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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-10-21
Words:
2,224
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
44
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5
Hits:
241

De disculpas y de me gustas

Summary:

Ronald Weasley es impulsivo. Muy impulsivo. Y si bien eso a veces es malo, a veces también puede ser muy bueno.

Notes:

Este el primer fic que escribí de mis niños, nada más lo hice para quitarme las ganas así que no tiene mucha profundidad (?.

Igual es mi fav porque fue el que inició lo demás, vdd. ¡Gracias por leer! 💗✨

Work Text:

Ron es alguien con tantas virtudes como defectos. Es más que consciente de eso. Claro que ser consciente no quiere decir que vaya admitirlo frente a alguien que no sea el espejo.

Aunque hay veces en las que, con vergüenza, tiene que aceptar que es un reverendo y completo imbécil. Sobretodo cuando se molesta. Ron siente que se vuelve otra persona cuando la molestia le embarga de pies a cabeza.

Puede llegar a ser insensible al hablar en esos momentos; y es que, cuando se pone así, solo piensa en lastimar. Dar donde más le duela a la otra persona. Sin importar qué o quién sea.

Y es que ya sea que tenga que ver con ser un león o no, Ronald Weasley es estúpidamente impulsivo. Al hablar y al actuar. Es tan impulsivo que ni siquiera nota cuando lo es; le sale natural.

Uno de sus principales defectos, además de ser irrevocablemente impulsivo, es su terquedad; Ron probablemente sea la persona más terca del mundo. Un total cabezota de pies a cabeza. La frasecilla "terco como una mula" fue hecha para él. No hay duda al respecto.

Sin embargo, y no se debe pasar por alto, se le ha de conceder que una vez reconoce sus errores afronta las consecuencias. Y, por más a regañadientes que sea, pide disculpas. Sinceras.

Le cuesta mucho, sí. Muchísimo, la verdad. Pero Ron sabe que es lo correcto y se esfuerza en cambiar; en mejorar. Día a día lucha por controlar su carácter.

Mayormente, la víctima de sus "lapsus de idiotez" es Hermione. ¿Cuántas veces ha ofendido Ron a la pobre muchacha por su impulsiva y poco empática actitud? Millones. Han sido múltiples las ocasiones en las que Ron hirió a Hermione por hablar sin pensar.

De todas maneras, tanto Hermione como Ron, se han acostumbrado a sus discusiones diarias y choques de carácter. Así que, aunque aún es penoso, a Ron se le hace relativamente fácil disculparse con ella.

Por otro lado, con quien casi nunca tiene verdaderos desacuerdos es Harry; más bien, ¿Cuánto duran sus discusiones? Ni una hora. Son mejores amigos. Sus personalidades encajan a su entrañable manera. ¡Son uña y mugre, como suele decirse en el mundo muggle! No pueden estar distanciados por un desacuerdo sin sentido. Así que siempre se disculpan de prisa, volviendo a su agradable rutina.

O al menos así era hasta que Ron tuvo su más grande ataque de estupidez ¡Había sido tan tonto! La culpa lo ha carcomido desde que le gritó a Harry, su Harry, que era un mentiroso.

¡¿Qué clase de amigo se supone que es?! ¡Harry está en un concurso de muerte, puede morir en cualquier momento! ¡Ron debería estar apoyándolo!

Tonto, tonto, tonto Ron.

Su mente está revuelta. Todo es un caos allá arriba. Sus neuronas están fritas (si es que antes no lo estaban ya, claro).

Lo único que tiene en claro es que: Diggory no le agrada en lo más mínimo, Hermione puede llegar a ser más que irritante, extraña a Harry, está preocupado por Harry, tiene que disculparse con Harry, Harry luce bastante guapo con el cabello hasta la nuca y debería besar a Harry.

Sí... por favor, alguien tache la última opción que ni siquiera debería ser una opción. Gracias.

Ron se hunde en su lugar, sentado en un rincón de la biblioteca, solo y apesadumbrado, aún sumido en su alborotada cabeza, pensando en esto y aquello. Frota sus ojos con el dorso de sus manos antes de fruncir el ceño cuando Dean se le acerca desde algún lado, casi haciéndolo caer de su lugar por lo inesperada que es su presencia.

── La profesora McGonagall te está buscando. ──Informa el muchacho moreno con una ceja levantada ante su evidente mal humor. El borde del labio de Dean está curvado en una sutil sonrisa que denota diversión. Aunque Ron no encuentra nada gracioso en que la estricta Minerva McGonagall lo esté buscando.── Es algo importante, deberías apurarte.

Hay una insinuación en su tono; Ron hace una mueca, a veces Dean le pone de los pelos con su actitud de "sé algo que tú no" dando la impresión de que se está burlando de uno. Dejando eso de lado, Ron asiente, sacudiendo la cabeza levemente para espabilar.

