Chapter Text
Cuando Naruto Uzumaki sintió el impacto del banco mal colocado cediendo bajo su pie, no tuvo tiempo de preguntarse por qué siempre era él quien terminaba metido en situaciones ridículas. Ni siquiera se molestó en pensar en el nombre de la persona que lo había empujado, probablemente por error. Solo sintió el desequilibrio repentino, el aire escapando de sus pulmones y, al final del tropiezo, el rostro de Sasuke Uchiha acercándose de manera alarmante.
Lo siguiente ocurrió demasiado rápido: un golpe seco seguido de un aturdimiento breve y el contacto inesperado de labios resecos que no deberían haber estado ahí bajo ninguna circunstancia razonable.
La clase entera contuvo la respiración mientras Naruto aún permanecía completamente quieto, con una parte de su cuerpo en contacto con otra del cuerpo de Uchiha Sasuke. Después de todo, ¿quién podría imaginar algún escenario donde esta situación podría desarrollarse?
Era imposible. Para empezar, Naruto odiaba a Sasuke, así que no podía besarlo. No, en realidad no podría besarlo incluso si quisiera, Naruto sabía que los chicos sólo besaban a las chicas porque ellas soñaban con esas cosas. ¿Por qué un niño querría besar a otro niño en primer lugar?
¡Esto era demasiado extraño!
Y ambos seguían sin decir nada…
Sasuke no se movió en absoluto; parecía congelado por un instante que se extendió más de lo tolerable. Sus ojos se abrieron de todo y su respiración se entrecortó como si le hubiera dado un puñetazo.
¿Una persona podría verse tan ofendida por un pequeño besito? ¡Qué débil! Pensó Naruto. Sí, era raro. Pero no era algo demasiado preocupante, podía considerarse un golpe un poco extraño. Ah, Naruto seguía pensando con la boca encima de la boca de Sasuke. Pero es que sólo podía hacer una cosa a la vez. Era pensar o moverse. Naruto sí o sí tenía que pensar en lo raro que era todo esto.
Entonces, continuó: ¿por qué Sasuke estaba tan sonrojado y asustado? Así, con su rostro realmente cerca, Naruto podía ver el temblor de sus pestañas y el rojo de sus mejillas. Con esa mirada, su cara bonita se asemejaba bastante al de una chica. ¡Vaya! Realmente, ya habían pasado demasiados segundos completamente en silencio por el shock de la situación. Tal vez esto estaba empezando a afectarlo, porque ahora estaba pensando en lo extrañamente bonito (objetivamente) que era Sasuke y no se había movido ni alejado. Debería alejarme, pensó.
Sin embargo, cuando Naruto quiso tomar iniciativa y alejarse, una luz roja los atravesó, nítida y violenta, como si toda la sangre de Sasuke se hubiese encendido bajo sus pupilas.
Unos ojos rojos se posaron sobre los siempre oscuros ojos del Uchiha. Un poder extraño brilló con una claridad que, notoriamente, no parecía pertenecer a un niño de doce años.
Sasuke Uchiha lo odiaba, sí. Estaba acostumbrado a sus miradas de desdén y de odio. Pero en ese momento… Sasuke ahora lo veía con una intensidad que no se le dedicaba ni al enemigo más mortal de Konoha. Naruto sintió que si lo miraba un segundo más, iba a morir.
Si no se alejaba ahora, moriría, realmente moriría…
Sus sentidos lo hicieron alejarse rápidamente. Sintió cómo se le erizaba la piel. Un pánico irracional se apoderó de su cuerpo y, por alguna razón, sintió que si no corría en ese momento, toda su libertad sería arrebatada en un instante. Lo cual era ridículo, ¿qué era este miedo avasallador? ¿por qué se sentía como un sentimiento viejo y arraigado en su alma?
Antes de que Sakura e Ino pudieran gritar y quejarse por cualquier tontería que se les pasara por la cabeza, Naruto se había movido hacia la esquina más alejada del salón con una velocidad alarmante. La sorpresa fue general, porque Naruto, como el niño más lento de la clase, nunca había mostrado esa velocidad en absoluto.
Naruto sintió un latigazo de adrenalina cuando comprendió que esos ojos lo estaban analizando de verdad, pelando cada capa de su ser como si buscara algo debajo de su piel, algo que Naruto ni siquiera sabía que tenía. Otro pensamiento incómodo atravesó la mente de Naruto: si Sasuke realmente quería matarlo por ese beso, nadie lo culparía. Él tampoco lo culparía.
Su voz interior empezó a hacerse más fuerte y dolorosa. Me va matar, nos va matar, ¡nos van a encerrar de nuevo-...!
Iruka finalmente dio un paso adelante, pero su voz tambaleó cuando intentó hablar. Naruto no escuchó lo que dijo; todo su cuerpo parecía más ocupado intentando procesar la sensación punzante en su interior. Podía escuchar pequeños “¡Sasuke-kun!” del coro de chicas que observaba la escena, como si estuvieran realmente preocupadas y asustadas.
Pero antes que preocuparse por si algo le había sucedido a su rival, Naruto intentó regular su propio miedo, ese instinto antiguo y primitivo, que no podía poner en palabras.
