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¡No me pondré eso! [Especial de Halloween]

Summary:

OMEGAVERSE HETERO ✨

"¿Una fiesta de máscaras con etiqueta tradicional?"
"Si..."
"No importa lo que diga esa estúpida carta... ¡NO VOY A USAR ESA ABOMINACIÓN!"

Notes:

¡Desactiva el traductor!
Está historia está en español!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

"No"

Eso fue lo que dijo al ver la mirada firme de su Alfa.

"Alastor..."

"No" -repitió sin dar su brazo a torcer- "Es una completa humillación"

"No seas tan dramático..." -se pellizco el puente de la nariz, mientras trataba de calmarse- "Por favor..."

"No lo haré..." -el pecador rojizo se cruzó de brazos y se giro- "¡No pienso ponerme eso!"

Carmilla solo suspiró.

"Mi Ruina..." -hizo su aroma a cacao fuerte, demostrando que no aceptaría una negativa más- "Es una fiesta de la realeza..."

Las orejas de Alastor se aplanaron ante el tono de su Alfa, pero no quiso retroceder.

"No me importa..." -lo único que él aceptará usar es su traje negro con dorado- "Esas son reglas arcaicas..."

"Alastor..." -la peli blanca alzó una ceja con ironía- "Tú eres el que siempre dice que antes los tiempos eran mejores..."

"Pero en mi preferencia, no se encuentra esa parte en particular..." -Alastor gruño un poco, su aroma a fresas con crema volviendose más amargo.

Se podía percibir de lejos como Alastor tenía un gran conflicto interno, pareciendo luchar contra algunos recuerdos desagradables.

"Es una fiesta de máscaras por Haloween..."

"Excusas para aumentar los comercios..."

"No habrá más discusiones" -los ojos de la Overlord de las armas respondieron con frialdad- "Estaremos en una reunión de alta importancia"

"Puedo usar traje..."

"Usarás un vestido... tal y como indica la carta"

El pecador rojizo solo dió un chirrido de estática. Su aroma se hizo amargo, cargado de su evidente malestar.

"¡Eso no es justo!" -se podían escuchar pequeños gruñidos- "¡Seré Omega, pero eso no me obliga a llevar... Esos... Exhibicionismo!"

Permaneció en silencio un buen tiempo... Hasta que sus orejas se pusieron rectas.

Era hora de negociar.

"Carmilla..." -se puso recto, como todo un hombre de negocios, su bastón dando pequeños golpeteos en el piso- "Hagamos un trato..."

Ella solo asintió con la cabeza, ya sabiendo lo que venía.

"Si me dejas ir con traje..." -los ojos del Omega brillaron- "Prometo no meterme más en tus negociaciones con Zestial"

"Igual lo harás aunque no te vea.." -la Alfa no se inmutó, y solo se sirvió un vaso de ron- "Tú y yo sabemos que tus celos seguirán haciéndote actuar..."

"¡No son celos!" -él se sonrojó- "¡Solo... son sospechas de malas intenciones!"

"Ajá..." -Carmilla lo miro de manera escéptica. 

Alastor era así, Zestial era un buenamigo, un Alfa que hace tiempo intento cortejarla, lamentablmente nunca lo vió más que un amigo, y como todo un caballero, Zestial respetó su decisión, por otro lado su terco cervatillo no parece muy convencido.

"¡Tú haces lo mismo cada vez que voy con Rosie!" -acusó Alastor- "¡Mandas a Husker a vigilarme!"

"Ella si tiene intenciones contigo..." -se defendió Carmilla- "No le interesa que seas un Omega casado..."

"¡No es verdad!"

El pecador rojizo nunca fue bueno identificando intenciones amorosas del resto, así que no podía consevir que su mejor amiga quería comerselo... en otro sentido diferente al caníbalismo.

"¡SÍ, lo es!"

El ciervo se quedó en silencio nuevamente, pensando en que más proponer. Su mente rápida buscando desde sus actividades favoritas con la actual gobernate del infierno, Charlotte Morningstar, hasta sus recientes salidas más frecuentes al barrio caníbal.

"¡Dejaré de pedirte carne de celestial!" -si sacrificar su comida favorita es vital para no usar esa aberración, entonces lo hará- "¡Incluso dejaré de ir donde Rosie... Durante un mes!"