Camina hasta la oficina de su Jefa de Casa, ansioso. ¿Quizás le dirá algo de Harry? La segunda prueba será en pocas horas. Ron espera que no sea nada peligroso. Casi tuvo un infarto al ver a Harry lidiar con un Colacuerno Húngaro. Ay, eso aún le trae mareos.

── Joven Weasley. ──Saluda la mujer. Cuando Ron hace el amague de sentarse, ella niega con la cabeza.── Oh no. No se moleste. Vaya a la oficina del director. ──Es lo que le ordena. Minerva le mira por encima de sus lentes media luna, con una sonrisa cómplice. Aunque, otra vez, Ron no sabe el porqué de eso.

Volviendo a mover la cabeza en afirmación, se retira y camina con ansiedad al lugar indicado. Vacila unos segundos frente a la gárgola, pero finalmente sube las escaleras luego de adivinar al cuarto intento la contraseña.

── Buenos días, muchacho. ──Albus sonríe al verlo.── Aún falta organizar unas pocas cosas pero, no te preocupes. Todo estará listo y Harry podrá rescatarte sin dificultad. ──Dice el director, con ese tono extraño que tiene, levantándose de su asiento.

Ron frunce el ceño.── ¿Qué?

¿Por qué jodida razón todos dan la impresión de saber algo que yo no? Se abstiene de preguntar groseramente. Dumbledore ríe. Da la sensación de que ha leído su mente.

── La segunda prueba del Torneo de los Tres Magos consta de lo siguiente: salvar lo más preciado que tiene el concursante del fondo del Lago Negro. Su tesoro. ──Explica rápidamente el viejo hombre. Sin profundizar. ── Usted es el tesoro del señor Potter, joven Weasley.

El rostro de Ron toma color, un tono rosado rojizo, y se ve forzado a reprimir la sonrisa tímida que tira de la comisura de su boca. Eso de ser el tesoro de Harry suena muy lindo, ya ven. Demasiado para su repentinamente alterado corazón.

── Usted... Esta equivocado. ──Tartamudea cuando la voz le vuelve, bajando la cabeza.── Yo... a Harry le gusta Cho. ──Señala tontamente.

Albus vuelve a reír.── En ningún momento dije que al joven Potter le gustaba usted.

── Ah.

Ron se remueve entonces. Un incómodo peso se acentúa en su estómago y un amargo sabor se posa sobre su lengua. Bah, ahora quiere vomitar.

── Bueno. Como dije, el tiempo se acaba. Lo pondré inconsciente para el lago. No se preocupe, no habrá inconveniente alguno.

Ron asiente distraído, antes de subir el rostro de golpe.── Espere, ¿Qué hará qu...?

La inconsciencia lo reclama antes de terminar la oración.

La próxima vez que abre los ojos está siendo torpemente llevado por Harry, el frío del agua congela su cuerpo y le hace despertar por completo con velocidad.

¿Quién ha tenido la bendita idea de hacer éste tipo de prueba en pleno invierno? Y ¿Por qué a nadie se le ocurrió lanzar un hechizo calentador? Va a morir de hipotermia.

Aún atontado, ayuda a su mejor amigo con una niña bastante bonita que tose y se tambalea. Al llegar a tierra, Hermione se acerca rápido y les empieza a secar. Ron bufa cuando ella les besa la frente como una madre preocupada. Su familia aún se mantiene algo alejada; probablemente los verá en la enfermería o donde sea que los manden después.

Ron ríe al ver a Harry acurrucándose con toallas sobre sus hombros. Él se regocija en la dicha cuando Harry lo mira, con sus grandes ojos tan verdes, y ríe también.

Antes de poder hablarle, se acerca Fleur, la campeona de la institución francesa, y planta dos efusivos besos en ambas mejillas de Harry. El chico luce tiernamente descolocado, colorado de las orejas hasta el cuello. Harry solo sonríe cordialmente a la muchacha, de pronto se ve pequeñito en su lugar.

Ron no puede decir si eso le brinda la idea, es la motivación o no tiene nada que ver con lo que hace después.

Harry se arrastra a su lado y le sonríe con esa suavidad tan suya, aún tiritando. ── Hey, Ron, dulce Merlín, ¿estás bi─?

Las palabras quedan atascadas en plena oración y el mundo se nubla ante los incrédulos ojos de Harry antes de que los cierre con fuerza. Una punzada de dolor le atraviesa la muñeca derecha cuando, debido al brusco abarque de Ron, se apoya en ella en un intento de no caer de espaldas. Los oídos le zumban, el corazón golpea furiosamente contra su caja torácica y la sangre asciende hasta dejar una sensación de escozor caliente en su rostro. Harry siente su estómago encogerse y su cuerpo crisparse.

Es muy parecido a lo que siente cuando está en peligro; solo que, a diferencia de esos fatídicos momentos, en éste preciso instante todo es demasiado agradable como para siquiera procesarlo.

