonriendo. 

 

Los pocos resentimientos que tenía Yeri se borraron con esa sonrisita. Ahora, incluso se iba a esforzar por aguantar el fuerte olor de sus pañales y se convertiría en la mejor hermana mayor en la historia. Incluso le ganaría a Mark, su primo que se jactaba de serlo.