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Visita Conyugal

Summary:

Tiempo después de terminar en Stillwater, Jayce comienza a recibir una serie de cartas provenientes de un supuesto amante suyo con extraños códigos. El contenido de los mismos, le hacen querer conocer al remitente.

Chapter Text

Visita Conyugal.

Capítulo 1.

Jayce observó a su alrededor, se encontraba en una especie de calabozo privado, ahí, únicamente había una cama y un bidet. Ese era el calabozo para las visitas conyugales.

Ni él mismo sabía por quién había sido convocado ahí, pero sabía que no era para una visita conyugal como se supone, los guardias debían creer.

Llevaba ya un tiempo desde que había comenzado a recibir una serie de cartas extrañas, pero que indudablemente, provenían de alguien que estaba interesado en el sueño de su vida: hextech.

Para este punto, sus sueños y todo lo que alguna vez imaginó, se derrumbó como un castillo de naipes azotado por una ligera briza. Todo había ocurrido por aquel robo del que fue victima y que terminó por arruinar su vida, su carrera y su sueño.

La muerte de una jovencita de Zaun, no más grande que Caitlyn selló su destino. Aun no lograba aterrizar en su mente por qué todo se había desviado de esa manera. Pero ahí estaba él, sentado en esa cama vieja que rechinaba y un hombre como de su edad, altivo y larguirucho, con unos potentes ojos dorados que destellaban como reflectores en la inmundicia de esa celda, su cabello castaño que se rizaba con gracia en las puntas. Notó que tenía un lunar que le recordaba a su madre. Solo por ese mínimo parecido, sintió que quería confiar en él, pero no podía.

Necesitaba saber más.

— ¿Quién es usted?

— Soy asistente del decano quien además es jefe del consejo.

Jayce arqueó una ceja y negó con la cabeza. Lo cierto era que la respuesta no lo dejó satisfecho, aunque le tranquilizaba el hablar con alguien que no fuera un criminal peligroso para variar, pero no confiaba completamente en ese hombre…

— ¿Por qué me has estado mandando esto?

Dijo, mostrando una serie de cartas que casi guardaba como tesoros, el hombre de mirada dorada sonrió y con suavidad avanzó hacia la cama, apoyándose en un bastón que golpeteaba rítmicamente, produciendo una especie de eco. Sin poder evitarlo, su memoria lo llevó como la corriente de un rio, al momento en el que obtuvo la primera carta.

 

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

 

Se encontraba en su celda, ejercitándose, no había mucho por hacer cuando se estaba encerrado. Apenas y estaba logrando sobrevivir, gracias a su fuerza, había logrado apenas evitar algunas golpizas, pero sabía que eso no duraría mucho si no se concentraba en mejorar su condición física. Escuchó el eco de los pasos de uno de los guardias.

Eso no era bueno.

Jayce sabía que cuando los guardias se acercaban era porque lo golpearían. Se sobresaltó ligeramente cuando escuchó los pasos detenerse en la puerta de su celda. En su espalda se pudo observar en sus músculos un pequeño espasmo de tensión.

— Mata Zaunitas — lo llamó el guardia por el apodo al que se referían a él en prisión— Correspondencia.

Jayce observó y notó que por la rendija por la que usualmente le llevaban comida durante el aislamiento prolongado, se deslizó un sobre abierto con una carta mal acomodada. Era evidente que los guardias la habían leído antes que él.

Con la mirada buscó una respuesta en aquel hombre, quien con la mirada se burló y bufó.

— ¿No esperabas en realidad que nos descuidaríamos dándote oportunidad de escapar?

— ¿Qué? — preguntó Jayce molesto y confundido— No entendía de qué le hablaba.

— Vino tu novio. Dijo que con eso no te volverías loco en la celda.

Jayce arqueó la ceja de nuevo ¿novio? Definitivamente el guardia solo se estaba burlando de él o sacándole información para venderla a otros reos y volverlo carne de cañón. Probablemente la carta debía ser de su madre.

Los pasos del guardia se reanudaron dejando un eco tras de sí mientras se alejaba con una lentitud pesada.

Jayce regresó sobre sus pasos y se sentó en la incomoda cama que tenía, pero agradecía de tener al menos una. Por las noches, esa celda era realmente fría. Sacó la hoja mal doblada del sobre y la abrió para revisar su contenido.

En apariencia, era una carta normal, que, aunque tenía sentido en cuanto a lo que decía, no entendía por qué se la habían mandado a él. En la carta se hablaba de banalidades que para él no tenían relevancia alguna, la carta claramente provenía de un desconocido. Era como si el guardia se hubiera equivocado de persona. Pero releer su nombre al inicio del escrito y en el sobre a quién iba dirigida le hizo desechar la idea.

"Querido Jayce

Te extraño. Estos meses sin ti, han sido tortuosos. Para serte franco, intenté olvidarte, pero siento que mi corazón no avanza. No si no estás aquí.

