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En mis sueños

Summary:

Oikawa ha tenido unos sueños con Iwaizumi. Unos sueños en los que él lo ama de vuelta. Ahora parecen que hay una distancia entre ellos, por lo que le manda un mensaje con tal de verlo y hablar sobre cómo su relación ya no parece ser la misma de antes.

Notes:

Día 19. Sueños.

Work Text:

Oikawa tuvo un sueño con Iwaizumi. 

Esto no era nada nuevo para él, ya que no era la primera vez que soñaba con su mejor amigo, pero lo que pasó fue nuevo y le dejó una sensación de vacío en el pecho. También le dieron ganas de llorar si pensaba que ahora eran como unos desconocidos, parecía que Iwaizumi había olvidado lo unidos que eran, ahora solo cruzaban palabras en los entrenamientos o en alguna salida junto a Matsukawa y Hanamaki. 

¿Por qué de repente esa distancia? Eso era algo que a Oikawa le gustaría saber. Quería saber qué fue lo que cambió, ¿por qué simplemente no le hablaba sobre lo que le molestó? ¿Por qué tenía que ser misterioso? ¿Acaso se había dado cuenta de que empezó a sentir algo más que amistad? ¿Había algo malo en eso? Por supuesto que sí, eran mejores amigos. Sus sentimientos no tuvieron por qué cruzar la línea hacia lo romántico. Sin embargo, ¿cómo se suponía que iba a ignorarlos? Era imposible, se trataba de una persona que veía todos los días, y ahora por el sueño que tuvo, se dio cuenta de que lo mejor iba a ser confesarse. Solo que tenía dos problemas: el primero era que su relación con Iwaizumi se había fragmentado y la segunda era que tenía miedo de ser rechazado, un miedo a que todo empeorara. 

¿No ya todo había empeorado? ¿Qué más podía pasar? Que le dejara de hablar y eso no lo podría soportar. Ya de por si le dolía su indiferencia y no quería perder a su mejor amigo por completo. 

“Iwa-chan, ¿podemos hablar?”

Ese era un mensaje que le quería enviar a su mejor amigo, pero siempre se quedaba viendo la pantalla de su celular y terminaba borrando todo. Se decía a sí mismo que era mejor que Iwaizumi le escribiera primero, sin embargo, ya habían pasado dos semanas desde la última vez que hablaron por chat y la conversación fue demasiada corta. Era como si él ya no quisiera verlo. 

Incluso se le estaba haciendo muy difícil mirar su fondo de pantalla que era una foto de ellos en medio de un entrenamiento. Él estaba sonriendo e Iwaizumi miraba hacia otro lado, a pesar de eso se veían bien. 

Dejando a un lado todos sus pensamientos, Oikawa tomó su celular, abrió el chat con Iwaizumi y le escribió un mensaje. 

“Iwa-chan, ¿estás ocupado?” 

Sabía que lo que estaba haciendo era algo de lo que se terminaría arrepintiendo, pero era mejor que ya hablaran. Esto lo hacía con tal de acortar la distancia. 

Se quedó mirando la pantalla del celular. Era sábado, un día en el que ambos solían salir juntos, pero que ahora no eran más que unos buenos recuerdos. 

Oikawa escuchó el sonido de un mensaje entrante al cabo de unos minutos, sonrió en cuanto vio el nombre de su mejor amigo. Aún seguía sintiéndose feliz cuando hablaban. 

No, ¿por qué?”

“Quiero hablar contigo. ¿Puedes venir a verme?”

Escribió tan rápido una respuesta cuando notó que Iwaizumi estaba en línea, así que de manera automática vio cómo apareció un “leído” abajo de su mensaje. A pesar de esto, Oikawa tenía un poco de miedo, miedo de que este fuera el final de su conversación. No estaba escribiendo, pero todavía no se había desconectado. 

