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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-12-14
Words:
1,097
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
21
Hits:
289

Suiza

Summary:

Valentino ama tanto a Marc

Notes:

Ciaoooo, recomendadisimo que se lean este OS con la canción de fondo (la cuál es Suiza de Calle 24, está en español por cierto). Da un vibra muy linda 🥺💕.

Work Text:

La canción en la que está inspirada la historia


En el vasto tapiz de rivalidades, egos y pasiones que sostienen MotoGP, Valentino Rossi se encontró atrapado en una tormenta que jamás creyó que experimentaría. No una curva peligrosa, no una caída, no un desafío técnico… sino algo mucho más jodido.

Sentimientos.

Sentimientos hacia  Marc Márquez.

Todo el día estaba pegado al teléfono.
Mandándole mensajes tontos, emojis de corazones, fotos casuales que en realidad estaban calculadísimas para gustarle.

Y cada vez que lo hacía, Uccio lo veía y le soltaba la misma frase:

—No te enamores, Vale.

Demasiado tarde.

Ese tren ya había descarrilado a toda velocidad.

Porque Vale, el mismo que siempre contaba historias de desamores, decepciones, amores fugaces y promesas rotas, había encontrado algo que trascendía todo eso.

Algo que lo dejaba sin aire.

Algo que lo hacía sentir vivo de una forma totalmente distinta a la adrenalina de pilotar.

Marc .

El hombre que jamás pensó que podría habitar esa parte blanda y secreta de su vida.

Si alguien mirara dentro del alma de Valentino y aunque este intentaba negarlo todo, era evidente.  Marc  había tomado un espacio que nadie antes había logrado.

Un espacio que Valentino cuidaba, resguardaba, protegía. Y ahora entregaba sin querer.

Valentino a veces pensaba en lo injusto que podía parecer.

Desde la perspectiva que observa los entresijos del alma de Valentino, él pide disculpas a las otras figuras en su vida (quizá exparejas o admiradores) por proclamar que  Marc  es el más bonito, el más cautivador. Pero es que no las conoce en comparación; Para Vale,  Marc  es la única entidad que ocupa su mente, eclipsando a todos los demás con su presencia magnética y su destreza inigualable. Quién había logrado convertir a la leyenda en un hombre que revisaba su teléfono cada cinco minutos esperando un mensaje.

Porque no había forma humana de compararlo con alguien más.

Marc  era un universo completo.

Y Valentino orbitaba alrededor suyo sin remedio.

Una tarde, después de un día agotador de entrevistas en Japón, Vale se empujó boca arriba en la cama del hotel.

Estaba muerto. Sudado, cansado, con millas de compromisos atrasados.

Pero igual agarró el teléfono.

Un mensaje de  Marc .

________
Caro mio  💘

¿Llegaste? Mándame foto 💕.

Rossi rodó los ojos, pero con una sonrisa que lo delataba por completo.
Se tomó la foto, despeinado, camiseta arrugada, media sonrisa, y un corazón que le salió sin pensarlo.

Si la prensa, Uccio, sus alumnos e incluso Luca vieran eso, se reirían de él por un mes entero. Pero no le importó.

En algún lugar de su pecho,  Marc  había dejado una grieta por donde se escapaba toda su lógica.

Porque Valentino había dejado atrás la loquera, la impulsividad, esa necesidad de siempre ser el rebelde de la historia.

Marc  lo calmaba.
Marc  lo centraba.
Marc  era el único que podía apagar su ruido interno.

Y cuando Valentino fantaseaba con el futuro, algo que normalmente evitaba a toda costa, había una imagen que regresaba una y otra vez:

Suiza.

No por turismo, no por neutralidad política.

Sino porque sonaba al único lugar donde podían casarse sin que el mundo entero tratara de arrancarles la felicidad.

Un lugar limpio, frío, hermoso, escondido, un refugio, un altar.


Valentino tenía semanas sin verlo.
Dormía poco, hacía fotos, entrevistas, compromisos. Pero entre una y otra cosa siempre encontré tiempo para mandarle mensajes a Marc.

__________
Mi Vale  💘 

Te extraño 🥺
Hoy vi algo y pensé en ti 👀
Te mando besos desde Japón 💗


Marc  respondió inmediatamente, como si estuviera esperando cada notificación.


Un día cualquiera Marc en un audio con vos ronca e íntima que llegó cuando Valentino estaba a punto de entrar a un evento.

________
Caro mio  💘

Cuando vuelvas quiero que me des un hijo

Valentino quedó congelado. No por lo literal, sino porque detrás de esa frase había una necesidad brutal.

Marc  lo quería para  algo  grande .

Para  el futuro .

Para  siempre .

Valentino tuvo que apoyarse en una pared. Sintió el corazón como si se le cayera al estómago.

_________

Mi  Vale  💘

No me sueltes 💓

respondió él, sin pensarlo.

Marc  brillaba sin intentar, era luz pura, descarada. Tan brillante que hasta la Luna le tendría celos.

Y Valentino... Valentino lo adoraba, lo quería cuidar, lo quería proteger del mundo, aunque  Marc  fuera el hombre más fuerte que conocía.

Y si algún día perdía la vida, en moto, en carretera, en cualquier lado; Estaba seguro de una cosa.

Iba a volver a buscarlo.

Aunque fuera desde la sombra, aunque fuera desde otro lugar. Lo encontraría siempre.


El reencuentro fue casi cinematográfico.

Hotel discreto, pasillo silencioso. El sonido de unos pasos nerviosos acercándose a la puerta.

Valentino tocó.

Marc  abrió. Camiseta suelta, gorrito, ojeras marcadas, pero incluso así. Hermoso. Jodidamente hermoso.

— Vale —susurró, y esa sola palabra valió más que cualquier victoria.

Vale lo abrazó fuerte.  Marc  presionó la cara contra su cuello, respirando profundo, como si hubiera regresado a su hogar.

Entraron sin decir nada.
La puerta se cerró detrás de ellos.
Marc  lo besó. Con esa hambre acumulada de semanas, con ese deseo suave pero intenso que solo se siente cuando se extraña de verdad.

Los cuerpos se memorizaron de nuevo, las manos encontraron su sitio, las respiraciones se mezclaron. No era sexo, era redención, era cerrar una herida que solo la distancia había abierto.

Y cuando quedaron juntos, sudados, exhaustos,  Marc  acostó su cabeza sobre el pecho de Valentino. Escuchó los latidos como si fueran una canción solo para él.

—Aún quieres llevarme a Suiza? —preguntó, casi como un niño tímido.

Valentino le acarició la nuca —Sí. Para casarnos.

Marc  lo miró con los ojos brillantes, con esa mezcla de amor, incredulidad y miedo que solo se ve en alguien que entrega el corazón por completo.

— Prométeme que no vas a irte —susurró.

— Te voy a amar hasta que la Luna se apague — respondió Vale, sin titubear— Hasta que cada flor se seque, hasta que no quede nada más. Y aún así te buscaría otra vez.

Marc  cerró los ojos. Vale lo abrazó más fuerte. Y ahí, en esa habitación, Valentino supo que no era un capricho.
No era un romance pasajero. Era un lazo que había atravesado temporadas, victorias, dramas, caídas, egos, silencios.

Era un amor que tenía casa, cama, cocina, sala y balcón.

Un amor que vivía en todos los rincones del mundo y de su cabeza.

Un amor que se había encaminado a la rivalidad y terminaría en altar.

En Suiza.
O donde hiciera falta.

Porque  Marc  era su destino.
Y Valentino, aunque nunca lo admitiría en voz alta, ya era completamente suyo.