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Bifurcación

Summary:

James Potter comienza a hurgar, entre las viejas cosas de Fleamont, algo que les sirva para derrotar "al que no debe ser nombrado", sin saber que encontraría un problema mas que una solución. Un giratiempo dañado lo llevara hacia otra linea temporal, donde los merodeadores nunca existieron y donde Lily Evans nunca se enamoro de él.

Notes:

Tengo esta idea hace tiempo en la cabeza y necesitaba escribirla, esta es mi primer fic Au, no sera tan larga, tal vez 8/10 capítulos, pero haré lo posible para quede lo mejor posible,espero que la disfruten y gracias por leer.

Chapter 1: Capitulo 1: El inicio

Chapter Text

Godric's Hollow

 

La casa de Godric's Hollow tenía esa calma inquieta que solo aparece cuando todo el mundo espera una tormenta.

Afuera, el viento golpeaba las ventanas; adentro, la respiración suave de Harry era lo único que le transmitía paz cuando se sentía ansioso debido al encierro y la guerra. 

James estaba nervioso, siempre con su varita en mano. Pudo bajar la guardia recién cuando Lily subió al cuarto del bebé.

Él se quedó solo en la sala, sin saber que hacer, un momento después, y se encontró a sí mismo revolviendo un viejo baúl con las iniciales F.P (Fleamont Potter). Era una mezcla absurda de cosas: sobres abiertos, mapas arrugados, frascos con sustancias caducadas y un montón de artefactos que nunca antes había visto en uso.

Los Potter, al parecer, tenían una extraña afición por reunir objetos antiguos que “algún día podrían servir”o porque “Son una antigüedad”.

–Vamos viejo, dame algo útil…– murmuró James, mientras apartaba un casco de buscador que parecía de la década del ’20.

Entonces, algo hizo un clic metálico, algo pequeño, brillante, pesado.

James lo levantó.

–¿Y esto…? –murmuró para sí mismo mientras observaba el artefacto con curiosidad.

Era un giratiempo, eso era evidente o al menos parecía uno, pero no brillaba como los que él había visto en libros, este lucía antiguo, oscuro, con engranajes múltiples y un reloj de arena interno que no tenía brillo dorado sino un color oscuro, extraño, casi opaco.

Lily bajó en ese momento.

–¿Qué encontraste? – Dijo secándose las manos con una toalla.

James se encogió de hombros.

–Un giratiempo raro, supongo. Aunque… no sé, parece viejo. ¿Te suena? –. James levanto el misterio objeto hacia donde estaba Lily.

Lily frunció el ceño, se acercó, lo tomó con cuidado, lo giró una vez, examinó sus costados y de un momento sus ojos se agrandaron un poco.

–James… esto no es un giratiempo común–.

–¿No?– preguntó James con una mirada confundida.

–No. Los giratiempos modernos tienen solo dos engranajes externos, y una estructura cerrada, este tiene…– señala los costados –tres capas de mecanismos. Y la arena es…distinta. – Lily seguía mirándolo con mucha intriga  –Creo que es un prototipo–.

James levantó una ceja.

–¿Prototipo de qué? ¿A qué te refieres, cariño? –James se puso de pie para acercarse a Lily quien tenía el extraño objeto en sus manos, ella exhaló.

–Antes de que el Ministerio regularizara los giratiempos, el Departamento de Misterios experimentó con versiones más complejas. Prototipos que no solo retrocedía horas, sino que…– mueve los dedos en el aire buscando palabras  –bueno manipulaban bifurcaciones temporales, líneas alternas, como ramificaciones–.

James abre mucho los ojos.

–¿Y cómo sabés eso? –

Lily lo miró como si la respuesta fuera la más obvia de todas.

–Porque leo, y porque me aburría en mis rondas de Prefecta– contesta ella, seca pero con una sonrisa. –Además, siempre me intrigaron, en la biblioteca había ensayos e investigaciones sobre “artículos mágicos prohibidos” en algunos de esos pergaminos hablaba sobre los “Giratiempos de Bifurcación” se supone que ya no existían…– hizo una pausa para mirar a james –se cree que todos los prototipos fueron destruidos por el Ministerio en los 50, luego del accidente del departamento de tiempo y espacio, fueron considerados peligrosos e inestables–. Ella mira el artefacto con una mezcla de fascinación y miedo. –James, esto es peligrosísimo, no sabemos qué hace realmente–.