¿Estaba pensando qué decir? Qué manera de torturarlo, luego trato de calmarse a sí mismo con la idea de que tal vez tenía cosas qué hacer. Sí, eso era lo mejor. Justo cuando decidió salirse de la aplicación de mensajería, le llegó un mensaje. 

“Está bien”

Suspiró aliviado. Una respuesta corta, pero tampoco era como si esperaba un mensaje tan largo cuando las cosas entre ellos no iban tan bien.

 «Al menos, estás dispuesto a verme», pensó. 

Con un salto, Oikawa se levantó de la cama y miró toda su habitación. Mientras esperaba que Iwaizumi llegara tenía que limpiar, quería dar una buena impresión, aunque sabía que a él no le importaban esas cosas. 

Quería mantener su mente ocupada en algo que no fuera el sueño que tuvo en la mañana. Un sueño en el que Iwaizumi lo amaba de vuelta, un sueño en el que pudo confesar sus sentimientos y no recibió ningún rechazo. Un sueño en el que su amistad no estaba afectada, sino que las cosas entre ellos iban bien. 

¿Por qué recordaba mucho el pasado? Eso solo lo iba a dañar más y no quería llorar. Quería actuar como si todo estuviera bien, esperaba mantener la mentira en su encuentro con Iwaizumi. 

Al final no se quedaron mucho tiempo dentro de su casa, lo que pasó fue que Oikawa le dijo que fueran al parque. Algo que Iwaizumi no se opuso a pesar de que la expresión de su rostro demostraba un “debiste decirlo antes”. 

Se le hizo gracioso verlo de esa manera, casi pudo darle una palmada en el hombro, pero se contuvo cuando recordó que no estaría bien si lo hacía. Tenía que recordar que su relación estaba fragmentada. 

Oikawa miró de reojo a Iwaizumi. Los dos se encontraban sentados en los columpios, Iwaizumi estaba mirando al frente y quieto, no era como él que intentaba elevarse con los pies y se balanceaba despacio. Apretó la cadena, no sabía qué decir para iniciar la conversación. Sentía que no debió haberle mandado un mensaje, fue algo que hizo en su desesperación por querer respuestas a sus preguntas, por querer volver a pasar mucho tiempo con su mejor amigo. 

—Iwa-chan, recuerdo que solíamos venir mucho aquí. 

Esa era su manera de iniciar la conversación, aunque tal vez lo mejor hubiera sido que fuera directo al grano. Era difícil, quería aprovechar todo el tiempo que estuviera con Iwaizumi al no estar seguro de que estos tipos de encuentros se pudieran repetir. Se preguntaba si él también pensaba lo mismo. 

—Sí, lo recuerdo. 

Al menos no respondió de una forma tan cortante como su cabeza le había hecho creer. Eso fue un alivio para Oikawa, por lo que sonrió. Un gesto que fue hecho en el momento exacto porque sus miradas se cruzaron. Fue como si fuera la primera vez que se veían después de mucho tiempo, se sentía como en el pasado, como cuando todavía no tenía sueños en torno a Iwaizumi y todo iba bien. 

¿Sería este un buen momento para decir lo que sentía por él? Podría hacer el intento. 

—Sí, después de todo, elegí bien el lugar para vernos —dijo sin borrar su sonrisa que, a pesar de las circunstancias, era sincera. 

—Si tú lo dices…

—¿Eh? ¿No lo crees? 

—Idiota, me hiciste ir a tu casa por nada. 

—¡Eso fue porque no esperaba que llegaras! 

Iwaizumi levantó una ceja y se cruzó de brazos. Bastaba con mirarlo para saber que estaba a punto de decirle “idiota” por segunda vez en el día. Qué esfuerzo estaba haciendo para contenerse, aunque Oikawa ya estaba acostumbrado, por lo que no había manera de que se ofendiera. 

—¿Que no iba a llegar? Si no hubiera venido, estarías molestandome. 

