Chapter Text
¿Qué podía decir Franco?, llevando semanas peleándose solo y perdiendo solo, todo por Lance Stroll, el omega canadiense, rico, no, billonario, guapo, con unas feromonas de bosque, que hacían tranquilizar a quien sea, pero que hacían sentir a Franco que se estaba volviendo loco, al ni siquiera recordar la razón del porqué despotricó del canadiense, por primera vez.
Solo fue el calor del momento; siempre lo hacía, estaba bien, tenía una carrera de mierda, que eran todas desde que se subió a ese maldito Alpine, y de su boca solo salía veneno y consuelo hacia sus fans, pero el omega argentino sabía que se estaba pasando de la raya, llevando 3 semanas seguidas hablando mierda de Lance.
Incluso lo había atacado, cuando el afectado ni siquiera era él, y Dios, sabía que se merecía que Lance respondiera.
Pero la forma en que respondió Lance fue, bueno...
—Franco, una pregunta hacia ti. —Una reportera habló, en su turno, llamando la atención del argentino, con su típica sonrisa en su rostro amable, esperando que la mujer hablara. —Como se sabe, tú y Lance han tenido algunas roces en la pista, como afuera...
Concha de la lora
—Citando las palabras del canadiense: "No sé, quizás esté frustrado y enfadado con la vida. No sé cuántos puntos tiene en el campeonato, ¿cuántos? probablemente debería centrarse en lo suyo e intentar anotar algunos puntos en algún momento de este año. No está donde quiere estar y necesita hablar de cosas irrelevantes". Con esto quisiera saber, ¿qué opinas, Franco?
Terminó la mujer
Y Lance terminó con Franco.
Bueno, no, obviamente no, pero eso no explicaba por qué Colapinto había sentido una presión en su pecho cuando escuchó la respuesta de Stroll, porque su sonrisa se había vuelto una mueca y, en vez de sentirse bien consigo mismo, de lo que siempre decía de Lance, se había arrepentido.
—Hable en caliente después de la carrera, vi el toque hacia Bortoleto; yo no quería ofenderlo o molestarlo; si a Lance le molestó, le pido disculpas.
Respondió el argentino, mostrando que nunca fue su intención. Joder, pero si así era, ¿entonces qué quería realmente?
Ahora con Franco en el camión, que los llevaba a todos a saludar a la gente, en el circuito, junto a su compañero de equipo, los Williams y George Russell, que hablaban como siempre, riendo, disfrutando antes de la tensión de la carrera, pero el omega argentino ni siquiera veía al alrededor o los chicos; su vista estaba clavada en algo o, bueno, alguien.
—Tómale una foto, dura más —soltó Alex en voz alta, llamando la atención de los de su alrededor, que volteaban hacia donde había estado mirando el omega argentino, haciendo que este chasqueara su lengua, pero la risa de Alex se volvió más presente, junto a las miradas curiosas e inquisitivas de Carlos, Gasly y George. —No lo odiabas?, porque parecía que te querías abalanzar a él —molestó a Carlos, dándole un golpe en el hombro
—Que, no... Solo miraba.
—Aja —añadió el español, pero miró a Alex; una mirada cómplice pasó por los dos, que después Alex pasó a George, que miraba curioso, y Gasly, bueno, solo miraba, sin entender. Franco maldecía el día que Alex y Carlos se hicieron compañeros; Parecía que habían desarrollado una conexión en conjunto para molestar.
—Lance es un lindo omega. —Franco lo sabía, no era idiota, solo tenías que verlo
—Sus feromonas son maravillosas. —Colapinto no había tenido nunca la oportunidad de olerlas por completo, pero el rastro que dejaba era suficiente para que el omega se quedara parado intentando identificarlas, pero solo lo hacía por cuestiones de reconocimiento, no por otra cosa
Y no admitiría que tal vez, tal vez las veces que abrazo a Bortoleto, es porque tenía un poco de las feromonas de Lance en él. No entendía por qué el brasileño a veces olía al omega canadiense.
—Oh, y su sonrisa, encantadora. —Franco solo había logrado que Lance hiciera una fea mueca.
A mí qué me importa, boludo.
Alex y Carlos parlotearon, mirando al omega argentino, que fingía no prestar atención, saludando a los fans, mientras que el Mercedes esperaba su momento de unirse a atacar.
—A ti te ha sonreído también, ¿verdad, Alex? —Empezó el Mercedes, finciendo recordar —Es simplemente... —Soltó un suspiro enamoradizo. —El cómo se inclina a ti y sus feromonas salen...
Franco quería matarlo
—¿Tú qué opinas, Pierre? —preguntó Carlos a Gasly, que apenas parecía entender, porque de pronto todos hablaban maravillas de Stroll, pero solo bastó una mano del Mercedes en su hombro para que siguiera el juego—. Oh, sí, cuando era compañero de Ocon, siempre estaba en Alpine, siempre estaban juntos; incluso creo que una vez durmieron juntos en la habitación de este; siempre he pensado que son pareja —añadió sin pensar.
Gasly la había cagado, desde la perspectiva de los demás, y ahora, en vez de Franco molesto, celoso, tenía a un Franco...¿Triste?
No, era posible que Franco se sintiera mal por eso, ¿o sí? Era claro que alguien como Lance tenía pareja; Además, los dos eran omegas, Lance y Franco, imposible.
Es un pelotudo el argentino
Y terminó la vuelta en el camión.
Alex quería ir detrás del argentino; Incluso escuchó cómo George le dio un golpe en la nuca a Gasly, que aún no lograba captar nada.
—Franco... —Apenas había llamado Alex, cuando Carlos lo sostuvo del brazo, para momento después sostenerlo de la cintura. -No. —Fue lo único que dijo el español, haciendo que el tailandés sintiera un escalofrío ante la voz del alfa español; En sumisión, el omega mostró sin querer su cuello, solo para que el momento fuera interrumpido por Russell, que había jalado al tailandés hacia él, casi gruñéndole al español.
Se lo llevó sin más.
Alex no entendía por qué había hecho eso; Carlos simplemente no quería que su compañero molestara más al argentino... Russell no dejaría que tocar así a Alex. Y Gasly, pobre, ni siquiera entendía nada desde el inicio de todo.
La carrera terminó y, como en el principio, fue una mierda para el argentino, pero no solo él, Bortoleto, Lance y Albono habían hecho DNF. El omega se sentía de la mierda; en su casa rodante, mientras se quitaba todo con rudeza, sentía el sudor en su piel, quería desvestirse, pero tocaron su puerta; Como siempre, ni siquiera le daba tiempo de hacer algo, solo de apenas ponerse un bloqueador de feromonas.
Lo peor de las entrevistas después de la carrera es que la mayoría no les daba tiempo de nada, solo agarrar un bloqueador o ni eso. A Franco siempre le disgustaba cuando no lo llevaban en ese momento, porque era cuando más se notaba el olor.
Pero lo hizo con la mejor actitud que tenía, contestó todo con normalidad, cada pregunta, aunque eran totalmente incoherentes o para crear polémica.
—Sí, la carrera siempre tiene sus bajas y... —Las palabras del argentino se atoraron cuando un olor peculiar llegó a él. —Ya, ya sabes... Bajas, altas —balbuceó el omega; sus mejillas se calentaron con suavidad, el olor de pino y cornejo canadiense lo llenaron por completo; era él, Lance
Franco ni siquiera pensó cuando volteó atrás, quedando justo en la vista del otro, pero no estaban solos; los reporteros apuntaron sus cámaras sin dudar a ambos omegas. Ninguno habló, pero el argentino quería emborracharse con las feromonas del canadiense y, sin pensar, olfateo.
Frente a las cámaras, ni siquiera disimuló. El omega de menor estatura pareció olvidar lo que eso significaba, pero el canadiense, su cara se volvió roja, no dijo nada, solo huyó.
El olfateo es una muestra de deseo, un pedido de cortejo, una declaración, porque las feromonas son lo más importante que se tiene y el mostrar interés, olfateo, solo está permitido para pretendientes.
Los titulares no se hicieron esperar
¿Del odio al amor? Franco Colapinto se declara ante Lance Stroll
Franco Colapinto olfatea a Lance Stroll, enfrente de todos, ¿marcando territorio?
¿El omega argentino interesado en otro omega?
Antes se tiraban en entrevistas, ahora se tiran besos de amor, Franco Colapinto y Lance Stroll
ÚLTIMA HORA: NUEVA PAREJA EN EL PADDOCK. COLAPINTO SE DECLARA UN PASEO
¿Nueva WAG? Franco olfatea en Lance Stroll.
Y los comentarios en internet, ni hablemos
💬 @c33vers
FRANCO LO OLFATEÓ, ENFRENTE DE TODAS LAS CÁMARAS, WUEURURVEUE
💬 @ColapintoF1
Amigo, decídete, ¿lo odias o te quieres acostar con él? 😭😭
💬 @podiokimi
FRANCISO COLAPINTO, EXPLICA AHORA
💬 @cokie22
Franco es coqueto
Pero bueno, no fue lo peor; Tal vez lo peor eran los periodistas que preguntaban sin cesar después de lo sucedido.
—Así que Franco —un entrevistador de DAZN tenía el micrófono; el omega solo quería desaparecer y apenas era día de medios; incluso pudo sentir a Max a su lado compadecerlo, como a Gabi mirarlo atentamente; el brasileño parecía querer decirle algo más al omega —En la anterior carrera, creo que todos vimos lo sucedido con Stroll.
Como el hecho de que Lance ha estado huyendo del otro
— ¿Tienes algo que comentar? —El omega sonreía incómodo, sosteniendo el micrófono cerca de sí, pensando en qué decir, porque no podía decir que quería quedarse impregnado del olor del canadiense; Bueno, sí, pero no lo iba a hacer.
—Um, bueno, como sabrás, los latinoamericanos somos muy cariñosos; el olfatear en nuestra cultura... es más común.
¿Común de qué?, pelotudo , si es lo mismo en casi todas las culturas. Franco quería lanzarse por una ventana, pero su mirada recayó en Max; que este lo perdone por lo que iba a hacer y que Checo no lo regañe la próxima vez que lo vea.
—Como Max con Checo, ya saben... —Dirigió la atención Franco a Max, que le había dado casi una mirada de asesinato, pues había pasado algo parecido, con el alfa celoso de Max, aunque bueno, Max había gruñido también.
Pues, un periodista se había acercado de más a Checo y Max, lo pegó a él, olfateó a Checo y gruñó; si Franco no era el primero que hacía cuentos cosas. No eran tan comunes, pero sucedieron, hasta mucho más antes, como con Senna y Prost.
Como sea, las preguntas terminaron. Franco casi corrió, huyendo del alfa, pero no fue lo suficientemente rápido; cuando alguien lo jaló y llevó detrás de las llantas de Alpine, su espalda casi chocó con brusquedad, mientras cerraba sus ojos con fuerza.
—Max, perdona, yo no quise decir eso, solo es que me estaban presionando con lo de Lance y...
—No soy Max, idiota —gruñó una voz conocida y una verde fosforescente se hizo presente en la vista del más bajo. —Gabi? —Habló extrañado, al ver al omega brasileño enfrente de él, que parecía todo menos feliz. — ¿Qué quieres con mi papá?
El omega argentino era un pez fuera del agua en ese momento.
—Fernando?, él tiene su toque aún; digo, ya es mayor, pero no me interesa, podría ser mi abuelo
—Mi papá omega, idiota
Parpadeó Franco, entendiendo por fin por qué Gabi a veces olía a Lance; era su padre omega, no biológico, obviamente. Soltó un sonido de entendimiento, que solo hizo que el brasileño volviera a gruñir.
—Es, es lindo —tartamudeó Colapinto, con una sonrisa incómoda asomándose en su rostro —Es mi papá Franco
—Sí... —¡Mira, Hulkenberg te está llamando! —Franco empujó a Gabriel, volviendo a huir sin pensar, alejándose de Alpine como si hubiera una peste.
Ni siquiera supo en qué momento terminó en Williams, escondido en el Alex Rom's, hecho una bolita, en el nido del omega tailandés. —Es que soy un gil —se arrepentía el omega, ignorando los mensajes o llamadas para saber dónde estaba; los silenció todo, viajando por su teléfono, hasta que llegó algo en específico y lo recordado.
Sin siquiera pensar, abrió su galería, buscando una foto en específico, esa foto que se había tomado con Hamilton y Lance. Ahí estaba, completa, llamándolo como un faro, el amplio, queriendo ver solo a alguien en específico. Sus dedos pasaron por la foto, por sus cejas pobladas, por el rastro de brava, la barbilla, las mejillas; Estaba embalsado, queriendo hacer todo el zoom posible, pero cuando no se lo permitió la foto, sin dudar abrió los ajustes y recortó.
Recorte de Lewis Hamilton.
Todo con poder hacer más zoom; solo quedaron él con Lance en la imagen, ambos sonriendo. La sonrisa del canadiense era suave, al contrario de la del argentino; no estaban cerca ni siquiera ahí, pero los ojos no demostraban disgusto y eso era suficiente para Franco. Soltó un quejido, mientras sus dedos se movieron por la pantalla, haciendo zoom a los labios, rosas, grandes, carnosos. El omega se acercó su teléfono hacia sí, sus propios labios casi tocando los labios de la imagen.
— ¡Franco! —gritó Alex, entrando a su cuarto, dispuesto a sacar a rastras al más bajo de su habitación. Alpine le había pateado su teléfono de tantas preguntas sobre el desfile del argentino. Un golpe sordo se escuchó; Franco había aventado su teléfono de la impresión. —Malparido .
Ay, dios
El omega menor se llevó una mano a su pecho, respirando, para tranquilizarse, mientras le lanzaba una mala mirada a Albono, que solo bufó, cerrando la puerta detrás de sí. —Yo no soy quien se esconde en nidos ajenos —habló el tailandés, pero no fue mordaz, no, ni molestia, solo calidez. Alex siempre estaba dispuesto a compartir su nido con Franco; incluso a veces los dos se daban o robaban, en caso de Franco, ropa con feromonas del otro para sus nidos
—Cállate —gruñó Franco, que sintió su cara ardiendo. Pensando en lo que estaba a punto de hacer, se llevó sus manos a su rostro, cubriéndose de su vergüenza misma; no se dio cuenta de los pasos de Alex hacia su teléfono.
—¿No que lo habías recortado?
—¿Qué? —Habló confundido el argentino, saliendo de sus manos, solo para ver al otro con su teléfono en su mano, con su fotografía de él y Lance en la pantalla; si la cara del omega menor ya ardía, ahora quemaba. —¡Dámelo! —gritó el argentino, incorporándose del nido tan rápido como pudo. —No —se río el asiático, levantando el teléfono fuera del alcance del otro. —Alex —gruñó Franco
—Franco —bufo Alex.
—Tengo que preguntar qué hacías con una foto de Lance en mi nido? —Habló arqueando una ceja hacia el otro, mirándolo en silencio, con una sonrisita. —No, omega pervertido, dame mi celular, Alex.
—No quiero... —¿Qué tal si lo subimos a tu Twitter? —Habló, mientras navegaba por el celular del otro, yendo directo a la aplicación mencionada. La presión de Franco aumentó cuando vio a Alex comenzar una publicación con la foto. —¡Dámelo! —gritó de nuevo, intentando saltar para alcanzarlo, viendo cómo Alex empezaba a escribir. — ¿Qué debería poner?
—Aquí nos vemos lindos o tal vez, Lance tiene una linda sonrisa... —Alex se quedó callado y una sonrisa maliciosa apareció en su rostro; sus dedos se movieron por la pantalla, tecleando con rapidez, #nuevawag. —Mira, ¿se ve lindo, no? —Alex mostró el teléfono al argentino, bueno, donde se suponía que debería estar, pero el tailandés no se había dado cuenta cuando Franco se había alejado.
—¡Que me lo des!
El golpe fue directo; Apenas pudo reaccionar el asiático cuando el omega más pequeño lo tacleó. Alex cayó; el celular voló abajo de ellos. El golpe de los cuerpos sonó desde afuera de la habitación, haciendo que varias cabezas volteen al lugar. Donde dos de ellas eran en específico, un alfa español y un alfa británico, asomándose de donde estaban, se miraron entre sí, hasta que se empezaron a escuchar gritos de la habitación.
—¡Dámelo! —Un golpe
—¡Quítate de encima! —Una patada
—¡Dámelo, malparido ! —Un codazo
—¡No te atrevas a morderme! —Un Cabezazo
—¡Franco! —Algo trono
-¡Alex! —Algo se quebró.
Los alfas fueron lo más rápido que pudieron, abriendo la puerta de golpe, solo para encontrar a los dos omegas enredados en el piso. Más bien a Franco encima de Alex, luchando contra sus brazos, acorralándolo en el piso, con un Albono que no entendía cómo el otro tenía más fuerza que él.
Un gruñido fue suficiente para llamar la atención de ambos omegas, pero el gruñido no vino de James, quien arqueó una ceja ante este, mirando al español, que parecía que lo había hecho sin pensar. Los instintos del alfa español le gritaban que protegiera.
Carlos ni siquiera miró a su director de equipo, caminó hacia los hombres en el piso, alejando a Franco de Alex con facilidad, como levantar con solo una mano al tailandés y pegarlo a su pecho, sosteniéndolo de la cintura. Un gruñido resonó de nuevo, mientras miraba al argentino, con un solo mensaje en sus ojos, claro y duro: "Aléjate de Alex".
—¡Tú qué alfa sarnoso! —gruñó el argentino—. ¡Ya solo te falta mearlo!
La tensión se hizo presente, pero tan pronto llegó, se rompió con un carraspeo de Wolves. —Me pueden explicar qué está pasando aquí? —Las feromonas del alfa mayor se salieron a relucir, el olor de té negro, ese olor tanto amargo como dulce, terroso, pero entre todo ello escondido, estaba el pimentón, el cual casi nunca apareció, pero ahora, James quería tanto tranquilizar como controlar la situación.
Aunque después tendría que hablar con sus dos pilotos a solas. Pero primero tenía que resolver el caos entre los omegas, porque no le sorprendía que Franco estuviera ahí; le sorprendía que pareciera tan alterado
—¡Fue Alex! —acusó alargando sus palabras, como el berrinche de un niño pequeño, mientras señalaba al otro, que hizo amago de ofenderse—. ¡Pero tú fuiste quien me tacleaste!
—¡Por quitarme mi celular! —Se defendió el argentino, mirando hacia todos lados en busca de su teléfono, solo para verlo en el piso, apenas un poco más lejos de donde estaban; su celular tenía la pantalla rota, completamente aplastada. —La concha de la lora.
Lo intento hacer; unos segundos pasaron para que la pantalla se encendiera y mostrara Twitter, con la publicación subida
LA PUBLICACIÓN SUBIDA
Franco se quedó inmóvil, dejando caer su celular. Volteo. —¡Te voy a cagar a piñas ! —gritó antes de intentar abalanzarse sobre el asiático, siendo detenido por James, que aún no comprendía qué pasaba, como Carlos, aún de escudo humano para el tailandés.
Franco gruñía, Carlos gruñía, Alex parecía querer esconderse en alfa, lo cual no era muy efectivo debido a la diferencia de altura
—Franco, cálmate —intentó el británico, que cada vez se sentía más frustrado, como enojado, porque lo que suponía era su manada, se estaba peleando; simplemente no lo soporte mas
La habitación empezó a picar, como oler a humo, la paprika de James se hizo presente, demasiado presente, denotando su molestia y frustración, siendo tan intensa al punto de que el argentino empezó a toser.
—Suéltame, James, tus feromonas, hijo de puta
Murmuró el omega, aún tosiendo, mientras que Carlos inconscientemente le ofrecía su cuello a Alex, queriendo protegerlo de las feromonas. Después de todo, el pimentón de James era demasiado para algunos omegas, como Franco, betas e incluso alfas.
Entonces, unos pasos resonaron por el lugar, como si corrieran
—¡Colapinto! —Un grito del exterior se escuchó y una beta de Alpine entró; Tenía la cara roja y un poco de sudor. La chica encargada de RP de Williams le había avisado al de Alpine que ahí estaba el omega argentino. — ¿Dónde está tu celular? Dame tu celular; por eso te quitamos las redes sociales, la otra vez...
El beta no dejaba de hablar, con sus ojos volviéndose rojos ante las feromonas de James; tosía mientras buscaba el celular, cada vez más desesperado cuando lo vio roto en el piso.
—¡Es mi último puto día de trabajo! —lloriqueó el beta; las feromonas de James solo lo hacían frustrarse aún más—Quiero renunciar... —Un quejido resono.
Era un caos la habitación de Alex, con el omega mayor siendo escondido por el español, el argentino pataleando en los brazos de James y el beta casi en llanto con el celular roto, sin poder hacer nada porque la pantalla estaba congelada mostrando la publicación.
Como un mal augurio viviente.
Y regresaron los titulares
ÚLTIMA HORA: SE CONFIRMA LA RELACIÓN DE STROLL Y COLAPINTO
¿Franlé? ¿O Lanco?, elige el nombre de la nueva pareja
Colapinto marca territorio, llama a Stroll su WAG
Con un tuit empezó, con uno se confirma. Lance y Franco en relación.
Corazones vuelan por el paddock. Conoce a la nueva pareja F1
Dos omegas en una relación, ¿error de la naturaleza?
Y con los titulares, vinieron los comentarios en internet.
💬 @Fran43F1
Franco, ¿algo que quieres decirnos?
💬 @Lew7thchampion
AMIGO, ELIMINÓ A LEWIS DE LA FOTO 💀
💬 @ColapintoF1
"Es que los latinoamericanos somos cariñosos". FRANCO, ERES UNA TROLA
💬 @55CSPODIOBABY
LOS FANS DE COLAPINTO DEBEN ESTAR RETROCIENDOSE
💬 @4norisfrando
ERA CON LANDO, NO CON LANCE FRANCO, TE CONFUNDISTE DE LAN 😭😭
Pero por lo menos esta vez el argentino no tuvo que lidiar con reporteros, aunque sí con su equipo, específicamente con relaciones públicas y Gasly... También Briatore, como el curioso Aarón Paul y Jack Dohan, que se peleaban en silencio pegados a la puerta, para escuchar más lo que estaban discutiendo.
—Así que Franco, ¿nos puedes explicar por qué subiste eso? —Habló una mujer rubia, alfa, que parecía querer ahorcar al omega. La publicación había estado publicada dos horas debido a que el celular del omega se rompió; todos lo habían visto, todos, incluso Aston Martin había presionado a Alpine. —Tenemos que saberlo todo, no importa que Colapinto, tienes que hablar... ¿Qué tienes con Lance?
Todos guardaron silencio, viendo expectante al único omega en la habitación, sentado en medio, cada uno mirando a este con una expresión y sentimiento diferente
Gasly lo miraba tranquilo, queriendo darle seguridad; No tenía por qué estar ahí, pero no quería dejar a Colapinto solo.
La mujer alfa tenía los brazos cruzados, mirando expectante; no se veía enojada, sino frustrada, cansada de lo sucedido y de tener más trabajo, porque uno de los pilotos del equipo parecía no tener control.
Briatore, al contrario, veía sin gran interés con los brazos cruzados, pero había un prejuicio en su mirada; No le gustaba la situación, pero sí cómo se podría aprovechar.
Y Franco, enfrente de los 3, estaba inmóvil; su mirada estaba llena de arrepentimiento, sus mejillas rojas, más pálidas de lo normal, sin siquiera hacer contacto visual, estaba temeroso. Sus feromonas, casi apagadas por el parche bloqueado, salieron sin querer ante el estrés; El olor a hojas secas con notas solares se hizo presente, pero el sol estaba escondido, como el dulce de las hojas, ni su frescura, quedando solo lo terroso, lo amargo.
—Um... Bueno, creo que es claro, ¿no?, no tendría por qué explicarlos. —Estaba cobijado, jugando con sus manos debajo de la mesa.
—Realmente, no es claro, Franco —respondió la mujer —Aston Martin incluso nos ha presionado para arreglar esto
Franco solo se sintió peor cuando mencionó al otro equipo; no quería provocar problemas, pero el pensar que Lance había visto la publicación, que lo hubiera incomodado o algo peor, el olor se amargó más
—No es nada, no pasa nada... Solo soy yo; Lance ni siquiera me habla.
—Me debe odiar, yo lo haría si fuera el
Fue lo único que dijo levantándose de su asiento, casi tirándolo. Ignorando los llamados para que regresara al asiento, abrió la puerta de golpe, solo para ver ahí a los pilotos de reserva. Dohan y Aarón parecían dos niños atrapados robando galletas; incluso su intento de disimular, el cual fue ver la pared o los cascos, solo lo hizo más evidente. Franco gruñó pasando entre ambos sin decirles nada
Adentro de la habitación se pudo escuchar un suspiro pesado de la mujer, con Gasly incitando a dejar en paz al argentino.
—Está bien, resolveremos todo, diremos que fue una broma pesada o algo parecido, pediremos disculpas, evitemos el tema de ahora en adelante, pero si esto afecta al rendimiento... —Menciono la rubia —mientras ya enviaba mensajes, sin parar.
—No pasará —afirmó Gasly, mientras que Briatore se mantuvo callado, demasiado silencioso.
Las redes explotaron.
Aston Martin se encendió en llamas
Siendo Alpine quien provocó el incendio
En el equipo verde elegante, no el fosforescente de KickSauber, era un caos; ahora mismo, el equipo de relaciones públicas corría de un lado al otro, susurros, discusiones, todo alrededor de un solo tema
El omega argentino
Alpine había dicho que desmentiría todo, pero ahora parecía que había confirmado la relación, cuando ni siquiera Lance y Franco han tenido una plática completa sin alguien más ahí.
¿Por qué Franco estaba tan interesado en Lance?
Alpine, al igual, era un caos, pero controlado en lo que se podía; la diferencia es que Relaciones Públicas no quería hablar, el equipo compuesto por, un beta llorón, una alfa malhumorada y otra beta que era un solo pasante que se encargaba de editar las imágenes o fotos que el equipo subía
Sí, no era el mejor, pero todos esperaban las consecuencias, esperaban que Aston Martin viniera a romper la puerta, que los intentaran asesinar a ellos y tal vez al omega argentino, todo por culpa de seguir órdenes de Briatore.
Un Briatore que vio una oportunidad, una muy conflictiva, en la situación.
Después, desde hace años que no se veía una relación de la misma casta en la F1 y con el apogeo actual hacia la inclusión para todos... ¿Por qué no aprovecharse de ello? Buena imagen ante el público, patrocinadores, el dinero rosa más fácil, gratis y no solo en el mes del orgullo. Perro viejo sabe; fueron las mismas palabras que dijo cuando intenté convencer al equipo de RP de que Aston Martin no haría nada, porque se beneficiarían de la misma forma, claro, sacrificando un poco a sus pilotos, pero, ¿qué equipo de F1 no haría eso?
Además, tal vez nadie más, aparte de Briatore, recordaba lo último que sucedió con una relación entre omegas en la F1; el alfa italiano lo tenía presente y, con el nuevo tiempo, iba a sacar provecho, ser el primero.
Aunque tal vez a Aston sí le importaban un poco más los pilotos.
Pasó el día y tanto Lance como Franco salieron corriendo del paddock, sin querer decir nada. Por lo menos ya había pasado el día de medios.
Pero hablando de Lance
Lance ni siquiera sabía qué hacer, porque todo está bien o lo estaba, hasta que Franco lo tuvo que olfatear y él, para su desgracia, no se disgustó; o sea, tampoco le gustó, pero no diría que lo odió.
Porque, ¿por qué razón le gustaría el argentino? Hace apenas unas semanas lo odiaba a muerte; ahora lo acosaba y era un omega
Además, ni hablamos del acoso que recibimos por parte de la fanaticada del otro, que ahora era...
💬 @ColapintoF1
Perdónanos, Lance, no sabíamos que el pelotudo de nuestro piloto no sabe coquetear.
💬 @Fran43F1
QUÉ MIERDA, FRANCO.
💬 @podiokimi
¿¿¿Y LOS FIC????
Tenían diferentes reacciones cada uno; unos se disculpaban, otros se enojaban, otros... Simplemente le gusta emparejarlos.
Así que Lance
Lance estaba sentado en silencio, en una mesa de afuera del motorhome de Aston, solo, con sus audífonos inalámbricos puestos, como sus lentes de sol, que casi siempre usaba, golpeando la funda de sus audífonos contra la mesa. Mientras veía o más bien sentía las miradas de las personas al pasar, era viernes, prácticas libres, era temprano, tal vez demasiado, como para que ya estuviera ahí.
Pero no quería pensar, estaba cansado, frustrado, incómodo, ignorando los mensajes de Esteban, Fernando, de sus cachorros, incluso de su mismo padre. Cada uno preguntando por el omega argentino, por su relación, por lo que tenían, por su "confirmación" según el comunicado de Alpine, cuando no existía nada.
Lance quería despreciar al omega, insultarlo, negar todo; solo tendría que tomar su celular y con solo una publicación terminaría, tal vez incluso el equipo de RP le agradecería; todo volvería a la normalidad
Pero entonces recordaba a Franco; había sido duro con él, bueno, con su respuesta, pero era conocido por eso, sus respuestas mordaces, agresivas, como su estilo de conducción, dirían muchos, pero él se disculpó, el omega de ojos verdes se disculpó con el
Eso nunca había pasado, aunque también era raro que él hubiera respondido a algo tan directo dicho por otro piloto; simplemente, los reporteros habían hecho su magia de nuevo; simplemente hizo lo que aprendió a hacer después de tantos años
Y ahora se desconcentraba por una disculpa. Porque sabia que era más que una disculpa, Lance cerró sus ojos con el rostro fruncido.
Franco, idiota.
¿Por qué no podía ser como los demás?
Odiarlo, ignorarlo, pasarle de largo. Él no hizo eso, lo vio, con esos ojos grandes de color, con esa mirada llena de... ¿De qué? Era como si hubiera estado esperando tanto, por sentirlo, que lo olfateó.
Lance gruñó, frustrado, llevando sus manos a su rostro, queriendo esconderse, desaparecer. Estaba apoyado en la mesa, harto de no entender, ni siquiera comprender.
Porque nunca había sido adorado, nunca se había sentido realmente deseado, digno de devoción; Claro que lo habían halagado, intentó algo más, pero nunca había pasado algo, solo era pasajero.
Con Checo, con Esteban, con Sebastián, lo había intentado; Sabía que lo había intentado, que lo eligieran a él, no solo como algo de una vez, como una pareja.
Pero todos
Todos eligieron a alguien más
Todos eligieron a un alfa y no a un omega que intentaba tomar ese lugar
Lance se quedó atrás y ya había pasado tiempo; lo había aceptado, era buen amigo de cada uno, los amaba como amigos, nada más
Pero, ahora, ¿qué se suponía que tenía que hacer con un omega detrás del?
Siempre era quien perseguía, no a quien perseguían; Había pasado tanto tiempo de ello. Y Franco solo llegó como una maldita tormenta de nieve que lo atrapo
¿Cómo se supone que tiene que hacerlo?
¿Cómo pasas de odiar a alguien a muerte a qué? ¿Acosarlo?
Franco era raro, era demasiado para el canadiense, que nunca recibió lo suficiente.
Porque el omega que siempre tenía todo, nunca había sido elegido y ahora que lo era, no sabía qué hacer, tanto tiempo atrapado siendo el pretendiente, siendo el amigo.
Todo su amor, teniendo que ser transformado y limitado a solo algo platónico, se había acostumbrado tanto que ahora temía.
¿Por qué tenía que ser Franco?
El omega con olor a sol elegido al bosque frío.
Lance, por fin, alzó su rostro, quitándose los lentes, casi aventándolos. Sin querer, su mirada recayó en alguien, quien carcomía sus pensamientos. Lance sintió su cara enrojecer; sus feromonas incluso salieron sin permiso, con nerviosismo, que solo aumentó cuando sus miradas chocaron.
Ambos parecían tan fuera de lugar, pero tan complementarios a la vez. Todo se esfumó a su alrededor, sin ninguno de los dos queriendo apartarse de la mirada del otro, perdidos, porque no era la gravedad ni la brisa del bosque lo que los atraía uno al otro; mientras uno anhelaba, otro temía.
Franco deseaba que tan siquiera lo dejara saludar, pero no despedirse, quedarse a un lado, porque eso sería suficiente, es lo que se decía. Era un desastre
Mientras que Lance solo recordaba el rechazo, una y otra vez, siempre se daban la vuelta hacia él, repetían lo mismo: "Sientes demasiado", "Deseas mucho"; siempre se aguantaba las ganas de llorar, reprimía todo y asentía. Era un desastre.
Ambos eran un desastre
Pero Franco se movió, caminó hacia Lance sin pensar, tembloroso, a la mierda. Porque Franco podía ser un idiota, pero sabía que en algún momento tendría que enfrentarse a los problemas, sin importar las consecuencias. El canadiense no tardó en reaccionar cuando notó que el omega se acercaba a él; Pensó en correr hacia adentro del motorhome, de no ser porque, al momento de pararse y casi correr, se atoró con la silla de la mesa.
El golpe sonó con fuerza en el lugar; el omega mayor se cayó con rudeza y, como si ese hubiera sido un llamado, Franco ya estaba ahí, había corrido, como saltado lo que separaba al motorhome del paso, la cual era una pequeña barrera de cristal, con algunas plantas.
Colapinto ya estaba levantando a Stroll con suavidad del piso. — Che , ese no fue un lindo golpe —murmuró el omega menor, mientras inconscientemente revisaba al canadiense, tanto sus manos, rodillas, codos, cualquier cosa que se haya podido raspar, con una delicadeza sorprendente, sin en ningún momento soltarlo de las manos.
—¿Estás bien? —Habló en voz baja el argentino; no estaba preguntando por la caída; Franco lo miraba, pero Lance. Simplemente contrastaban el uno al otro; El alcalde ni siquiera habló. Mirando al piso fijamente, a los pies del otro, que le llamó la atención con una caricia, una caricia en las muñecas, haciendo estremecer al canadiense, quien por fin miró al argentino, por un solo segundo
El color café y verde se encontraron, ambos con sentimientos diferentes, pero no huirían más; Bueno, más bien, el argentino no dejaría que Lance se fuera. El canadiense solo ascendió, volviendo a mirar al piso, solo para que Franco tomara su barbilla entre los dedos de una de sus manos, alzándole el rostro.
Sin apartar su toque en ningún momento de la muñeca derecha, la misma que siempre cubría, ninguno de los dos se dio cuenta de la cercanía del uno al otro; Lance parecía más pequeño, aun cuando realmente le sacaba una cabeza a Franco.
No podría decir cuánto tiempo ambos omegas se estuvieron viendo el uno al otro, cada uno con un caos diferente en la mente, o cuándo los dedos de Franco abandonaron la mandíbula del otro, pero no la muñeca; en ningún momento soltó la muñeca
Esa misma que en 2023 Lance se había fracturado, esa misma que por las cirugías ya no tenía glándulas, esa misma muñeca que le había traído tantos problemas, Franco la sostenía como si fuera lo más preciado
—Lance... —Empezó el menor con duda, sin saber cómo enfrentar lo que él mismo había provocado. —No tienes que explicar nada —añadió el mayor, interrumpiendo al otro. —Sé que... Sé que no harías algo así intencionalmente, solo, no lo sé, después de la carrera simplemente no controlamos lo que hacemos. —Intentó encontrarle una explicación a lo sucedido, solo para ser llamado por un gruñido, casi un quejido del otro.
—¡No, yo quería hacerlo! —Habló sin pensar el argentino, casi desesperado, mientras negaba con su única mano libre. Las mejillas de Lance volvieron a arder, acompañando a las del otro. —Lo que sí no quería hacer era lo de la publicación; Bueno, sí, bueno, no, yo, todo es culpa de Alex.
—Él tomó mi celular y yo lo tacleé; Después peleamos y se rompió. ¡Ni siquiera sé cómo se subió!
—¡Nunca haría eso!, porque había borrado a Hamilton; Yo amo a Hamilton, todos saben que amo a Hamilton. Bueno, no, bueno, sí, pero no como a ti y no lo... No a como ti...
Por fin calló el omega, abrumado, con su labio tembloroso, como su mirada perdida, esperando algo, un fruncido, un empujón, un golpe, un insulto, un gruñido, algo; solo esperaba algo, lo que sea que le diga que Lance siente del
Que Lance siente algo por el
Pero él nunca habló, no reaccionó y Franco dejó caer la muñeca; como llegó, se fue, impidiendo, empujando fotógrafos, que querían detenerlo a cada paso que daba. El sol desapareció y no estoy hablando del día.
Sentado en las escaleras de la parte de atrás de Alpine, se había mantenido el latino, sabiendo que era la parte donde menos transcurría la gente. Estaba quieto, sin querer entrar al saber que recibiría esas miradas, tanto de pena como prejuiciosas de todos, apenas diera un paso adentro y, aun faltando casi 2 horas para las prácticas, prefería estar ahí; Incluso pensó en ir al nido de Alex, pero después de la escena que armó, sintió vergüenza.
Así que se quedó en las escaleras, en silencio, hasta que una sombra lo tapó, como unos tenis se colocaron en su vista, las feromonas de Max llenaron su alrededor. Franco bufó mientras alzaba su mirada hacia el otro; Realmente no quería ver a nadie, ni siquiera supo cómo Max lo encontró.
—Ya me disculpé con Checo —murmuró, intuyendo que el alfa estaba ahí, por lo que dijo en el día de medios, pero entonces tomó lugar a su lado, negando con su cabeza. —Lo sé —admitió el neerlandés. —Entonces? —Habló más tosco de lo que quería el otro.
—Checo me dijo que solo eras un cachorro tonto, que necesita guía. —El omega arqueó su ceja, tanto por el ser llamado "cachorro" como por qué Max lo decía. —Así que como Checo no está, supuse que yo tendría que ser tu guía —afirmó demasiado seguro el Verstappen. —¿Perdón?
—Como soy pareja de Checo, tengo que hacerme responsable de sus cachorros también
Ay, diosa luna, no.
Franco no sabía cómo reaccionar, ni qué pensar. ¿Cachorro de Checo y Max? Sí, claro. De Checo lo aceptaba, pero de Max, sintió un escalofrío, en solo pensarlo. ¿Eso es lo que sentía Gabi con él? El escalofrío regresó, aún más cuando notó cómo las feromonas de champán, con whisky irlandés, crema fresca y un toque de cacao seco lo querían envolver, como una nube protectora que el alfa ofrecía con naturalidad, además de cubrir las pequeñas notas de hojas secas sin sol, que salían sin permiso del omega, mostrando su malestar.
Aun así, Franco no hizo amago de quejarse de la nube; se dejó ser. —No tienes que hacer... lo que sea que quieras hacer —afirmó el latinoamericano, con su mirada puesta en otro lado, casi en un puchero, solo para ser recibido por una pequeña risa
—Lo haría, pero creo que el hecho de que estés escondido dice más de ti que de otra cosa
—No estoy escondido...
— Entonces ¿deberíamos entrar a tu habitación en Alpine?
—Pregunto, Max —haciendo que Franco soltara un quejido, el alfa volvió a soltar una pequeña risa—. Así que... —¿Lance? —Otro quejido de Franco se escuchó; no quería hablar de ello, era vergonzoso todo lo que había hecho y todo lo que pasó por Alex; Realmente quería golpear al omega tailandés, pero su perro español no lo dejaría ni siquiera intentarlo. —Digo, es buen omega y hombre, puedo entender... tu gusto
—Max... —Se quejó el argentino, sintiendo sus mejillas enrojecer, intentando detener al mayor; era peor que cuando su madre le habló de protección y su celo. —Lo que quiero decir es que así no se cortaja a un omega y ni hablar del comunicado de equipo.
Franco soltó otro quejido, alcalde, enterrando su cabeza en sus manos y piernas. —Crees que no lo sé? Hable hoy con él; ni siquiera me dijo algo cuando le admití que lo... —Calló el latino, quedándose ambos en silencio; Pudo sentir la mirada del alfa en él. —Ni siquiera me miró, hasta que hice que lo hiciera
Max ascendió, como si recapitulara información, para saber cómo hacer sentir bien al otro. —Checo tampoco me ayudó a la primera, ni a la segunda
El argentino sospechó, cabizbajo. —Tenías como 17 y el 24, creo que es lógico, Max —interrumpió el alfa.
—Déjame terminar. Lo que quiero decir es que solo necesitas encontrar otra táctica; un rechazo solo es un reto más —afirmó cínicamente el 4 veces campeón al omega argentino que le acababa de decir cómo lo habían rechazado, ni hablado, ni mirado, y ahí estaba hablando de otras formas de conquistar a un omega, sobre cómo un rechazo era un reto y no una negativa.
Franco sacó su cabeza incrédulo. —Creo que así no es como funciona un... —Hay diferentes formas en cómo lo puedes hacer, pero lo que a mí me funcionó fue la del becerro. —Fue interrumpido por el alfa con insuficiencia, que parecía feliz de explicarle a su cachorro cómo conquistar un omega, como si estuviera pasando su mayor legado. Franco cada vez más lo veía con más escepticismo. —Becerro?
—Ya sabes, si quieres a la vaca, primero tienes que conquistar al becerro.
Max acaba de llamar vaca a Checo...
—No soy yo el becerro?, no tiene sentido —murmuró Franco, sin entender por qué siquiera le estaba siguiendo la conversación—. Antes de ti llegaron primero Yuki y Pato. —Franco ascendió, entendiendo; Tenía sentido de alguna forma retorcida. —Fue natural, intuye fácilmente que Checo creó una conexión especial con Yuki y simplemente fue instinto, querer proteger y cuidar; Checo lo vio y tarán, somos pareja —afirmó cínicamente otra vez, mientras que la cara de Franco no tenía precio; Realmente era un milagro que Checo hubiera aceptado a Max—. Persistencia, Franco, persistencia.
Franco se rio, no porque fuera divertido, simplemente estaba perdido, pero el sol de sus feromonas volvió a salir, un poco, y Max se dio por satisfecho, como un padre orgulloso.
—Sé que Lance también tiene sus propios cachorros, podrías intentarlo —incitó Max, a punto de hacer una lista de los cachorros que alguna vez mencionó Checo—. Como Gabi, ya te llevas bien con él, será fácil...
—Gabriel me odia
—Oh... Puedes intentar con Boya, tenemos opciones —pensó el alfa, pensando que su plan sería irrefutable.
Sería un desastre
Y Franco se dejó arrastrar literalmente
Después de todo, la Fórmula 2 aún no terminaba.
—Max, esta es una mala idea. —Intentó llamar la atención el menor, intentando usar sus zapatos como freno, mientras se dirigían a la parte de la categoría inferior, sintiendo su nerviosismo salir, al saber a dónde se estaban dirigiendo.
Al autocaravana de Campos Racing.
Desde lejos incluso se escuchaban las pláticas, los murmullos, las risas, el ruido de los utensilios chocar y alguna que otra discusión sobre los neumáticos también, pero entonces las miradas se dirigieron a ellos, como intrusos; Después de todo, era raro que el 4 veces campeón del mundo, como lo es Max, esté ahí, con un Franco, que se escondía detrás de él.
Estaban invadiendo; el omega lo sabía; al alfa no le importaba. Quien tomó las riendas para saludar, murmurando algo de su equipo, toda la atención cayendo en él, dejando a Franco detrás de él, que estaba perdido y que, sin dudar, estaba dispuesto a huir del lugar.
Así que se escabulló el omega, solo para ser jalado otra vez, y su espalda volvió a chocar y se escuchó el clic de cerrarse de una puerta.
No, otra vez.
Solo esto me pasa a mí, Gil, no jodas.
Un gruñido retumbó en la habitación; Franco tenía los ojos cerrados con temor, sintiendo su camisa ser sostenida con fuerza, como sentir el calor corporal de alguien más cerca de él, de su rostro. El omega se negaba a abrir los ojos y encontrar alfa español, ahí enfrente de él.
—Mari , amiga, por favor. —La voz salió temblorosa; Colapinto conoció a Boya, habían estado juntos en la Fórmula 3, se habían hablado, no decía que eran cercanos, pero se conocían, pero algo andaba mal. Sentía el pino albar, con hoja verde de Mari, pero había algo más, intenso, damasco, bergamota y un toque de miel, pero la dulce combinación de siempre estaba amarga, ácida, agria; la bergamota es lo que estaba más presente. Mari no se encontró sola.
Al omega se le había olvidado que Mari no iba a correr en F2 con Campos Racing, sino con PREMA Racing
—Suéltalo, Nikola. —Mari por fin habló, ordenando, y Franco encontró a Tsolov. Cuando abrió sus ojos, enfrente de él, el búlgaro se volvió a gruñirle, aun sosteniéndolo con rudeza, hasta que el español soltó un jalón de sus feromonas, un golpe directo. El pino albar se hizo más presente como una brisa, junto a la frescura de la hoja verde; no buscaba ser agresivo, sino ser firme, todo para calmar al búlgaro. Las feromonas de este se hicieron menos intensas, como si se escondiera detrás del pino de Mari, que lo cubría como un escudo, un territorio seguro.
—Lance ya te dijo que no puedes andar gruñendo a todos, porque sí —regañó el mayor, mientras que el omega búlgaro se alejaba de Franco, con un bufido y un empujón a la pared, tomando su lugar en la cama de la habitación, como un león listo para atacar si Franco hacía algo más—. Pero no le estaba gruñendo, porque sí —afirmó, demasiado tosco, el omega impulsivo—. Sabe lo que Gabi nos dijo de él y Lance se está encerrando de nuevo, por su culpa.
—Nikola, por favor—regañó Boya, no queriendo que el otro hable demás. Sin saber que lo dicho ya había calado en el otro omega presente, sabía que había influido en Lance, pero no de buena forma y la confirmación fue como un nudo en su panza. —No, podemos simplemente ignorarlo, Mari. —Su voz cada vez estaba más rasposa. —Él es el culpable, ¡él lo está lastimando!... —¡Tsolov! —gritó Mari, callando al búlgaro.
Colapinto se había encogido, inconscientemente, ante la pelea que cada vez iba escalando; era como ver una riña entre, ¿dos hermanos?, así se sintió, así, ambos protegidos de Lance, cachorros de este. Al comprenderlo, algo se removió en Franco, aún más sabiendo que él tenía que ver con la discusión; inconscientemente, sus feromonas relucieron, un manto de hierbas secas y notas solares se hizo presente en el lugar. No demostrando malestar, sino como un intento de pararlos, tranquilizarlos. Max se lo había dicho, simplemente sientes ese instinto de querer cuidar, proteger. Querer cuidar algo que le pertenece a Lance.
Ambos jóvenes lo notaron, cada uno reaccionando de manera diferente. El búlgaro volteó su vista hacia el latino; había sentido como olor; se complementaba con el de Mari. ¿Cómo se había infiltrado de una manera tan natural que su agresividad había sido casi callada? Su cuerpo, el olor de la habitación, le decía que estaba todo bien, nada, ¿por qué estar a la defensiva? Como un cortocircuito, Nikola no lo soportó, no soportó sentir calidez, calma, refugio en ese omega.
Salió de la habitación con un portazo; aun cuando pudo haber corrido al argentino, nadie lo regañaría por correr a un intruso de lo que se supone era su propio espacio, temporalmente. Aún más cuando este soltó sus feromonas con tanta casualidad; Era algo que se podría denunciar, por invasión o incluso acoso, pero había sido todo menos eso.
Nikola no toleraba que sus instintos lo hubieran aceptado con tanta facilidad, que si se hubiera quedado más tiempo adentro, hubiera comenzado a soltar quejidos, que hubiera buscado refugio en el omega mayor, porque el más joven de todos se sentía derrumbarse del estrés y con un Lance que no estaba dispuesto, por culpa del argentino. El omega se sentía como un estúpido al buscar calidez en el culpable de todo. Nikola se alejó del lugar, con las palmas de sus manos siendo lastimadas por sus uñas.
Siendo la razón de por qué Mari estaba ahí con él, él sintió que su menor estaba estresado; Eran sus primeras carreras en la Fórmula 2, un gran paso para él, y no conocía a nadie de ahí. Boya estaba cuidándolo todo lo que podía, pero no podría estar ahí 24/7; El alfa español debutaría en 2026 en F2 y, con su fichaje de la academia de Aston, no tenía tanto tiempo. Hace apenas semanas había explotado lo de Lance y Franco; a la misma vez que la nueva etapa del búlgaro, no había sido buena.
Franco había soltado un quejido, sin querer, demasiado pequeño como para ser un quejido de dolor, pero sí de tristeza. El cachorro se había ido. Lo habían rechazado o es lo que sentía el omega, aun cuando sus instintos le gritaban que fuera detrás del cachorro, que lo cuidara y metiera en su nido.
Algo rasguñó el pecho de Franco .
Mari solo se quedó en silencio, mirando al sudamericano, suspirando al ver la puerta cerrada de la habitación; lo había sentido también, reconocido; no era la primera vez, después de todo, era normal que los pilotos de mayor rango tomaran a protegidos; Era un instinto primitivo que había quedado, aun con toda la evolución.
Así que cuando Franco simplemente los reclamó como cachorros, como si nada, sin preguntar, siendo casi invasivo, ambos jóvenes sabían que era por su conexión con Stroll, pero intuían que Franco no sabía que el cachorro de alguien más solo se puede reclamar si la otra parte está de acuerdo. Los instintos del canadiense ya habían aceptado al argentino, como los del argentino ya habían aceptado al otro, y ninguno de los dos parecía darse cuenta, pero los cachorros eran otro cuento.
No olvidaban el caos que había pasado con Gabi; Después de todo, primero fue cachorro de Fernando y después de Lance. Había sido complicado e incómodo, porque Fernando había aceptado a Lance y este no había aceptado al alfa; Aun con todos los intentos que hizo para acercarse a Nikola y Mari, nunca se hizo la conexión, pero todos esperaban que al final Lance aceptara, incluso Pepe Martí, cachorro solo de Fernando. Todos pensaron que era natural, teniendo en cuenta que era un omega y un alfa solteros; no esperaban esto.
Que Lance escogiera a otro omega y no a Fernando, simplemente era otra razón por la que Nikola no lo había soportado. Después de todo, su normalidad fue cambiada sin más y Mari seguía viéndose igual de tranquilo; Simplemente se dejó caer en la cama de Nikola. Después de todo, todos sintieron las cosas de forma diferente; Boya se sentía simplemente raro, pero lo había aceptado más rápido de lo que quisiera o tal vez seguía sin entender.
—Mira... —El español, no sabía cómo empezar o qué decir, sintiendo el temor del mayor o, más bien, la tristeza del omega mayor, por un año, pero mayor. —No tienes que explicar nada —soltó cuando vio a Franco intentar hablar, negó con su cabeza, simplemente señaló el asiento enfrente de él, en el cual antes él había estado sentado, hablando con Nikola. —No sé por qué estás aquí, ni entiendo; Nikola fue el que se dio cuenta de tu presencia, junto con la de Max.
—De hecho, por él estoy aquí —admitió el omega, haciendo arquear su ceja a Boya, pareciendo razonar—. —No me jodas, que te hablo de lo del becerro —soltó Mari sin pensar; Franco se miraba ahora como un niño atrapado. —¿Cómo sabes lo del becerro? —murmuró el omega, haciendo que Boya se llevara su mano hacia su rostro—. Lance habló de eso una vez con Checo, cuando desayunaban, todo, porque Max aconsejó a Pato de cómo "conquistar".
—Yo los estaba acompañando, fue una estupidez, donde Checo tuvo que intervenir, porque quien quiera que le interesaba, Patricio, ni siquiera tenía cachorros, además, que eso solo funciona si la otra persona también quiere. —Boya miró mal a Franco, lo juzgo
Tenía dos padres omegas ahora y uno era terriblemente torpe. Mari estaba siendo amable, porque no quería decir estúpido, aún más cuando notó el pequeño rubor de vergüenza en el otro. —Si te hace sentir mejor, te lo digo, porque creo que tampoco te has dado cuenta
—Ambos te aceptamos
— ¿Eh? —Franco no entendí ni una. Boya ya no iba a explicar nada, así que lo corrió. —Ya, vete antes de que llegue Gabi y te patee el trasero. —Además, ¿no tienes prácticas libres 1 como en una hora? —Soltó, literalmente empujando a Franco de la habitación de Nikola, cerrando la puerta apenas salió. Dejando al omega en la mirada de todos y de Max.
—Ahí estabas.
Hablo con total casualidad, como si Franco no hubiera desaparecido de la nada o que acaba de salir de la habitación de Nikola y que unos minutos antes, el omega búlgaro, había salido, reprimiendo sus gruñidos. Max se despidió como si nada y jaló a Franco con él; Después de todo, Mari no mentía, ya casi eran las prácticas, además de la mini qualy para la sprint, pero aún así, Max caminó con tranquilidad al lado de Colapinto.
—Entonces? —Habló el holandés, esperando que su cachorro hablara o no. —Vi a Nikola y olía a ti, poco, pero lo hacía; siempre es buena práctica hacer eso, aunque no pensaba que fueras tan territorial, Franco, pero ya sabes, como de tal palo, tal astilla
Max estaba orgulloso, aún más al saber que había funcionado su consejo, la primera parte; se sintió ronronear, además de que su cachorro se pareciera a él, como Yuki se parece a él, aunque el japonés se parecía a él, por sus problemas de ira, pero eran detalles. El alfa en serio no notaba la cara de horror/confusión que tenía el argentino. ¿Qué rayos hacía el argentino en vez de ir tras el canadiense?
Las prácticas libres pasaron, con Alpine siendo los últimos, como siempre, los McLaren siendo los más rápidos, nada fuera de lo común. Franco se estaba quitando el mono en su habitación para ir a la junta de antes de la qualy, para ver qué milagro necesitarían para tener una buena posición en el sprint.
Pero en vez de andar pensando qué decir o aportar en la junta, su mente estaba en otro lado; sus instintos seguían activos, como los mismos rasguños en su pecho; su mente solo lo repetía una y otra vez: Lance, Lance, Lance
Omega, pertenencia, suyo
Sus pensamientos solo lo hacían querer gruñirle a todos, pero no eran los únicos desde que le hizo caso a Max (fue arrastrado)
Cachorros, proteger, familia, pertenencia.
Nikola y Mari también estaban presentes en su mente, porque había aceptación, pero esto era lo que Colapinto no entendía, por qué sus instintos parecían tan descontrolados; Incluso pensó que su celo estaba cerca, que era donde la parte más animal, el omega interior, estaba más activo. Algunas personas eran más susceptibles, aun sin ningún celo cercano, pero Franco nunca había sido así.
Su omega solo se empezó a mover más, por culpa del maravilloso, guapo, lindo, adorable, atractivo, sublime, etéreo, encantador, suave, exquisito, colosal, apetecible , Franco, por favor , omega canadiense.
—Diosa Luna, por el amor de Dios —gimió de frustración Franco, limpiando el sudor de la práctica con un trapo cercano, colocándose una camisa del equipo y sus típicos pantalones. Franco se sentía estúpido; Había hecho tanto en tan poco tiempo y nada que realmente arreglara su situación: primero la torpe plástica que tuvo con Lance, después de hacer lo del becerro de Max, que realmente sintió que solo había hecho más caos.
Colapinto solo repasaba sus pasos, una y otra vez
Primero despotricar de Lance en entrevistas, después olfatearlo, la publicación, el comunicado de Alpine, aunque él no hizo eso y realmente tiene ganas de ahorcar a su equipo de RP, pero tampoco se lo dejó fácil, sinceramente, siguió la plática, que fue un desastre y casi una confesión, porque no pudo decir que... Ya saben, después llegó Max, su estúpido becerro, y ¿qué hizo al final? Reclamar cachorros que no eran de él y que apenas si era mayor que ellos, por un número de un dígito. Si existiera algo de cortejo en todo lo que Franco había hecho, sería el peor de todos.
Al final, el argentino se dejó caer en su cama, suspirando. ¿Qué había hecho para acercarse a Lance? ¿Por qué hizo cada una de esas cosas? Lanza simplemente.
Llegó a él, como un terremoto, sin ningún aviso, lo sacudió y lo hizo sentir, como nadie más. Desde el momento en que lo vio, algo profundo en Franco despertó y se encontró buscándolo con la mirada, con el olor de sus feromonas, deteniéndose enfrente de Aston Martin sin darse cuenta.
Quedándose más cerca, cada vez que el otro tenía una mala carrera, esperando sin darse cuenta, estando ahí para él, aunque el otro no lo notara, quería estar ahí, para él. Cada acción, movimiento o palabra, todo era una muestra del deseo reprimido del omega, que siempre había estado ahí, para él.
Porque Franco realmente ama a Lance, ama al canadiense, al omega que tiene todo y que él piensa que no puede darle nada. ¿Qué le puede ofrecer a un omega como Lance?, si él no tiene nada, no tiene el dinero suficiente, no es suficientemente alto ni fuerte. ¿Cómo un omega sería suficiente para otro?
Pero eso es lo que pensaba Franco, que se dejó caer en su miseria.
Aun así, Franco no era el único que había sido afectado; Había un alfa español, malhumorado, más en la ecuación, con los brazos cruzados, sentado enfrente de las habitaciones de pilotos de Aston Martin. Fernando Alonso estaba en primera fila para ver cómo rechazaban por tercera vez al equipo de relaciones públicas o, más bien, ver cómo Lance ponía excusas con amabilidad y les cerraba la puerta.
Sinceramente, cada intento era cada vez más aburrido, como desesperante, así que cuando vio que lo estaban a punto de volver a hacer, se interpuso en su camino y, sin ninguna palabra, tocó la puerta de Lance; sin siquiera esperar el llamado, entró a la habitación, solo para encontrar a Lance enterrado en su nido, quien ni siquiera se movió. Cuando el español entró, no tenía que verlo; El canadiense sabía quién estaba ahí.
—Lance, sal de ahí, vengo a hablar contigo —ordenó el alfa, sin imponerse realmente; solo vio cómo el canadiense acataba la orden. Con el cabello un poco despeinado, se incorporó en su nido, pero no salió, se quedó sentado. —La junta es en media hora, no deberías estar descansando, no sé —excusó Lance sin más, impidiendo la mirada del alfa en su habitación, que parecía cansado; Alonso negó con su cabeza.
—Sabes por qué estoy aquí, sabes que vengo a hablar y no es por orden de tu padre, que de hecho no deja de enviarme mensajes desde que empezó todo; al parecer no soy al único que has estado ignorando, porque los cachorros también me han estado hablando
Lance suspir ante ello, sintiendo cmo su propio subconsciente lo regañaba. Ante la mención de sus cachorros, soltó un quejido sin querer, mirando hacia el piso. Chasqueó su lengua. —Tengo el celular en modo no molestar, desde todo —admitió sin más; Fue el turno ahora de Fernando de suspirar.
—No, puedes hacer esto, Lance, mira, sé que no te gusta estar en el centro de atención —afirmó el mayor con los brazos cruzados, sin dejarse realmente ablandar, aun cuando su instinto pedía consolar al omega—. Pero no puedes simplemente recluirte, esconderte, por, por ese omega. —Fernando empezó y realmente no iba a parar, hasta hacer razonar al canadiense, porque aunque no quería siquiera pensar en ese tema, porque lo había intentado, Fernando había elegido a Lance, pero Lance ni siquiera se había dado cuenta de que antes de Franco, él estaba ahí.
Así que ni siquiera sabía por qué rayos estaba haciendo eso; Había esperado tanto, se suponía que tenía que ser el destino o lo que Fernando pensaba tan tontamente. Un omega y un alfa compartían incluso un cachorro, solo uno, de los tres que tenía Lance, uno de los dos que tenía Fernando, que incluso el hombre mayor intentó reclamar a los otros dos, solo para ser rechazado, y pensó que solo era cuestión de tiempo, algo que podía soportar.
Pero al final, no era así, nunca fue el tiempo, sino el
—No puedes seguir haciendo esto, el equipo de relaciones públicas está hecho un caos, aún más con el comunicado de Alpine, que no entiendo qué es lo que querían hacer con él. Tu padre quiere la cabeza del argentino, los cachorros están ansiosos, pero te han dado espacio cada uno; Todo te hemos dado tu espacio, pero yo ya no lo haré, Lindo . —Lance, por fin alzó su rostro. Ante las palabras de Fernando, el mismo omega sabía que se estaba portando tan poco como él mismo; estaba siendo terco, inmaduro, escondiéndose; lo único de él era el reclusirse.
—Tienes que hablar, porque no logro entender por qué un olfateo te puso así. Puede decir que es por la atención de los medios, pero yo una vez hice lo mismo y simplemente no fue igual, Lance.
—Franco hizo algo, te movió algo que yo nunca pude, omega
Todo parecía callarse, pero no como con Franco, con calidez, como si solo existieran Lance y Franco; con Fernando el mundo parecía detenerse, con una verdad flotando, casi a punto de explotar. No era lindo, solo era helado, porque Fernando ya lo sabía y Lance, no sabía cómo admitirlo.
—Fernando...
—¿Por qué hablar, lindo , cuando lo he visto? Mentí al principio, lo entiendo todo, he estado a tu lado, noto cómo tu mirada se desvía, como cuando usas tus audífonos, ignora a todos, pero de alguna forma siempre estás inclinado hacia él. Ese punto muerto que todos piensan que miras es el
Lance se quedó en silencio, pero nada en él se movió; solo pude sentir esa pena. No quería lastimar a Fernando, pero ya lo había hecho, porque el omega que nunca había sido elegido, lo fue, pero su corazón nunca latió hacia él, aunque lo intentó. —Y mira, realmente no me debes nada, no puedo obligarte, ni nada parecido, lo intuía desde la anterior temporada, Lance... Así que no lo mantienes en secreto, ignora lo mío, ¿sí?, pero no ignora a Colapinto. ¿Te tengo que recordar quién fue el primero que olfateó?
Declaro, Fernando. Mirándolo fijamente, Lance sintió un rubor en sus mejillas, tanto por vergüenza como por pena; Después de todo, el canadiense fue el primero. Nadie se había dado cuenta; Fue en una de las primeras apariciones de Franco en el paddock, aún como reserva. Había sido todo tan rápido; Lance salía de una mala qualy, en su camino de regreso al motorhome, estaba ahí el argentino, que parecía que había sido detenido por algunos fans enfrente de Aston Martin; el omega más joven ni siquiera lo miró.
Estaba riendo, tenía una gran sonrisa, hablando con sus fans, con tal naturalidad, que parecían cercanos; firmaba y bromeaba. El sol había salido, con tal casualidad, que Lance caminó más lento, queriendo que ese mismo sol llegue a él, porque era codicioso, quería todo completo, incluso las hojas secas.
Lance olfató al argentino, sin que nadie se diera cuenta; Fue tan rápido, imperceptible. El paseo pasó a un lado y se fue. Sin saber que Franco había volteado hacia él, que aun cuando los fans se fueron, él se quedó ahí, más tiempo de lo debido, observando donde había desaparecido, no sintió el olfateo, pero el bosque siempre lo atrapaba.
Ninguno de los dos se dio cuenta del alfa español, detrás de ellos. Fernando había estado ahí, había visto cómo Lance había mantenido un sonrojo constante, cómo se daba pequeños golpes, casi regañándose, por lo hecho.
Lance evitó a Franco toda esa semana, pero las miradas furtivas regresaron sin dudar. Simplemente, Fernando fue un testigo silencioso.
—Así que, no te cierres y ve por ese omega. No me agrada tanto, realmente lo que hizo, fue el peor cortejo, que haya existido en la F1, bueno...No le quito crédito a Senna y Prost, sabes —Bromeo un poco, haciendo que Lance diera una pequeña sonrisa y que por fin no bajara su mirada del otro —Pero lo único que te puedo decir, es que se atrevió a hacerlo, no de una forma consciente, pero este deporte está dominado por alfas, solo son 7 omegas en toda la parrilla actual, con 14 alfas y han pasado casi 25 años, desde que se dio una relación, entre omegas y sabes cómo termino eso —Soltó Fernando, después de todo la última relación entre omegas, había terminado en una expulsión del deporte y reincorporación a los mismos pilotos después de medio mes, tras una manifestación, por la parrilla de ese momento, los años 2000's habían sido salvajes, pero los tiempos habían cambiado, la F1 también y bueno nadie se habría atrevido a ello, tras la polémica —Si, no haces nada, tienes que decirme, porque no, lindo ... Porque ese omega, creo que ya se está castigando lo suficiente solo, como el hecho que es claro, que tú también lo quieres, solo eres terco, lo sé, Lance
— ¿Qué temas? —preguntó el mayor; sin poder más, necesitaba que Lance se diera cuenta, que actuara, que saliera de su nido y fuera ese omega, que sabes que es, como tanto anhelo, porque Fernando amaba a Lance y haría lo suficiente para que este tuviera lo que merece.—Nunca había sido elegido. —Fernando reprimió un gruñido de dolor —Lo siento...—Esta bien, solo sigue —insistió el alfa, aun sabiendo que él lo había elegido, pero nunca pudo hacer latir el corazón del otro.
—Lo que digo es que nunca había sido correspondido; siempre he sido quien está detrás de las personas, dándolo todo, pero siempre fui cambiado y lo acepto, ¿pero qué supone que haga ahora?
—He estado tanto tiempo siendo yo quien lo intenta, que hace el movimiento, aceptando lo mínimo; con una sonrisa siempre me he sentido satisfecho, con un simple halago, con una simple mirada, y ahora que tengo a Franco.
—Simplemente me dio todo, sin siquiera preguntar, que yo no sé qué hacer. Es tan lindo, brillante, Dios, cuando sonríe, sus dientes se asoman de una manera tan linda, es tan expresivo, cuando algo no le gusta y cuando no. Él me miró, me atención miró como nadie más mira, me presta y sí, tal vez, me insultó en algunas carreras, pero yo lo notaba, cómo se quedaba más tiempo cerca cuando tenía una mala carrera o clasificación; su olor empezó a rodearme. Ahora siento que el sol está conmigo y me abruma, me abruma como no tuvieras idea, porque no sé qué hacer, no sé cómo amarlo.
¿Cómo amas algo que nunca se te permitió?
Fernando observó al omega, que tranquilizaba su respiración después de haber escupido un montón de palabras. Las feromonas de Lance se dispararon, el cornejo canadiense se disolvió y el bosque solo picaba; el pino picaba.
Fernando solo pudo sacar a relucir las suyas; el olor a café con cardamomo se hizo presente, envolviendo la habitación, un manto caliente, que querían que hiciera sentir bien al canadiense, que miró a Fernando en silencio.
—No hay un manual, para ello, sabes, solo te dejas llevar, pruebas cosas, fallas en algunas, pero solo tienes que intentarlo, además estoy seguro, que Franco aceptara cualquier trato tuyo, con tal que lo dejes estar a tu lado sal, haz algo, no sé, bésalo enfrente de todos o habla con tu padre, antes de que pida recompensa por su cabeza —Lance volvió a soltar una risita, esta vez más fuerte, sintiendo sus mejillas, volver a calentarse, pero esta vez, con calidez, el pino dejo de picar, sintiendo, que podría arreglar todo con facilidad, después de días, por fin se sintió tranquilo
—Franco te quiere, te recibirá con los brazos abiertos —añadió Fernando, convenciendo a Lance de lanzarse al vacío, sabiendo que había algo que amortiguaría su caída—. Y habla con los pobres de RP, solo quieren ayudarte; Además, estoy seguro de que ya tiene un plan, por si era verdad tu relación de Franco y tú, ¿sabes?
—También —Le dio un golpe en la frente a Lance con su dedo medio y pulgar, lo suficiente fuerte, como para ganarse una mala mirada del omega —Hablo con tus cachorros, me están llenando los mensajes, se ven perdidos sin ti Lance, no puedes seguir ignorándolos —Regaño el alfa mayor, haciendo que el canadiense, sin querer soltara un pequeño gruñido, por fin, se había tranquilizado, pero Fernando, aunque realmente deseaba tener al Lance cotidiano y no volver a estrésalo, tenía que recordarle sus responsabilidades al omega–No me gruñas, sabes que es verdad, son tu responsabilidad, los tienes que cuidar y claro que puedes, tener momentos, donde simplemente, te derrumbes está bien, pero lo que no está bien, es que te alejes de ellos y no des ninguna explicación, eres su padre omega, el mayor apoyo que tienen en este mundo
Finalizó Alonso, firme, mirando cómo el canadiense parecía reaccionar; una mirada de pánico y preocupación pasó por el rostro del mismo. Algo rasguñó el pecho de Lance, un rasguño, un regaño; sus instintos reclamaron que cuidara a sus cachorros, que fuera tras ello. —Me disculparé, hablaré con ellos, no lo pensé. —Habló con sinceridad, cada palabra salió como un revoltijo, sintiendo un agujero en su estómago, dándose cuenta de sus consecuencias. Se sintió inquieto, demasiado; algo se le olvidaba, hasta que un nombre pasó por su mente.
Nikola
Su cachorro omega, eran sus primeras carreras en F2 y Lance, no había ni siquiera ido a verlo, se gruño a sí mismo, levantándose con brusquedad de su nido –Mierda, yo...
Se quedó callado, viendo a Fernando, que solo suspir negando. —Ve a hacer lo que tengas que hacer, haré que atrasen la junta... —Ni siquiera pudo continuar, cuando Lance se abalanzo y lo abrazo, apenas fueron algunos segundos, pero Fernando se aferró a ello, el como el cuerpo del omega se relajaba con el de él, deseaba que pudiera tener eso todos los días, esa sensación, sus instintos deseaban a Lance, pero los del el canadiense no lo deseaban a él, se hundió en el abrazo, en las feromonas, como un despedido y una aceptación, que alguien más tendría a Lance, que no sería el, pero lo amaba demasiado, que nunca le quitaría ello, el mismo se lo daría en las manos a Franco, porque solo quería verlo feliz, así que rompió el abrazo, dejo que el canadiense se fuera, el mismo le dio la sonrisa más grande, que nunca había recibido —Gracias —Susurro Lance, con suavidad, cariño, nostalgia, por lo que nunca pudo ser, se salió, dándole una última mirada a Fernando y se fue.
