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Oscuridad y calor. Eso sentia en ese momento, tenia sus ojitos cerrados, sus manitas aferradas a su pecho y los ojos cerrados, ella en su pequeña mente y vista podia ver únicamente la oscuridad y sentirla, un vacio basto e infinito que le quemaba la piel por su frialdad... hasta que sintio calor. Leve, pero familiar, suave y cariñoso. Lentamente suspiro y sin quererlo, instintivamente se apoyo en aquel toque tan familiar y a la vez tan extraño.
—Abre los ojos mi linda bebe— murmuro una voz a su lado, cerca de sus orejitas, inmediatamente pero lentamente abrio sus ojos.
Esperaba ver a su abuela, pero lo que vio la cautivo por completo, escondida en medio de arbol Troll, habia una hermosa y dorada arpa la cual sostenia únicamente una sola cuerda, rosa pastel, brillante, inoptica que la llamaba desde lo mas profundo de su ser. Invitandola a tocarla, a escucharla, a sentirla, a usarla.
—Abuela, ¿Que es eso?— pregunto en voz baja e inoptizada mientras miraba con asombro puro la cosa enfrente de ella, sin quererlo saboreo la conexion en algo realmente raro para ella.
—Esto mi querida niña es nuestra cuerda del pop.— respondio la anciana soltando a su nieta y llendo a quitarla del arpa, al hacerlo suavemente camino de regreso a su nieta y mostrandola con orgullo a Branch la extendió a ella.
La anciana sonrio enormemente, como esperaba los colores de su nieta salieron a relucir una vez mas. Renovados por la conexion que tenía la niña con la cuerda. Fue leve, aun ella siguio siendo cenicienta y su pelo negro azabache. Pero no se podia negar el lindo color azul y levemente morado que pronto empezaba a renovarse con ayuda de la cuerda pop.
Rossiepuff estaba aterrada al verla gris esta mañana. La partida de sus nietos mayores habian destrozado el generoso y pequeño corazon de su amada nieta, pero ahora esta mejor. Permitiendo que la tocara, Rossiepuff la dejo en sus manos.
—Esto Branch, es nuestro legado como realeza. Ya que quien posea la cuerda, posee el poder para gobernar— le dijo arrodillandose como podía. .—Branch. Ya que... tus hermanos no estan eres y seras siempre nuestra última esperanza. Nuestra Princesa del Pop y Heredera a la Corona y Cuerda.
—Pero volveran...— intento argumentar, sus manitas aferrandose a la cuerda como si de un salvavidas se tratase, sin embargo su abuela solamente acaricio su mejilla con ternura y cierto pesar.
—Ellos no están aqui Branch.— negó con lagrimas que relucieron en sus ojos pero se nego a dejar caer, incapaz de dejar que su nieta viera realmente lo dolida que estaba por la partida de sus nietos mayores. Tenia que mantenerse fuerte. .—Necesitamos un heredero, pero ninguno de ellos están aqui... Tu lo eres, por favor mi niña.
—... esta bien...— murmuro ya no tan encantada, aun aferrandose a la cuerda e incapaz de negarle nada a su abuela.
Aguantando sus ganas de esconder a su pequeña en su cabello y nunca dejarla ir para que el mundo cruel no la lastimase, la abrazo ocultando su cabeza en su pecho. Fue horrible especialmente teniendo en cuenta que es una bebé con apenas unos dias de su eclosión.
Pero no habia otra opcion. El pueblo Troll necesitaba una heredera. La corona exigia... y ella ya no era tan joven...
—Les presento— comenzo con una sonrisa para sacar con cuidado una bebé que poso con unas gafas y mostraba con orgulloe ingenuidad una sonrisa. .—¡A la princesa Branch!
La multitud enloquecio al ver a la bebita Troll de apenas 1 año de edad salir a relucir sus pasos y su voz, haciendolos mas brillantes, mas felices, mas esperanzados.
Aunque no fue del todo asi, apesar de la ingenuidad y hermosos pasos y encantadora voz, Rossiepuff sabia que todo fue falso, la bebé no cantaba como realmente hizo alguna vez en su vida.
Ya no.
Apesar de tener la cuerda pop en su cuello como un collar, Rossiepuff se dio cuenta rápidamente del leve tono gris en la niña.
Solo esperaba que no fuera del todo asi por su vida. Jamas se lo perdonaría.
