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Charles había dado a luz a un hermoso par de gemelos que llenaron de alegría la mansión Xavier. Grandes, fuertes y bastante activos, los niños demostraron ser unos torbellinos de energía desde el primer mes.
Ahora, los niños recién cumplieron los seis meses y la alimentación complementaria inició. Por suerte no presentaron mayores problemas y pronto se acostumbraron a comer sus propios alimentos bajo la supervisión de sus padres, quienes presumían con orgullo a sus pequeños retoños. Aún así, solían tomar de vez en cuando leche del pecho de Charles lo que era genial pues parecía ser que a su cuerpo no había llegado la noticia de la nueva rutina y parecía seguir empeñado a producir la misma cantidad de líquido como en los primeros meses. Lo que en su momento fue una bendición, ahora parecía traer un montón de problemas para Xavier.
Como cada martes, sus amigos más cercanos se reunieron con ellos para compartir el desayuno, que se convertiría en comida y cena, y visitar al adorable par de bebés.
Sentados en el gran jardín de la mansión, el grupo de amigos se encontraba descansando después de comer. En su regazo, Charles sostenía a Wanda, quién dormía plácidamente después de haber comido. A su lado, Erik sostenía al pequeño Pietro, igualmente sumido en sus sueños que su gemela. Frente a ellos se encontraban Raven, Alex, Hank y Logan sentados mirando con entusiasmo a los adorables bebés. El ligero sol mañanero y la fresca brisa que transportaba el delicado aroma de sus flores los rodeaba creando un ambiente más cómodo y tranquilo
“¿Cómo les ha ido con la paternidad?” Preguntó suavemente Hank sin romper la atmósfera tranquila
“Bastante bien. Han habido algunos retos, por supuesto, pero nada que no podamos manejar. Somos un gran equipo” respondió alegremente Charles mirando con infinito amor a su pareja
“Me sorprende de Lensherr. No parece alguien exactamente competente” burló Logan mientras se recostaba más plácidamente en su silla riéndose abiertamente del alemán
El mencionado gruñó fastidiado listo para defenderse deteniéndose apenas por la dulce risita de su marido
“Oh, querido, te sorprendería ver qué tan capaz es” Raven torció el gesto ligeramente asqueada “¡No hablo de eso, querida! Me refiero a que es un excelente compañero que siempre sabe cuándo ayudarme. Aprendió rápido a cambiar pañales y arrullar niños, y es especialmente hábil para bañarlos sin que se desesperen” alabó superando su ligera vergüenza inicial ante el sentido que su hermana le dió a sus palabras
Orgulloso, Erik infló el pecho sosteniendo más cerca a su bebé como para demostrar el punto. Miró con altivez a Logan, quién se limitó a rodar los ojos y murmurar por lo bajo.
“Estoy de acuerdo con Logan” secundó tímidamente Hank “Es increíble ver su dinámica familiar ahora. Sinceramente pensé que Erik sería…algo bruto y te dejaría la carga a ti, pero me alegra mucho ver que no es así” felicitó sonriendo ampliamente
“¿Por qué me tienen tan poca fé?” gruñó molesto el mencionado fulminando a todos los invitados con la mirada
“¿Por qué crees?” retó en cambio la hermana de su pareja obligándolo a quedarse callado sabiendo que la respuesta no lo dejaría bien parado “Como sea, ¿No han tenido problemas o complicaciones? Especialmente ahora que los niños empiezan a comer cosas sólidas” cuestionó desviando nuevamente la atención al tema principal
“¡Dios sí! ¡Me duelen tanto los pechos! Almacenar leche es realmente doloroso” se quejó Charles cerrando momentáneamente los ojos y mordiéndose el labio con desesperación “Me estoy volviendo loco”
“Si quieres yo…”
“Ni te atreves, Lensherr” cortó inmediatamente Raven mirándolo mal “Atrévete a decir una obscenidad sobre mi hermano en mi presencia y…” dejó la amenaza al aire
“Muchas gracias, querido” en cambio, Charles lo miró con puro amor y agradecimiento en sus orbes azules, contrastando con la furia de su hermana “Pero de todos modos no puedes; eres intolerante a la lactosa y mi leche contiene un alto contenido de lactosa” recordó amablemente ganándose una mueca de su marido, quien había olvidado ese detalle
“¿Pero por qué?” preguntó Alex “¿No se supone que los bebés siguen tomando?” la curiosidad era palpable en su rostro
“Sí, aunque no lo hacen igual. Antes era su única fuente de alimentación y bebían varias veces al día. Ahora que iniciamos la alimentación complementaria, toman una o dos veces y muy poca, a comparación de antes. Por eso, se queda almacenada causando bastante incomodidad e Incluso llegando a doler” explicó amablemente
Alex asintió entendiendo y mirándolo con un atisbo de preocupación
“¿Y no puedes hacer nada para aliviarlo?” cuestionó Logan después de un momento de silencio
“Yo ya me había ofrecido varias veces para…” habló nuevamente Erik siendo interrumpido por la única mujer en el lugar
“De verdad, Erik. Una más y te saco” por su tono, todos ahí sabían que no estaba bromeando
“¡Pero es mi casa!”
