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Sonrió enormemente mientras arullaba a su bebé en brazos, a sus 25 años de edad ya era toda una madre orgullosa y sana con su primer primogenito y su segundo hijo, gemelos para su buena fortuna estaban sanos y de buen peso.
—¿Como piensas llamarlos, Martha?— pregunto con emoción a su lado su esposo.
Martha se enternecio por su pregunta, a su lado de la cama en la cual estaba recostada, se encontraba su esposo. Bruno Madrigal que estaba sentado y inclinado hacia ella, en su espalda, hombros y cabello se encontraban sus ratas.
A Martha no le desagradaban las ratas. Al contrario, ella las queria mucho y dejaba que se subieran a su propia espalda y brazos. Fueron excelentes mascotas y seguirán siendolo tanto para ella como para su esposo.
—Son dos Bruno— hablo risueña pero cansada, sus brazos no flaquearon en su agarre pero se recosto mejor en su lugar. .—Opino que ambos les demos un nombre.
—N-no estoy seguro Mar— hablo con inseguridad ahora retrocediendo nervioso. .—S-sabes bien que nombre se espera que le ponga.
—No Bruno— se negó ahora cansada y irritada. .—Ya lo hablamos los dos. A ningún hijo nuestro le pondremos esos nombres. Ni uno solo.
—.... Oscár...— solto con timidez pero solo se inclinó y cepillo con delicadeza la mejilla del primogénito. .—Me gustaria nombrar al primero Oscar.
—Bueno, entonces el se llamara ¡Paúl!— declaro con orgullo y felicidad, divirtiendose con el puchero de su marido.
—Marthaaa— se quejo sonriendole divertido ante la mirada retadora de su esposa.
—¡Nop! ¡Tu ya nombraste a uno, ahora yo nombro a este Paúl!— se negó sonriendole ahora al bebé bajando su vista. .—Mis pequeños Oscár y Paúl. Yo soy su Madre, Martha y el es su Padre. Bruno.
—Son iguales a ti.— solto sonriendole.
—Tienen tu cabello.— señalo inexpresiva y ahora inconforme. .—Y tu piel morena, y tu cara, ¡incluso tienen ese lunar tuyo en tu estomago!
—Bu-bueno ¡tienen tu nariz! ¡eso ya es un logro!—. balbuceo intentando defenderse.
Ella solo bufo divertida por la respuesta de su marido que le dio, su sonrisa aun calida y acogedora hizo que mirara con orgullo sus dos hijos.
—Tuviste dos— declaro con desprecio Alma Madrigal mirando a la mujer que se escondia atras de Bruno que temblaba pero protegia a su familia. .—Con esa mujerzuela-
—¡Mujerzuela su abuela!— solto con despreció mientras su esposo hablaba también.
—¡e-es mi esposa!— protesto queriendo aguantar una risa por las palabras de su esposa.
—¡El padre jamas los caso! ¡jamas se confirmo semejante ridiculez!
—¡Nos casamos y punto final señora!— declaro con desprecio Martha ya arripintiendose.
Realmente esa mujer no habia cambiado en lo mas minimo con su actitud y su maldito desprecio, que ingenua y estúpida fue ella al pensar que sus hijos cambiarían a la vieja mujer.
—Brunito, mijo— declaro aparentando calma.
Inmediatamente Martha apreto como pudo el brazo de Bruno, con mucha fuerza. Conocia ese tono, diablos. Ella uso el mismo tono meloso y tranquilo para chantajear a sus propios bebes y que estos guardasen silencio.
—Abria aceptado a mis primeros nietos sin dudarlo pero ¿por que llamar a tu primogénito "Oscar" y no como tu padre?
—Y-yo nombre a Paúl— mintió sintiendo un agarre confortante por parte de Martha.
Martha asintiendo levemente miro de manera desafiante a Alma quien se tenso y parecia furiosa.
—Es MI hijo. Yo le dí a luz y yo decido como llamarlo— reto ella dando un paso al frente.
Alma parecia furiosa pero ya no dijo mas en cambio respiro hondo y asintió para si misma. Dandole una sonrisa que a lejania se notaba muy, muy falsa.
—¡Pues entonces bienvenida a la familia Madrigal! ¡Hogar de Bruno, y ahora mis primeros nietos! Vamos, les mostrare la Guardería y-
—En realidad mamá— nombro ahora mas seguro. .—Iremos a mi torre.
Inmediatamente se escucho un trueno no muy lejos.
—Se que tu intención no fue esa amore mio— decia ella con un suspiro cansado. .—Pero quizas debiste de guardarlo para ti mismo.
—Vamos cariño ¿quien se casa en un huracán? ¡solo mi hermana es capaz de semejante momento memorable! Y Felix estaba absolutamente encantado.
—Bueno tienes razón en eso— contesto divertida mirando a sus gemelos de dos años que empezaron a cabecear en su cunero. .—¿Y cuando se dara cuenta de Lolo, Pepa?
—¡¡Shhh!! Recuerda, Lolo es un secreto.— se apresuro a callar mirando a su alrededor asustado.
—Yo hablare de Lolo a menos que me digas sobre Seb.— contesto con sus brazos cruzados.
—¿No hay forma en que te olvides de ese nombre? Raul es mejor.— sostuvo su argumento.
—Nop. Tu nombraste a Oscar es mi turno de nombrar al siguiente.— hablo terca.
