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Peeta observa salir a la alfa con un suspiro, es la tercera vez de la semana que ella viene, extraño ya que parece muy atlética, una mujer así seguro cuida mucho su alimentación; sin embargo, ha comprado bastante pan y café en cada visita. Agradece que su panadería siempre tenga olor a pan recién hecho, así su olor a fresas y brioche pasa desapercibido.
— ¿Cuándo la invitarás a salir? ¡Tu aroma es tan fuerte que pensé habías hecho más donas de fresa!— desapercibido para la mayoría que no son su amiga de toda la vida— si necesitas un incentivo, creo que a ella también le interesas.
El omega se sonroja, Delly es tan alegre y optimista, siempre espera lo bueno de las personas. Peeta agradece todo el brillo que trajo a su vida desde el jardín de infancia; por desgracia, él no es tan optimista como ella, en especial respecto al romance.
— Vamos, solo le gustan los bollos de queso.
Delly hace un puchero, pero no insiste, de nuevo, se conocen desde hace años; continúan con el trabajo, apenas han establecido una rutina en su nueva panadería, ubicada lo más alejada posible de la de sus padres sin salir de la ciudad. Los padres de Delly y sus principales inversores, sugirieron su apertura frente a un gimnasio y hasta ahora era un total éxito. Delly y su familia estaban orgullosos de él, su padre mandó un mensaje de felicitación el día de la apertura, prometió que vendría, hasta el momento no había ocurrido.
La primera vez que la alfa entró a su panadería tenía un mes desde su apertura, la puerta se abrió con un tintineo y con ella el maravilloso olor a hojas de pino, cuero y algo más complejo. Para Peeta fue como amor a primera vista, ella es alta, atlética, su cabello es largo y castaño, su piel bronceada brilla a la luz de la mañana. Entró bromeando con una beta y su sonrisa, aunque pequeña, era brillante.
Después de eso ella ha vuelto al menos tres veces por semana, su pedido puede variar según el día pero siempre pide los bollos rellenos de queso, Peeta supone que son sus favoritos y ha empezado a hacer un poco más solo para ella. Descubrió que trabaja en el gimnasio aunque no sabe qué hace exactamente.
Se siente un poco tonto, pero nunca había tenido un enamoramiento así y espera algun día poder tener el valor de hablar con ella más que para tomar su orden.
*****
Peeta está cargando los sacos de harina que debe acomodar en el almacén cuando Delly lo llama al frente de la tienda; se preocupa un poco hasta que llega y ve entrar a la alfa del que está enamorado, acompañada de la misma beta de siempre y otro tipo muy parecido a ella, tal vez un familiar.
— ¿Sucede algo? — Pregunta, aunque supone que no, porque Delly se ve y huele muy emocionada.
— ¡Oh para nada! Él es con quién deben hablar ¿Pueden repetir su pedido? Les juro que lo entenderá mejor que yo, es un verdadero genio.
Peeta se sonroja un poco y espera que pase desapercibido por el esfuerzo de cargar sacos de diez kilos, así como espera que su olor emocionado no se note demasiado. El hombre se ve un poco incómodo pero le da un codazo a la alfa, quien parpadea y dirige su mirada intensa a Peeta.
— Se acerca el cumpleaños de mi hermana, ¿Hacen pasteles personalizados?
El omega asiente y busca su libreta de pedidos.
— No hay problema, necesito algunos datos y las especificaciones para darte un presupuesto; si aceptan me darían un anticipo del cincuenta por ciento para iniciar el pedido.
Ellos acceden y Peeta los lleva a un lado, lejos de la vitrina de panes y la caja, se acercan un poco, lo justo para que el omega pueda percibir mejor los aromas de todos; la beta tiene un olor sutil a fresas con crema, dulce y ligeramente ácido, el hombre huele a alfa, mucho cuero y algo que le recuerda a los puros cubanos de su padre. Su olor es muy parecido a las notas complejas que encuentra en la alfa, por lo que su teoría de que son familia podría no ser errónea, pero donde él huele a tabaco, ella huele a madera quemada, como una fogata.
