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Ganar un balón de oro es más fácil que cambiar un pañal

Summary:

Cristiano Ronaldo era nada menos que un ícono, un referente, una estrella. Ídolo de masas, tenía el mundo a sus pies, especialmente después de anunciar su compromiso y posterior embarazo junto al otro máximo ídolo en el mundo del fútbol: Lionel Messi. Era famoso, guapo, millonario y adorado como un Dios.

Teniendo todo eso, ¿Cómo es que algo tan sencillo, como cambiar un pañal, parecía una tarea titánica?

Notes:

Holaa. Desde que tengo memoria, Messi es mi futbolista favorito. Obviamente tenía que verlo preñado jajjaja.

Obviamente, esto lo estoy posteando bastante tarde (se supone que es del día 19 de agosto).

En fin, espero que les guste <333

Si ven cualquier error, avísenme.

Kudos y comentarios son altamente apreciados. Aunque tardo en contestar, siempre los leo <3

Intenté retratar el acento y jerga argentina/española, pero soy mexicana y ajá, no estoy segura de qué tanto lo arruiné jajajaja una mega disculpa

Work Text:

Cristiano Ronaldo era nada menos que un ícono, un referente, una estrella. Ídolo de masas, tenía el mundo a sus pies, especialmente después de anunciar su compromiso y posterior embarazo junto al otro máximo ídolo en el mundo del fútbol: Lionel Messi. Era famoso, guapo, millonario y adorado como un Dios.

 

Con todo eso, él no se explicaba por qué razón se encontraba ahora sufriendo el tormento que estaba atravesando 

 

“Ya, no seas cagón” su pareja cortó el hilo de sus pensamientos “Yo lo hago diario”

 

“Ya estáis acostumbrado” se defendió mirándolo con ojitos de sufrimiento, esperando que no lo obligara 

 

“Puede ser, pero aún así vos tenés que hacerlo igual. Sos su padre también; no podés dejarme a mí toda la parte pesada y dedicarte solamente a cargarlo cuando está limpio y subir fotos a Instagram” acusó. El pertinente balbuceo de Julián pareció darle la razón al argentino para consternación del portugués 

 

“También hago cosas pesadas” trató de defenderse indignado. La expresión en el rostro de su pareja le dijo que no estaba jugando, así que decidió cortarse el rollo el mismo “Vale, ya voy. ¿Me repites qué tengo que hacer?” 

 

“¡Dios, es sólo un cambio de pañal, Cristiano! No es la gran cosa. Tomá; le quitás el pañal sucio, lo limpiás con las toallitas, tirás acá el sucio, le secás con su mantita especial, le ponés la pomadita y un pañal limpio. Ya está, ¿Qué es lo complicado?” su tono de voz demostraba exasperación total por la escena 

 

“Es que es asqueroso” se quejó lloriqueando “Pero no os preocupéis, amor, que ya estoy en marcha” anunció tomando lo necesario.

 

Dejó las toallitas, la manta y el pañal limpio junto a un Julián de seis meses que reía divertido por las muecas de su padre. Reconocía que había sido afortunado al lograr eludir la tarea por seis meses, y aunque tuvieran el dinero suficiente para contratar una niñera por cada minuto del día, Lionel seguía aferrado a criar a su hijo de la manera más tradicional y atenta posible. A él no le molestaba, por supuesto que no; al contrario, él amaba cada momento que pasaba rodeado de su bonita familia. Sin embargo, si podía evitarse la molestia de hacer cosas tan asquerosas como esa, él definitivamente lo habría hecho. Deteniéndose antes de tocar el pañal, abrió otra vez la boca tratando de convencer a su amado

 

“Tengo el contacto de una babysitter buenísima, Sergio la recomienda ampliamente porque…” propuso siendo interrumpido a media oración 

 

“Sos el padre del nene, ¿No?¿O lo es la nana?” preguntó en su lugar 

 

“Sí, yo lo soy” 

 

“Bueno, entonces cambiálo que se va a rozar si no lo hacés ya” ordenó cruzando los brazos 

 

“Los pañales, pomadas y todo eso que usamos, ¿Es de la mejor calidad? Me parece que deberíamos revisarlos y consultarlo con un experto antes de ponerlo en la piel de este precioso caballero” trató de hacer tiempo leyendo detenidamente la etiqueta del paquete de toallitas húmedas buscando algún ingrediente lo suficientemente extraño como para alertarlo 

 

“Sí. Lo investigamos durante todo el embarazo e hicimos un chequeo antes del parto. Y siempre que compramos más lo vemos con el doc, así que dejá tu drama ya” 

 

“Ya voy” alzó las manos tratando de calmar el ambiente “¿Cuándo aprende a ir solito al baño?”

 

“Falta mucho tiempo para eso, Ronaldo. Ahora, cambiálo” la molestia era evidente, así que el portugués decidió no perder más tiempo y hacerle caso a su marido. 