Es como si el tiempo se hubiera detenido.

¿Por qué le enviarían algo como eso a él?

Su ceño se frunció cuando leyó algo:

"Pero ¿sabes? El otro día hablé con Violet o eso intenté pues ella no me dijo nada. Pero le aseguré que no había sido tu culpa"

¿Se estaban burlado de él? "Violet" nunca olvidaría ese nombre. Es el nombre de la persona que selló su destino, aun cuando él nunca la conoció. Qué complejo era sentirse culpable e inocente al mismo tiempo.

Su mirada se detuvo más adelante en la carta, donde continuaba con más banalidades:

"Ella se enojó, y aunque no dijo nada, sí que hizo algo, escondió mi diario en la cómoda. O al menos sospecho que está ahí, pues ella se puso nerviosa cuando me acerqué al mueble…"

Ni siquiera le dieron ganas de terminar de leerla, pero tampoco era como si tuviera mucho más qué hacer, así que continuó. De repente sus ojos se abrieron en demasía. Alcanzó a distinguir algo, una frase que le hizo entender que esa carta era más que banalidades.:

"… así que, contra todo pronóstico gracias a su carente habilidad manual, César rotó la llave hexagonal en sentido contrario a las manecillas del reloj. ¡Pero hizo que se atorara el cajón! y ahora no puedo sacar mi diario del mueble, tendré que iniciar en un diario nuevo, aunque ya me había encariñado con el anterior"

Qué carta más extraña. "Llave hexagonal" HEX…le hizo pensar en su sueño Hextech, un sueño que ahora sería imposible de seguir. Al menos desde donde estaba en ese momento.

Luego cayó en cuenta: ¿César? El cerebro de Jayce comenzó a chispear con posibilidades… ¿por qué el nombre le parecía relevante? Aunque no conocía a nadie con el nombre de César.

Pero, luego, el releyó una vez más el resto la frase: ¿qué? Una llave hexagonal moviéndola en sentido contrario… ¿era un tipo de clave? Hexagonal…Hex…¿seis…?

La palabra "diario" le hizo recordar el suyo.

Suspiró.

El trabajo de toda su vida a la basura. Era su vida entera y ahora no quedaba nada de él por lo poco que sabía. Pero, por alguna razón, esa simple palabra escrita en esa carta sinsentido, llenó sus ojos con una frágil y fugaz esperanza. Aun deseaba morir, ya había pasado un tiempo desde su intento de suicidio y lo único que consiguió fue hacer su estadía en la cárcel más infernal.

Stillwater era una prisión curiosa de la que no se permitía escape alguno. Los guardias no te querían vivo, pero no te permitían morir. Aunque ellos te golpearan, te incapacitaran por meses u olvidaran alimentarte, o te torturaran, jamás te permitían morir.

No podía escapar.

Suspiró de nuevo. Era prácticamente imposible mantener la esperanza con solo tu sueño, sin nada que lo sostenga. Sus patrocinadores le habían dado la espalda, su madre, aunque bien intencionada, lo había llamado "enfermo mental". Nadie en la academia lo apoyó y no era para menos, sus experimentos terminaron en la muerte de una niña.

Su pérdida tensó aun más la relación con Zaun y pidieron su cabeza a cambio de no destruir Piltover hasta sus cimientos. Si había algo de lo que podía sentirse orgulloso era que: gracias a que todo el odio entre ambas ciudades cayó en sus hombros, ambas trataron la paz. O eso había escuchado. Aunque, por supuesto, este solo era él tratando de no sentirse tan mal por haber matado a una chiquilla.

Nuevamente, la autocompasión generó que tuviera ganas de morir. Se supone que él se había rendido a la vida cuando fue encarcelado. Pero ¿a quién engañaba? Pese haber intentado suicidarse, tampoco era como que él hubiera dejado de ejercitarse para defenderse de otros.

Quizá simplemente debería rendirse a sobrevivir en prisión, quizá debería solo morder su lengua y terminar con todo o provocar a otro de los convictos para que lo matara a golpes. Ya no sabía que era lo mejor.

Pero entonces, su atención volvió a centrarse en la carta cuando pasó la página y vio algo que lo impactó:

Había un recorte de cartón como de una caja de pasteles, donde venía una especie de "juego" para niños. Los típicos con acertijos para entretener a los más jóvenes de las familias.

"Quizá esto haga tu estadía un poco más soportable, teniendo algo en qué ocupar tu mente.

Con amor, Viktor"

La frase se sentía como una burla, aunque estuviera cargada de buenas intenciones. No sabía qué esperar, pero ese cartón tenía algo muy valioso para él. Lo supo cuando vio unos "garigoles" extraños adornando el marco del cartón que contenía la sopa de letras. Eran sus runas entrelazadas para lucir como meros garabatos.

