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Dulce

Summary:

A Shadow no le gusta ningún tipo de dulces y Amy no puede creerlo, por lo que se dispone a encontrar uno que le guste a su novio.

Notes:

Si les soy sincera, este OS era para el ShadamyTober de este año pero se me olvidó publicarlo así que, bueno, aquí estoy, publicándolo un mes después porque soy una impuntual XD

Work Text:

—¡Mientes!

—Rose… Es la verdad.

—¡No lo es! ¡No es posible!

—Por supuesto que lo es.

—¡Mentira!

—Rose…

Amy miró con incredulidad a su novio.

¿Y es que como no mirarle con incredulidad si él le había dicho algo nefasto?

—No me gustan los dulces —repitió él y Amy se llevó una mano a su pecho, ofendida.

—¡Y encima lo vuelves a decir! —reclamó Amy, frunciendo el ceño.

Claro que estaba ofendida, después de todo, ella ama las cosas dulces, y el simple hecho de que su novio o lo hiciera le resultaba de lo más triste.

—Vamos, ¡Debe haber aunque sea un solo dulce que te guste!

—No lo creo, Rose.

Ante el comentario, Amy hizo un puchero que, para Shadow, fue de lo más lindo.

Entonces, Amy, con determinación, lo señaló.

—¡Shadow The Hedgehog, prepárate porque acabas de desafiar a Amy Rose… Y haré que te comas tus palabras!

Y dicho eso, la eriza de púas rosadas salió en dirección a un lugar desconocido para el azabache, el cual solo la miró con leve preocupación, solo para después soltar un suspiro.

—Tan energética como siempre… La amo.

Por otro lado, Amy se había ido en dirección al centro comercial. Allí, la eriza, con un objetivo claro, caminó hasta quedar frente a una tienda de dulces, dispuesta a encontrar algo que le gustara a su novio.

Así que, con determinación en su ser, Amy tronó los dedos de sus manos mientras miraba con una sonrisa segura a la tienda.

Vas a tragarte tus palabras, Shadow, pensó para justo después entrar a la tienda.

Allí, ella se encargó de comprar desde lo más básico hasta lo más exótico, por supuesto, siempre y cuando este tuviera azúcar porque, ¿Qué era un dulce sin azúcar? Exacto, algo amargo y feo.

Una vez la eriza terminó con sus compras, salió de la tienda y por consecuente, del centro comercial, ahora encaminándose directo a su casa donde probablemente aun seguiría el amor de su vida.

Una vez llegó a su casa, abrió la puerta con fuerza.

—¡Oh Shadow! ¡Ya llegué! —avisó ella, con dulzura para acto seguido entrar en su vivienda, solo para encontrarse a Shadow recostado en su sofá viendo un programa latino—. ¿Ah?

—Hey, Rose —saludó él—. Me alegro que volvieras.

Amy solo negó con la cabeza levemente justo para después dejar las compras que hizo al lado del sofá. Después de eso, tomó el control del televisor y apagó el programa que se encontraba viendo su novio.

Y claro que esto último sorprendió un poco al azabache.

—¿Rose? ¿Pasa algo? —preguntó él.

—Pasan muchas cosas —dijo para luego sentarse a su lado, no sin antes tomar una paleta de los dulces que había comprado, esto con el objetivo de dársela al azabache—. Prueba.

Shadow levantó una ceja antes de responder.

—Rose, te dije que no me gustan los dulces.

—Anda, es solo una linda paletita, ¡Sabe muy bien, te lo aseguro! —y dicho eso, le acercó la paleta al azabache.

—Si… No quieres, no sé, ¿Ver conmigo la serie que estaba viendo hace rato?

—No evadas el tema, Shadow. ¿Qué tal esto? —ahora la eriza le mostró un dulce de menta.

—¿Menta? —Shadow miró con asco el dulce, luego negó con la cabeza—. No gracias.

