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Los bloqueadores para alfas y omegas son proporcionados por el estado hasta que cumplen la mayoría de edad por lo que Coriolanus puede ocultar su condición de omega a sus compañeros. Después de los días oscuros, los omegas son un bien escaso y son vendidos como tal, Coriolanus teme que se le niegue la entrada a la universidad, no solo por no poder pagar la matrícula, sino por su subgénero, es por eso que se esforzó por ser el. mejor de la clase, por ganar la beca y en medio de su mentoría en los juegos del hambre, hacer que Lucy Gray gane para ganar el premio Plint.
Entonces Sejanus decidió que quería ser un mártir y se coló a la arena para morir, la doctora Gaul no iba a permitir que sus preciados juegos sean aún más interrumpidos, Coriolanus no puede creer que lo obliguen a entrar a la arena a rescatar a ese chucho de los distritos, sabía que su supuesta amistad le traería problemas. Al menos el alfa (porque el chico de los distritos se niega a usar bloqueadores), está abierto al diálogo.
— ¿No lo enseñaran?
— Ni en un millón de años. Habrás muerto para nada y habrás perdido la oportunidad de mejorar las cosas.
Por suerte Sejanus le cree a Coriolanus, está seguro que los tributos lo tienen en la mira y se arrepiente de no tomar su dosis nocturna de bloqueadores, siente la adrenalina quemando el medicamento en su sistema, el empalagoso olor a rosas aumenta con su miedo a los sonidos a su alrededor y eso no es buena señal.
Por suerte Sejanus lo sigue y lo ayuda a pelear a muerte con un tributo, escapan por poco y la presencia de los agentes de la paz no es de ayuda en lo absoluto, lo único que hacen es evitar que el cuchillo de Tanner atraviese la pantorrilla de Sejanus. Los guardias arrastran a los adolescentes frente al estadio, los dos se quedan jadeando sobre el suelo, agotados de la carrera hacia la salida y la pelea con los tributos.
— Lo siento, Coryo— dijo Sejanus—. Lo siento muchísimo.
Corionalus no tiene la energía para corregir su uso de ese apodo, está cansado, le duele la acuchillada en la espalda, sudó lo suficiente para que su olor a rosas sea tan claro como un río y solo quiere ir a casa a esconderse para recomponer su fachada. Nadie les presta atención, lo que solo muestra la terrible suerte que corre el omega, mientras más calmado está, su aroma se atenúa, las rosas se combinan con la vainilla y cedro.
Entonces el olor de Sejanus lo empieza a envolver: madera, almizcle y algo como la hierba; su aroma es tan pueblerino que Corionalus quiere pedirle que se aleje, pero lo que perturba al omega es la expresión de Sejanus, demasiado concentrada en él y sus movimientos, parece a punto de tirarse encima de él.
— ¿Sejanus?— pregunta mientras se pone de pie.
El muchacho de los distritos nunca ha parecido más un alfa que en ese momento, se pone en guardia y Corionalus teme que quiera atacarlo. El omega da un paso atrás y el alfa da dos adelante, aún más asustado hace caso al instinto que le dice que se aleje de ese alfa potencialmente peligroso y se aleja hasta empezar a correr.
— ¡No!— gritó alguien a su espalda, suena como Ma Plint pero Corionalus no se dará vuelta para comprobarlo cuando escucha que Sejanus le pisa los talones— ¡No Sejanus no es una persecución!
¿Persecución? ¿Qué demonios es eso?
Corionalus preguntara luego, debe encontrar una forma de volver hacia los guardias, en lugar de correr en línea recta, tal vez si da media vuelta los adultos le puedan quitar de encima a este alfa salvaje. Como leyendo sus pensamientos y con ganas de arruinar sus posibilidades de sobrevivir, Ma Plint vuelve a hablar.
— ¡No dejes de correr Corionalus! ¡Si te atrapa te morderá!
— ¡¿Qué?!— Eso casi lo hace tropezar, ¿Qué clase de salvaje persigue a un omega para marcarlo? había escuchado respecto a ciertos distritos que hacían correr a sus pretendientes por el bosque, como una especie de ritual de apareamiento entre alfas y omegas.