 

Respiró profundo varias veces, mentalizándose. Pensó en todas aquellas pruebas difíciles que pudo superar; todos aquellos momentos donde sintió que no podía más, y ninguno, realmente ninguno, se comparaba al sentimiento que ahora lo embargaba. En su lugar, pensó en todas la felicidad que Leo y su pequeño Juli le estaban dando día con día, y aunque sí lo ayudó a sentirse mejor, las náuseas eran imposibles de ignorar. Pensó en su mamá, en su abuela, en su bisabuela y en todas las mujeres y donceles que cambiaban pañales desde la antigüedad, especialmente aquellos que tenían más de un hijo al mismo tiempo. Un poco más motivado, dió un paso adelante poniéndose su cubrebocas mientras respiraba hondo por primera vez, escuchando la clara burla de Messi detrás de él. Lo ignoró olímpicamente, tronando sus dedos listo para la acción 

 

“¿Pero qué has comido, Juli?” exclamó con horror al retirar el pañal sucio. El infante tuvo el descaro de reír como si la situación fuera de lo más graciosa “¿Es normal? Creo que os deben realizar estudios urgentes porque esto no parece normal” señaló aguantando las arcadas.

 

De espaldas a él, Leo rodaba divertido los ojos riendo por el sufrimiento de su marido. Aunque consideraba viable la propuesta del portugués, él no permitiría que se perdiera de la bella experiencia que cambiar un pañal significa. Por lo menos una vez en su vida debía experimentar también eso; ya después podría contratar todos los ejercicios de niñeras y ayudantes que quisiera. 

 

Aguantó la respiración lo suficiente para tirar el pañal al bote de basura, haciéndole un nudo inmediatamente a la bolsa para tirarlo en cuanto terminara. Lionel rápidamente se acercó al bebé, anotando en su mente el regañar más tarde a su pareja por haber dejado al niño sin supervisión mientras hacía todo su show con la basura. Ignorando su gigantesco error, se preguntaba si tendría que ponerle alguna señal o marca que indicara que se trataba de material peligroso. 

 

“Al nene nunca se le deja sólo” reprendió el argentino cuando su pareja por fin se volteó a atender al bebé, recibiendo una torpe disculpa por lo bajo

 

“Aquí vamos” suspiró Ronaldo dándose fuerzas mientras limpiaba con las toallitas húmedas al niño. 

 

Trataba de mantenerse estoico mientras tiraba las toallitas, aguantando las arcadas como un campeón. Finalmente, respiró hondo cuando vió que estaba totalmente limpio y procedió a secarlo con la toalla azul que tenían especialmente para eso. Tomó la pomada anti rozaduras y la esparció por la zona, cuidando de no poner demasiado ni muy poco. 

 

Limpio, seco y con pomada, Julián chupaba su manita viendo a su papá Ronaldo celebrar por su triunfo 

 

“¿Cómo estuvo?¿Lo hice bien?” preguntó con el pecho inflado de orgullo atento al bebé para evitar otro regaño

 

“Sorprendentemente bien, aunque lo descuidaste en un momento y eso nunca se hace. Pero para ser tu primera vez estuvo bien. Yo solo queda ponerle el pañal limpio. Pero cuidado porque…” 

 

Antes de que pudiera terminar, su primogénito lo interrumpió riéndose a carcajadas. En medio de su risa, su cuerpecito reaccionó disparando un pequeño chorro de orina a la cara del portugués, que alcanzó a cerrar los ojos y boca antes de ser salpicado

 

“...que orina de repente” finalizó viendo que sus advertencias llegaron muy tarde “Juli, amor, ya hablamos de eso. No debés orinar a la gente, amor” regañó con ternura ayudándole a su marido a limpiar su rostro 

 

Como si entendiera sus palabras, el bebé dejó de reírse, balbuceando lo que parecían unas disculpas terminando por volver a chupar su puñito totalmente quieto a la espera de un nuevo pañal. Lionel tuvo que morderse el labio para aguantar la carcajada que moría por explotar. Cristiano, a su vez, mordía el interior de su mejilla para no soltar un berrinche que lo hiciera ver muy infantil 

 

“Es una venganza” murmuró Ronaldo después de haberse limpiado “Juli sabe que es un Versace edición limitada” señaló su propia camisa negra con rastros de orina “Mientras que él usa un Prada cualquiera” 

 

“¡Es un nene! ¿Qué va a saber él de marcas y tonterías?” medio burló medio regañó Messi negando 

 

“Es mi hijo; claramente sabe de moda y alta costura” respondió con simpleza encogiéndose de hombros. 

 

Vió a su marido rodar los ojos por enésima vez en la tarde, claramente fastidiado de su comportamiento. Aprovechando la situación, se quitó ágilmente la camisa flexionando sus músculos en el proceso tal cual le gustaba a su pareja. Se posicionó a su lado pasando una mano por su bonita cintura murmurando en tono seductor 

 

“Debe de haber heredero mi gusto por las cosas caras, bonitas, delicadas y perfectas” rió ligeramente con suficiencia besando su mejilla causando un furioso sonrojo en las mejillas del argentino.

 

Avergonzado, Messi agachó la cabeza sintiendo su rostro rojo por el halago. Toda molestia y hartazgo que sentía por la actitud infantil de su pareja se esfumó rápidamente con ese pequeño gesto, pues su corazón tampoco soportaba mucho tiempo estar molesto con el amor de su vida. 

 

Estaba por abrir la boca cuando su hijo balbuceó feliz recordándoles que no estaban solos y que él seguía sin pañal 

 

“¡Cris, no le has puesto el pañal a Juli!” 

 

Apresurado, Ronaldo se lo puso antes de que tuviera otro accidente. Suspiró aliviado cuando por fin terminó su trabajo, aunque sabía que tenía todavía mucho que aprender y practicar.  

 

De mientras, tiraría los desechos tóxicos que su hijo produjo junto a su adorada camisa que tan cruelmente fue ensuciada. Ya se la cobraría cuando el niño tuviera edad suficiente.