—Ok, ni mentas ni paletas… ¡Pero quizá esto sí, ¿Verdad?! —la eriza le mostró unas gomitas de tiburón.

Shadow solo analizó por menos de 5 segundos el par de gomitas ofrecidas antes de dar su respuesta.

—Demasiado…Exótico. Paso.

Amy frunció el ceño.

—¿Qué tal mazapanes? A todos les gustan —Amy le enseñó un mazapán, pero Shadow negó.

—Tal vez sería perfecto si no fuera tan blando.

La eriza entrecerró los ojos antes de sacar otro dulce más de la bolsa.

—¿Qué tal algo más picante cómo… Pulparindos?

—¿Eso es un dulce? Porque yo no le veo lo dulce.

—¿Duvalínes? ¿Malvaviscos? ¿Chicles?

En respuesta, Shadow solo negó con la cabeza y Amy solo siguió sacando más y más dulces de la bolsa.

—¿Dulces de miel? ¿Bombones? ¿Galletas María?

—¿…María?

Amy rápidamente sacudió la cabeza.

—¡No, no, olvida eso!

Shadow solo entrecerró los ojos mientras levantaba una ceja.

—Es solo que… No sé cómo eso terminó allí, perdón —se disculpó, apenada mientras metía las galletas en la bolsa de nuevo.

Entonces Shadow le besó suavemente la mejilla.

—De todas formas no creo que esas galletas cuenten como un dulce, no te preocupes.

—Shadow —susurró ella, mirándolo con amor—. Y dices que no eres tierno.

—No soy tierno —se quejó él, y entonces Amy le devolvió el beso, provocando un notorio sonrojo en el azabache.

—Si lo eres —afirmó ella, tocándole la nariz con su dedo índice—. Y mucho.

Shadow solo frunció el ceño antes de desviar la mirada a otro lado.

Ante esto, Amy soltó una pequeña risa.

—Rose —murmuró él, atontado ante la risa de su novia.

Para él, Amy era tan linda.

Y entonces, sin mediar palabras, la abrazó suavemente, y Amy por supuesto correspondió el abrazo.

Pasados un par de segundos, Shadow rompió el abrazo con lentitud. Luego, la miró a los ojos con cariño.

—¿Sabes? Quizá si hay un dulce que me gusta —susurró y Amy lo miró con un encantador brillo en sus ojos.

—¿En serio?

—Si.

—¿Más qué el café incluso? —preguntó la eriza de pronto.

—Más que el café —confirmó y Amy soltó un chillido de emoción.

—¡¿Y cuál es su nombre?! ¡Dime, dime! —la voz de Amy tenía mucha emoción.

—Su nombre es tan hermoso, y ni hablar de su sabor que es más que encantador cuando lo pruebo.

Amy estaba que se sacudía en su lugar de la emoción por saber cuál era ese dulce que le encantaba a Shadow incluso más que el café.

Shadow tomó un poco de aire ates de continuar.

—Unos le llaman Amy pero a mí me gusta decirle Rose.

Entonces Amy parpadeó varias veces antes de razonar.

Y una vez procesado todo, su rostro se tiñó de un rojo carmesí a más no poder.

—Espera, ¿Qué? —soltó ella con un tono de sorpresa en su voz.

—Si. Algo que amo de este peculiar dulce es besar sus labios. Es por mucho lo mejor que he probado —declaró para justo después plantar un suave beso en los labios de la eriza.

En respuesta Amy se quedó paralizada en su lugar, procesando tal declaración.

—¡Shadow! —exclamó ella una vez reaccionó, con su rostro sonrojadas a más no poder—. ¡Tonto! —le dijo solo para acto seguido abrazarlo.

En respuesta, Shadow le acarició con suavidad las púas.

—Te amo —susurró él, con la voz llena de cariño, abrazando con su otra mano libre a Amy.

Ante esto, Amy solo lo abrazó más fuerte.

—También te amo —dijo ella finalmente.

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