"Cómo dije...." -ella le dió una mirada cansada- "Los dos sabemos que aún así lo harás..."

"Siempre respeto mis tratos..."

"Siempre encuentras una laguna en ellos..."

Sus orejas se volvierón a aplanar ¡Odiaba que esa Alfa lo conociera tan bien!

"Dejó de incentivar a las niñas en gustos de los años treinta..." -estaba empezando a caer bajo- "Y... Me sentaré con ellas a escuchar... Su música moderna..."

Se nota a leguas que le dolió decir cada palabra, pero para la peli blanca sus hijas son tesoros, así que es probable que aceptará para quitarles un problema y darles un gusto.

"¿Hasta Rock?" -Carmilla le prestó atención.

"¡Si!" -parece que si aceptará- "¡Hasta esa música horrible!"

Miró a su esposa, expectante, listo para sellar el trato.

"No..." -bufó divertida- "Tampoco soy tan mala..."

"¡Carmilla!" -en serio pensó que estaban llegando a un acuerdo- "¡Por favor!"

"Está discusión no está llevando a ningún lado..." -ella dió un largo suspiro- "Por favor... Vístete de una vez"

Eso era todo, no podía hacer más... Esa mujer terca no iba a ceder... A menos qué...

"¡Qué bajo he caído!" -pensó Alastor, mientras se quitaba su característica gabardina- "¡Esto hará que mi dignidad se pierda por completo...!

Aunque su dignidad tenga que arrastrarse unos cuantos metros por el suelo para no usar vestido... Lo hará.

Carmine percibió el cambio en el aroma a fresas con crema de su esposo.

"Alfa~" -el Omega se acercó lentamente al escritorio de la Overlord, sus caderas moviéndose con lentitud- "Por favor~"

El pecador rojizo rodeó el escritorio para estar delante de ella, puedo percibir esos ojos afilados, seguir todo su recorrido.

"Sabes que un vestido no me sentaría bien..." -él se sentó en el regazo de la Alfa, con una coquetería que nadie pensaría que es resultado de la desesperación- "Yo soy más de trajes~"

Alastor sonrió cuando sintió como las garras de ella tomaron su cintura.

"Si me dejas usar lo que quiero..." -se acercó a su rostro, a escasos centímetros de sus labios- "Puedo recompensarte~"

"¿En serio?~"

El Omega celebro en sus adentros. Todos los Alfas son iguales... Muévete bonito y harán lo que pidas.

"Así es~"

"Mmm..." -ella fingió pensar- "No..."

"¡Oh, Vamos!" -Alastor se alejó de su rostro y se cruzó de brazos con un bufido indignado- "¡Ya me humille lo suficiente!"

"Las niñas ayudaron a elegirlo...." -la Alfa le dió un beso en la mejilla mientras sonreía- "Te verás hermoso... Créeme"

El pecador rojizo solo se puso de pie y empezó a retirarse entre quejas y refunfuños.

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Aquel vestido era una maldita obra de arte... diseñada exclusivamente para humillarlo.

El terciopelo rojo sangre se ceñía al cuerpo de Alastor como si hubiese sido cosido directamente sobre su piel.

El corsé entallado revelaba apenas un pequeño vistazo de piel por las aberturas de los lados, enmarcados por delicados bordes dorados que parecían querer atrapar las miradas.

La falda, dispareja y con caída suave, dejaba una pierna completamente al descubierto, donde una liga dorada sujetaba la malla casi transparente, que se deslizaba hasta su muslo. El otro lado caía como hondas suaves, intentando conservar los únicos restos decencia que le quedaban.

Todo el conjunto gritaba "mírame, soy irresistible" y él... él no podía ni verse al espejo.

Se mantenía de pie, tieso como un animal herido, con los ojos entrecerrados y una expresión de sufrimiento que hacía juego con el leve rubor que le había subido a las mejillas.

"Creo que me entregaré en el exterminio..." -no podía creer lo que contemplaba frente al espejo, definitivamente ese no era él- "O me cambiaré de nombre... Y luego me refugiare en la sombras para siempre"

No. No va a salir así, no le importa lo que le diga su esposa. No sale con eso. 

