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Desde el origen mismo de la creación, cuando el cosmos apenas comenzaba a desplegarse en infinitas posibilidades, surgieron los Kwamis: entidades etéreas y ancestrales que encarnaban conceptos primordiales. Estos seres no eran simples criaturas, sino manifestaciones vivientes de fuerzas universales, portadores de poderes inimaginables. Entre ellos se encontraban aquellos que dominaban la creación y la destrucción, la vida y la muerte, el tiempo y el espacio. Su existencia trascendía la comprensión humana, y su influencia se extendía a través de múltiples universos, cada uno con sus propias leyes y realidades.
Con la llegada de los Kwamis, los universos comenzaron a florecer en diversidad y complejidad. En algunos mundos, los Kwamis eligieron guiar a los humanos, otorgándoles fragmentos de su poder a través de objetos llamados Miraculous: joyas sagradas que permitían a sus portadores ver a los Kwamis y canalizar sus habilidades. En esos universos, héroes surgían, protegían a la humanidad y mantenían el equilibrio entre el orden y el caos. En otros, un solo humano poseía todos los Miraculous, convirtiéndose en un ser supremo capaz de alterar la realidad misma.
Sin embargo, no todos los universos conocían la existencia de los Kwamis ni de los Miraculous. En algunos, estos seres permanecían ocultos, invisibles a los ojos humanos, y la humanidad evolucionaba sin su influencia. Este es el caso del universo en el que nos centraremos, uno donde la existencia de los Kwamis es un misterio aún por descubrir, y donde los Miraculous no han aparecido, pues nadie ha tenido la capacidad de ver a estas entidades.
En este mundo particular, la humanidad ha alcanzado un nivel de evolución donde la mayoría de las personas —aproximadamente el 80%— poseen habilidades especiales, dones que los distinguen y potencian. Sin embargo, un 20% de la población carece de estas habilidades, en su mayoría ancianos que no experimentaron la mutación que otorga poderes. Entre ellos se encuentra un joven llamado Izuku Midoriya, un adolescente sin ningún don especial en un mundo donde los poderes son la norma.
Izuku sueña con convertirse en un héroe, un ideal que lo impulsa a pesar de las adversidades. Su entorno no es amable: su madre, aunque amorosa, no comprende ni apoya su sueño. Su mejor amigo, en lugar de ser un apoyo, se convierte en su principal acosador, burlándose de su falta de poderes. En la escuela, Izuku es objeto de desprecio y humillación, ignorado y subestimado por sus compañeros. Su vida parece estar marcada por la soledad y la frustración, pero en su interior arde una llama de esperanza y determinación.
Un día, su camino cruza con el del héroe número uno, All Might, una figura legendaria que personifica la justicia y la valentía. Sin embargo, lejos de inspirar a Izuku, el encuentro termina con una dura realidad: All Might le revela que, sin poderes, su sueño es imposible, que el mundo no tiene lugar para alguien como él. Esa verdad golpea con fuerza, amenazando con apagar su espíritu.
Pero cuando la figura del héroe desaparece, la realidad comienza a cambiar. Una presencia invisible hasta entonces se manifiesta ante Izuku, una criatura pequeña y luminosa que habla, transmitiendo un mensaje que solo él puede entender. Izuku es el elegido, el primer humano en este universo capaz de ver a los Kwamis, el portador de una llave que abrirá las puertas a un poder desconocido y a un destino que trasciende todo lo que ha conocido.
Así, en un mundo donde los héroes nacen con poderes y los Kwamis son solo leyendas olvidadas, comienza una historia de descubrimiento, lucha y transformación. Izuku Midoriya está a punto de adentrarse en un camino que cambiará no solo su vida, sino el equilibrio mismo de su universo.