La mirada en la rubia no dejaba lugar a quejas, así que Erik no tuvo más remedio que asentir y bajar la cabeza derrotado.
“Tengo un extractor que me regalaron en el baby shower. Esperaba que mi cuerpo solito dejara de producir tanta leche, pero creo que tendré que usarlos. Aunque todavía estoy pensando en qué haré con tanta leche… sinceramente, me da pesar tirarla” murmuró pensativo
“Puedes donarla, ¿No? Me parece haber escuchado la otra vez que habían bancos de donación así como los de sangre” sugirió Raven.
Charles asintió sorprendido por la información, anotando mentalmente el investigar más tarde. Dando por finalizado el tema, iniciaron una nueva conversación sobre los más recientes avances en las investigaciones de Hank.
Al caer la noche y con las visitas habiendo dejado su casa hace algunas horas, iniciaron su rutina nocturna. En perfecta sincronía, bañaron, cambiaron y alimentaron a sus gemelos llevándolos pacíficamente dormidos a sus respectivas cunas. Bajaron a la cocina donde alistaron todo para que Charles pudiera vaciar sus pechos gracias al extractor de leche. Erik miraba fijamente la acción sin perderse ningún detalle, asombrado por la gran cantidad de líquido blanco que salía de aquel aparato.
El ojiazul se sonrojó ligeramente bajo la atenta mirada de su esposo, encontrando adorable su fascinación. Con perplejidad miraron las tres botellas totalmente llenas pese a haber alimentado a sus hijos hace menos de dos horas. Xavier entendía ahora porqué le dolían tanto los pechos al ver la gigantesca cantidad que se quedaba en su cuerpo. Decidido, tomó su celular para hacer una rápida investigación dando con un número de un banco de leche
“Querido, llamaré para preguntar los procedimientos necesarios para donar. Por favor, no hagas nada tonto, ¿Sí?” Erik asintió un poco ofendido por la petición, pero lo dejó pasar cuando la bonita y burlona sonrisa de su pareja apareció
Mientras Charles salía de la cocina para atender la llamada y anotar los requisitos, él se quedó mirando fijamente las botellas llenas. Sabía que ninguno de sus hijos la tomaría y probablemente serían desechadas. En su mente, con enormes letras rojas y signos de exclamación, la palabra “¡NO!” Brillaba como una marquesina. Las voces de sus amigos y la suya propia le advertían que no lo hiciera, pero ¿Por qué habría de hacerles caso?. Finalmente, el recuerdo de la voz de su marido en la charla de esa mañana explicándole la alta lactosa que contenía llegó a su mente frenando sus pensamientos intrusivos
“Al carajo, ¿Qué puede hacerme un sorbo?” se preguntó mientras tomaba una de las botellas.
Asegurándose de estar sólo, le quitó la tapa llevando el vaso a sus labios, donde dió un pequeño sorbo tentativo. Sorpresivamente, el sabor era bastante agradable así que decidió ingerir todo el líquido de golpe sin importarle mucho las consecuencias. Acabó justo al mismo tiempo que su marido entró para verlo en el acto
“¡Erik! No puedo creer que realmente lo hiciste pese a todas nuestras advertencias” Charles parecía querer lucir molesto, pero la falta de fuerza en sus palabras y la sonrisa divertida en sus labios le quitaron peso a su supuesta molestia
Con la boca manchada con restos del líquido, Erik lo miró con los ojos bien abiertos sintiéndose atrapado cometiendo un delito
“¡Lo siento! Es que se veía ahí tan misteriosa y yo quería saber a qué sabía. De todos modos fue solo un trago, dudo que algo…” un retortijón lo interrumpió “...malo pase. Son solo exageraciones de…” otro dolor aún más fuerte que el anterior lo atacó haciendo que se doblara ligeramente sobre sí mismo para sostener su estómago “...todos ustedes. ¿Cuándo has visto a alguien morir por eso? Estaré bien” sin poder contenerlo ni esconderlo más, un fuerte y perfectamente audible sonido extraño proveniente del estómago de Erik acompañó sus palabras
Pálido, sudoroso y con una expresión de dolor total, no esperó respuesta y salió corriendo al baño más cercano arrepintiéndose con cada fibra de su ser por no haber hecho caso a las advertencias de todo el mundo. Pudo escuchar a la distancia la carcajada de su marido y como contestación azotó fuertemente la puerta del baño. Ya después le rogaría mantener en secreto lo ocurrido.
Por lo menos podría asegurar sin dudas que todos los niños que se beneficien de esa leche, incluidos sus propios hijos, no sufrirán por carencia de lactosa.