El sonido de la puerta de su habitación abriéndose lo saco de sus posibles planes de fuga.

"Mi...."

Carmilla se quedó quieta.

"Ahora... me siento orgullosa de haberte hecho mi Omega..."

"¡Carmilla!" -Alastor enterró su rostro en sus manos con pura vergüenza, mientras su esposa lo escaneaba con la mirada- "Por favor cierra la boca... Ni siquiera he salido y ya estoy siendo humillado..."

"Mi Ruina..." -la peli blanca dió una sonrisa sincera- "Te ves hermoso..."

"Yo me siento ridículo..."

"Alastor..." -la Overlord de las armas se acercó a paso lento, sus zapatillas de acero angelical haciendo ruido en la habitación- "¿Hazlo por mí, si?"

El Omega solo pudo suspirar resignado y con una obvia cara de enojo mientras su Alfa le daba besos en la mejilla, y le colocaba con delicadeza el antifaz de color rojo y dorado.

"¿Eres un gruñón, sabes?"

"Y tú eres completamente insoportable..."

Ahora el ciervo podía ver un poco mejor a su amada, llevaba una camisa blanca que resaltaba a la perfección la corbata color rojo rojo, unos pantalones de gala que entallaban a la perfección sus piernas, sus zapatillas, ahora tenian toques dorados, su mirada afilada de ojos carmín enmarcada por el antifaz con toques plateados y negros, lo analizaban con un detalle que le hacian flaquear las rodillas.

"¿No vas a decir como me veo?" -dijo ella mientras se acomodaba sobre los hombros su chaqueta que colgaba suelta- "Es de mala educación no responder un halago..."

"Te ves decente..." -No le va decir que se ve increíblemente elegante- "Se ve que pensaste en combinar..."

"¡Sr. Alastor!" -el ambiente se lleno de olor a vainilla y chocolate- "¡Sabíamos que ese atuendo te quedaría genia!"

Él Omega rojizo se separó de Carmilla, para acercarse a sus hijas, su sonrisa se suavizó, aunque para ella sigue siendo "Sr. Alastor" su relación era más estecha que hace ya un año de casarse con Carmilla.

Las Alfas más jóvenes se rieron un poco al ver como su padre alzaba la cabeza orgulloso, era díficil tomarlo en cuenta con un vestido puesto.

"Se nota que nosotros escogimos el suyo..." -Clara se ajusto sus lentes- "Acentua muy bien su figura..."

Un pequeño sonido de disco rayado sonó, haciendo que Odette soltará una pequeña risita ahogada.

"Gracias por destacarlo, linda..." -las orejas de Alastro estaban aplanadas contra su cabeza- "Bueno, vayan adelantandose al auto... su madre y yo debemos hablar..."

Eso heló un poquito la sangre de las Alfas. Con una mirada rapida entre las tres, las más jovenes se retiraron.

"Carmilla..." -la voz de Alastor salio algo distorsionada, simbolos vudú aparecieron en el aire y sus cuernos de ciervo se hicieron más grandes.

La albina se puso rígida.

"Escuchame bien... cuando volvamos... no me tocas por una semana..."

La Overlord de las armas se tensó un poco, y una mirada de resignación cruzo por sus ojos, una vez que su Omega decide sobre eso, ya no se puede hacer mucho... ya lo había intentando antes.

Tras un pequeño asentimiento por parte de su esposa, Alastor cruzo a su lado, con pequeños refunfuños. Y cuando Carmilla vio como el vestido acentuaba a la perfección cada detalle del cuerpo de su cervatillo, y como su colita se movía de manera rápida... Sintió que definitivamente valió la pena.

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El viaje en el coche prometía ser silencioso, las dos Alfas más jovenes solo podían usar su propio aroma como refugio del fuerte aroma a fresas agrias que era cubierto por el cacao. Ellas no irían a la gala, solo eran para Overlords y aunque ellas fueran sus hijas no estaban autorizadas a ir y tampoco querían, ya habpian organizado una noche de películas.

"Mi Ruina..." -Carmilla rompió el hielo.

"¿Qué?" -fue la respuesta corta de Alastor.

"Tu aroma..."

"No me importa..."