¿A eso se refería con la persecución? ¿Qué más prueba del atraso de los distritos que aquella? Gente primitiva con costumbres primitivas. Su trayectoría los aleja del estadio, su ruta lo llevará al centro de la ciudad, esquiva los escombros y se pregunta si se puede esconder entre ellos, pero cada vez que reduce un poco la velocidad escucha a Sejanus más cerca.
Demasiado pronto sus pulmones empiezan a arder, sus piernas duelen y sabe que su anterior carrera en el estadio le está impidiendo avanzar más, su posibilidad de evitar una marca no deseada es regresar, pero al intentar dar la vuelta, Sejanus acorta su distancia, está a metro y medio de él, lo que es nada y no parece tan cansado como el omega se siente.
Está casi en el centro de la ciudad cuando se tropieza, una loza salida lo hace caer, se raspa las manos al intentar evitar la caída, pero apenas siente el dolor, todo es remplazado por la adrenalina de sentir a Sejanus caer encima de él, todo el peso del alfa inmovilizando a Coryo en el suelo.
— ¡No! — grita mientras se retuerce debajo del peso de su captor, es inútil, Sejanus toma sus brazos y sus piernas entrelazan las del omega, está a su completa disposición y no podría estár más aterrado. Su olor se hace más empalagoso por el miedo
— Te atrape— Susurra el alfa complacido, como si todo hubiera sido un juego. su lengua pasa por el cuello de Coryo y no puede evitar estremecerse— Mi omega.
Coryo gime del disgusto, que degradante ser el omega de un chucho de los distritos. Tiene el dinero suficiente para asegurarte un futuro, susurra un voz en su interior, como una idea brillante y aterradora, porque lo que le dijo a Sejanus en el estadio es cierto, el dinero abre muchas puertas, estar vinculado a el heredero de la fortuna de los Plint le permitirá entrar en la universidad sin depender del premio Plint o la benevolencia de la academia, ni siquiera tiene que asegurarse que Lucy Gray gane.
Además, cuando Sejanus recupere sus sentidos, podrá usar la culpa que tendrá por marcarlo a la fuerza para salirse con la suya con muchas cosas, como mantener su apellido, incluso podría pagar su ático para mantener a la abulatriz y su hogar ancestral. Al tomar su decisión, Corionalus se traga su disgusto y ofrece su cuello al alfa incivilizado que tiene encima, obliga a su olor a volverse dulce hasta que escucha el gruñido satisfecho de Sejanus.
— Al-alfa.
Su pulso se acelera, no sabe si es el miedo o las expectativas de tener un futuro asegurado otra vez. El alfa gruñe más fuerte está vez y encaja sus colmillos en Coryo, el dolor es instantáneo, cegador.
Sejanus tarda un poco en soltarlo y lame la herida, después de unos segundos parece recobrar el sentido, porque se tensa sobre Corionalus y se aleja como si su toque quemara.
— Ay no, no no. Coryo lo siento, lo siento muchísimo.
Corionalus no se da la vuelta, apenas puede reprimir su sonrisa victoriosa, permitir la mordida, fue el primer paso para su juego a largo plazo. Se incorpora y se da la vuelta, Sejanus está sentado con las piernas abiertas ligeramente flexionadas y sus manos en la tierra, la sangre en la boca le da un aspecto más desquiciado con sus ojos desorbitados y su olor a culpa.
— Sejanus,— llama a su alfa (reprime un escalofrío por el pensamiento)— Sejanus, está bien.
— ¡¿Cómo puede estar bien?! ¡Acabo de morderte!
Coryo mantiene su olor dulce mientras se acerca al alfa, se deja caer sobre su regazo y acaricia su mentón con ternura, hasta que la mirada de Sejanus se enfoca en él y sólo en él.
— Alfa, está bien, yo lo quería.
— No, Coryo…
— ¿Acaso no corrí? — lo interrumpe el omega, aun con su mano en el mentón
— ¿Qué dices?
— Corrí y me atrapaste— dice y espera que su suposición sobre las costumbres barbáricas de los distritos sea correcta— Así que soy tuyo.
Sejanus parece aún demasiado aturdido, para responder, entonces Coryo restriega su mejilla con la del alfa y eso es todo, siente sus brazos envolverlo y como inhala su aroma con desesperación.
— Mi omega.
— Si, todo tuyo.
Corionalus juega a largo plazo y está por llevarse el verdadero premio Plint.