Naruto pestañeó, mareado por un segundo. Luego, se puso de pie y notó que el Maestro Iruka ya estaba frente a Sasuke y lo sostenía por los hombros, casi como si lo abrazara. Cuando miró más de cerca, notó que sus ojos habían regresado lentamente a la normalidad.
Sasuke se tocó la comisura de los labios con una expresión que Naruto no logró interpretar: no era rabia, ni asco, ni siquiera enojo. Era algo más introspectivo, como si una idea se hubiera cruzado por su mente y estuviera tratando de deshacerse de ella sin éxito. El rojo de sus ojos había desaparecido, pero el de sus mejillas no. Estaba jadeando, y la palidez de su piel lo hizo verse aún más sonrojado.
Al ver esta escena, Sakura miró hacia Sasuke y luego hacia Naruto. Cuando observó que el Maestro Iruka se notaba más calmado, ella gritó: “¡Naruto, idiota! ¿¡Me robaste el primer beso de Sasuke!? ¡Te voy a matar!”
“Sakura-chan… ¡Yo… yo no lo hice a propósito!”, balbuceó, alzando las manos en un gesto torpe de defensa. “¡Fue un accidente, dattebayo!”
Sakura bufó, cruzando los brazos, pero no parecía muy convencida de sus propias palabras. Ino parecía estar gruñendo literalmente, al igual que el resto de chicas. Iruka carraspeó e intentó controlar a los niños lo mejor que pudo. Sin embargo, mandó a Sasuke hacia la oficina de profesores. Después de todo, no todos los días un Uchiha despertaba el Sharingan a mitad de una clase.
El resto de la clase, después de eso, fue bastante incómoda.
“¿Qué es eso del Sharingan?” le preguntó Naruto a su nuevo maestro.
El Maestro Kakashi no se parecía mucho al Maestro Iruka. El Maestro Iruka era cálido y sonriente, y le respondía a Naruto con amabilidad y le compraba ramen. El Maestro Kakashi, en cambio, era bastante retraído y serio. Parecía considerar que hablar era demasiado esfuerzo.
Además, era muy grosero. Los había llamado “bola de idiotas” en el momento en que se conocieron. Sólo le había caído un borrador de pizarra en la cabeza, ¿qué era eso para un ninja? ¡El idiota era él!
Sin embargo, a diferencia de Iruka, Kakashi parecía no tener dificultades en decir las cosas como realmente eran. Y eso era algo para agradecer. Ahora que Sakura había ido en busca de Sasuke después de su interrogamiento por esos ojos raros que habían aparecido en su cara, Naruto había aprovechado la situación para preguntar.
Kakashi le dijo: “Es un dojutsu. El kekkei genkkai principal del Clan Uchiha. Te permite anticipar movimientos, copiar técnicas y ver más allá de lo que la mayoría puede percibir”
“Entonces…”, Naruto se atrevió a preguntar, “¿Sasuke ahora tiene eso? ¿Por qué lo activó en la clase?” ¿Realmente me quiso matar por besarlo?
“El Sharingan no se activa conscientemente, al menos no la primera vez de su uso”.
“¿Ehh? ¿Entonces cómo se hace?”
Kakashi levantó lentamente el ojo visible. “No se ‘hace’, se siente”, dijo con calma. “Simplemente se necesita una emoción muy fuerte que libere un tipo de chakra especial en el cerebro. Este chakra fluye hacia los nervios ópticos, alterando la estructura del ojo y lo transforma”
Naruto se quedó boquiabierto, procesando cada palabra. “¿Una emoción fuerte? ¿El odio activa el Sharingan?”
“Aunque la mayoría de los Uchiha lo han conseguido por sentimientos como la pérdida o el odio, no siempre es así.” Sasuke había mencionado sentir odio en absoluto cuando los jounin de la Academia lo cuestionaron.
Después de todo, que un Uchiha activara su Sharingan siempre indicaba algún acontecimiento desgarrador. Kakashi lo sabía de primera mano.
“Parece que Sasuke lo activó por un sentimiento muy fuerte, que no era el odio ni la pérdida.” Lo cual, era un alivio para Kakashi. Un niño de 12 años teniendo que sufrir para ser poderoso… realmente era una estupidez. Si pudiera evitar que estos niños pasaran las mismas desgracias que él, si los pudiera salvar…
Cuando el jounin se giró para mirar a su alumno, este lo recibió con la cara encendida. “¡Un sentimiento… muy fuerte! ¡Estás mintiendo dattebayo!”
“¿Huh? Claro que no” Kakashi no entendió por qué Naruto estaba como estaba.
Y es que Naruto estaba rompiéndose la cabeza.
El sonrojo, la actitud que Sasuke había tomado (super retraída) después del beso. (¡No quería ni verlo!) Ahora la información de que ese Sharingan sólo se conseguía con una emoción fuerte, y que no era odio…
¿Acaso Sasuke… él… él…. gustaba de Naruto?
