Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandoms:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of Brarg Week 2025
Stats:
Published:
2025-11-24
Words:
1,384
Chapters:
1/1
Comments:
7
Kudos:
16
Hits:
289

Ventanas al Pasado

Summary:

La de Luciano no es una pregunta sencilla, no cuando llevan centenas de vida. Luciano y Martín se han encontrado y desencontrado tantas veces a lo largo de la historia que es difícil definir el inicio de todo.

Notes:

Los personajes de las tans latinas pertenecen a la comunidad de Latin Hetalia ♥

Argentina: Martín Hernández.
Brasil: Luciano da Silva.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Otro día se escapa, y el sol comienza a ponerse a lo lejos, ocultándose detrás de la frondosa selva misionera.

Se está haciendo tarde, y Luciano debería moverse, pero se encuentra demasiado cómodo como para siquiera entretener la idea de dejar la reposera en la que se encuentra recostado. No hay otro lugar donde quisiera estar que no fuese aquí, ahora; tiene un trago fresco en una mano, una piscina cristalina a los pies, un atardecer hermoso sobre su cabeza, y a Martín entre sus brazos.

Es, lisa y llanamente, todo lo que Luciano necesita en esta vida.

Martín descansa plácidamente con unos lentes de sol que ocultan su mirada, recostado en el pecho de Luciano como si tuviese el mejor asiento en la piscina. Su cuerpo cálido y sólido es un peso familiar y bienvenido que huele a cloro y a la crema solar que Luciano tuvo que insistir que usará - y con precauciones y todo, la piel de su rostro, pecho y muslos ya hacen porte de un leve color rojizo que Luciano, muy a su pesar, encuentra atractivo.

El momento de calma que comparten es raro, y Luciano piensa disfrutar de esta paz en tanto dure. Su trabajo es a tiempo completo, y su maldición es que lo que son es mayor que quienes son. Es difícil encontrar algo de tiempo para los dos cuando se deben a su pueblo, a su gente. Pero Martín y Luciano siempre han sido dos rebeldes indisciplinados, e improvisar unas pequeñas vacaciones de parejas de un viaje diplomático tan solo ha llevado retrasar la vuelta a sus respectivas capitales un día con excusas falsas.

No es mucho, y por eso cada segundo que puedan pasar juntos vale oro.

Luciano suelta un suspiro melancólico por la nariz. El cielo ya comienza a oscurecer, y ya no queda mucha gente en la piscina. Los únicos obstinados son Martín y Luciano, y un par de  familias. Son dos parejas - una brasilera, la otra argentina - con un niño pequeño cada una. Luciano observa a las dos criaturas jugar en el agua. Por lo que escucha, ninguno de los dos habla el idioma de su amigo, pero no parece importar. Se hacen entender entre gestos y risas sin dejar dejar que la barrera del idioma los separe en su juego.

Luciano ciñe sus brazos alrededor de Martín, y sonríe con nostalgia ante la dulce inocencia de la imagen.

La vida si puede ser simple, a veces, para aquellos afortunados.

Su momento de contemplación no dura mucho. Martín baja sus lentes y sigue la mirada de Luciano con suspicacia.

- Te advierto, Luciano, que no está en mis planes tener criaturas ahora - suspira dramáticamente - Estoy en mi mejor momento, no voy a sacrificar este cuerpo en nombre de la paternidad.

A Martín le lleva muy poco sacar a Luciano de sus pensamientos - es un don, realmente. Se ríe de buena gana, y sacude la cabeza.

- No es eso - dice. No, por lo menos, está vez. Ese es un tema aún más complicado para gente como ellos, después de todo. Luciano piensa un momento, y decide preguntar; - ¿Recuerdas cuando nos conocimos? ¿La primera vez que nos vimos?

Martín frunce el ceño, pensativo.

La de Luciano no es una pregunta sencilla, no cuando llevan centenas de vida. Luciano y Martín se han encontrado y desencontrado tantas veces a lo largo de la historia que es difícil definir el inicio de todo.

- ¿Esa vez que Portugal traspasó una frontera y Antonio fue a caerle en peso? - Martín pregunta - Era muy chico yo, te estoy hablando de quinientos años atrás. Tuve que hacer un berrinche para que el gallego me llevase. Creo que esa fue la primera vez que vi a tu viejo, creo recordar que estabas ahí, con él…

Ahora es el turno de Luciano de fruncir el ceño. Lo que Martín describe no es exactamente específico, no cuando Alfonso y Antonio jamás respetaron los límites que trazaron por aquel entonces. Pero ese no es el problema.