A pesar de todo, la Overlord de las armas no podía evitar sonreir para sus adentros. Este era su esposo, quien lleva su marca en su cuello. Aunque todo había iniciado con un desliz, con ambos perdiendo ante el calor del celo del ciervo cuando discutían en la oficina de la peliblanca.

"Mi ruina" Así lo llamó, porque si algo le pasaba a quel cervatillo de mirada dulce solo dirigida hacia ella... Haría el infierno arder.

"Hace frío... ¡Ni el abrigo me cubre bien!" -Alastor se quejo nuevamente, mientras apretaba sus labios en un mohín.

la peliblanca suspiró, miro a sus hijas, tratando de encontrar respuesta, pero ellas solo se encogieron de hombros. Será una noche larga.

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El salón principal del castillo estaba decorado con tonos de rojo y oro. Los candelabros colgando del techo como coronas invertidas, y bajo ellos miles de demonios y pecadores de alto nivel bailaban al ritmo de la orquesta, cada uno con máscaras sobre sus rostros, dandoles un toque antiguo y misterioso al ambiente. 

Aromas de Alfas flotaban en el aire, vestidos con sus trajes y capas ceremoniales, con aquellas sonrisas amplias, varios acompañados con sus Omegas, impecablemente vestidos para la ocasión, con vestidos de noche y con aromas dulzones que delataban la felicidad de estar al lado de sus amores.

Todos estaban disfrutando el evento... todos, menos uno.

Carmilla avanzaba erguida entre la multitud, sosteniendo el brazo de su Omega. Alastor mantenía la barbilla en alto, elegante, impecable... y absolutamente tenso. Bajo el terciopelo rojo, cada músculo luchaba contra lo ridículo de la situción, su orgullo revolcandose completamente herido y el peso de todas las miradas lo sofocaba.

No era vergüenza. Era furia sellada en una olla de presión.

Y aun así, se veía sublime.

"Todos me están mirando..." -el Overlor rojizo se esforzo por no aplanar sus orejas contra su cráneo y que el rubor ens u rostro no se mostrará- "Seguro piensan que me veo rídiculo..."

"Creó que más bien están mirando otras cosas..." -ella coloco una de sus grandes garras alrededor de su cintura, tratando de cubrirlo- "No han visto a alguien tan hermoso como tú..."

Alastor aparto la mirada, tratando de evitar en vano que su aroma se volviera dulce.

La música sonó. El primer baile había comenzado.

"¿Me permite el honor?" -Carmilla extendió la mano.

"Si no hay opción..." -Alastor la tomó.

Sus manos se encontraron. Carmilla ajusto más su garra en la cintura de su pareja mientras la otra tomaba con delicadeza los finos dedos de su Omega, sintió el peso familiar en su hombro, y el pequeño roze de sus ropas al moverse al son de la orquesata.

Alastor se negaba a mirar a su Alfa. 

La peliblanca lo guiaba con paso firme; el pelirrojo seguía la danza con perfección, pero su cuerpo no pertenecía a la música en ese momento. Pertenecía a su orgullo, o a lo que quedaba de él.

"Mírame" -susurró ella, apenas moviendo los labios.

Él no lo hizo.

La pieza de música terminó.

"Alas..." -la mujer fue interrumpida.

Una nueva presencia se acercó.

Los ojos de Alastor se iluminaron y el agarre de Carmilla se ajusto en la cintura.

Era Rosie.

"¡Querida Rosie!" -Alastor se acerco a la Alfa de aroma a rosas marchitas, sus tacones haciendo un poco de eco a pesar del ruido de la música- "¿Cómo te encuentras?"

"De maravilla, querido..." -la mujer canpibal sonrió, mientras se ajustaba su capa ceremonial y su mascara con plumas- "Veo que lamentablemente, la etiqueta pudo más que tú"

"No me lo recuerdes..." .Alastor solto un pequeño gruñido- "Me veo completamente rídiculo..."

"Yo díria que te ves..." -la mirada de Rosie fue disimulada a la perfección, pero Carmilla ya conocía sus mañas- "Expectacular..."

"Lo dices solo porque eres mi amiga..."

La música volvió a sonar, un nuevo ritmo se hizo presente, y la líder del barrio caníbal extendió la mano con delizadeza hacía Alastor.