¿Por eso no se había movido del beso? ¿Por eso se puso tan rojo? ¿Por eso activó el Sharingan en respuesta? ¿Estuvo siempre soñando con un beso como las chicas hacían? ¿Por qué esto ponía a Naruto con los pelos de punta y el corazón acelerado? ¡Qué asco!
“¡No, no! ¡No! ¡No puede ser!” chilló Naruto.
¡Era imposible!
¿Cómo podía a Sasuke gustarle Naruto? ¡Naruto no era una niña! A Sasuke le tenía que gustar una chica, como Sakura. Bueno no Sakura, porque a Naruto le gustaba Sakura. Pero a Sakura le gustaba Sasuke. Y se supone que si la chica que decides que te gusta decide que le gusta otro chico, es malo y triste. Aunque ahora estaba lo de Sasuke, que aparentemente le gustaba Naruto…
¿Sasuke quería ser niña entonces? Por eso le gustaba un niño, porque era una niña. ¿Por eso su cara tan femenina? ¿O era niña desde siempre pero su ropa de niño lo hizo confundirse? ¡Eso tenía más sentido!
Kakashi observó al niño rubio gritar y casi arrancarse un mechón de cabello. Se giró y decidió irse a buscar a los otros dos mocosos. No le pagaban para involucrarse en lo que sea que la mente de Naruto estuviera pensando en ese momento..
Kakashi no avanzó más de tres pasos antes de que el grito de Naruto se transformara en un aullido desesperado que lo obligó a detenerse.
“¡Kakashi-sensei! ¡Espera! ¡Dime la verdad! ¡¿Los Uchiha son transvesties?!”
El jounin quedó en completo silencio.
Lentamente, exhaló por la nariz y corrigió: “Es travesti. Y eso no tiene absolutamente nada que ver con lo que estamos hablando”, respondió sin volverse.
“¡Claro que sí tiene que ver!” insistió Naruto
“No, no lo tiene”
“Que siii” dijo el niño, alargando el ‘sí’ como cantando de grave a agudo.
“Que nooo”, repitió Kakashi, cantando de agudo a grave.
Naruto lo miró con una mueca de fastidio, como si explicar su razonamiento fuera estúpido y su Maestro Kakashi fuera el idiota. De todas formas, Naruto se dispuso a explicar la situación. “Bueno. Pero no lo repetiré. Un niño en la academia me empujó cuando estaba haciendo miradas con Sasuke y nos d-dimos un, uhm, un besito… ¡no duró nada! ¡y no lo hice a propósito! ¡enserio, dattebayo!”
Ah, así que eso fue lo que pasó. Pensó Kakashi.
¿Un beso había sido suficiente para que Sasuke despertara su Sharingan? Debió haberlo supuesto. Obito había conseguido el suyo para poder salvar a Rin, la chica que le gustaba. Entonces Sasuke había conseguido el suyo porque el chico que le gustaba lo besó…
Naruto pareció pensar erróneamente que su maestro lo juzgaba, porque volvió a repetir muy alarmado: “A las niñas les gusta eso de agarrarse de la mano y besarse y esas cosas. Sakura-chan siempre habla de besar a Sasuke y Sasuke todo el tiempo. Entonces, si Sasuke sintió cosas con ese beso, como las niñas, ¡es porque es una niña rara travensti dattebayo!”
“Travesti. Y eso no tiene ningún sentido”
“¡Sí lo tiene!”
“No, Naruto. Querer agarrarse de la mano y besarse no es sólo para niñas. Un chico no necesita ser una chica para querer besar a otro chico. De la misma forma, una chica no necesita ser un chico para besar a otra chica. Y tampoco es malo ni raro si alguien es ‘travesti’ o dice ser un niño o una niña, aunque no lo parezca”
Naruto lo miró como si le hubiera enseñado una técnica del Pergamino de los Sellos Sagrados.
Antes que pudiera seguir hablando, en ese momento llegaron Sakura y Sasuke.
Sakura los saludó ligeramente distraída, parecía estar más concentrada en igualar la velocidad de pasos del Uchiha para ambos poder caminar a la par. Sasuke, en cambio, no dijo nada al aparecer. Solo los miró. Primero a Kakashi. Luego a Naruto.
Naruto tragó saliva. Sasuke, inexplicablemente, se sonrojó un poco y desvió la mirada. Al ver esto, Naruto se sonrojó también.
Entonces… los chicos también podían gustar de chicos. Y no se necesitaba ser una niña.
Sakura miró a ambos niños, confundida.
“¿Pasa algo?”
“¡NO!”, gritaron Naruto y Sasuke al mismo tiempo. Sakura dio un saltito hacia atrás del susto.
Kakashi levantó una ceja, curioso. Observó a los tres y luego fijó su atención en Sasuke unos segundos más de lo normal.
Sakura se molestó por haber sido asustada y le gritó a Naruto. “¡No me grites! ¿Qué están mirándose tanto ustedes dos?”
“¡Nada, nada!” Naruto casi se cayó hacia atrás por responder sin mirarle la cara a la chica que le gustaba.
A Naruto le gustaba Sakura. A Sakura le gustaba Sasuke.
A Sasuke le gustaba Naruto.
Lo primero que Naruto pensó con esta realización fue: Sakura-chan va matarme.