Él lo observa como quien mira una pieza perdida de un rompecabezas.

–Lily… ¿y si este aparato nos ayuda a vencerlo? –.

Ella lo mira, atenta.

–¿Qué quieres decir?. –

–No podemos salir de aquí, no podemos buscar información, no tenemos contacto con casi nadie– dijo James con una voz cargada de frustración –Voldemort está más fuerte cada día…¿Y que tal si hubiera una línea temporal donde ya lo vencieron? Donde encontraron su debilidad, donde cometió un error, alguna cosa que acá no sabemos.–

Miró a Lily con unos ojos llenos de una especie de esperanza, ella solo bajo la vista un momento.

–No digo que sea imposible– admite mientras levantaba la vista –. Pero está roto, está inestable, no sabría decirte qué pieza corresponde a qué función porque no está construido como los que hemos visto antes, puedo intuir algunas cosas… pero nada más.

James sonríe con esa determinación que tanto la enamora e irrita en igual medida.

–Bueno. Entonces lo voy a arreglar. –

–James…– advierte ella –no es un juguete.

–Lo sé, pero si hay una mínima posibilidad de que esto nos dé una ventaja… de que Harry tenga una oportunidad… tengo que intentarlo.

Lily baja la mirada, suspira y asiente, sabiendo que no hay forma de frenarlo cuando una idea se le mete en la cabeza.

 

Los artículos mágicos prohibidos (Hogwarts 1976)

Lily estaba en su ronda de prefectura, caminaba por los pasillos de Hogwarts, murmurando para sí misma molesta, a causa de que Remus esa noche no la acompañara en sus rondas.

¿Quién diría que alguien pudiera terminar en la enfermería por un dulce en mal estado?. En ese momento, Lily no asoció las constantes faltas de Remus a sus responsabilidades de prefecto con el echo de la luna llena, algo que con el tiempo y al enterarse de la Naturaleza Licantrópa de su amigo, la haría replantearse lo despistada que podía llegar a ser.

Lily caminó por los pasillos vigilando hasta llegar a la enorme puerta de la biblioteca. Decidió que podría utilizar sus beneficios de prefecta (como entrar a la biblioteca fuera de horario) para sacar algún libro para más tarde. En lugar de ir a la sección habitual, se desvió hacia los archivos de documentos ministeriales, polvorientos y olvidados. Entre los libros de Historia de la Magia encontró un pergamino encuadernado en cuero escamoso que parecía llevar décadas sin tocar: “Protocolo de Destrucción de Prototipos de Bifurcación Temporal”. Abrió el polvoriento pergamino, intrigada por el título dramático.

El pergamino estaba escrito con tinta arcaica y formal, propia del Departamento de Misterios.

“...el intento de esta oficina de crear un viaje temporal con anulación del ‘Yo Nativo’ ha resultado en una inestabilidad catastrófica, muchos teóricos concluyeron que no había seguridad de que el viajero pudiera regresar a su Linea temporal de origen. La finalidad de que el viajero pueda ocupar el lugar de su contraparte en una época elegida, dando la capacidad de ‘cambiar’ los eventos, ha fracasado.”

Lily frunció el ceño. Así que no era viajar en el tiempo paralelamente a tu "yo" del pasado, sino reemplazarlo. Un concepto peligroso y muy ambicioso incluso para sus estándares. Siguió leyendo.

“El prototipo, al no poder garantizar la unicidad de la línea temporal, reacciona forzando una ramificación dimensional. En lugar de retroceder en la propia línea de tiempo, el usuario es transportado a una línea temporal alterna, con la que es compatible, de manera completamente aleatoria.”

“El mayor peligro reside en el estado del ‘Yo Nativo’ del viajero. El individuo que es reemplazado queda suspendido en un estado de Fisura Temporal, atrapado entre dimensiones hasta que el viajero regrese o el prototipo se estabilice. Por lo tanto, el uso de estos Giratiempos queda estrictamente prohibido, los prototipos resultantes deberán ser destruidos de manera inmediata al ser considerados Magia Oscura de Clase A por su peligro para la continuidad espacio-tiempo y para el individuo nativo. ”

Lily cerró el pergamino, sintiendo un escalofrío que no tenía nada que ver con el frío de la noche, volvió a dejar el pergamino donde estaba, aun un poco sorprendida con los peligros de la ambición mágica desenfrenada.