—Es cierto, pero ¿acaso no estás feliz de verme?

Silencio. El silencio le dejaba en claro la respuesta. Iwaizumi se volteó y Oikawa hizo lo mismo, parecía como si estuvieran en medio de un momento muy incómodo. Esto era lo que pasaba cada vez que Oikawa decía algo sin pensar en las posibles consecuencias, pero es que era así, prefería decir lo que pensaba. 

—Te veo cinco días en la mañana, es suficiente. 

Lo dijo en el mismo tono que usaba para decirle que tenía que dejar de perder el tiempo en los entrenamientos. El mismo tono usado para decirle que tuviera cuidado con su rodilla y el mismo con el que le decía que tenía que descansar y no exigirle demasiado a su cuerpo. Una media sonrisa apareció en su rostro, se sentía como si nada hubiera cambiado entre ellos. Quizás Iwaizumi quería disimular. 

—Eres malo, Iwa-chan —respondió, fingiendo estar ofendido. 

Oikawa volteó hacia otro lado con tal de que su amigo pudiera decirle algo que cambiara su estado de ánimo. Sin embargo, él solo lo miró en silencio. 

—¿Por qué no me dices de qué quieres hablar? Tu mensaje sonó serio. 

Iwaizumi lo miraba muy atento a lo que fuera a decir, esto puso nervioso a Oikawa, quien bajó la mirada hacia sus pies que lo estaban ayudando a elevarse. No era algo que pudiera mantener su mente ocupada cuando recordó el sueño en el que estuvo demasiado cerca de besar a Iwaizumi y al despertar se tocó los labios con la mano, decepcionado de que no se tratara de la realidad. 

—Es complicado. 

—¿En serio? ¿Es sobre lo que harás una vez que termines la preparatoria?

Eso ya lo tenía muy decidido, pero no era de lo que quería hablar. 

—Es sobre nosotros. 

“Sobre nosotros”, decir eso ya había sido un gran avance para Oikawa. Ahora el siguiente paso era hablar acerca de lo que sentía. 

—Te escucho. 

—¿No crees que entre tú y yo han cambiado las cosas? Ya no hemos hablado tanto como antes. 

—Me di cuenta de algo, Oikawa —contestó, Iwaizumi se levantó del columpio y caminó hacia donde él estaba. Colocó sus manos en las caderas, parecía que quería impilsarlo o tal vez era una manera para que no pudiera ver la expresión de su rostro. Hubiera preferido que colocara las manos en las suyas, aunque era probable que terminara llorando.

—¿De qué? 

—Creo que te gusto. 

Tanto que había tenido sueños de escenarios que no serían realidad. Oikawa se quedó en silencio, no quería decir la verdad, pero quedarse callado solo haría que se confirmara lo obvio. Ni siquiera sabía qué decir como para que hablaran de otra cosa. Sin embargo, tenía que enfrentar la situación. Respiró profundamente, miró hacia el otro columpio vacío y después enfrente. El parque al mediodía estaba con algunos niños junto a sus padres o corriendo, otros entretenidos en los juegos. Sonrió por unos segundos, ya que la alegría no le duró mucho tiempo cuando tenía que responder. 

—Mmm, Iwa-chan, eso no es posible. Cambiaría nuestra relación. 

—Pero es lo que sientes, ¿no?

Y sabía que no debía de sentirse de esa manera. Sabía que la amistad no debía convertirse en amor. Oikawa miró el suelo, en la zona debajo de los columpios no había pasto cubriendo la tierra. Era algo que lo distrajo por unos segundos, buscaba cualquier cosa con la que pudiera posponer dar alguna respuesta. 

—Sé que no debería sentir amor por ti, Iwa-chan, pero no puedo quitarme este sentimiento —dijo en voz baja, sin dejar de mirar el suelo—. ¿Es por eso que te alejaste de mí? 