Luciano duda por un momento, inseguro. No quiere cuestionar la respuesta de Martín, pero la curiosidad es mayor.

- Antes de eso.

Antes de Alfonso, antes de Antonio. Antes de colonias, virreinatos y gobernaciones, antes de que todo eso…

- ¿Antes de eso? - Martín repite. Frunce el ceño, como si la pregunta de Luciano no tuviese sentido - Antes de eso no hay nada.

En defensa de Martín, se da cuenta de la barbaridad que acaba de decir en el momento que las palabras salen de su boca.

- Quiero decir, no es que no hubiese nada - balbucea avergonzado - A lo que voy es que yo no recuerdo nada...

Luciano sabe que Martín tiene una relación difícil con sus raíces, y para ser sincero no es el primero ni el último que sufre esa alienación por causa de la colonización. No es fácil, no después de todo lo que pasaron, y no lo juzga. No cuando comparten una historia similarmente complicada. No cuando a Luciano le quedan recuerdos vagos y borrosos de los tiempos de un pasado que se siente casi ajeno, lejano y distante.

- ¿Vos pensás que nos conocimos antes? - Martín pregunta.

Suena escéptico, pero hay una inconfundible nota de curiosidad en su voz.

Es difícil dar una respuesta, si Luciano tiene que ser completamente honesto.

- No es descabellado - responde, diplomático.

Martín parece pensarlo por un momento. Parece entretener la idea.

- ¿Y pensás que hubiésemos sido amigos, vos y yo?

La cosa entre Luciano y Martín no siempre fue así de sencilla. Todo lo contrario, más bien. Pero Luciano encuentra que la suya fue una enemistad injusta; heredaron prejuicios de sus padres, de sus gobernantes. En un mundo en el que estuviesen libres del peso de la historia y la política, en un mundo donde solo importase quienes son sin responsabilidades ni ataduras, Luciano piensa que podrían haber sido amigos.

Pero Luciano no dice nada de eso. Ese tipo de cursilerías se las guarda para sí mismo.

- No sé - responde en vez. Sonríe enigmático y coqueto, y evade la pregunta con otra - ¿Tú qué crees?

Martín instintivamente echa una mirada a los niños en la piscina. Es hora de despedirse, y uno de los pequeños ha echado en un llanto desconsolado que solo cesa cuando su nuevo amigo le hace noble entrega de un juguete para que se lleve, para que lo recuerde. El niño que recibe el juguete se limpia las lágrimas, y abraza a su amigo en un apretado y cálido abrazo.

La respuesta parece estar justo delante de sus ojos. Pero Martín no parece compartir el humor nostálgico de Luciano.

- Yo creo que a vos te traigo demasiado loquito como para resistirte, no importa el tiempo ni lugar - responde e inclina la cabeza para encontrar la mirada de Luciano con una sonrisa socarrona.

Luciano suelta una carcajada, y castiga a Martín pellizcando su cintura para que ría y se retuerza como un gusano - pero no niega la acusación descarada.

Toma los lentes de sol de Martín y se los quita con delicadeza para encontrarse con su mirada desnuda. Siempre ha encontrado sus ojos realmente hermosos y fascinantes. Esta es otra de las cursilerías que Luciano se llevará a la tumba, pero puede jurar que el verde pálido que rodea sus pupilas cambia de color - salvaje y turbulento, como todo en Martín. Parece casi gris en días nublados, almendrado entre las sombras. Aquí, rodeado de la maleza exuberante de la selva, se ven más verdes que nunca.

A Luciano tampoco le quedan muchos recuerdos de los tiempos anteriores a la llegada de Portugal a América. Más que visiones le quedan apenas sensaciones vagas y dispersas que bien podrían ser sueños. Recuerda aromas, sabores, sensaciones... El tarareo de una canción, el goteo de lluvia suave sobre techos de jahapé, un par de manos cálidas y fuertes acariciando su rostro pequeño, el plumaje del arara más grande que ha visto en su vida… Y entre todo eso, recuerda un niño. Recuerda especialmente unos ojos grandes y transparentes que reflejaban el color de la floresta como espejos.

Luciano no tiene certeza de que se hayan conocido en tiempos de antaño - no cuando su memoria es tan borrosa. Pero cuando mira los ojos de Martín, tan grandes y tan verdes devolviéndole la mirada con cariño y curiosidad, creerlo es tan fácil como respirar.

Notes:

☑ Brarg Week 2025 - Día 1: Época Precolombina

Series this work belongs to: