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De Mentira a Verdad by Luciana_ar

Summary:

Para salvar la empresa, tras no cumplir con el objetivo del primer mes establecido por el juez, Lety y Fernando cometerán una última locura. Lo que comenzará como una supuesta mentira pronto se convertirá en algo simplemente destinado a ellos.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: La Noche

Chapter Text

CAPÍTULO 1
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LA NOCHE

Fernando cerró la puerta, adentrándose en la casa con la ayuda del claro de luna que se colaba por el ventanal. Fernando dejó tras de sí la posibilidad de entrar al Purgatorio y fue consciente en un instante que había sido devuelto al Infierno, el que hacía dos días lo albergaba como huésped ilustre. El claro de luna iluminaba hasta cerca del comienzo de la escalera. La luna, aquella que una noche alguien refirió había inspirado a tantos poetas y que esa noche le recordaba que ese alguien era ajena. Fernando, con dejadez, comenzó a ascender a su cadalso. Cada escalón le recordaba otra noche, una llena de ilusión y con un final para llorar, quizás de risa. Y cuando por fin llegó a su cuarto se dejó caer sobre la cama y comprendió que la libertad, esa noche, le sabría a castigo. ¿Para qué querría ahora la libertad cuando ya estaba todo perdido?

F: - Sólo a mí se me ocurre ser tan baboso ¡¿para qué se lo dije, para qué se lo dije?!

Fernando se reprendía una y otra vez a sí mismo. En voz alta tanto como para sus adentros. No tenía explicación, la chance que había esperado por semanas enteras se le había escurrido como agua entre los dedos con sólo decir las palabras equivocadas. En su memoria revivían una y otra vez, como una película, los ecos de la más cruel de las sentencias. El último atropello, la última canallada... él había cometido un sacrilegio, había profanado lo más sagrado del más sacro de sus afectos. Fernando la entendía, sabía que ella tenía toda la razón pero él no era completamente culpable; fue una casualidad toparse con el diario y causalidad decidirse a leerlo. Cada página que había leído le había provocado una reacción diferente. Sorpresa, impotencia, horror y por último, esperanza. Había una luz en el final de todo... pero cuando llegó al final todo era tinieblas. Fernando miró el techo, percibió la oscuridad y se dejó envolver por las reminiscencias de aquellas noches de insomnio en que el futuro de la empresa lo desvelaba. Fernando maldijo la hora en que signó su destino de dolor y locura. Maldijo pero al segundo se rectificó ¿cómo maldecir lo que trajo a su vida lo más bendito que en ella había existido?. Enseguida Fernando pensó en Omar, gracias a los golpes no tendría que verlo en la mañana y no volvería a escuchar una sola de sus burlas; sabía muy bien el regocijo que le provocaría a su supuesto amigo saber lo que le había ocurrido. Omar había tenido la boca llena de razón esa tarde: el Infierno son las mujeres y Fernando Mendiola es el de las ellas. Y él se lo tenía más que merecido.

Leticia se durmió aferrada a su diario número 9, como quien abraza a lo más preciado para que nadie se lo arrebate. Al pie de su cama estaban regadas las tarjetas, los bombones, la jirafa y la bolsa de consorcio. En su último arranque de ira de la noche ella los había tirado con furia y ni las palabras de su mamá la habían calmado. Leticia estaba convencida de tener la razón, aquellos recuerdos eran basura y quien los había rescatado era el padre de todos ellos. Esos detalles que la habían hecho brincar de emoción y alegría en el pasado sólo eran prueba de la falta de límites de aquel hombre que se empeñaba en seguir jugando con ella. Leticia ya había dictaminado sentencia.

Ya estaba brillando el sol cuando Leticia se bajó de la cama. Su mente estaba ocupada por un único dilema: Conceptos. Leticia había fracasado en la única área donde siempre había vencido: los números. Ella no lo comprendía ¿qué había pasado?. Si en algo tenía razón Fernando era lo importante que ella había sido para la empresa durante su presidencia. Ella había notado los errores de la propuesta, rearmado el plan de negocios y supervisado cada reducción de costo. ¿Cómo había fallado en lo que se suponía era infalible? ¿cómo pudo permitir que Luigi despilfarrara cuando había que cuidar hasta el último céntimo? ¿cómo no se esmeró lo suficiente en no descuidar lo que le permitiría poner un hasta aquí y decir por fin adiós a su verdugo?. Leticia no hallaba lógica, era un error muy burdo y le había tocado a ella.