—¡Lo hiciste con Paúl!— protestó.
—Y mi siguente hijo se llamara Sebastián— contesto sin mucha molestia.
Suspirando Bruno solo sonrio poniendo una mano en la mejilla de Oscar y sonriendole. Martha sintió su corazon enternecer con esa vista, se sintio afortunada por ese momento.
—¿Cuales son?— rompio ese momento de tranquilidad, Bruno se tenso pareciendo saber exactamente de que hablaba. .—¿Que les regalaron? ¿Lo van a aceptar? ¿Ella lo va a aceptar o me tengo que pelear?
—... Intagibilidad.— contesto mirando a Oscar. .—Y absolutamente le encantara, jugara, reira, disfrutara y amara su regalo.
—No suena muy util.
—No lo es.— contesto. .—No estara feliz con ese regalo, sera infeliz y el pueblo tambien. Hablaran.
—¿El plan?
—....
—Bruno.
—... Yo lo maldije. Ese es el plan— contestó sin mucha emoción.
—¡Malditos sean! ¡¿Quien carajo fue?! ¡¿Fueron los López?! ¡Rompere sus ventanas!
—Es lo mejor.— contestó mirandola. .—Y ademas este pequeñín lo vamos a mantener cerca, muy cerca.
—Oh diablos ¿que le van a regalar?
—No te dire— se rió tomando a sus dos hijos y huir.
—¡Brunoooo!
—Crionesis— dijo inexpresiva ignorando a toda la fiesta. .—¡Le regalaron Crionesis a un niño de 5 años!
—¡Mamá mira puedo atravesar las paredes!— grito su otro hijo.
—¡¿Por que carajo no le regalaron un pony?! ¡Hubiera preferido el maldito Pony si eso significa que no fuera Crionesis!
—¡Olvidalo mamá! ¡Podemos atravesar paredes!
—¡¿Podemos?! ¡Brunoooo!
—Mi hijo no sacara eso— declaro con desprecio al sujeto que parecia ofendido. .—Es más ¡si vuelves con esa estúpida idea voy a romper tu ventana!— amenazo sosteniendo al niño cerca de su pecho, habiendolo cargado para evitar que lo tocaran
—¡Martha deja de romper ventanas por el amor de dios!— se rompio Alma con la misma cantaleta.
—¡Dejare de romper esas putas ventanas si dejan a mis hijos en paz!
—¡Que lenguaje tiene-
—¡A mi no me engañas idiota!— termino con desprecio. .—¡Alejate de mi hijo, es un niño no un trabajador! ¡tiene 5 años no 18!
—Su regalo-
—Un Regalo— puso su alto, apretandolo mas fuerte contra su pecho. .—No se gana, eso es un regalo ¿o quieres la definición? Por que te la puedo dar.
—El niño debe de ayudar con el encanto. Es su deber como Madrigal.
—El único deber que tiene mi hijo, es ser un niño. Nada más y nada menos. Y pobre de aquel que intente forzar algo en el ¿creen que mi marido es malo?.— se rió cinica al ver su cara de espanto. .—¡Jajajaja! ¡Entonces a mi no me conocen!— amenazó ya sacando una piedra de su bolsillo.
Siempre la traía a cualquier lugar en el que fuera, ella básicamente fue reconocida por llevar rocas. Sin dudarlo, ella la avento a la ventana del sujeto, quien inmediatamente comenzo a quejarse y estuvo a punto de maldecirla cuando se dio cuenta que tenia otra piedra en mano, que rebotaba una y otra vez.
—Cuida tu boca, Perez.
Terminando de decir eso. Se fue del lugar ocultando su temor.
Su marido tenia razón, debían de mantener cerca a su hijo menor.
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—¡Son nuestros hijos!— protesto Bruno. .—¡No puedo decidir sin Martha!
—¡Los niños deben de ayudar al encantó! ¡Ya tienen 8 años de edad! ¡Brunito ayudo a los 5 años!
—¡Les doy la vida que ambos no tuvimos!— confesó furiosa. .—¡No me importa tus metodos de crianza A MIS hijos no van a usarlos como burros de trabajo! ¡Les dare la infancia que Bruno nunca tuvo!
—¡¿Como te atreves?! ¡Hice lo mejor para el encanto-
—¡Mis hijos son mas importantes para mi que este pueblo!— solto haciendola jadear horrorizada. .—Mis Hijos son y seran lo mas importante en mi vida, crecieron en mi vientre, yo les di a luz y yo los veré crecer y los amare incondicionalmente por toda mi vida. Ellos son mi Encanto- No. Ellos son mi mundo entero y por ellos...
—Martha piensa bien lo que estas diciendo.— advirtió pero sentia un nudo en su garganta.
—Soy capaz de todo alma. Soy capaz de quemar el mundo si eso significa un bien para ellos.— decidió para dar un paso amenazan te hacia ella que curiosamente retrocedio. .—Fuiste madre una vez, asi que comprendeme pero si no... entonces alejate de ellos.
Dicho esto se dio media vuelta y se fue a la habitación de su marido, lagrimas caían de sus ojos pero las seco furiosamente, sus brazos fueron a su corazon y respiro hondo. Tenia que calmarse, tenia que conocer a Seb.
Con eso en mente y decidida abrio la puerta. Fingiendo que todo estaba bien recibio a sus dos gemelos que emocionados le contaron su día.
Como los amaba.