Lance, estaba corriendo, revisando sin parar una y otra vez su reloj, en poco seria la clasificación de la F2, apenas todos deberían estar preparándose, pero quería llegar antes de que Nikola se subiera a su monoplaza quería hablar con él, tener algo de tiempo, para los dos, así que ahí estaba, un piloto de F1 corriendo, por todo el paddock, directo a Campos Racing, nadie pareció extraño cuando entró, bueno tal vez, alguno que otro arqueo su ceja, al verlo entrar corriendo, pero le señalaron con gusto, donde estaba el búlgaro, que no estaba solo, otro de sus cachorros estaba ahí, Mari Boya, sonreía y parecía molestar al omega que sostenía su pasamontañas en sus manos, ¿ofreciéndolo?, Lance no podía ver bien, pero había alguien más, que lo tapaba una pantalla, se acercó, acercándose, para ver mejor.
—Solo hazlo, no me hagas decirlo —gruñó Nikola, casi lanzando la prenda de su mano hacia Franco, que atrapó la prenda en el aire. —O sea, lo paso por mi cuello o ¿cómo? —habló arrastrando las palabras Franco, no siendo condescendiente, sino con confusión; nunca había hecho ello. El omega argentino tenía tiempo libre antes de la junta con su equipo, quería distraerse camino y camino, terminó en Campos Racing sin darse cuenta, siendo arrastrado adentro por Mari.
Ya llevaba 15 minutos hablando con ambos cachorros o lidiando más bien, porque Boya solo miraba divertido, mientras que Nikola había tomado una actitud casi hostil hacia Franco, pero de alguna forma también cariñosa.
—Si...—Hablo casi hastiado el omega búlgaro, era una pequeña tradición que tenía, solo lo hacía en sus primeras carreras y clasificaciones de su temporada, le tranquilizaba tener las feromonas de su manada cuando conducía, lo hacía enfoque mejor, como sentirse seguro dentro del monoplaza, así que, aunque no quisiera Franco ya era parte de ello, además sin Lance, necesitaba más apoyo, el argentino aun miraba con duda a la prenda —¡hazlo o lo voy a hacer por ti! —Nikola no era nada paciente, que casi se abalanza sobre Franco, de no ser detenido por Mari, que lo tomo de la cintura divertido de ver a su menor, intentando disimular su aceptación, por el omega argentino, con agresividad
Franco soltó una pequeña risa antes de hacer lo que se le pidió, marcando la prenda con sus feromonas, antes de regresarlo a Nikola, que soltó un ruidito de fastidio, pero su expresión cambió por completo cuando miró hacia atrás, encontrando a Lance ahí, que miraba todo en silencio.
Tanto como Mari y Franco, voltearon ante el cambio brusco, Lance miro a sus cachorros, antes de pasar al argentino, que se tensó, al igual que los menores, temiendo, haber hecho algo malo, pero el canadiense solo les inusual con suavidad, acercándose con lentitud — ¿Llego tarde? —Pregunto con suavidad, colocando una mano en el hombre de Mari, que negó con su cabeza —No, apenas va a comenzar la clasificación, ¿Verdad, Nikola? —Hablo con suavidad el único alfa, como animando al búlgaro a hablar, que se había quedado quieto, mirando al piso, moviendo uno de sus pies torpemente, que recibió un pequeño empujón, el menor de todos volteo ante ello, encontrándose la mirada del argentino, que señalo con su cabeza a Lance, instándolo a acercarse al otro.
—Nikola...—Llamo Lance, solo para ser recibido, por un abrazo, del búlgaro quien se enterró en el mayor, el canadiense lo presionado contra él, acariciándole el pelo, con naturalidad sus feromonas se combinaron, Nikola siempre se sintió en un refugio con Lance y el estrés pareció desparecer en el aire, el menor fue quien rompió el abrazo con suavidad —Pensé que no vendrías...—Admitió el menor, haciendo crujir el corazón del omega mayor, que negó con suavidad, llevando sus manos al pelo del menor, acomodándolo con suavidad
—Nunca me lo perdería —Nikola se alegró ante las palabras de Lance, entregándole su balaclava, con algo de timidez, mientras que Mari y Boya solo compartían miradas entre si — Creo que ya sabes quién es su favorito Franco —Se burló el alfa, aminando la tensión del sudamericano, que cruzo miradas con Lance, sus mejillas se calentaron, sin que ninguno hablara, solo asintieron, después de todo era momento de Nikola, no de ellos dos.
Lance pasó la prenda ignífuga por su cuello, llenándola con su olor, sintiendo cómo se mezclaba con las feromonas de Franco, como con las de Mari. Nikola parecía satisfecho, pero parecía aún querer decir algo, así que con duda lo mencionado: —Falta Gabi
—Ah, sí, le envié mensaje, dijo que no iba a poder venir, por su junta, pero me dio esto —mencionó Mari, entregándole un pequeño trapo que estaba llenando de las feromonas de lapacho con rooibos y un toque de corteza de madera de Gabi. Nikola agradeció, pasándose el trapo por su cuello, para mantener el olor.
Todo parecía ya listo; justo cuando llamaron a Nikola, ya era ahora, después de todo, Nikola se puso la balaclava, como el casco, y salió a la pista; los demás se quedaron en el garaje, aun sabiendo que ninguno de los pilotos de la F1 podría quedarse la media hora, así que después de apenas la primera Q1 y que la cámara captara tanto a Lance como Franco juntos, como a Mari en medio de ambos, que disfrutaba de la cercanía, era el más sensato de todos los cachorros, pero eso no evitaba que le gustara que lo cuidaran. Al final, los mayores se tuvieron que despedir; Después de todo, sus equipos ya los estaban buscando.
Así que caminaron el uno al lado del otro en silencio, por el paddock, sin saber quién daría el primer paso, quién retomaría lo sucedido.
—Franco...
-Lanza...
Hablaron a la vez, mirándose a ambos en silencio; el canadiense solo dio una pequeña sonrisa. —Así que becerro? —Soltó el canadiense con una pequeña sonrisa, haciendo avergonzar al otro, que ya se llevaba sus manos a su rostro caliente. — Ay, diosa Luna, no ... —Lance rio, negando con su cabeza; solo lo había intuido.
—Digo, fue un poco sorprendente verte con mis cachorros —declaró el más grande, solo avergonzando más al otro—. Además, eres cachorro de Checo y de Max; Por último, no eres el primero que intenta esa táctica, Franco —admitió el canadiense, viendo cómo el argentino arqueaba una ceja ante lo dicho, que parecía querer decir "¿Quién?". Lance negó ante la mala cara de Franco, que pretendía esconderla y fallar lastimosamente. —Aunque supongo que no fue a ti a quien se le ocurrió ello, ¿o sí?
—¡No, Max me arrastró a ello! —Soltó Franco, negando incluso con sus manos y cabeza, haciendo volver a reír a Lance—. Pero tus cachorros son muy lindos, me gustó conocerlos; bueno, ya los conocía, pero no así; me refiero a que son agradables.
—A ellos les gustas —afirmó Lance y Franco dio una sonrisita; Sintió como algo en él revoloteaba ante la aceptación. —Franco —llamó Lance, haciendo que el omega lo viera atentamente; si este tuviera orejas y cola, ahora mismo se estaría sacudiendo. Porque Franco sintió que no podía darle nada a Lance, que sería rechazado; se había sentido mal en su miseria, pero una simple plástica con Lance podía cambiar todo en él. —Lo siento, por no hablar... Ni haber hecho algo para detenerte de irte; Siento mis acciones si estas te lastimaron. —Lance está temblando, ansioso, nervioso, pero no se arrepentiría de su decir, no bajó la mirada, no se alejó, se mantuvo enfrente del otro, firme, aun con miedo, porque la valentía no es temer, es aun hacerlo con temor. —Así que déjame arreglarlo, porque yo también te olfateé.
Ambos callaron, mirándose el uno al otro, porque solo existían ellos dos, solo existían sus miradas conectadas, el sol y el bosque complementándose entre sí, cada uno era diferente, tal vez, demasiado, tal vez los dos eran un desastre, pero juntos, ese desastre sentido tenía, coherencia, porque no era que no funcionaran solos, lo hacían, ambos crecieron por separado, sin ninguna intervención, simplemente encajaban el uno al otro, porque no dependían entre sí, al contrario, no se necesitaban, en ninguna manera, pero se eligieron, porque el amor, no es algo que tomas por necesidad; el amor es elegir con quien quedarte, simplemente porque algo en ti te lo dice, porque el amor no tiene sentido y un día, solo llegara a alguien que te haga comprenderlo.
Porque este no se fuerza
No se gana
No es el destino
Solo es un estúpido accidente, que sucede cuando menos lo esperas
—Lance —Llamo alguien del equipo de Aston Martin, interrumpiendo el momento, haciendo girar a ambos omegas hacia el —La junta, vamos —Soltó haciendo una señal con su cabeza, sin ser realmente insistente, si no, como un recordatorio, el canadiense indicaba viendo al trabajador, darse una vuelta y caminar hacia Aston Martin, ninguno de los dos, se había dado cuenta cuando llegaron hacia su motorhome —¡Ey, Franco, la junta, se hace tarde! —Fue el turno de ser llamado el otro omega, un trabajador de Alpine, con una ceja arqueada, pero no era el único, el pasante de RP estaba a un lado, con su celular levantado, con una gran sonrisa, nadie del equipo de RP del equipo, le sonreía así a Franco, nunca, así que si, fue raro, para al argentino
—Creo que me tengo que ir. —Franco se llevó su mano a su cuello, mientras que Lance asentía; ahora se veían tan fuera del lugar, cuando se dieron cuenta de que estaban en medio del paddock, con fans caminando a su alrededor, aunque bueno, le daban su espacio, pero aun así había gente grabando, como tomando fotos. Ambos omegas se tragaron la vergüenza. —Sí, creo que yo también. —Señaló Lance con una sonrisa, quedándose de nuevo los dos quietos, sin siquiera saber qué hacer. El canadiense torpemente puso una de sus manos en el hombro del otro, dándole un pequeño apretón, pero antes de siquiera hacer algo.
—¡Franco! —Una pequeña voz llamó la atención de ambos, como un jalón a la camisa del argentino. Un niño de no más de 7 años estaba ahí, completamente vestido de Aston Martin y con una gorra en su mano libre, queriendo llamar la atención del omega latino. —¡Franco, Franco, dile a tu novio que firme mi gorra! —gritó, teniéndolo a menos de un metro al otro; Aunque bueno, también estaba hablando en español. Como seguía jalando la camisa de Alpine, el argentino sintió sus mejillas calentarse, hasta sus mismas orejas; Dio una risita, mientras veía cómo Lance miraba sin entender.
—Ah, sí, sí. —Tomó la gorra del niño, que escuchó, como dio unos saltitos—. El niño quiere que lo firme. —Ofreció la gorra Franco hacia Lance, quien arqueó una ceja, hacia el sonrojo del otro, pero ascendiendo, firmándolo, con naturalidad, dándole una sonrisa al niño cuando se la regresó. —¡Gracias! —Salió corriendo el niño hacia su padre; si ya llamaban la atención, con el grito del niño, ahora todos los miraban. —¡Mira, papá, me lo escribió! —Daba saltitos el niño, caminando al lado de su padre, que solo asentía—. Huelen muy bien juntos, como tú y mamá... —Afirmo —el niño, hablando demasiado fuerte, antes de desaparecer al lado de su familia.
Franco no sabía dónde mirar de la vergüenza, aún más al notar cómo Lance parecía analizarlo, pero después negó, al escuchar que lo volvían a llamar. Su mano había dejado el hombro del otro, para terminar sosteniendo la mano de este. —Te veo después. —Fue lo último que dijo, tardándose en soltar al otro, antes de irse, casi corriendo a la junta, dejando a un Franco ansioso. —¡Sí, sí, nos vemos después!... Yo, sí. —Había gritado como si nada, haciendo que Lance ría un poco y le dé una mirada, antes de desaparecer en el Aston Martin.
Franco se quedó callado mirando a Lance irse, conteniendo su emoción, antes de darse una vuelta, con una gran sonrisa, caminando hacia el motorhome de Alpine, donde ya lo esperaban los trabajadores, listos para la junta, pero el pasante de RP le dio una palma a Franco, aún demasiado feliz, mientras revisaba su celular. Colapinto vio de reojo que en este tenía fotos de Lance y él; no pudo rodar los ojos antes de entrar a la sala de juntas, listos para saber qué milagro necesitaban esa vez.
Sí...
Bueno, ahora había más de una foto, como videos de Lance y Franco rondando el internet, porque no solo esa caminata, como la vista de ambos a la F2, había sido capturada, la desastrosa, casi, confesión de Franco también, pero, bueno, de ese momento, solo había fotos de Franco sosteniendo la mandíbula de Lance. De la caminata había videos, incluso en diferentes ángulos; de la F2 igual y bueno, es lo que todos querían hablar.
💬 @Kimicerrucho
Ya confirmaron, solo falta que confirmen o más bien Alpine ya lo medio confirmo
💬 @Franargento43
Mis papis y los de Nikola y Mari al parecer
💬 @justferrarigril
¿Entonces el domado es Lance????
💬 @YUKIQUEMOREDBULLCONHELMUTADRENTO
Quien te viera esas mañas Franco, agarrándolo de la mandíbula, para que este a tu altura
💬 @LN1814
Mi paseo 😭😭😭
💬 @podiokimi
DISCULPA, ¿LO QUE ESTOY VIENDO ES UNA DINAMICA DE CACHORROS?
Pero saben, no somos los únicos viendo esto, ¿Verdad?. En la otra punta del paddock, había un brasileño, con un claro fruncido en su rostro, mientras deslizaba una y otra vez en la pantalla de su celular, viendo cada mensaje, cada video, cada cita, cada noticia. Gruñía inconscientemente cuando vio algo en específico de la F2. —Traidores. —Chito, ante una foto donde se veía a Nikola abrazando a Lance, con Franco sonriendo con suavidad, viendo a su padre y Mari, que parecía aprobar cada cosa, pero explotó cuando vio una foto de Franco pasando el pasamontañas de Nikola por su cuello. Apagó su teléfono, tirándolo en una mesita cercana. —¡Estúpido omega!