 

 

El accidente de James Potter.

Pasaron días, días encerrados, días tensos, días silenciosos. Lily hacía lo posible por mantener la rutina, por que Harry sintiera paz. James, por su lado, pasaba horas inclinado sobre el artefacto, desarmando partes, probando ajustes ínfimos, deshaciendo hechizos residuales. A veces discutían suavemente sobre cómo podía funcionar. Lily comparaba estructuras con las que conocía de los libros. James improvisaba, probaba, ajustaba.

Y se obsesionaba.

Porque cada noche, después de que Lily se dormía, él seguía, y seguía, y seguía. No porque lo que hiciera tuviera resultado, sino porque era lo único que podía hacer, una de esas noches, Lily dormía en el sillón con Harry sobre el pecho. La casa estaba en absoluto silencio.

James, con ojeras profundas, sostenía una pieza minúscula entre los dedos.

—Vamos… coopera conmigo… —susurra hasta que logra encajar el engranaje.

El giratiempo vibra. Apenas. Una pulsación corta. Un parpadeo de luz.

—¡Eso! —James sonríe, aliviado—. Vamos por el buen camino.

Ajusta otra pieza. Y otra. Hasta que, sin aviso, el giratiempo chisporrotea, una luz azulada se torna rápidamente en un púrpura iridiscente en el reloj de arena, y un sonido agudo llena la habitación.

—¿Qué rayos…?

La arena empieza a moverse hacia arriba, contra la gravedad.

—No, no, no, detente! —James apoya la mano, en un intento de que deje de girar—. ¡Todavía no!

Pero el artefacto no escucha.

La magia encerrada, inestable y prohibida, se libera como un latigazo dimensional. Chispas, Luz púrpura y blanca. Un viento súbito que levanta papeles, plumas, todo. James intenta soltarlo, no puede, el giratiempo lo aferra como un imán mágico que lo jala a otra realidad.

—¡LILY! —grita, desesperado.

En el sillón, Lily se sobresalta, abraza a Harry, tomando su varita y alza la cabeza con los ojos abiertos de par en par.

—¡JAMES! 

La luz envuelve toda la sala. El giratiempo vibra tan fuerte que parece gritar, y en un estallido seco, James Potter desaparece.

El giratiempo cae al suelo, partido, humeante. Lily corre, tropieza, grita su nombre una y otra vez.

Pero lo único que encuentra es el artefacto roto y una casa que, por primera vez desde que llegaron… se siente verdaderamente vacía.

 

Sin las marcas de la guerra. 

La sensación al despertar fue equivocada. James se incorporó de golpe, buscando el peso de la varita bajo la almohada, sintiendo la ligereza y la ausencia total de dolor en su espalda, un dolor crónico causado por una caída hace un año. Su cuerpo siempre arrastraba una tensión crónica en los hombros y las rodillas, marcas sutiles de esquivar maldiciones y las noches sin dormir. Este cuerpo se sentía ligero, sin el peso de la tensión provocada por la guerra.

Abrió los ojos. La luz se filtraba por el dosel carmesí de una cama desconocida. No era Godric’s Hollow, sino su antiguo dormitorio en Hogwarts. Se palpó la cara con manos temblorosas. Los dedos buscaron la barba incipiente, la aspereza familiar que solía afeitar, pero solo encontraron una mejilla lisa. Buscó una pequeña cicatriz sobre su ceja izquierda, recuerdo de un encuentro con un mortífago de bajo nivel, la piel era perfectamente suave.

Corrió hasta el espejo. El muchacho que lo miraba de vuelta era joven, su rostro libre de las profundas ojeras y las líneas de desgaste que el miedo constante le habían grabado. Era un rostro ajeno al cansancio de un padre de un bebe recién nacido.

La certeza de que había viajado demasiado lejos en el tiempo lo golpeó cuando a su mente vino la imagen de Lily y Harry.

Vistió el uniforme de Gryffindor que estaba cuidadosamente doblado. La habitación estaba extrañamente vacía, en esta aun colgaban los estandartes de Gryffindor, y había revistas de Quidditch, pero James no notó las cosas que faltaban, los libros y los discos de sus amigos.

Su mente estaba fija en la desesperación, estaba en el pasado, y debía encontrar a sus amigos, ellos podrían ayudarlo.