"Querida Carmilla" -inició con voz suave... demasiado suave- "¿Me concede el siguiente baile con su precioso acompañante?"

Los ojos carmín de Alastor temblaron apenas. Carmilla sonrió con diplomacia perfecta; esa sonrisa hecha para contratos, no para intimidad.

"Si mi Omega desea bailar, no seré yo quien lo detenga" -respondió con elegancia.

Carmine esperó que Alastro declinará la invitación... pero algo ya le decía que igual la aceptaría. Despues de todo, él no necesitaba su permiso.

Rosie extendió la mano.

Alastor la tomó.

Y la música sonó más fuerte.

La de máscara con plumas tiro de Alastor hasta que esten pegado, justo como el ritmo lo ameritaba, cerrando una de sus manos en la cintura del ciervo con intenciones claras, soltó una sonrisa provocadora. 

Él sonreía, riendose y dejandose guiar por una de las pocas personas en quien confiaba.

Y Carmilla miraba, con una copa en mano que había tomado de una bandeja de plata.

El violín subió de tono. Rosie inclinó el rostro hacia el cuello del Omega, apenas rozándolo con la punta de la nariz, tomando su aroma como un recuerdo prohibido.

Ese instante bastó.

La frágil copa de cristal se quebro entre las garras de la Alfa peliblanca.

Carmilla apareció a su lado sin alterar su sonrisa social. Su mano se posó en la espalda baja de Alastor, su lugar, con una presión sutil que no interrumpía el protocolo... pero sí interrumpía a Rosie.

"Creo que es suficiente" -dijo la Alfa de mirada roja, con voz serena, casi amable, pero su aroma a cacao se hizo tan fuerte que hacía temblar a su esposo- "Mi esposo y yo vamos a hablar un momento..."

Rosie inclinó la cabeza, respondiendo al desafío implicito con su aroma y Alastor sintió la tensión eléctrica entre ambas Alfas vibrar sobre su piel. La mirada vacía y la de rojo sangre no se aprtaban

"Entiendo..." -Rosie finalmente cedió a regañadientes- "Nos vemos en otra ocasión Alastor..."

El ciervo solo puedo despedirse con la mano cuando vió a su amiga retirarse con un tono cantarín. Apenas estaba terminando de procesar el fuerte aroma de su esposa cuando Carmilla apreto su agarre, pero sin lastimarlo.

Y lo arrastró a un rincón discreto del salón.

"¡Oye!" -Alastro forcejeo solo un poco, no quería llamr la atención- "¡Carmilla!"

Alastor se encontro entre las paredes y el fuerte aroma a cacao de su Alfa.

Carmilla acercó los labios a su rostro, sin besarlo, sus alientos se mezclaban y él solo cerro los ojos con fuerza.

"Ahora, mírame" -ordenó, apenas en un susurro.

Alastor tragó saliva, temblando, por ira, por deseo, ¿Por ambas cosas?

Y entonces la mano de ella, que aún estaba en su cintura, descendió... de manera lenta... peligrosa... y con un claro objetivo.

"Deja esa mano quieta..." -Alastor gruñó mientras sentía la gran garra de su Alfa colarse bajo el vestido- "Lugar público... ¿Recuerdas?"

"Le estabas coqueteando..." -Carmilla tomo la mano de Alastor y beso sus nudillos, una ternura que contrastaba con sus otra mano- "¿Por qué lo hiciste?"

"Yo no le coquetee" -Alastor se sonrojo, y se mordió el labio cuando la mano traviesa encontró su colita de ciervo- "Es... Culpa del vestido..."

Alastor entro en alerta cuando empezó a susurrar contra su cuello.

"A ella la miraste a los ojos..." .dejo un beso justo donde el pulso se marcaba más- "Esa mirada... me la debes"

La garra de Carmilla llego a la base de la colita de ciervo de Alastor, empezo a rodarla entre sus dedos.

"¡Car-carmilla!" -Alastor susurró fuerte, aunque su cola no podía evitar moverse felíz por la atención- "¡Comportate como una adulta!"

"Mira quien habla..." -apreto un poco más la base de la cola de su esposo, haciendo que se estremeciera- "Tú haz estado comportandote como un niño desde la casa..."