— ¿A nombre de quién sería el pedido?
— Katniss, Katniss Everdeen.
Y así, Peeta por fin puede ponerle nombre a la persona que le gusta. Por desgracia, también ve al hombre abrazar a Katniss de forma muy cercana e incluso al salir le da un beso en la mejilla. No tiene forma de explicarle a Delly porque huele a fresas fermentadas el resto del turno.
*****
Peeta pone la última fresa sobre el betún, se incorpora y estira hasta tener un satisfactorio crujido en su espalda, suspira con una sonrisa triste, es el primer pastel personalizado que hace en su propio negocio y aunque ha visto que no tiene ninguna posibilidad de salir con ella, no puede evitar tratar de impresionarla aunque sea un poco.
El pastel es rosa con chantilly blanca donde coloco fresas frescas, escribió en perfecta cursiva “Feliz cumpleaños Prim” dibujó las flores que le dan su nombre en varios tonos de blanco, lila, rojo, amarillo…
Está nervioso, las flores no eran parte del pedido, pero la forma en que los ojos de Katniss se iluminaron cuando hablo de su hermana, aunque su expresión se mantuvo impasible, su aroma floreció como una fogata en medio de un camping; las notas ahumadas, terrosas y amaderadas que se combinaban a la perfección con el cuero y pino; delataba lo mucho que amaba a su hermana menor.
De nuevo, dibujar las flores y esmerarse lo más posible fue gracias a un instinto imposible de ignorar para impresionar a la alfa de quien está enamorado, espera no haberse extralimitado. Espera ansioso la hora de entrega, lo guarda en una caja de viaje con la parte superior transparente, por lo que el pastel es visible.
Delly no lo molesta aunque ella también se siente ansiosa por la primera entrega de un producto de repostería, al llegar la hora, la panadería olía a una mezcla de flores demasiado dulces y fresas muy ácidas con madera húmeda; por suerte tuvieron pocos clientes o su olor los habría puesto en problemas. Katniss entra a la hora acordada, parece intrigada por el ambiente, pero no menciona nada; de nuevo está con el alfa con olor a tabaco, Peeta trato de no sentirse triste.
Cuando Katniss ve el pastel sus ojos se agrandan y su mirada se humedece un poco, no dice mucho pero sus manos tiemblan un poco al entregar el dinero. Peeta está demasiado nervioso para servir de algo en esa interacción, así que todo se desarrolla gracias al acompañante de Katniss y Delly.
— ¡Vuelvan pronto!— Los despide Delly y Peeta suspira cuando la puerta se cierra,— Eso salió bien… ojala le guste, suena a que es una niña adorable.
Delly vuelve a trabajar con entusiasmo, pero Peeta no puede evitar seguir nervioso.
*****
La campana suena y Peeta se asoma con una charola recién sacada del horno, hoy Delly no lo acompaña, su amiga había entrado en calor y era imposible que ella estuviera ahí. En cuanto ve en la puerta a la alfa que ronda sus sueños casi suelta la charola; sonríe de una forma mucho más honesta que cuando atiende a cualquier cliente.
— Hola, dame un momento— Coloca la charola a un lado y espera que sirva para disimular un poco su olor, Katniss está más cerca y parece nerviosa, usa pantalones y sudadera deportiva, su cabello castaño está trenzado, parece que viene de su trabajo como cada mañana— ¿Qué te apetece está mañana? Acabo de sacar pan de queso del horno.
Algo en su sonrisa o lo que dijo parece relajar a Katniss porque parece soltar algo de tensión un poco y se recarga en el mostrador, es lo más relajada que Peeta la ha visto y resulta refrescante.