«No me gusta la distancia entre nosotros». Decir eso sería muy difícil, por lo que se mantuvo en silencio. Siguió respirando profundamente hasta que escuchó despacio el sonido de las cadenas. Iwaizumi caminó para quedar enfrente de él, levantó su barbilla con la mano para obligarlo a mirarlo. Oikawa quería voltear, pero a la misma vez se preguntaba por la última vez en la que se vieron así, una mirada que hablaba por sí sola. 

Quería besarlo, quería hacer realidad uno de sus sueños. 

—No quería que te ilusionaras, Oikawa. 

—¿Es decir que no sientes nada por mí? 

Qué rápido había respondido. Qué esfuerzo estaba haciendo como para no haberse levantado del columpio e irse. Tenía ganas de llorar, lo disimuló al sonreír un poco, como si lo que escuchó se tratara de una mala broma. 

—No te veo de esa manera. 

Pensó que a Iwaizumi se le haría difícil hablar del tema. Esa respuesta que dio con tanta facilidad que lo dejó sin saber qué decir. Definitivamente ya no podía mencionar nada sobre sus sueños. 

«Al menos en mis sueños tú me amas de vuelta». Oikawa aguantó las ganas de llevarse las manos a la cara con tal de ocultar las lágrimas que querían salir. 

—Está bien… 

No pudo terminar de hablar cuando se levantó del columpio y miró a Iwaizumi antes de darse la vuelta. Estaba a punto de avanzar cuando fue detenido por él al tomarlo de la muñeca. 

—No lo creo. 

—Sí, Iwa-chan, todo está bien —no se estaba creyendo nada de lo que estaba diciendo. Solo sabía que si seguía hablando, su voz se quebraría y le sería imposible contener las lágrimas. Llegaría hecho un desastre a casa—. Dijiste lo que pensabas, ¿qué más puedo pedir? ¿Que me ames de vuelta? Soy un idiota… 

—¿Lo comprendes? No lo tomaste bien. 

Claro que no. Oikawa no respondió, empezó a forcejear para que Iwaizumi soltara su muñeca, algo que no fue difícil cuando Iwaizumi no hizo nada para impedirlo. 

—¡Acabo de ser rechazado por la persona que me gusta! —dijo en voz alta. No se detuvo a mirar a los lados como para confirmar si alguno de los presentes los estaba observando. No era como si le importara. Lo único que pensaba era la cantidad de cosas que estaba sintiendo—. Y no puedo actuar como si nada. 

Iwaizumi rodó los ojos y se cruzó de brazos. Oikawa se volteó, pero no avanzó. No podía, tenía la sensación de que todavía quería decir algo. 

—No te puedo corresponder, pero podemos seguir siendo amigos —sugirió Iwaizumi. Parecía que no quería romper el lazo que los seguía uniendo, no estaba seguro de que esta se tratara de una pelea con una solución fácil. 

—Como te dije, las cosas entre nosotros han cambiado. 

—Las podemos arreglar, ¿no por esto quisiste que nos viéramos? 

—Olvida todo. 

Lo que quería era un momento a solas para ordenar sus ideas. 

—Oikawa…

—Ya no quiero escuchar nada, me voy a casa. 

—¿No quieres que te acompañe? 

Sería una caminata muy incómoda. Negó con la cabeza, ya no quería pasar más tiempo con él. Era doloroso. 

—Puedo solo, gracias. 

No ocultó para nada la tristeza en su voz. Él empezó a caminar hacia la salida, al mismo tiempo en el que dejó que las lágrimas salieran. «Patético, realmente patético». Si había algo que tenía que saber era que no podía obligar a Iwaizumi a corresponderle, si lo veía en el lado positivo, al menos fue honesto. Era lo mejor antes que estar en una relación romántica con alguien que no sentía lo mismo que él. 

Aún así, pasaría tiempo aferrado en los sueños donde Iwaizumi lo amaba de manera romántica. 

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