Una parte de él parece consciente de aquello y Harry se encuentra a sí mismo correspondiendo el torpe beso ridículamente dulce que le brinda su mejor amigo. La avalancha de emociones solo aumenta ante el pensamiento. No habrían pasado más de unos segundos, antes de separarse.

Ahora Harry está sonrojado en su totalidad, la cara de un rojo brillante y sus ojos, tras la luna de cristal de sus lentes, relucen de manera preciosa. Si se lo preguntan a Ron, Harry se ve bellísimo, más de lo que incluso una veela como Fleur Delacour puede soñar; el negro cabello húmedo de Harry aún se pega a su frente, tiene los labios tintados en un rosado intenso y la punta de su nariz tiene un tono rosado que le hacía ver endemoniadamente adorable.

── Chicos... ──Hermione carraspea y eso sirve para sacarlos de su estupor. La chica tiene una minúscula sonrisa tirando tentativamente de sus labios; para ocultarla, los aprieta dejando en ella una mueca cómica. Viktor, a su lado, los mira curioso.

Los dos muchachos observan a su alrededor, con la vergüenza tintada en su rostro.

La mayoría de personas los ve con sorpresa silenciosa; hay algunas que parecen extremadamente molestas y otras que lucen divertidas. La señora Weasley tiene una expresión de sorpresa que se transforma inmediatamente en una sonrisa genuinamente alegre cuando capta sus miradas. Junto a ella está Ginny, que los observa con ojos grandes y la boca abierta, como si aún estuviera procesando lo que ha visto.

Bill no es muy diferente a la pelirroja menor; Charlie ríe a su costado y sacude a Percy por el hombro, que solo asiente hacía ambos muchachos en reconocimiento. Los gemelos, por otro lado, levantan los pulgares en alto y ríen entre ellos. Más tarde, Harry y Ron se enteraron de que hasta una apuesta habían hecho.

Otra tos forzada los vuelve a la situación actual y se levantan con torpeza, evitando mirarse, para luego ir a la enfermería. Han pasado diez largos minutos cuando quedan solos, con las cortinas cerradas. Harry se retuerce las manos en su lugar, aún ruborizado. Ron le observa con atención.

── ¿Qué fue eso? ──Pregunta Harry. Trabándose al final. Probablemente dándose cuenta de lo estúpida que es su pregunta.

Aún así, Ron responde.── Fue un beso. ──Él carraspea cuando usa un tono muy agudo. Intenta darle fuera a su voz.── De disculpas. ──Añade. Sus ojos azules se desvían a la cortina, de repente el diseño en crema de florecillas resulta bastante interesante.

── Fue un beso ──Repite después, con toda la valentía que tiene.── De "disculpas"... y de "me gustas".

El silencio tras su declaración le parece eterno. Justo cuando está planteándose el salir corriendo y probar que tan veloz puede ser hasta llegar a, no sé, ¿China?, suaves labios se posan en sus mejillas. Zafiros y esmeraldas se cruzan. Ron se derrite en su sitio cuando Harry le sonríe tímidamente.

── Fue un beso. ──Imita Harry, sonando gracioso.── De "acepto tus disculpas"... y de "también me gustas".

Ron ríe entre dientes, tonto y dulce. Harry pronto se une a él.

── No creo que sea justo, ¿sabes? ──Dice después.

Harry frunce el ceño, la sonrisa no se borra de sus labios ni un instante.── ¿Por qué?

── Yo te di un beso en los labios. ──Casi se arrepiente de decirlo ni bien las palabras dejan su boca; Harry tararea en medio de una risita. Asiente, relamiendo sus labios.

── Creo que tienes razón. ──Acepta Harry acomodando sus lentes sobre su bonita nariz, mordiéndose el labio inferior con nerviosismo.

Ron limpia sus sudorosas palmas en su pantalón seco. Se inclina cuando Harry lo hace. Esta vez, el contacto dura más. Colchones suaves y con sabor al chocolate que Harry ha estado comiendo es lo que recibe en su boca. Son inexpertos, así que sigue siendo muy torpe.

Dejándose guiar por mero instinto, mueven sus labios unos sobre otros. La mano de Ron sube a los cabellos negros y los acaricia, Harry aprieta despacio sus dedos en los brazos de su mejor amigo en respuesta.

Al separarse, Ron sonríe.── Fue un beso ──Obvia de nuevo, divertido.── de "¿podemos ser novios?"

Harry resopla una risa. Se inclina y presiona sus bocas por otro largo rato.── Fue un beso ──Murmura al separarse.── de "ahora somos novios."

── Los novios se dan muchos besos. ──Ron dice alegremente.

── Entonces, tendrás que darme muchos besos.

Y ambos sonríen. Y se besan más. Mucho, mucho más.