— A Prim le encantó el pastel… — Katniss se queda callada, pero la conversación parece no haber terminado
Entonces la campana suena de nuevo y la beta que siempre acompaña a Katniss entra.
— ¡Hola! Lamento la tardanza. ¿tienes bollos de chocolate?
Peeta asiente y empaca un par, también coloca un pan de queso; la transacción es rápida, aunque pareciera que Katniss aún quiere decir algo más, cuando su amiga paga, ambas salen de la panadería sin decir más.
El omega sigue con su día, y una hora antes de cerrar la amiga de Katniss vuelve a entrar por su puerta. Ella sonríe, pero las fresas de su aroma son más ácidas, lo que delata su ansiedad.
— Ey… no quiero sonar entrometida o algo por el estilo, Soy Madge, la mejor amiga de Katnis y me preguntaba ¿Te gustaría tener una cita con Katniss?
Peeta siente su corazón latir tan fuerte que le duele el pecho, su olor comienza a explotar, la levadura y mantequilla que componen su olor a pan se elevan, pero entonces recuerda al alfa de olor a tabaco.
— ¿No le importará a su novio?
Oh, ¿Son de esas parejas de alfas que buscan un omega para compartir su celo? ¿Peeta está por entrar en una relación con fetiches? ¿Por qué es su amiga la que está preguntando? ¿Ella también está involucrada en la relación? Las fresas de su aroma comienzan a fermentar mientras más nervioso se pone. Madge solo parece confundida.
— ¿Novio? No sale con nadie. Creeme lo sabría.
— Pe-pero el hombre…
La expresión de Madge pasa de la confusión a la comprensión y termina en una mueca de disgusto, su olor un poco más agrio y ácido.
— Es su primo y mi novio— Madge sonríe, parece muy divertida por la confusión — Así que, la próxima vez que venga, ¿Podrías invitarla a salir, tal vez un café…?
— ¡Me encantaría!— Al momento, Peeta se sonroja por lo rápido de su respuesta, pero entonces lo piensa un poco mejor— ¿Estás segura que está bien?
— Oh le encantará, te dirá que sí, lo juro.
— ¿Entonces por qué no vino ella…?
— ¿A pedirlo ella misma como un alfa manda? — Peeta no quería decirlo de esa forma pero se acerca bastante— ¡Me encantaría saberlo! pero en serio, si puedo evitar que siga suspirando todos seríamos más felices.
Peeta ríe con asombro ante la exasperación en el tono de la mejor amiga de Katniss, es esperanzador, pero le preocupa que sea algún tipo de broma, si es hacia Peeta o hacia Katniss es algo que el omega aún no ha decidido.
*****
La siguiente ocasión que Katniss entra a su tienda, de nuevo está sola, Peeta recuerda la petición de su amiga Madge y se pregunta… está tratando de reunir el valor de invitarla a salir cuando ella se acerca al mostrador.
— ¿Tienes roll de canela?
— ¡¿Te gustaría ir por un café?!
Ambos preguntaron al mismo tiempo, y se observan sorprendidos por un instante, entonces Katnis se sonroja y su aroma se transforma en el de una fogata como aquella tarde que habló de su hermana. El omega no podría estar más enamorado.
— ¿Qué? — pregunta la alfa, sorprendida— Te refieres, ¿Cómo una cita?
Peeta sonríe un poco nervioso y asiente. Entonces Katniss se sonroja aún más.
— ¿Por qué?
Esa… no es la reacción que Peeta esperaba, incluso si el aroma a fogata sigue tan presente, Katniss se ve realmente confundida.
— Bueno eres hermosa, graciosa, amas mucho a tus amigos y tu familia, hueles maravilloso, siempre eres amable y realmente quiero conocerte más.
Katniss se ve aún más confundida y el sonrojo persiste, una pequeña sonrisa florece en sus labios, después de unos segundos de un silencio tenso, ella asiente primero vacilante y después con fuerza.
— Claro, me gustaría mucho.
