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Se encontraba increíblemente enojado. No podía parar de maldecir en su mente y detener sus ansias de destruir lo primero que estuviera a su alcance.
Era su culpa.
Midoriya Izuku, era el culpable de que él estuviera sintiendo y pensando en cosas extrañas.
Si, demasiadas extrañas para su gusto.
No era la primera vez que se sentía así, y presentía que no sería la última.
Aun no podía creer que Deku tuviera la capacidad de ponerlo en ese modo. Ahora su cabeza estaba repleta de él.
De ese maldito nerd. De Midoriya Izuku. De Deku o en otras palabras el chico que le gust-...
- ¿¡Porque putas estoy pensando en estupideces!?
No, no era posible que él tuviera esa clase de pensamientos hacia ese idiota. Lo que sentía por Deku, no era más que una confusión. Pronto se recuperaría de esta horrible etapa y volvería a ver al peliverde con el mismo odio de siempre.
Pero...¿porque lo odiaba?
Había muchas cosas que odiaba de ese maldito nerd.
- Primero
Odiaba su determinación. Siempre se enfrentaba en situaciones peligroso, aunque él estuviera temblando del miedo. No lo entendía, se suponía que cuando tienes miedo, te alejas inmediatamente, no te le enfrentas aun sabiendo que no tienes ninguna posibilidad de vencer.
- Segundo
Odiaba que a pesar de encontrarse en una mala situación, Deku, de alguna extraña manera, podía tener una sonrisa en el rostro. Le sonreía a todo el mundo, incluso le sonreía a él, aunque no se lo merecía.
- Tercero
Odiaba su maldita cara. Tenía la como de un niño, lo que lo hacía ver indefenso. Lo peor es que detestaba como sus pecas resaltaban cada vez que él se sonrojara, le hacía sentir una sensación cálida en el pecho.
- Cuarto
Odiaba que Deku lo hiciera dudar de si mismo. Dudaba de sus pensamientos y sentimientos. Lo confundían bastante y hasta podía causarle estrés de tanto pensar. Hubo una ocasión donde hizo que dudara de su propia fuerza, incluso le hizo cuestionar de su...sexualidad.
- Quinto
Se podía decir que esta era la razón por la cual odiaba más a su, ahora, rival. Hacía que él llegara a odiarse a sí mismo. Sentía como una opresión en el pecho cada vez que lastimaba física o verbalmente. Muy en el fondo envidiaba a sus nuevos amigos, le hacían sentir innecesario. Le disgustaba que a pesar de todo mal que le hacía, Deku lo tratara con respeto y admiración.
Recordaba perfectamente las palabras que le dijo cuándo le toco combatir por primera vez con él.
- Tu eres una persona increíble, por eso es.. quiero ganarte... y sobrepasarte, ¡idiota!
Pero lo que jamás olvidaría, sería la expresión de su rostro cuando lo fue a rescatar del villano de fango.
Aun recordaba como sus acompañantes lo dejaban solo y también cuando lo héroes no podían hacer nada para ayudarlo. Pensó que sería su fin, pero jamás se esperó, que su objetivo de burlas y maltratos viniera a salvarlo a pesar de no poseer un quirk.
Aun se preguntaba por qué Izuku fuera a rescatarlo.
Jamás lo entendería, ese chico simplemente era un enigma...
- Y un dolor de cabeza.- susurro para si mismo.
Sentía que alguien lo miraba por detrás y eso ya le estaba agotando su paciencia. Se levantó de su asiento dispuesto a buscar pelea con el maldito que lo observaba.
Se sorprendió cuando lo encontró.
- Lleva bastante tiempo mirándome y de por sí, no dice nada. ¡Si tienes algo que decir tan solo dímelo!
- ¡Oye, maldito nerd! ¿Qué demonios me miras?- le reclamó con su tipica cara amenazante.
Pudo observar cómo se sonrojaba al ser descubierto por él.
- ¡Maldición! Esa estúpida expresión lo hace ver lind-... estúpido, demasiado ESTUPIDO.
- P-Perdon Kacchan, estaba pensando en cosas y sin querer te quede viendo.- le escucho disculparse y sin querer Deku le dedico una de sus típicas sonrisa, que a él le encantab-...maldición, le disgustaban.
Al ver su sonrisa, pudo sentir una sensación cálida envolviéndolo, especialmente en su cara. Tenía que irse de ahí, no quería que le viera en ese estado.
- P-Pues entonces hazlo viendo a otra parte.- se retiró rápidamente, ya que estar cerca de Midoriya lo iba enloquecer.
Su mente estaba hecho un caos, no podía creer que tartamudeo y que además no dijo ninguna grosería. Sin duda alguna esto era malo para su corazón.
Mientras se dirigía al baño a calmarse, fue llamado por unas personas.
- Oye Bakugou, cuando te le piensas a declarar a Midoriya? A este te paso te lo quitaran.- le decía la versión barata de pikachu, mientras soltaba unas carcajadas.
Justo cuando le iba a reclamar, el estúpido pelirrojo decidió echarle más leña al fuego.
- Hey, yo quiero ser tu padrino cuando te cases con Midoriya.- le dijo mientras se aguantaba las de reírse.
- ¡Malditos! Yo solo quería calmarme y estos desgraciados se atreven a burlarse de mí. Me lo van a pagar.
Comenzó a reírse como un desquiciado y a producir pequeñas explosiones en sus manos.
- No sabían que tenía tantos deseos de morir, malditos. No se preocupen, han encontrado la persona correcta para exterminar por completo sus miserables vidas.- un aura maligna lo rodeo y se río aún más al verlos correr mientras le pedían disculpas.
- Al menos estos malnacidos me van a distraer del bastardo de Deku.
Sin nada más que decir, salió a perseguirlos mientras utilizaba su quirk para aumentar su velocidad. No sin antes mirar, por unos breves instantes, al causante de su confusión.