L: - Seguramente Don Fernando no está enterado... de lo contrario anoche no me hubiera hecho esa contra oferta.

Leticia se asustó ¡ella no tenía lógica! ¡ya se estaba apiadando de Fernando! Ella sabía muy bien que él había hecho lo imposible por sostener la empresa, por lograr su meta. Leticia llegó a la conclusión que eso le había faltado a ella, darlo todo por Conceptos. Ella quería a sus amigas, disfrutaba su trabajo aún cuando la extenuaba y amaba a su jefe... precisamente su jefe le había faltado en esta etapa, alguien que dictara las órdenes. Leticia no estaba dispuesta a recurrir a Fernando, al contrario tras lo de la noche anterior no quería ni verlo. Le dio un respiro a la vorágine de pensamientos y concluyó consigo misma que debía dejar la empresa.

Sólo Dios sabe cómo logró Fernando aparecerse ese día en Conceptos. Cuando las puertas del elevador le dieron paso al primer piso el panorama lo asustó. El Cuartel en pleno estaba en sus respectivos escritorios, cada cual dedicada a una tarea. Un sollozo lo impresionó, Fernando miró a su derecha y notó que era Paula María quien lo emitía. Instintivamente Fernando se acercó al escritorio de la secretaria de su amada. En ese momento Paula alzó la mirada, luego la bajó, revisó entre unos sobres y le entregó uno; Fernando sin decir una sola palabra lo recibió y un frío lo heló por completo. Eran muchos sobres, los suficientes para cubrir la cantidad que conformaba a la junta directiva de la compañía. Fernando no quería abrir el sobre, temía que fuera la renuncia de Leticia. Nuevamente miró por completo el salón y sintió la tristeza de las presentes. Tembloroso rompió un lateral, sacó la hoja que contenía el sobre y confirmó su mal presagio.

Leticia observaba casi sin parpadear el cuadro. El mar, la calma y quizás la felicidad la esperaban, lejos de Conceptos. De repente se levantó de su asiento y caminó hacia la ventana que daba al vestíbulo, entre abrió el cortinado y se alivió que todo estuviera en aparente paz. En el fondo Leticia se sentía culpable, ella estaba abandonándolo todo sin importarle sus amigas. Leticia continuó abstraída en sus pensamientos varios minutos hasta que el sonoro abrir de la puerta la perturbó.

F: - ¡Leticia!

Leticia sólo atinó a voltearse. Fernando no se notaba furioso, la inflexión de su voz reflejaba más la impotencia de la derrota que el brío de la ira.

F: - Si no es mucha molestia me gustaría saber qué significa esto.

Fernando hacía flamear la carta de renuncia. Leticia le respondió lo obvio.

F: - Sé leer, gracias. Me refiero a qué la motiva a renunciar.

L: - ¿No le parece que anoche es una buena excusa?

F: - Anoche me suena a problema personal... cuando yo fui presidente jamás permití que mis problemas personales interfirieran con la empresa. Conceptos no tiene por qué afrontar lo que ocurre afuera.

L: - Pero resulta que Usted y yo somos muy distintos, Sr. Fernando... y a lo que atañe a su presidencia, tengo mis serias dudas con respecto a lo que asegura con tanta liviandad.

Fernando sabía perfectamente qué buscaba ella darle a entender. Y eso le dolía por que conocía bien que ella tenía razón.

F: - Perfecto entonces. Si su estilo es mezclar las cosas yo voy a redoblarle la apuesta...

Fernando posó otro sobre en la mesa y finalizó su frase:

F: - ... siendo yo quien renuncie.

Leticia marcó un silencio, analizó el próximo paso y expresó:

L: - Eso no sirve de nada ¿qué incidencia tendría que Usted renuncie?

F: - Que su problema personal dejaría de existir y por ende su necesidad de abandonar la empresa. Si yo me voy, Conceptos saldría ganando; si se va Usted pasaría lo contrario.

L: - Yo que Usted no diría esas cosas con tanta seguridad.

Leticia se sentó y midió la expectativa de Fernando, estaba obligada a hallar las palabras justas.

L: - Conmigo o sin mí Conceptos saldrá perdiendo de todas maneras... por si aún no lo sabe, la empresa no podrá afrontar el primer pago que el Juez nos impuso.

Fernando tragó saliva, quería no creer lo que escuchaba. Si él no había interpretado mal Leticia le estaba anticipando el remate de la casa productora.