Gruño, como grito contra la almohada que tenía debajo de él, justo cuando unos toques a su puerta se oyeron, ni siquiera pudo dar un adelante, cuando se escuchó como abrían la puerta y cerraban la puerta detrás de si —Estas amargando a todos con tu ácido Gabriela —Declaro, la única persona en todo el mundo que le podía decir así al omega brasilero, Nico Hulkenberg quien tenía una ceja arqueada ante el olor del omega, el lapacho, apenas se notaba, el rooibos se había vuelto verde, ácido, no dulce, como normalmente era y ni hablemos de la corteza de madera, que parecía picar en el aire, el omega estaba enojado, casi resentido, las palabras del alemán, fueron recibidas por un gruñido, como otra ola de feromonas, que Hulkenberg tuvo que apaciguar, con sus mismas feromonas.
Una capa de malta melanoidina con cacao amargo y un toque de azúcar quemada salió a relucir del rubio, que se acercó al joven, golpeándole la pierna, para que se sentara en la cama y él pudiera tomar lugar al lado del otro. Gabi hizo caso, más rápido de lo que quisiera admitir; la cama se hundió ante el peso del otro. — ¿Qué tienes? —preguntó el mayor, mirando un poco divertido la exasperación del otro, que solo chasqueó su lengua. Antes de un poco a regañadientes, toma su celular y date cuenta al de ojo azul, mostrando en su pantalla lo que había pasado viendo hace un momento.
El alemán pasó por cada imagen, foto y comentario, sin entender completamente la situación. —¿Tu padre omega y Franco? —preguntó con algo de duda, ganándose un asentimiento por parte del otro, que parecía menos enojado, rodeado del olor de Nico. —No sabía que eran pareja... —¡No son pareja! —gruñó el menor, haciendo que Nico volviera a arquear su ceja. —Seguro?, porque aquí se ven muy cercanos —señaló, mostrando una foto donde Franco sostenía la muñeca de Lance y tomaba su barbilla con la otra mano. Bortoleto le dio una mala mirada al otro. —No te estoy entendiendo, Biel, tienes que hablar.
Un gran suspiro resonó en la habitación. —Es eso, todos piensan que son pareja, cuando no lo son, cuando Franco se está metiendo donde no
—Pues parece bienvenido... —Volvió a hablar, mostrando otra foto, pero ahora de los cachorros de Lance con Franco. —Son unos traidores, ingratos —murmuró con hastío Gabi, cruzando sus brazos, jugueteando con sus manos, pareciendo querer distraerse. —Como ellos no tienen su conexión con Lance peligrando, no les importa nada.
El omega admitió, su olor volviéndose menos ácido, ni picoso, sino amargo. El alemán buscó la mirada del otro al sentir su angustia. — ¿De qué hablas, Gabi? —Gabi ni siquiera lo miró cuando el otro hizo la pregunta, solo soltó un quejido. —Sabes que, aparte de Lance, Fernando es mi padre alfa. —Nico hizo un ruido de afirmación, como una mueca ante la mención del otro alfa; Claro que lo sabía, la otra vez lo había amenazado por acercarse demasiado a Gabi. —Y se supondría que él y Lance tendrían que terminar juntos, es lo que todos esperábamos, más yo y Pepe, porque él es nuestra conexión hacia Lance, pero ahora ese argentino se metió...
— ¿Qué se supone que haga ahora? Pepe no está aquí, está en Brasil, Fernando ya no parece querer defender su lugar y esa vadia sigue apareciendo cada vez más cerca de Lance, además de que Nikola como Mari parecen encantados; son unos otarios . —La furia de Gabi regresaba poco a poco más a él, haciendo que volviera a gruñir—. Ahora simplemente siento que Lance me dejará atrás, todo por ese maldito omega, ¿para al final qué? ¿Qué tal si lo deja?
—Gabi, por favor, no será así, tal vez, solo estás sobrepresionando —intentó el alfa alemán. —¿Por qué no intentas, no sé, hablar con él? —Dio una solución, pero el omega solo podía arder en furia, hastío y desesperación de perder a su padre, pero algo parecía brillar en los ojos del brasileño. —Sí, creo que tengo que hablar con Franco.
Porque si su padre no daría su lugar, entonces él lo haría.
Nico frunció el ceño. —No, yo me refería a Lance... —Añadió, viendo cómo Gabi ya se levantaba de su lado y caminaba hacia la entrada de la habitación. —No, Gabi, espera... —Nico, tengo una cita que atender. —El brasileño no dejó hablar al alemán, cerrando la puerta casi con un portazo; Gabi desapareció.
—Sí... Tengo que hablar con Fernando.
Bueno, Franco, no sabía lo que se le esperaba.
Quien caminaba directamente hacia Williams, con una gran sonrisita, olvidando la escena que había hecho la otra vez, apenas puso un pie en el piso en el motorhome, lo voltearon a ver, fue recibido con calidez y algunas miradas suspicaces; Después de todo, nadie olvidaba esa pelea, algunos aún temían que las feromonas de enojo de James se volvieran a liberar, pero nadie le negó la entrada.
Igual el omega argentino se disculpó. Apenas entró, caminó a la Alex'roms, como era siempre, pero antes de siquiera poder entrar, como Pedro por su casa, un RP de Williams lo detuvo, dándole mala cara. —Carlos está al lado y si vuelves a tocar a Alex, no lo detendré —soltó antes de dejar que Franco pasara, quien arqueó una ceja ante la amenaza, bufó un poco, entrando sin tocar a la habitación del tailandés. — Che , Alex, un loco me amenazó. —Se quedó callado apenas miró al más alto.
La concha de la lora, yo hice eso.
Alex estaba sin camisa, se estaba cambiando, dejando a la vista todos los moretones que tenía en su cuerpo, como ¿una mordida? —Che , yo no te mordí tan fuerte. —¿Qué? —Por fin habló el tailandés, viendo al argentino, parado justo en la entrada con la puerta cerrada, colocándose la camisa por completo, sonriendo al verlo ahí. —Franco, qué bueno que estás ahí, pensé que ya no vendrías. —Habló con sinceridad, aun cuando en su rostro se podía ver un gran moretón morado en su cachete izquierdo.
Eso sí lo hice yo.
—Ay, amigo, discúlpame. —Se acercó el omega, el más joven, al otro, mientras que Alex negaba, con aún una gran sonrisa. —Está bien, me lo merecía, aunque realmente no pensé que serías tan salvaje, Franco —dijo sentándose en su nido, esperando que Franco también tome su lugar. —Pero supongo que no solo vienes a disculparte, ¿verdad? —empezó Alex, dándole un golpecito al otro, en tono juguetón. —Vi, las fotos jalan, como lo dicen en español, ¿ Don Juan ? —molestó el más grande, haciendo sonreír al menor, casi orgulloso y encantado de sí. —No diría don Juan, solo... Se dio todo, realmente no sé —admitió rascando su nuca, con Albono aún muy curioso—. Debes saber, Fran, que no todo se da así...
Franco pensó pensando en sus pasos, horribles pasos; ninguno tenía sentido ni coherencia. Abró demasiado sus ojos, casi con horror, mirando fijamente al tailandés. —Creo que funcionó lo del becerro de Max.
— ¿Eh? —Alex no entendía nada; Franco solo se rio, extrañando aún más al otro, que lo veía como si estuviera loco. —Ay, diosa Luna, Alex, tengo tanto que contarte, boludo .
Fue casi una hora que los omegas estuvieron hablando, como riendo, uno al lado del otro en el nido del más alto, Albon. Escuchaba todo con atención, sin disimular ninguna de sus emociones en su rostro, solo para terminar riendo cuando comprendió lo del becerro. —¡Tienes que agradecer a Max, amigo, es que no puede ser que funcione! —Se río sin parar, burlándose del otro, como avergonzando a Franco. Los dos estaban en su mundo, pero en un momento la camisa de Alex se bajó del cuello, mostrando de nueva la mordida que antes había visto el argentino.
—Y eso de dónde salió?, porque en la pelea no fue —preguntó Franco directamente, señalando la mordida, haciendo que de inmediato Alex se acomode la camisa, demasiado sospechosa; Franco entrecerró sus ojos. —Alex... —Arrastro sus palabras, mirando cómo un sonrojo se hacía en el rostro del otro, apenas visible, y entonces lo noto, había olor a chile, madera y un toque de café en el nido; Ese no era Alex, el tailandés olía mandarina, ylang-ylang, con Prik Choi Faa, no a lo otro.
Franco se incorporó de inmediato, quedando apoyado en su codo, para estar más alto que Alex, al identificarlo. —¿Por qué huele al perro español tu nido, Alex? —No había reclamo, sino un querer de respuestas y, bueno, presión al más grande. —Yo... —El omega estaba impidiendo la mirada de Franco, quien realmente no necesitó respuesta alguna. —¿Y Russell? Pensé que ya tenían algo, es que ¿Carlos?... ¿No se supone que aún tiene roces con el Charles? Ambos son alfas, sí, pero todos vimos...
—Franco... —Se quejó el tailandés, mientras que el argentino aún estaba incrédulo, esperando que el otro siguiera hablando. —Carlos y Charles ya no tienen nada, él me lo dijo... y tú eres insoportable. —No me estás respondiendo, Alboncito.
La tensión volvió al cuarto y Alex solo se enterró más en su nido, inconscientemente donde más olía a Carlos. —Carlos es lindo. —Casi chilló el tailandés.
—George lo es más –Contrataco el omega argentino, sin poder comprender nada. Había estado la temporada anterior viendo por completo cómo Russell siempre estaba detrás de Alex. Las amistades de omega y alfa eran normales, pero era demasiado para ser normal; incluso una vez vio al de Mercedes olfateando a Alex. George siempre estuvo en Williams por Alex; no tenía sentido, no para el argentino, hasta que lo pensó más. George había estado ahí por Alex, pero Alex nunca había visto al alfa; Alex realmente siempre lo trataba como un amigo. —No, joder, Alex.
Soltó sin pensar el argentino, antes de sacudir al otro —Por qué nunca me lo dijiste? —Esta vez sí reclamo, viendo al tailandés debajo de si, que alzo sus hombros —Es que no lo vi necesario, pensé que era claro —Diosa luna Alex, nunca fue claro —Regaño, antes de dejarse caer a un lado de Alex, que solo rio —En serio te fijaste en el español de todos los alfas? —Pregunto mirándolo de reojo, que acercando con suavidad —Si, solo, no lo sé, no fue como George sabes, él no se impuso, no esperaba que solo pasara, porque así lo piensan todos, fue lento y preexistente, en verdad...El solo, no me olfateo de la nada, menos enfrente de todos —Oye —Franco le golpeo un hombro a Alex, que solo negó —No es mi culpa que tu hayas hecho eso con Lance, omega bobo —Franco bufo, pero dejo que Alex continuara
—Él me preguntó, con una pequeña carta... Me la dio cuando nos despedimos en una carrera; en esto incluso decía que si no quería el cortejo, no tenía que decirlo, solo ignorarla y seguiría tratándome con normalidad, nada cambiaría. Me tardé casi dos semanas en responder; Incluso creo que pensó que lo rechacé, porque podía notar cómo intentaba ocultar su tristeza de mí.
—No sé qué hizo en mí aceptar, pero lo hice, fue discreto todo, porque no me gusta llamar la atención, tú lo sabes; él simplemente hizo que las cosas más mínimas fueran lindas, también empezó a regalarme cosas... Dios, yo fui quien tuvo que pedirle que me olfateara Franco.
Admitió el tailandés, con sus manos en su rostro, entre vergüenza y felicidad.
—Realmente lo quiero, Franco, no porque es lo que la gente espera, es porque yo decidí. —Terminó de hablar el tailandés, haciendo asentir al argentino; sintiéndose ahora un poco idiota, volvió a incorporarse, queriendo ver bien al otro. —No lo pensé, estoy feliz por ti, amigo. —Habló Franco con una pequeña sonrisa, dándole un golpecito al otro, que le devolvió la sonrisa, pero aún había una incógnita. —Pero... ¿Y Russell?
—Pregunto el menor, viendo cómo Alex solo suspiraba y negaba con su cabeza. —Ya le dije lo mío y lo de Carlos, no lo tomó bien, entiendo por qué... No creo que me haya podido durante un gran tiempo, pero está bien.
Explico Alex con suavidad, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos. No amaba al Mercedes, pero sí lo quería y apreciaba como amigo; se conocieron desde niños, después de todo. No quería herirlo; si fuera por él, se casaría con George, pero sabía que solo se mentiría al hacerlo; Solo deseaba que en algún momento todo volviera a la normalidad con George, no con el enamorado, no, como amigos.
—Volverá a hablarte, tú ten fe —animó Franco, afirmando casi como si ya hubiera visto el futuro, además de querer animar al omega mayor claramente—. Además, ahora tienes a tu pulgoso a tu lado, está bien. —No le digas pulgoso —refunfuñó Alex.
— ¿Qué?, pero mira, ahí tienes una pulga de él —soltó Franco, antes de abalanzarse a Albon y empezar a hacerle cosquillas por todos lados.
—No, Franco, suéltame. —Una risa escandalosa se empezó a oír desde afuera de la habitación.
—Déjate querer, Alex —bromeó Franco, sin parar en ningún momento su ataque de cosquillas contra el otro
Solo pasaron unos minutos cuando la puerta se abrió, dejando ver al mismo alfa pulgoso que habla Franco, con los brazos cruzados, al ver de nuevo a Franco encima de Alex, pero por lo menos esta vez no se estaban peleando.
— ¿Por qué siempre que vengo siempre estás arriba de Alex, Franco? —Reclamó divertido el español, con una sonrisita, quitándolo encima de su pareja, que agradeció, mientras recuperaba el aire. —Porque él se hizo mi hermano, antes que tu pareja, perro español. —Le sacó la lengua el más joven al mayor de todos de ahí, haciendo arquear una ceja al mismo, que miró a Alex.