"¡TÚ NO ENTIENDES!" -Alastor grito en un susurro, cubierto por la estridente música de la fiesta,

"¡¿Qué no entiendo?!" -Carmilla lo empujó suavemente contra la pared de piedra. Sus ojos, antes tan fríos, ahora ardían como brasas- "¡¿Qué te pones así por un vestido?!"

Alastor no retrocedió, pero su respiración se volvió algo temblorosa.

"¡No entiendes que no es el vestido!" -susurró, con la voz distorsionada por la estática- "Es... que me hace sentir como si no fuera yo"

La Alfa se quedó quieta. Por un instante, el ruido del salón se desvaneció; solo quedaban ellos, su aroma mezclado y la música que no podía competir con el pulso de sus corazones en sus oídos.

"Alas..." -su voz bajó, ronca, sincera- "No quise burlarme de ti..."

 "Uy, sí..." -el ciervo bajo las orejas levemente, con un notorio sárcasmo.

"Solo quería que todos vieran lo que yo veo todos los días..."

Él la miró, los ojos temblando entre ira y algo más suave.

"¿Y qué es lo que ves, exactamente?"

Carmilla sonrió apenas. Su mano dejó la base de la colita para subir despacio hasta su mejilla.

"Un Omega que puede hacer temblar a todo el Infierno con solo alzar la voz... Mi ruina... Mi orgullo"

El aire entre ellos se volvió más espeso. Alastor trató de no dejar que el rubor lo delatara, pero el dulce aroma de su cuerpo los envolvió, su pequeña cola se movía felíz de lado a lado y sus arejas se aplanarón algo esponjadas.

"Tus palabras no cambiarán el hecho de que llevo una falda" -trato de sonar enojado, pero sabía que era una batalla perdida- "Alfa insufrible..."

"Quizá no..." -ella acercó los labios, rozando apenas los suyos- "... Pero sí pueden hacerte olvidar que la llevas"

Sus labios se unierón.

El primer beso fue apenas un roce, casto y contenido. 

El segundo, por otro lado, ya no lo fue.

La garra de la Alfa se enredó en el cabello del ciervo, mientras él, pese a sí mismo, dejó escapar un pequeño suspiro que murió contra la boca de ella. Las orejas de el Overlord rojizo se movian en aleteos freneticos y su colita se movió frenetica. Los brazos de él se colocarón sobre los hombros de ella, mientras ella acariciaba su mejilla de manera dulce.

Cuando se separaron, el Omega tenía los labios entreabiertos y las mejillas encendidas.

"Esto sigue siendo un lugar público..." -refunfuñó, aunque su voz carecía de verdadera resistencia.

Carmilla rió despacio, esa risa grave que le derretía el alma, que combinado con su aroma a cacao, definitivamente fue un golpe directo hacía Alastor.

"Entonces será mejor que bailemos... antes de que decida cargar contigo fuera del salón"

Él rodó los ojos, pero no pudo evitar sonreír.

Tomó su mano, y empezo a caminar con su tiíca postura orgullosa.

"Si alguien pregunta... Me amenzarón con entregarme a los exorcistas"

"Dirás lo que quieras, Mi Ruina..." -murmuró ella, lo atrajo hacía si misma para darle una vuelta- "pero hoy, te ves precioso..."

Cuando el violín volvió a sonar, y Carmilla lo guió de nuevo hacia la pista, Alastor ya no apartó la mirada.

Su colita se movía de un lado a otro, nerviosa, feliz, mientras su aroma a fresas dulces y crema invadía la sala y su orgullo herido se disolvía entre risas y besos furtivos, combinandose con el aroma a Cacao de quien era el amor de su vida.

Y cuando volvieran a casa, ese vestido se iría de inmediato, la promesa que le hizo a su Alfa recien iba a iniciar mañana.

Notes:

Holaaa personitas del futuro!!!✨
FanonShip!!! Tenía este Ship en la bolsa durante tanto tiempo que merecía salir...
Me tarde demasiado haciendo esto... pero... ¡Especial de Halloween!! como un baelicito de máscaras!!
Espero te guste!!
En serio... no se enojen... 😅
¡ESTE ES EL FINAL! ¡NO HAY CONTINUACIÓN!
Recuerda, ¡si estás en 2070 cuídate de los zombies! Randi mikU 🐺 se despide!!