La sopa de letras, qué, aunque tenía palabras, lo importante no eran las palabras que conocía, de eso estaba seguro, pues eran palabras ordinarias. Fue entonces, que en un chispazo, sus neuronas hicieron sinapsis y todo se despejó para él.

Cesar… había algo llamado "Código César" pero ¿cómo era? No lo terminaba de recordar, pero estaba seguro de que Viktor le estaba diciendo que había un código en los juegos y la carta. Todo debía estar en esa frase extraña: "César rotó la llave hexagonal en sentido contrario a las manecillas del reloj"
Otro chispazo que llegó como una epifanía: rotó, rotación, ¡Ya lo recordaba! Código César era un código rotatorio. ROT, llave hexagonal. Podía deducir que era un ROT 6.

— Necesito un lápiz.

Jayce comenzó a golpetear su puerta.

— ¡Alguien! ¡Por favor! ¡Guardia!

Por varios minutos, sintió el trato inhumano de una prisión, lo que significaba "ser escoria social". Él, sus deseos y sus ambiciones no significaban nada para los guardias, pero sí notaba que pese a todo, recibía un mejor trato por parte de ellos que los Zaunitas que estaban encerrados en Stillwater.

Después de 20 minutos gritando a la nada. Un guardia finalmente, harto de sus gritos y golpeteos, se acercó.

— ¿Qué quieres?

— Necesito un lápiz.

— No puedo darte eso.

— ¿Qué? ¿Por qué? ¡Solo es un lápiz!

— Podrías usarlo como arma — repuso el guardia, viéndolo con frialdad.

— ¿Arma? ¿Cómo podría?

El guardia bufó.

— Hay reclusos que han arrancado ojos con simple lápiz.

— Entonces dame otra cosa para escribir, una pluma, por ejemplo.

— Mismo problema.

— Por favor, dame algo, lo que sea para escribir.

El guardia lo observó y cansinamente, agregó:

— Veré qué puedo hacer.

— ¡Espera! ¡No te vayas! ¡Lo que sea!

Pasaron varios minutos y Jayce estaba sentado contra la puerta, desanimado, mientras con su mirada buscaba algo que pudiera servirle para escribir, lo que sea. El sonido de los pasos del guardia se acercó y finalmente, le arrojó por los barrotes un crayón.

— No digas que no te tratamos con humanidad — se burló el guardia.

Jayce observó la pequeña pieza de cera en el y se acercó a él desesperado. Tomó el crayón y comenzó de nuevo a centrarse en el acertijo. Si era un ROT6, debería poder decodificarlo así:

ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ   0 1 2 3 4 5 6 7 8 9

GHIJKLMNOPQRSUVWXYZABCDEF      7 8 9 0 1 2 3 4 5 6

 

Intentó leer por todas partes en la sopa de letras ¿por qué no veía nada? El tiempo se le fue volando, ya habían pasado algunas horas y no encontraba nada.

Volvió a releer la carta.

— Qué idiota soy — dijo cuando releyó la frase en voz baja — "César rotó la llave hexagonal en sentido contrario a las manecillas del reloj"

Era un ROT-6. El orden debía quedar así:

A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z   1 2 3 4 5 6 7 8 9 0                     

U T S R Q P O N M L K J I H G F E D C B A Z Y X W V   4 3 2 1 0 9 8 7 6 5

Volvió a intentar resolver ese acertijo. Si sacaba las palabras que eran identificables en la sopa de letras, no generaban nada relevante, eran simplemente para despistar:

Flor, inspiración, magnifico, pierna, los, mío, sal, sueño.

KUFLORSKUZQINSPIRACION

QCBUMAGNIFICOQHPIERNA

KULOSQCBUTMKMVUSMGH

RQMIOKGCSALSDMCBUKQC

SGHIDEAKUCSUEÑOSDAHUC

 

Lo importante, era las letras al azar que estaban entre las palabras. Cuando lo vio desde esa perspectiva, logró sacar finalmente, palabras, aunque codificadas, pero con sentido:

KU SKUZQ QCBU QH KU QCBUTMKMVUSMGH RQ KGC SDMCBUKQC SGH KUC DAHUC.

Siguiendo el sistema ROT-6 que el remitente "Viktor" sugirió, la frase que obtuvo le sorprendió. Realmente, Viktor sí estaba hablando en serio. Todo ese "juego" no lo era, ni era una mera burla. Nadie en su sano juicio se tomaría tantas molestias solo para molestarlo.

La frase, aunque sencilla, le decía que sabía realmente de lo que hablaba y que, en efecto, esa persona estaba en posesión de sus diarios y su investigación:

"La clave está en la estabilización de los cristales con las runas"

Quería conocerlo, pero al mismo tiempo, no estaba seguro de qué esperar. No conocía al sujeto y se hacía pasar por su amante para poder escribirle. No estaba seguro de si le permitirían responder, pero quería hablar con él. Había mucho que tenía que preguntarle.

Continuará...