Work Text:
Steve Harrington y Will Byers apenas se conocían. Lo único que tenían en común era su grupo de amigos.
Gracias a toda esta mierda sobrenatural que, para bien o para mal, unía a todo el grupo, no pasó mucho tiempo hasta que empezaron a cruzar palabras.
El hecho de tener problemas con sus padres les daba un tema de conversación, y poco a poco su amistad se volvió más sólida. Solían tener pijamadas entre todos los del grupo, pero por alguna razón en esta ocasión solo estaban ellos dos.
Entre bromas y risas Steve le propuso un nuevo corte de cabello.
–Vamos hombre, un nuevo corte es ideal para cerrar ciclos, y creo que eso es lo que necesitas con toda esta basura que te tocó vivir. Además, tienes el mismo peinado desde niño, ¿no te cansas de verte al espejo y ver lo mismo todos los días?
–Mi madre siempre me hace este peinado, nunca teníamos el dinero suficiente como para ir a un estilista– Will se encogió de hombros mientras Harrington lo observaba anonadado.
–¿Me estás diciendo que en tus 15 años de vida nunca pusiste un pie en una peluquería?– el mayor rió con incredulidad y pausó unos segundos. Will podía oír los engranajes girar dentro de la mente de su amigo.–¡Está decidido! Tendrás el honor de recibir un corte de cabello del mismísimo Steve Harrington.
–¿Y terminar calvo como mi hermana? No gracias, paso– dijo entre risas.
–Mira, tengo todas las herramientas: tijeras de todos los tamaños, cepillos, secador, gel...
–Wow... ¿Steve Harrington posee gel? Que inesperado– rió sarcásticamente el menor, recibiendo como respuesta una golpe de almohada en la cara.–Bien, bien, acepto la oferta, pero no tengo con que pagarte.
–Hagamos un trato. Yo transformo ese tazón que tienes por cabeza en algo más adecuado para la época y tú juntas coraje y le declaras tu amor a mini-Wheeler.
–Ni de broma, para ti es fácil, lo máximo que puede hacerte una chica cuando no le gustas es rechazarte. En el mejor de los casos Mike deja de ser mi amigo y nos distanciamos para siempre, pero en el peor de los casos el me odiará al igual que nuestro grupo, y todo el pueblo sabrá que soy gay... O al menos confirmarán sus sospechas.
–Hermano, estás completamente sumergido en tu autodesprecio– Harrington dio un sorbo de su lata de cerveza–¿No has visto los ojos de cachorro que tiene cuando le hablas? Prácticamente lo tienes domesticado.
Will no pudo evitar recordar todas las conversaciones serias en las que Mike no podía evitar ver sus labios... o en su defecto, su trasero. Byers podía ser ingenuo, pero no ciego.
–Supongamos... Y solo SUPONGAMOS que tienes razón–Steve bufó burlonamente ante la incredulidad del menor– ¿...Y si dejo de gustarle cuando cambie de aspecto?
–Ese flacucho te amaría aunque fueras el jorobado de Notre Dame. Ven, confía en mi.
Ambos jóvenes fueron al baño de Steve. Éste estaba un poco afectado por el alcohol que bebió durante toda la noche, pero a Will parecía no importarle. Confiaba en él como un hermano mayor (aunque nunca lo diría en voz alta, por miedo a que Jonathan se enfade)
☆
–Y... ¡Voilà! Ya puedes verte al espejo.
Will estaba irreconocible. Lo que antes era cabello lacio y aburrido ahora eran ondas que caían perfectamente sobre su rostro. Parecía más adulto y apuesto que nunca.
Al no recibir respuesta durante varios segundos, Steve comenzó a dudar de sus habilidades, incluso pensó en reconfortarlo y decirle que el cabello puede volver a crecer y que no es algo por lo que lamentarse demasiado.
En vez de eso, recibió un fuerte abrazo seguido de una brillante sonrisa rebosante de felicidad.
–¡Me veo genial! ¿Donde aprendiste a estilizarlo tan bien? Deberías ser peluquero, tienes mucho talento– Byers no se decidía entre seguir abrazando a Steve o ver su reflejo en el espejo, fascinado por el cambio.
Harrington sintió una punzada en el pecho, seguido de mariposas en el estómago. Y pensar que hace unos meses ni imaginaba que el chico más callado y tímido del grupo fuese un amigo tan importante para él.
–Okay, okay, cálmate, te ves muy bien–dijo entre risas, despeinándolo un poco como muestra de afecto– ahora debes cumplir con tu parte del trato.
La noche continuó con una terrible película de terror, de la cual se burlaban sin piedad de las malas actuaciones y las escenas falsas. Al día siguiente, casi nadie reconoció a Will, muchas chicas se acercaron a halagar su nueva apariencia, pero eso no le importaba. Lo que no pudo evitar observar es a Mike Wheeler siendo regañado por la profesora de matemáticas al mirar embobado a su mejor amigo. Lo mismo pasó en la clase de química, y la de biología, y la de ciencias...
En conclusión, el cambio de look fue un éxito, y ahora Will sabía que no había chances de que Mike lo rechace. Gracias a Dios por la existencia de Steve Harrington y sus manos milagrosas.