Bajó corriendo la escalera hasta la Sala Común, esta se encontraba vacía.

—¿Sirius? ¿Remus? —llamó, la voz juvenil y clara resonó sin respuesta.

La urgencia lo llevó al Gran Comedor. James recorrió con la mirada la mesa de Gryffindor en busca de una cara familiar, sin éxito. Vio a un alumno de cuarto año y lo abordó.

—Oye, ¿has visto a Sirius?

El chico lo miró con extrañeza.

—¿Sirius Black? Creo... creo que aún no ha bajado.

La respuesta ambigua no dio tiempo a James para cuestionar el tono extraño. Justo entonces, escuchó una carcajada familiar, limpia y sonora, que dominaba el murmullo del Gran Comedor

 

El problema peludo de Remus Lupin

Se giró rápidamente, y la visión lo golpeó. Sentado a la mesa de Ravenclaw, vestido con una túnica azul y bronce, estaba su amigo.

Remus estaba rodeado por un círculo denso de estudiantes, la mayoría chicas de diferentes casas, pero sobre todo de Ravenclaw, todas riendo ante lo que Remus decía. No era la personalidad lo que lo asombró, sino la confirmación de su posición, un centro de atención, un estatus que el Remus Lupin que conoció siempre había evitado.

James se acercó un poco más, absorto, y alcanzó a escuchar fragmentos de la conversación 

"No te preocupes por el ensayo, Remus. Te cubriremos con el trabajo de Runas. ¿Pero el examen de Encantamientos? Flitwick es un sádico al ponerlo justo después de la próxima luna llena.”– 

Remus sonrió con calma en su voz. –"Lo sé, pero Madame Pomfrey dijo que con la semana libre podré ponerme al día, estaré en la enfermería hasta el martes de seguro."–

El aire se le fue de los pulmones. No solo Remus era Ravenclaw. Todos lo sabían. Su problema peludo, como solían llamarlo, era un hecho conocido, aceptado, y hasta gestionado abiertamente por sus compañeros. Era un mundo donde Remus, no tenía que esconderse.

El pánico se apoderó de James.

No es el pasado.

Es una bifurcación.

Recordó las palabras de advertencia de Lily: "Líneas alternas. Universos múltiples." Su vida, su lucha, su familia, se habían desvanecido.

Y entonces, el golpe final, el que le robó el aliento y lo dejó temblando.

De la mesa de Slytherin, provino un sonido, una risa seca, arrogantemente conocida, seguida de una voz que James reconocería en cualquier lugar. Una voz que ahora carecía de la calidez juguetona, poseía un filo de autoridad.



El heredero de la honorable casa Black.

James giró su cabeza, y el impacto fue tan inesperado que se quedó sin aire. Sentado en la mesa verde y plata, estaba su mejor amigo. El cabello negro, largo, no era rebelde, sino que estaba pulcramente peinado, aunque mantenía esa caída de lado que tanto lo caracterizaba, aunque con una rigidez poco natural. La túnica de Slytherin era perfecta, y su rostro portaba una arrogancia fría y una expresión de superioridad.

Pero peor aún, Quejicus estaba sentado a su lado, desayunando mientras conversaban con una naturalidad que le revolvió el estómago.

James logró escuchar el diálogo.

–"Severus, tienes que concentrarte. No dejes que el tiempo que pasas... socializando... te distraiga de tus verdaderas ambiciones." – La voz de Sirius sonaba cargada de condescendencia.

–"Es mi novia, Sirius, no una distracción" –Dijo Severus sin siquiera mirarle, como si estuviera acostumbrado a esos comentarios de su parte.

–"Por supuesto” –Dijo Sirius con una risa que sonaba a burla– ”Yo lo llamaría más una fase, Severus, pero llámala como quieras” 

 Severus rodó los ojos 

–“Todos tenemos hobbies –Continuo Sirius– Pero cuando llegue el momento de tomar decisiones serias, de construir un futuro, sabes que tendrás que elegir algo con más nivel... De igual forma, no te preocupes, se te pasará."– Dijo Sirius pero Severus no hizo ninguna acotación al respecto.

No era Sirius. Era la encarnación fría y cruel de la persona en la cual su mejor amigo había evitado convertirse, Sirius Black, su amigo, su hermano por elección, hubiera preferido morir antes que convertirse en esta versión de si mismo.