Que aún reía, recuperándose del ataque. —Lo sabe... —Fue lo único que dijo sentándose en la cama. Carlos soltó a Franco, aún divertido, negó con su cabeza, se inclinó, dándole un beso en la mejilla al tailandés. —Buu, cursis. —Rodó los ojos el argentino. —Cállate, que tú quieres estar peor con Lance.
—Idiotas. —Miro mal a la pareja, cuando algo llamó su atención, algo verde fosforescente. —Gabi? —Así me envió mensaje buscándote, le dije que estabas aquí...
Contestó Carlos, viendo de reojo a la puerta de la habitación de Alex; ni siquiera pudo añadir algo más cuando vio al argentino salir con duda de la habitación, justo cuando el brasileño entró empujando la puerta con algo de rudeza
Todo pasó demasiado rápido, demasiado ácido.
—¡Franco! —Llamó el Sauber, solo para ser directo. Le dio un derechazo sin pensar al argentino, tirándolo al piso; nadie supo reaccionar, nadie menos que el brasileño, que se abalanzó al otro, dándole otros dos puñetazos al omega de Alpine, que apenas si reaccionaba. —Gabi... —Intento Colapinto, deteniendo un golpe del brasileño, que solo le gruñó, jalándolo de la camisa. —Aléjate de mi padre. —Sus ojos estaban llenos de furia, como de rabia, como algo más, profundo, temor puro.
Otro golpe directo a la mandíbula del Alpine
—¡Carlos! —gritó Alex, al español, haciendo relacionar al alfa, que no quería alejarse de su omega, ante la escena que presenciaba, pero no podía dejar que le dieran una paliza al omega en el piso
—¡Suéltalo, Bortoleto! —Alzó la voz el Sainz, acercándose a los dos omegas en el piso, intentando alejarse al brasileño del argentino, solo para recibir un rasguño del más alto, que parecía perdido en sus instintos.
Las feromonas eran un caos, la furia de Bortoleto, con su ácido siendo cada vez más presente, mientras que el temor de Franco se hacía presente con lo terroso, como el olor de rayo. Ni hablar de la angustia de Alex; su prik chi faa solo picaba, no agradaba
Además de todo el personal de Williams que no sabía ni siquiera qué hacer, Carlos lo volvió a intentar, siendo golpeado de nuevo, pero dándole tiempo al argentino de alejarse, de levantarse, que de inmediato fue escondido por Alex.
—¡Perra, te tenías que meter entre Lance y Fernando! —gritó el brasileño, queriendo liberarse del agarre de Carlos, que apenas lograba contenerlo. Franco no entendía nada. —¿De qué mierda hablas? —Fue el turno del argentino de hablar, casi desesperado, justo en el momento en que James bajaba las escaleras, ante el escándalo, arrugando su nariz ante la mezcla de olores, aún más al ser tan negativos, debido a la situación anterior. Él llevaba un parche bloqueado, para no molestar de nuevo a sus trabajadores ante un arrebato, pero ahora
James no supo cómo se controló ante tremenda imagen enfrente de él, solo
—¡James, ayúdame! —pidió Carlos, haciendo que de inmediato el británico acuda a ayudar. La puerta se abrió con brusquedad detrás de ello, revelando a Hulkenberg con Alonso ahí, mientras que Gabi seguía solo soltando su verdad. —¡No hagas que no entiendes, omega, era claro! —Ni siquiera miró a Fernando ni a Nico cuando entraron, con su voz rabiando en cada palabra.
—¡Pero tú apareciste! —gruñó.
—Se suponía que Lance y Alonso tendrían que estar juntos, era lo que todos esperábamos, Nikola, Mari, Pepe, yo. —¡Era el maldito destino, Franco!, el maldito destino, que fue interrumpido, por tu culpa. —Su voz empezó a temblar, aún intentando liberarse del agarre de los dos alfas.
—Con tus estupideces, con tu acercamiento a Nikola y Mari, borrándome a mí... Pero no creas que te lo permitiré, maldito omega, no dejaré que te lleves a Lance. —Su voz empezó a romperse, las lágrimas se hicieron alrededor de sus ojos.
—¡No dejaré que haga que me abandone! —gritó, con la voz destrozada y un nudo en su garganta, que solo le apretaba el cuello cada vez más. —¿Por qué Franco?
—¿Por qué te lo tienes que llevar?
—¿Por qué lo quieres alejar de mí?
Se derrumbó, siendo un desastre de lágrimas y lloriqueos, dejando caer su peso en los alfas de Williams, que lo soltaron al ver que ya no era una amenaza. —Se supondría que seríamos una familia... Pero ahora, mi conexión con Lance cada vez se siente más débil... —Por qué te lo quieres llevar? —Bortoleto se dejó caer en el piso, enfrente de Alex y Carlos. La situación cambió por completo; con el omega ahora destruido por completo, Fernando se acercó de inmediato, mientras que James hacía señas para que todos los trabajadores de Williams los dejaran solos por completo. La gente se movilizó, pero nadie salió de la casa rodante, sin querer llamar la atención.
—Gabi, cariño... —Llamó el alfa de Aston Martin. Fernando se arrodilló al lado del menor, que solo lloriqueaba y soltaba quejidos. Las feromonas del español no se hicieron esperar; el café y cardamomo cubrieron como una manta al brasileño, que no parecía poder ver a su padre alfa. Fue el turno de Nico de acercarse con suavidad, arrodillándose al otro lado del menor. Liberó sus feromonas al igual que Fernando; la malta melanodina, el cacao amargo y el azúcar quemada relucieron, como un abrazo, pero no tocó a Gabriel; al igual que Fernando, mantuvo su espacio, quedándose como un soporte al lado del joven, que solo podía seguir llorando.
Ninguno de los alfas se impuso; esperaron hasta ser necesario, pero eso no significaba que no mostrarían su apoyo.
Mientras que los demás miraban la escena en silencio, Carlos se movió a un lado de Alex, tomándolo entre sus brazos, hundiéndose en el cuello del tailandés, queriendo eliminar cualquier rastro de angustia. Albon se enterró al igual, pero nunca dejó de ver a Franco, estando dispuesto a lanzarse si el otro también se derrumbaba.
James, al terminar de dar órdenes, miró a los pilotos, pero no mostró en ningún momento un signo de juicio; solo se acercó al argentino con suavidad, revisando sus heridas con su mirada, pero sin atreverse a tocarlo; parecía tan afectado como el brasileño
Franco solo miró a Gabriel en silencio, con su desordenada apariencia, su pelo hecho un desastre, con moretones reluciendo en ese momento.
La puerta volvió a abrirse con rudeza, dejando ver al canadiense, agitado, desordenado. James lo había mandado a llamar por uno de sus trabajadores, porque nada de lo sucedido saldría de Williams, pero no podría simplemente dejarlo suelto.
Lance se quedó inmóvil al ver la escena: Franco golpeado, en shock, empezando a temblar, mirando fijamente a su cachorro. Gabi estaba destruida, enterrada en sus propios brazos, soltando quejidos, cada vez más lastimosos. El canadiense no sabía qué hacer; apenas dio unos pasos para acercarse cuando las miradas recayeron en el
Su garganta se secó; sin decidir qué hacer, su mirada se cruzó con Franco, dando un paso inconscientemente hacia él. Un gran quejido se escuchó al momento; Volteo hacia ello, solo para encontrar a Gabi, enterrándose en Fernando.
Como si no quisiera ver qué elegía el canadiense, algo crujió en Lance, que volvió a mirar a Franco, que negaba con su cabeza; no tenían que decir nada para saber qué pasaría.
Lance corrió hacia Gabriel, arrodillándose a su altura, pero no lo tocó. —Gabi, cariño, amor... —Llamo el omega de Aston Martin con voz baja y suave; sus feromonas se liberaron con suavidad, casi con temor, viendo al brasileño lloriquear más.
—No, no, lo elegiste a él. —Intentó alejarse el brasileño, pegándose más a Fernando, mientras negaba con su cabeza, demasiado alterado para pensar con claridad. Lance negó con su cabeza, tomando la mano del brasileño entre las suyas. —Cachorro, mírame, por favor —pidió el canadiense, ganándose una mirada llorosa del menor, que empezaba a respirar con más tranquilidad. Lance acarició sus manos con suavidad.
—Estoy aquí, justo aquí, a tu lado... No, no estoy eligiendo a uno, estoy eligiendo a ambos. —Su voz era cálida, tranquila, aun con todo el desastre que era la situación, aun cuando el canadiense quería temblar. Gabi soltó un quejido. —Pero él te está alejando de mí... —No, claro que no, Gabi... Sé que sientes, que piensas, pero eres mi cachorro.
—Y nunca dejarás de serlo.
Declaro con firmeza, solo para que Gabi se abalanzara a él, enterrándose en su cuello, en él, en todo lo que el omega se significaba para él, dejándose llorar, desmoronar.
Ni siquiera podía decir cuánto tiempo había pasado, con Gabriel enterrado en los brazos del omega, con Nico y Fernando a un lado, apoyando cada uno a su manera. No pasó mucho cuando Nikola y Mari también aparecieron, sin decir ni una palabra, con una mirada a Franco, que estaba a un lado, siendo atendido por Alex sus heridas, quien solo alzó una mano, con una sonrisa torpe, indicando estar bien.
Se unieron al abrazo, cada uno rodeando a Gabi de un lado, con Lance manteniéndolos juntos, cada uno soltando su propio aroma. En cada momento que pasaba, el brasileño se tranquilizaba más. Tanto Alex y Carlos, como James, fueron los siguientes en irse; al sentir el espacio demasiado personal, lo dejaron en paz, no sin antes el tailandés abrazar a Franco. Dejaron el lugar.
Todo era una completa dinámica, con Nico y Fernando protegiendo, vigilando que nada vuelva a explotar, los cachorros en medio, procurando a Gabriel y Lance, como esa unión, la tranquilidad, quien alzó su mirada al argentino, que yacía a un lado, demasiado lejos, estiró su mano hacia él, invitándolo.
Las miradas de los cachorros y alfas recayeron en él, esperando su actuar; no había hostilidad, ni en Gabriel; al contrario, solo había aceptación. El omega argentino dudó, por unos segundos, antes de tomar la mano de Lance, siendo jalado hacia ellos. Al lado de Lance, Nikola de inmediato se apegó a Franco, con suavidad, con normalidad.
El cachorro de en medio, Gabi, alzó su mirada, su rostro hacia Franco. —Lo siento —murmuró en voz baja, pero lo suficiente para que se entienda—. En verdad, lo siento. —Fue sincero; Franco negó con su cabeza. —Está bien.
Gabi cerró sus ojos; ante la respuesta, todo se quedó en silencio, con calidez. Los cachorros se durmieron ante el agotamiento de las emociones; Franco estaba apoyado en el hombro de Lance, recibiendo mimos de este; Cerró sus ojos, al igual agotado.
Cuando menos, pasó el sprint y clasificación; Volaron los días, bueno, día y medio, donde gracias a la habilidad de James, nada de lo sucedido salió a la luz. Al final todo parecía resuelto; tal vez lo único sería que Bortoleto no podía ver a los ojos a Franco y siempre que lo veía pedía disculpas, avergonzado de su actuar. Siempre cerca del argentino, estaba cabizbajo, sin importar cuántas veces el argentino le decía que estaba bien.
Después de todo, los golpes, se cubrían con maquillaje; Alex le enseñó; Después de todo, él también se cubría sus moretones del propio arrebato de Franco. De igual forma, el comportamiento del brasileño sería cuestión de tiempo para que volviera a la normalidad.
Sobre Lance y Franco, su relación avanzaba, a pasos de pingüino, pero lo hacía, por lo menos. Siendo que Alpine al final salió ganando de ello, que parecía desvivirse, por siempre mencionar que ellos fueron los primeros en apoyar a la pareja de omegas y después de ellos, Aston Martin y Williams, claro.
Como ahora, en el camión todos subidos, para saludar al público, Franco estaba de nuevo en la misma posición, con los Williams, Gasly, pero con la ausencia de Russell. Todos hablan con normalidad, con Alex apoyándose en Carlos disimuladamente, con una miradita entre ambos y un Gasly saludando a la gente, o eso pensaba Franco.
—Tómale una foto, dura más o no sé, ver una de las millas que tienes con él —Gasly habló, siendo el primero en molestar al ver a Omega argentino, perdido mirando a Lance, ganándose un bufido de este y una risita de los Williams, que miraban la escena.
—Yo no estoy... ¿Qué hace? —Iba a negarse el omega, hasta que notó cómo Esteban se acercaba a Lance, con su típica sonrisa encantadora, pero lo que hizo ver negro al omega fue cuando Lance le revolvió la misma sonrisa, con un abrazo.
Un gruñido resonó por todo el camión y todos voltearon a ver al proveniente de este, quien era un Franco celoso, impulsivo. Alex fue el primero en reír. —Dios, este omega —se burló el tailandés del argentino, que ya tenía un rubor en su rostro al ver que todos lo miraban.
—Tranquilo, fiera, todo tuyo, te lo dejo —se burló Esteban, alzando sus manos y alejándose de Lance, que miraba con una sonrisa al omega celoso. —Es un Verstappen. —Se escuchó a Max orgulloso a lo lejos, mientras que Carlos y Alex empujaban a Franco hacia Stroll.
Que lo recibió en sus brazos ante el tropiezo; el argentino, ni lo podía ver a la cara de la vergüenza. — ¿Me debería preocupar que seas igual de posesivo que Max con Checo? —Molesto el canadiense al menor, quien por fin alzó su mirada, negando con rapidez. —¿Qué?, no, no, claro que no... —Franco se calló, arrastrando la negativa, dudando un poco, haciendo reír a Lance, al parecer analizar las cosas. –No…Tanto
Murmuró en voz baja, mientras que Lance solo asentía, mirando solo al omega entre sus brazos, antes de darle un poco de espacio, solo para ser recibido por un quejido de este, quien fue ahora quien abrió sus brazos y rodeó a Lance, enterrándose en su cuello. El canadiense rio, pero no hizo ningún afán de alejarse, acariciando el cabello del argentino con suavidad, mientras saludaba a los fans.
